Por José María Arévalo
(‘Jarrón en la ventana’, de Pablo Ransa)
El artista vallisoletano Leopoldo Emilio de Celis, ‘Pablo Ransa’, presenta en el palacio de Pimentel la exposición ‘Pintura’, una reexposición de 24 de sus grandes obras que recorre su trayectoria, que se puede visitar en el Palacio de Pimentel hasta el 21 de agosto de martes a domingo de 12.00 a 14.00 horas y de 19.00 a 21.00 horas, y que podría ser -ha dicho el pintor- su «despedida» de las paredes de la mencionada sala.
‘Pablo Ransa’ ha confesado que «puede ser la última exposición que cuelgue en las paredes del Palacio de Pimentel», debido a que los márgenes de tiempo «lo hacen complicado en unos tiempos que resultan malos para la lírica, por lo que es una especie de despedida».
“El pintor vallisoletano – comentaba J, Tovar en El Mundo- presume en el Palacio de Pimentel de una obra de largo recorrido que retrata a una sociedad aplastada por la urbe y solitaria. «Son malos tiempos para la lírica… para la cultura, la ética o la sociedad, en general», advierte resignado el pintor junto a su obra. Él es Pablo Ransa (1952), uno de los artistas más singulares –por único– y reconocibles de Valladolid, que desde hoy despliega en la sala de exposiciones del Palacio de Pimentel, quizá por última vez, los relatos armados con su pincel distópico, simbólico y misterioso, cargado de materia.
(Pablo Ransa en el Palacio de Pimentel)
«Mis cuadros son lenguaje. Siempre he querido contar historias. Cada obra ha de tener técnica, pasión, misterio», defiende el creador, que empezó a exponer su obra hace ya medio siglo, en lugares ya desaparecidos salvo en la memoria de la ciudad.
Llueve sobre Babel, Nubes y jaulas, Jarrón en la ventana… Expresionista. Futurista. Pablo Ransa se abisma en unas urbes que asfixian, que aplastan al individuo, que no dejan resquicio apenas para la luz, aunque deje lugar para el alivio, con unas flores aún no marchitas, por ejemplo, o en ese hombre que se dibuja en mitad de la maraña de volúmenes que conforma Puerta del laberinto (2001), absorto en la lectura. La cultura como refugio.
Construcciones herrumbrosas, oscuras, sucias y frías. Sus cuadros son eso en sí mismos –aunque son mucho más–, en el andamiaje de líneas que se levantan y entrecruzan –acaso simbolicen también los barrotes de una celda, de la prisión que toda ciudad sería para los sueños del individuo a la mirada del artista– buscando puntos de fuga, generando sensación de movimiento, modificando incluso la obra con las sombras que proyectan. Paisajes desolados. Escenarios de destrucción, como en El final del paraíso, Ofrenda o El miedo, que hablan de la capacidad única del ser humano para inmolarse como especie.”
(‘El miedo’, de Pablo Ransa)
Una dilatada trayectoria
La vicepresidenta segunda de la Diputación de Valladolid, Gema Gómez, que se encargó el pasado mes de julio de la presentación de la colección, señaló que la Sala de Exposiciones volverá a colgar muchas de las «grandes» obras del artista, al que «avala una dilatada trayectoria dedicada a la cultura. En esta ocasión, la muestra consiste en una «reexposición» de sus grandes obras que «vuelven a lucir con resplandor y fuerza», las cuales han sido pintadas sobre maderas enteladas o superficies diversas repintadas o vueltas al revés para seguir pintando.
Los cuadros que componen la muestra tienen un «rotundo mensaje» sobre huidas y personas rotas, una muestra seleccionada que es «limpia, transparente, sin filtros ni edulcorantes, donde se encontrarán cuestiones como la destrucción, la soledad, jugadas maestras, laberintos, insinuaciones, ocasos o pérdidas».
La exposición configura un conjunto que «evoca tiempos pasados, donde la nostalgia se une con la pérdida de la identidad» en ciudades representadas como «jaulas donde los ciudadanos viven como prisioneros de sus circunstancias».
En este sentido, Gómez ha asegurado que las obras expuestas «no pasarán desapercibidas» a los ojos de los espectadores, que pueden encontrar en ella un «fuerte simbolismo que instiga la vuelta a la esperanza», y ha animado a los vecinos a que traspasen las puertas del palacio para «deleitarse con una obra maestra que recorre lo mejor del artista vallisoletano».
(Parcial de «Autorretrato»)
El pintor ha explicado que en su obra hay «transformaciones, emociones dentro, variaciones y mutaciones que producen volúmenes y colores, formas y sombras, entresijos y recovecos, sueños para despistar o entretener al curioso, y juegos de palabras». ‘Pintura’ está compuesta por 24 obras en óleo, técnicas mixtas y acrílicas realizadas sobre collages y estructuras de madera, algunas enteladas, que representan de forma «diversa e impredecible» las reconstrucciones que las personas experimentan plasmadas a través de una «técnica complicada con diferentes productos que crean esa materia particular que se puede ver en los cuadros».
«Siempre se ha pensado que la obra tiene que tener técnica, pasión y misterio», ha sentenciado el pintor, para después asegurar que en las obras seleccionadas «confluyen todas estas cuestiones, porque cada uno de ellos plantea preguntas, algo que es necesario para llamar la atención de los visitantes».
Biografía
Leopoldo Emilio de Celis, ‘Pablo Ransa’, nació en Valladolid en 1952 y en junio de 1973 realizó su primera exposición individual en la Galería del Caballo de Troya (Valladolid). El resultado de aquella exposición hace que abandone sus estudios de Filosofía y Letras y se dedique de lleno a la pintura y, desde entonces, ha expuesto en distintas ciudades españolas, y ha participado en exposiciones colectivas y certámenes como la Bienal de la Diputación de Valladolid (1984), León, Bienal de Barcelona (1984) o la exposición Castilla y León en el Monasterio del Prado (1998).
Ha sido becado por la institución provincial y ha obtenido por su obra entre otras recompensas el Primer Premio Juvenil (1973) y el Primer Premio Nacional de Pintura de la Caja de Ahorros Provincial de Valladolid (1972) o los Premios Ciudad de Salamanca (1981) y Valladolid (1982) y el Premio Nacional de Pintura (1975).
Home