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Los lunes, revista de prensa y red

Tres foramontanos en Valladolid 13 Jun 2022 - 07:24 CET
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“Feijóo ofrece al PP para `sumar y construir´ y Sánchez responde que sólo sirve para `estorbar´”, de Marisa Cruz; “Correos, paradigma del nepotismo de Pedro Sánchez”, de El Mundo; y “Si Vox no existiese, habría que inventarlo”, de Federico Jiménez Losantos

(Viñeta de Nieto en ABC el pasado día 8 )

FEIJÓO OFRECE AL PP PARA «SUMAR Y CONSTRUIR» Y SÁNCHEZ RESPONDE QUE SÓLO SIRVE PARA «ESTORBAR»

Artículo de Marisa Cruz publicado en El Mundo el pasado día 8

Primer cara a cara entre el presidente del Gobierno y el líder del PP en sede parlamentaria. Alberto Núñez Feijóo ha apostado ante Pedro Sánchez por evitar las descalificaciones en el debate parlamentario y ha instado al presidente del Gobierno a descender al terreno de las dificultades que afrontan las familias españolas atendiendo a la propuesta de medidas económicas elaborada por su partido para hacer frente a la crisis inflacionista que desborda ya el bolsillo de los ciudadanos. Feijóo ha tendido la mano ofreciendo a su partido para «sumar y construir» pero la respuesta que ha recibido de Sánchez es que únicamente se dedica «a estorbar».

El popular ha reivindicado la «política útil sin insultos y sin bronca», ha asegurado que su pretensión es la de trabajar y en ese sentido ha reprochado al presidente no haber dado respuesta alguna al plan económico que le remitió hace ya semanas. Así le ha urgido a devolver a las rentas medias y bajas los 4.000 millones de euros recaudados de más y a bajar al 5% el IVA de los hidrocarburos. «Usted tiene más fondos europeos que nunca y ha subido 24 impuestos ¿por qué pese a eso se empeña en endeudar a los españoles en 210 millones de euros al día?», le ha espetado; «¿Por qué se empeña en hacer caso a las minorías cuando no tienen la razón? Una cosa es gobernar y otra resistir», le ha afeado ante de lanzarle el dardo: «¿Podría usted estar a la altura de la mayorías de los españoles y dejar de estarlo al lado de las minorías?».

Sánchez ha respondido con acritud creciente haciendo un intento de emparejar una vez más al PP con la ultraderecha de Vox. Dos partidos con los que, según el presidente, ha sido imposible llegar a pactos a diferencia, ha recordado, de otros grupos parlamentarios o los agentes sociales. Ha sido entonces cuando ha emplazado a Feijóo a hacer una «oposición del Estado» y ha acusado al PP de dedicarse sólo «a estorbar».

Feijóo ha insistido en que el problema de Sánchez es que «no tiene socios de Estado» y ha comparado al presidente con el conductor que va en sentido contrario por la carretera: «Usted va ya en contra de los españoles». El líder del PP ha finalizado su intervención urgiendo a Sánchez a «olvidar el efecto Feijóo y centrarse en el efecto inflación».

Artículo en: https://www.elmundo.es/espana/2022/06/07/629f5ecafdddff30748b4594.html

CORREOS, PARADIGMA DEL NEPOTISMO DE PEDRO SÁNCHEZ

Editorial de El Mundo publicado en su web el pasado día 6

Correos, la mayor empresa pública de España, se encuentra en situación de quiebra técnica. El preocupante estado de sus cuentas –cerró 2020 con 256 millones  de pérdidas, a los que habría que sumar al menos otros  91 de 2021, el mayor agujero de su historia– y la incapacidad para llevar a cabo la imprescindible reconversión  del modelo con eficacia en pleno auge de la paquetería,  sitúan a la compañía ante un abismo. Y hay unanimidad  al señalar como gran responsable a su presidente, Juan  Manuel Serrano, que se ha demostrado incapaz de estar a la altura de un cargo que enseguida se vio que le  quedaba muy grande.

Sin experiencia empresarial ni en el sector privado ni  en el público, el suyo fue uno de tantos nombramientos  a dedo como ha realizado el presidente del Gobierno para colocar a sus afines al frente de todas las corporaciones posibles, con el objetivo de instrumentalizar al máximo con interés partidista los principales resortes del  Estado. Cabe recordar que Serrano fue jefe de gabinete de Pedro Sánchez en los duros años en los que éste tuvo que pugnar con Susana Díaz por el liderazgo del  PSOE. Y ya una vez instalado en Moncloa, donde llegó  a lomos de la moción de censura que descabalgó a Rajoy, el presidente quiso recompensar generosamente los  servicios de su alfil político con el puestazo al frente de  Correos, remunerado con 200.000 euros anuales, sin importarle su total desconocimiento del sector ni que enseguida se viera que su gestión condenaba a la empresa pública a la ruina total. Como si el dinero público no  fuera de nadie y se pudiera disparar alegremente con  pólvora del rey, siguiendo la teoría esbozada en su día  por Carmen Calvo.  Los 52.400 empleados de Correos fueron llamados la  semana pasada a tres días de huelga en protesta por una  situación que no deja de agravarse y amenaza muy seriamente el futuro del organismo tal como hoy lo conocemos. Y da buena cuenta de la pésima gestión de Serrano el hecho de que los sindicatos –por lo general tan  dóciles con el Gobierno esta legislatura– arremetan con  dureza contra el hombre de confianza de Sánchez, al  que acusan de «vivir en una realidad paralela», y exigiendo a Moncloa la ineludible intervención para evitar  la total descapitalización de la empresa.

En la oposición, Sánchez criticaba con dureza las puertas giratorias. Pero, en cuanto alcanzó el poder, no dudó en poblar las empresas públicas con su guardia de corps y en nombrar más de 330 altos cargos –entre ex  ministros, consejeros y diputados del PSOE– para copar  los principales puestos de la Administración. Sin disimulo, el enchufismo, el amiguismo y en algunos casos el más burdo nepotismo han llevado a la coalición gubernamental a colocar a personas sin cualificación ni conocimientos específicos. Si ello ya gangrena el sector público en época de bonanza, en momentos de crisis como la actual hace que estallen todas las costuras. Es el suma y sigue de una erosión institucional que será una de las peores herencias de esta legislatura.

Artículo en: https://www.elmundo.es/opinion/editorial/2022/06/06/629cdbdae4d4d839268b45e1.html

SI VOX NO EXISTIESE, HABRÍA QUE INVENTARLO

Artículo de Federico Jiménez Losantos publicado en Libertad Digital el pasado día 5

Viendo el viernes el mitin de Abascal y Macarena Olona, rodeados por decenas de miles de sevillanos en el mismo banco en el que hace sólo siete años no eran capaces de reunir más que a los figurantes que traían, era difícil contener un sentimiento de emoción nacional y gratitud política. No hay en la vida pública española, en estos cuarenta años de democracia, un movimiento de tal magnitud promovido por tan poca gente y que en tan breve tiempo haya conseguido semejante eco. Y tampoco ninguno de los llamamientos intelectuales a la Nación en época de crisis -Joaquín Costa, La Liga de Educación Política, el Partido Reformista, la Agrupación para la Defensa de la República- pudo asentarse como partido político, con amplia representación parlamentaria y llegando a ser ya el tercero en el voto popular.

Es una lástima que los historiadores que al principio acompañaron a Vox se hayan visto apartados del trajín diario y mediático del partido, porque es imperioso y urgente levantar acta de todo lo que ha hecho Vox hasta ahora y de su significado. Nadie puede saber en qué desembocará la aventura de Abascal, Kike, Iván, Rocío y aquel pequeño grupo que en torno a DENAES conocí, hace una década, compartiendo la desazón por el futuro de España. No eran los únicos, dentro y fuera de los partidos políticos, tampoco de una sola generación, región o ideología. Sólo España los unía. Y sólo ese afán de luchar, al principio a manotazos, para impedir el triunfo de los enemigos de la nación y la libertad los llevó a fundar lo que al principio no pasó de unas siglas, y luego de un partido que no consiguió un escaño europeo y pareció hundirse en el océano de los buenos sentimientos mal gestionados.

Un Movimiento Nacional

Sin embargo, la necesidad vino en auxilio de un partido del que, tras el fiasco electoral de Vidal Quadras y denuncias internas de malversación de fondos, se había apoderado un segundo grupo, más joven, cuyo líder era Abascal, pero que mantenía en la presidencia al gran símbolo, Ortega Lara. El golpe de Estado en Cataluña y la pavorosa incomparecencia del PP para impedirlo o para reprimirlo provocó un verdadero seísmo en el electorado de derechas que se orientó primero hacia Ciudadanos, y que, poco a poco, empezó a volver sus ojos a Vox. Nunca se sabrá el momento exacto en el que se empezó a verlos como un partido votable y no sólo como un grupo antiprogre y antiseparatista que simpatizaba con Orban, Trump o Le Pen.

Yo creo que Vox se convirtió en Movimiento Nacional, como supo interpretar Abascal, cuando millones de españoles dejaron de fijarse en los partidos y gobiernos europeos a los que decían parecerse y los empezó a ver sólo como españoles desorientados e indignados, igual que ellos. De la levadura primera se pasó a la masa, pero no era la misma masa, de ahí que su base creciera tan rápido, más allá de toda previsión, y se fuera sumando todo tipo de gente agraviada y sin representación política, presente o futura. La negativa del PP y Ciudadanos a luchar, bien al contrario, contra leyes como las de Violencia de Género y Memoria Histórica, convenció en muy poco tiempo a millones de votantes del PP de que «sólo nos queda Vox».

Hay, como en la primera época de Vox, grupos de tipo religioso o anti-globalista que quieren que el partido se identifique con ellos, no que ellos aporten al partido su punto de vista, como uno más, pero no el único. Se nota por su perfil excluyente, su agresividad en las redes y su búsqueda de una pureza ideológica sin precisar que en realidad es afán de monopolio. Paradójicamente, a Vox le están salvando de esas tensiones periféricas los procesos electorales. Cada vez que se vota, Abascal se muestra como el portavoz del «sentido común» para una situación de «extrema necesidad». Ahí es donde aparece Vox como el partido de la gente corriente, insultada en los medios, traicionada por la izquierda y harta de la medrosidad del PP.

Atacar la dictadura cultural de la Izquierda

En estas sus segundas elecciones andaluzas, conviene recordar las primeras, que arrebataron a la Izquierda la Junta de Andalucía por primera vez en casi cuarenta años. Como decía recientemente José María Marco, uno de esos intelectuales que apoyaron a Vox y que el partido ha olvidado, la Junta PP-Ciudadanos ha hecho una gestión económica más que notable, pero ha dejado intactas las estructuras de dominación ideológica de la izquierda, desde la educación a la cultura y todas las leyes izquierdistas.

Vox hizo entonces lo que debía: apoyar desde fuera el cambio. Ahora debe protagonizarlo desde dentro, pero eso exige algo más que soñar o conseguir presidencias, vicepresidencias o consejerías. Es preciso un gran Programa Político, al que luego la realidad rebajará y limitará su alcance, pero que garantice una orientación política duradera. Eso no lo tiene Vox. Aunque demoler las atrocidades de la izquierda totalitaria y la derecha lela tiene tarea de sobra, es urgente que la opinión pública vea proyectos que, en materia de educación o seguridad jurídica, en todos los ámbitos, del fiscal al familiar y sexual, del empresarial a la propiedad privada. Y en el Poder deberá hacer lo que nunca ha hecho: tomar medidas impopulares. Lo que hoy imanta ilusiones, mañana puede reunir decepciones. Es inevitable.

Sin embargo, el sentido patriótico que debe seguir guiando a los dirigentes de Vox, no debe fijarse en lo particular sino en lo general, no en un sector, aunque no haya que desatender a nadie, sino en el conjunto de la acción política. Abascal y Olona han dicho que no les vote quien crea que deben entregar sus votos al PP para que gobierne solo o, peor todavía, con los náufragos de Ciudadanos que Moreno dice que pretende rescatar, como prenda de su orientación centrista, es decir, complaciente con la izquierda. Les falta decir que, si llegan al Poder, harán cosas que no les gustarán a ellos ni a sus votantes, pero que a largo plazo convienen a todos. Que la diferencia es que ellos les dirán la verdad, no como los que en la política actual llaman «fijos discontinuos» a los trabajadores temporales, entre la inmensa balumba de embustes y trapacerías del sanchismo-leninismo.

Estábamos antes, pero mejor con Vox

Pero dijo una cosa Abascal en ese discurso del banco de Sevilla que es rigurosamente cierta, y la razón por la que, si Vox no existiera, habría que inventarlo. Cuando ellos empezaron, en el ámbito político, todo estaba prohibido, desde opinar sobre la Guerra Civil a discutir el cambio climático o la Ley de Violencia de Género. Había que asentir, al modo asnal, a lo que mandase La Sexta u ordenase la secta de la Moncloa, a lo que dijera la ETA o rebuznaran los golpistas catalanes, había que aceptar la burricie como asignatura troncal en la enseñanza y odiar a Amancio Ortega por ser rico. En medios como el Grupo LD no hemos esperado a que naciera Vox para hacerlo, y si desapareciera o cambiara, nosotros seguiríamos en las mismas. Pero es un gran alivio saber que en el Parlamento y en la plaza pública Vox defiende cosas que hasta ahora sólo unos pocos defendíamos. Y, dígase lo que se diga, siempre es mejor que lo que uno cree, lo comparta más gente.

Con Abascal, Macarena y gente de Vox, y por supuesto con muchos de sus votantes, me pasa como con Ayuso: vivo su aventura política de modo personal. No al nivel del Real Madrid o Rafa Nadal, pero casi. Sé que esto es insano, que la política está para decepcionarnos, porque se mueve sobre absolutos cuando sólo puede desembocar en éxitos relativos. Sin embargo, no se puede vivir sin ilusión, sin el orgullo de pertenecer a algo, España, y servir a algo, la Libertad, que justifica cualquier novelería. Yo le agradezco a Santi Abascal que, aunque muchas veces me haga rabiar, y yo le haga rabiar a él, su partido consiga, como español, emocionarme.

Artículo en: https://www.libertaddigital.com/opinion/federico-jimenez-losantos/si-vox-no-existiese-habria-que-inventarlo-6904316/

 

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