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Los lunes, revista de prensa y red

Tres foramontanos en Valladolid 15 Ago 2022 - 07:20 CET
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“Domesticación”, de Santiago Navajas; “La espada de Bolívar”, de Ramón Pérez-Maura; y “Educadores contra el Adoctrinamiento canalizará las denuncias de los padres”, de Ana Fuentes

(Viñeta de Ricardo en El Mundo el pasado día 9)

DOMESTICACIÓN

Artículo de Santiago Navajas publicado en Libertad Digital el pasado día 10

Lo que se conoce como «guerra cultural» consiste básicamente en que unos grupos sociales e ideológicos tratan de domesticar a otros . Fíjense en la especie humana. ​​El homo sapiens lleva milenios autodomesticándose. Nos hemos vuelto más civilizados. ¿Cómo? A través de la educación (adoctrinamiento, concienciación, como prefieran llamarlo) y, sobre todo, matando a los peores de nosotros. Somos como perros respecto a nuestros antepasados lobos. Todavía en tiempos de Hobbes la proporción de lobos era significativa. Homo homini lupus. Y hoy sigue dominando en buena parte del planeta. Pero nos estamos transformando de lobos hobbesianos en perros, más pacíficos, más cooperativos, más sociales. Nada que objetar, salvo que en Europa, sin embargo, cierta domesticación ideológica pretende que nos reduzcamos a ser perritos falderos.

Lo que se conoce como «guerra cultural» consiste básicamente en que unos grupos sociales e ideológicos tratan de domesticar a otros a través del sistema educativo, los medios de comunicación y las instituciones políticas y económicas. Cuando los segundos se resisten a la domesticación ideológica y cultural se les suele llamar genéricamente «negacionistas», como si fuese igual negar la existencia del Holocausto que discutir los infinitos decretos-ley de Pedro Sánchez. Si se produce la rendición y finalmente se consiente con ruedas de molino, dogmas y mitos de una parte, se le llama «paz social» y «consenso científico». En cualquier caso, estamos hablando de dominación cultural.

Paradójicamente, el campo de la derecha parece haber dejado de creer en el poder de la cultura para cambiar el mundo. Se limitan a lo que denominan «gestión», una mezcla de burocracia y técnica. Pero, ¿qué gestionan? El mundo que va construyendo la izquierda, la cual abandonó el materialismo marxista clásico para abrazar las tesis de Gramsci y Bordieu sobre la relevancia de las ideas y los símbolos. Gramsci lo llamó hegemonía. Para que se nos entienda, Matrix. Ya no se trata de asaltar el Estado como Lenin en 1917 (teorizado por el comunista ruso en El estado y la revolución), sino de asaltar la sociedad civil (como defendía Gramsci en Cuadernos de la cárcel). Por ejemplo, dar un golpe de Estado para implantar la república nacionalista en Cataluña es imposible, pero implantar un régimen ideológico en el sistema educativo, a través de la inmersión lingüística, es posible. El objetivo fundamental no es que hablen en catalán, esa es la excusa, lo importante es que piensen en clave nacionalista y socialista para que las palabras «España» y «democracia liberal» les parezcan a los niños, inmersos en el catalán hasta el ahogamiento y abducidos en el social-nacionalismo, como a un vampiro el ajo y la cruz.

Artículo en: https://www.libertaddigital.com/opinion/santiago-navajas/domesticacion-6921561/

LA ESPADA DE BOLÍVAR

Artículo de Ramón Pérez-Maura publicado en El Debate el pasado día 9

La imagen de Don Felipe (dos metros de alto) agachándose desde el estrado en el que estaba para dar la mano al presidente Petro (apenas 1,67) fue interpretada como una forma de humillación al Rey. Humillación celebrada. El Rey de España tuvo que soportar en Bogotá el pasado domingo una nueva serie de gestos inamistosos por parte de sus anfitriones. Es realmente notable el que cada vez que va a la posesión de un presidente afín a algunos miembros del Gobierno español, tenga que aguantar ofensas a España. Porque quien pretende ofender al Rey, ofende a España.

En el traspaso el domingo entre Iván Duque y Gustavo Petro se generó una polémica porque el nuevo presidente, con un gesto de perfecto populista, quiso tener presidiendo el acto a la espada de Simón Bolívar que se guarda en la Casa de Nariño, el palacio presidencial colombiano. Como es lógico, el presidente saliente no dio el permiso para mover de su sitio la espada que es una pieza histórica de enorme valor simbólico y no se puede utilizar al antojo de nadie. Ni siquiera del presidente. Así las cosas, la primera orden presidencial de Petro fue que se trajese la espada a su presencia para pronunciar el discurso ante ella. Es decir, igualito que Hugo Chávez, que estaba a todas horas con la espada de Bolívar. Otra espada, claro, porque el libertador tuvo más de una.

La espada que guarda la Presidencia colombiana tiene un valor especial para Petro porque fue robada en 1974 por el M-19, el grupo guerrillero al que perteneció el propio Petro. Y después estuvo en diversos lugares hasta que Fidel Castro se la entregó al jefe del M-19, Antonio Navarro Wolf, quien se la devolvió al entonces presidente de la República, César Gaviria.

Huelga decir que hay un evidente simbolismo antiespañol en la invocación de la espada de Bolívar y así lo ha interpretado buena parte de la opinión pública colombiana. En el entorno de Petro, la inquina hacia el Rey de España se hizo evidente en las redes. La imagen de Don Felipe (casi dos metros de alto) agachándose desde el estrado en el que estaba para dar la mano al presidente Petro (apenas 1,67) fue interpretada como una forma de humillación al Rey. Humillación celebrada. Por ejemplo, el periodista Nacho Gómez, estrecho colaborador de Daniel Coronell, representante de la izquierda mediática colombiana, publicó en su cuenta de Twitter @NachoGomex las imágenes del saludo con el comentario «El ‘Rey’ de España aprende a incarse frente a la democracia. Esperamos 500 años». Esperemos también que este periodista no tarde otros 500 años en aprender ortografía y llegue a escribir correctamente «hincarse».

Polémica que se ha prologado con el video en el que se ve cómo el Rey, a diferencia de los presidentes bolivarianos que asistieron, no se levantó al paso de la espada. Huelga decir que la espada no es un símbolo institucional nacional de Colombia. Y que en este caso, se estaba empleando como forma de enfrentamiento político entre el presidente Petro y el ex presidente Duque. Así que, el acierto del Rey al no meterse en política doméstica colombiana fue absoluto.

Pero lo más preocupante, a mi modo de ver y según cuentan asistentes al acto, fue el abucheo al Rey por parte de algunos petristas asistentes. ¿Qué necesidad había de obligar al Rey a ir a un acto así? Un acto en el que se han negado a participar varios expresidentes colombianos, rompiendo una tradición de que al traspaso de poderes, cada cuatro años el 7 de agosto a las tres de la tarde, asisten todos los predecesores vivos. Ya el 28 de julio Andrés Pastrana anunció a Petro en una carta que le envió que no asistiría a su posesión «por razón de las insalvables diferencias éticas y políticas que nos separan». Más claro, imposible. Posteriormente Álvaro Uribe también anunció su no asistencia. Y, por cierto, cuando hablan de que Gustavo Petro es el primer presidente de izquierda de Colombia, mienten sin pudor. Ahora va a resultar que Ernesto Samper Pizano, presidente entre 1994 y 1998 era un hombre de derecha. Será por eso por lo que lo nombraron después secretario general de Unasur, la organización fundada por Néstor Kirchner como alternativa a la OEA.

Lo que a mí me gustaría saber, finalmente, es qué hizo en Bogotá José Manuel Albares, Napoleonchu, acompañando al Rey. Se ha apresurado a publicar en la cuenta de Twitter del Ministerio la Orden de San Carlos que le ha sido otorgada. Si de verdad supiera lo que es un ministro de jornada que acompaña al Rey, lo que tendría que haber hecho Napoleonchu es devolver la orden y exigir al Gobierno colombiano disculpas al Monarca. Pero esa parte del temario de la carrera diplomática se lo debió saltar.

Artículo en: https://www.eldebate.com/opinion/20220809/espada-bolivar.html

EDUCADORES CONTRA EL ADOCTRINAMIENTO CANALIZARÁ LAS DENUNCIAS DE LOS PADRES

Artículo de Ana Fuentes publicado en Actuall el pasado día 8

Ante la proliferación de ocurrencias adoctrinados en las aulas, surge ‘Educadores contra el adoctrinamiento’; se ofrecen a ayudar a los padres a denunciar la violación del derecho de los padres a educar a sus hijos. Ante las múltiples ocurrencias de diferentes colectivos de utilizar la escuela como plataforma de adoctrinamiento, nace Educadores contra el Adoctrinamiento. Se ofrecen a los padres para ayudarles a denunciar frente a los diferentes abusos por parte de la administración.

Lo último ha sido la “gincana porno” organizada por el departamento de Juventud del Ayuntamiento de Vilassar del Mar (Barcelona). Desde Educadores contra el Adoctrinamiento muestran su “más firme rechazo” a este tipo de iniciativas. “Máxime si están financiadas con dinero público”, añaden. ¿Corrupción de menores con dinero público? En una nota de prensa, Educadores contra el Adoctrinamiento señalan lo siguiente: “Tratan de adoctrinar e imponer una cultura sexual sectaria que lo único que refleja son los complejos de quienes la fomentan bajo el paraguas de la impunidad de la que gozan”. Frente a ese sentimiento de impunidad, Educadores contra la Impunidad anuncia que iniciarán  acciones informativas y legales para luchar contra esta gincana porno.

Además, anuncian que ofrecen su asociación  a todos los que se consideren afectados “para canalizar adecuadamente su queja”. Concluyen: “Llevamos mucho tiempo callados pero ha llegado el momento de reaccionar”.

El email para comunicar quejas y canalizar denuncias de adoctrinamiento es el siguiente: contraeladoctrinamiento@gmail.com

Artículo en: https://www.actuall.com/educacion/educadores-contra-el-adoctrinamiento-canalizara-las-denuncias-de-los-padres/

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