“La financiación autonómica de Catalunya se eleva el 2% por encima de la media”, de Jesús Hellín; “El CJE pide eliminar las prácticas extracurriculares por considerar que fomentan el fraude”, de Isabel Figueroa; y “Moreno y Ayuso: las dos almas del PP para el asalto final de Feijóo a Moncloa”, de Teresa López Pavón
(Viñeta de Ramón en El Norte de Castilla el pasado día 15 )
LA FINANCIACIÓN AUTONÓMICA DE CATALUNYA SE ELEVA EL 2% POR ENCIMA DE LA MEDIA
Artículo de Jesús Hellín publicado en El Periódico el pasado día 17
Los ingresos que recibe la comunidad de Catalunya del sistema de financiación autonómica se mantienen ligeramente por encima de la media. Mientras, territorios como Andalucía, Murcia o Castilla-La Mancha no solo siguen por debajo de la financiación media por habitante, sino que, además, siguen perdiendo posiciones, a la espera de una reforma del modelo que el actual Gobierno de coalición ya ha renunciado a acometer en esta legislatura.
El Ministerio de Hacienda publicó a finales de julio los datos de la liquidación definitiva de la financiación autonómica correspondiente a 2020. El análisis de estos datos difundido este martes por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), pone de relieve la mejora relativa en 2020 de comunidades como Catalunya en el reparto de la tarta de la financiación autonómica y el empeoramiento de algunos territorios que ya partían de un nivel de infrafinanciación.
Por encima o por debajo de la media
Según la liquidación definitiva de 2020, los ingresos por habitante asignados a Catalunya (2.604 euros) se situaron ligeramente por encima de la media (2.555 euros). En particular, la financiación por habitante ajustado (un concepto que tiene en cuenta factores como la dispersión geográfica o el grado de envejecimiento) correspondiente a 2020 se situó en 101,9 puntos en Catalunya, respecto de una media de 100 (casi el 2% por encima de la media). Según el análisis de Fedea, Catalunya no solo se mantuvo en 2020 por encima de la media, sino que además logró una ligera mejora relativa de seis décimas respecto a 2019, cuando los recursos del sistema por habitante ajustado representaron 101,3 puntos sobre un punto de partida de 100.
En total, según los datos analizados por Ángel de la Fuente, de Fedea, siete comunidades autónomas mejoraron en 2020 su participación en el sistema de financiación. Así sucedió para los territorios de Catalunya, Galicia, Asturias, Comunidad Valenciana, Aragón, Extremadura, y Castilla y León. Sin embargo, otras ocho comunidades redujeron su participación en la tarta del sistema de financiación autonómica: Andalucía, Cantabria, Murcia, Castilla La Mancha, Canarias, Baleares y Madrid. Las comunidades de País Vasco y Navarra tienen su propio régimen foral de financiación y están fuera del régimen común.
Se da la circunstancia, además, de que tres de las comunidades que han retrocedido -Andalucía, Murcia y Castilla La Mancha- partían ya de una situación muy desfavorable, de infrafinanciación, pues los recursos por habitante que les asigna el actual modelo de financiación autonómica se sitúan por debajo de la media. La Comunidad Valenciana también está infrafinanciada (93,1 puntos sobre una media de 100), sin embargo esta autonomía logró una ligera mejoría en 2020.
Donde más se recauda
El análisis de Fedea señala a Catalunya como la tercera comunidad autónoma que más impuestos recauda por habitante (por detrás de Madrid y de Baleares), si bien pasa a ocupar el noveno lugar cuando se trata de ingresos recibidos del sistema de financiación autonómica.
De acuerdo con los mecanismos del modelo de financiación autonómica, Madrid (7.735 millones), Catalunya (1.869 millones) y Baleares (196 millones) aportaron en 2020 un total de 7.800 millones a favor del resto de las comunidades para nivelar en todas ellas la calidad de los servicios prestados. Madrid cae a la décima posición cuando se trata de recursos del sistema de financiación por habitante mientras que Baleares ocupa el cuarto lugar.
Recursos extraordinarios
En general la tarta de la financiación que se tuvieron que repartir las autonomías con cargo a 2020 se redujo de forma notable. Según pone de manifiesto el análisis de Fedea, el volumen total de la financiación definitiva de las comunidades autónomas de régimen común experimentó en 2020 una caída de 11.200 millones (el 9%) con respecto a 2019 debido a la mala evolución de los ingresos tributarios autonómicos y estatales como resultado de la crisis del covid.
Esta caída, sin embargo, fue más que compensada por una inyección de recursos extraordinarios a cargo del Estado por un importe de 19.600 millones. Esta cantidad incluye 4.400 millones de euros que las comunidades debían devolver al Estado y que éste les perdonó así como el Fondo Covid (15.207 millones).
Si se incluyen estas transferencias extraordinarias por 19.600 millones, la financiación media por habitante ajustado correspondiente a 2020 sube a 2.996 euros, según los cálculos de Fedea (frente al dato de partida de 2.555 euros derivado del sistema de financiación autonómica). La participación de Catalunya sube en esta ‘tarta ampliada’ hasta 103,2 puntos (sobre una media de 100). La inyección de recursos extraordinarios, sin embargo, no logró sacar a Andalucía, Murcia, Valencia y Castilla La Mancha del saco de la infrafinanciación. Artículo en: https://www.msn.com/es-es/dinero/economia/la-financiaci%C3%B3n-auton%C3%B3mica-de-catalunya-se-eleva-el-2-por-encima-de-la-media/ar-AA10Jp3n?ocid=msedgntp&cvid=de7df8ea74904cc3e5621d29f6eca1b9
EL CJE PIDE ELIMINAR LAS PRÁCTICAS EXTRACURRICULARES POR CONSIDERAR QUE FOMENTAN EL FRAUDE
Artículo de Isabel Figueroa publicado en El Economista el pasado día 15
Según los datos de CCOO, en España hay 1,4 millones de personas en prácticas sin ningún tipo de relación contractual conocida.
La precaria situación laboral que atraviesan gran parte de los jóvenes profesionales del país no es ninguna novedad. Por está razón, en las últimas semanas han surgido diferentes debates sobre el llamado Estatuto del Becario, el Ministerio de Trabajo intenta poner nuevas regulaciones y mejorar la condición de los becarios.
El Gobierno pretende acabar con la cultura de las prácticas como trabajo barato (o incluso gratis) para que sean «prácticas no laborales». Es decir, que los estudiantes entren a las empresas a formarse, aprendiendo un oficio o profesión con tutorización, sin que asuman la responsabilidad sobre tareas productivas propias de trabajadores de la plantilla.
Yolanda Díaz, ministra de Trabajo y Economía, lidera la negociación con los sindicatos quienes piensan que las condiciones laborales actuales de los jóvenes son un fraude ya que son falsos becarios. Díaz empezó las conversaciones el pasado mes abril, para regular un «catálogo de derechos» a los estudiantes que realizan prácticas no laborales, la ministra dice que se quiere establecer diferentes garantías para los becarios como cubrir gastos a los estudiantes en conceptos como transporte y manutención, para que las prácticas no salgan a pagar. Pero, sobre todo, la reforma que planea la ministra busca mucho más, porque quiere impedir algo que hoy en día está muy extendido, que los becarios realicen funciones y tengan responsabilidades de trabajadores durante sus prácticas formativas, que es lo que los sindicatos resumen como el fraude de los «falsos becarios».
Este problema radica principalmente por las prácticas que no forman parte de los planes de estudios de universidades, FP, cursos o másteres, sino que se realizan gracias a convenios de colaboración entre los centros educativos y las empresas. En cambio, para los sindicatos el verdadero problema está en que las compañías realizan muy pocos contratos de formación, que serían los más adecuados para este tipo de casos en donde los jóvenes profesionales están dando sus primeros pasos en el mundo laboral, los contratos de formación está a disposición de la empresas para este tipo de casos. Si miramos los datos publicados por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), en el 2021 se tramitaron 30.672 contratos de formación en España esto supuso un aumento con respecto al año anterior de 6.006 empleados.
Contratos de formación
Hay una serie de diferencias entre un contrato estándar y uno de formación. En primer lugar, mientras dure el contrato, el trabajador recibirá una formación por parte de la empresa, que debe estar relacionada con la actividad laboral que desarrolle en el puesto de trabajo. Esta formación deberá acreditarse al finalizar el contrato. Además, el tiempo de trabajo efectivo del empleado no puede superar el 75%, durante el primer año, o el 85% en el segundo y tercer año, de la jornada máxima legal. El resto de la jornada el trabajador puede recibir formación teórica, bien en las instalaciones de la empresa o en un centro de formación especializado. También este tipo de empleados no podrán hacer horas extra, ni trabajar en horario nocturno.
Respecto a la remuneración en un contrato formativo, se calculará con base en el salario mínimo, sin las pagas prorrateadas. Por ejemplo, un contrato de formación de primer año, cuyo convenio no establece cuantía para el salario, tendría un pago de 650 euros al mes, que sería el resultado de aplicar un 65% sobre el SMI. A esta cantidad se le sumarían los complementos, si procede, según el convenio, y las pagas extras que correspondan.
Por último, un trabajador que haya sido contratado bajo esta modalidad no podrá volver a tener un contrato de este tipo ni por la misma empresa u otra compañía, salvo que la formación inherente al nuevo contrato tenga por objeto obtener otra cualificación profesional. En definitiva, este tipo de convenio permite a quien lo firma formarse en una determinada área profesional al tiempo que va ganando experiencia laboral.
MORENO Y AYUSO: LAS DOS ALMAS DEL PP PARA EL ASALTO FINAL DE FEIJÓO A MONCLOA
Artículo de Teresa López Pavón publicado en El Mundo el pasado día 14
Las elecciones del 19 de junio le pusieron en bandeja a Alberto Núñez Feijóo una vía de hacer frente al que parecía un crecimiento imparable de Vox que poco tiene que ver con la estrategia disruptiva de Isabel Díaz Ayuso. La fórmula de Juanma Moreno, ofreciendo más colaboración institucional que confrontación durante la pandemia y apropiándose del discurso, las banderas y hasta los aliados sociales del PSOE andaluz, ha resultado un acierto electoral.
Si Díaz Ayuso ha construido un personaje en torno a sus maneras contestatarias de entender las relaciones entre administraciones y disputándole a Vox las batallas culturales; la imagen de un Juanma Moreno moderado, que huye del lenguaje grueso y que se crece en el acuerdo frente a la disputa, es también, en alguna medida, el fruto de una estrategia, que vende eficacia en la gestión en lugar de ideología.
Sin embargo, no hay propuesta más ideológica que una bajada masiva de impuestos como la que el equipo de Moreno prometió en su primera legislatura y ha rescatado para la segunda, afirman sus adversarios por la izquierda. En el modelo económico, la apuesta de Juanma Moreno y la de Díaz Ayuso no difiere en gran medida.
Pero el PP es consciente de que Moreno y Díaz Ayuso representan dos maneras de hacer oposición desde las instituciones. Y está convencido de que el PSOE ve en esa supuesta contradicción interna una cuña por donde romper la cohesión interna del proyecto de Núñez Feijóo, que no parece alarmado por esa bicefalia, que de momento le da rédito y tiene alterado a Sánchez.
El vicesecretario de Coordinación Autonómica y Local del PP, Pedro Rollán, acusaba este sábado al Gobierno de Pedro Sánchez, en una entrevista con Europa Press, de dar «directrices» a sus ministros para «intentar generar» un clima de confrontación entre la actual dirección de Alberto Núñez Feijóo y la presidenta de la Comunidad de Madrid, a raíz de las críticas al plan de ahorro energético del Gobierno. A lo largo de la semana, cada ministro, de Calviño a María Jesus Montero, Planas, Ribera o Robles, apuntaron a Ayuso mientras llamaban a Feijóo a poner orden en el partido.
Pero en paralelo hay otra estrategia efectiva para los populares. Con directrices o sin ellas, Moreno se resiste a que sea la presidenta de la Comunidad de Madrid la que marque el único camino por el que tenga que transitar el resto de barones, forzando un estilo de hacer política en el que no todos se sienten cómodos y cuestionando, una vez más, el papel de la ejecutiva nacional en el diseño de las estrategias del partido.
Si ha triunfado la fórmula de la moderación de Juanma Moreno dentro del PP andaluz no ha sido tampoco sin tensiones internas. Para empezar porque hubo voces en el partido que le recriminaron al presidente de la Junta que actuara siempre desde el burladero de la Junta sin aportar demasiado al fin superior que para el PP es sacar a Pedro Sánchez de la Moncloa. En el deterioro del prestigio del Gobierno del PSOE y Podemos, sin duda la sobreactuación de Díaz Ayuso resulta mucho más eficaz. Tanto que Pablo Casado la acabó visualizando como una peligrosa competidora interna.
A Moreno también se la ha reprochado que el cambio de rumbo en la Junta no hubiera sido suficientemente visible. El gatopardismo (que todo cambie para que todo siga igual) del gobierno del PP y Cs se convirtió para Vox en el argumento con el que intentó socavar la alianza del centro derecha. Al final, «el clientelismo y el consenso progre han cambiado de caras pero siguen intactos en Andalucía», decía Macarena Olona, llegando a acusar al PP de un exceso de conmiseración con la vieja corrupción socialista. Y eso que la acusación particular ejercida por los populares ha sido determinante en el devenir del proceso judicial contra Chaves y Griñán.
Y, sin embargo, algo había de cierto en esa apreciación. Juanma Moreno no ha querido hacer leña de los totems caídos. El trabajo en los tribunales ya estaba hecho y una lectura acertada de las encuestas le había llevado al convencimiento de que el crecimiento electoral por la de derecha estaba bloqueado por la presencia de Vox; mientras que había un importante caladero de viejos votantes socialistas en el que se podían echar las redes.
Durante los debates electorales en televisión, Juanma Moreno apenas habló de la corrupción de los ERE. El adelanto electoral impidió que los andaluces fueran a las urnas conociendo la sentencia del Supremo (que ha ratificado las condenas). Moreno tampoco esperó a que el Parlamento aprobara en pleno el duro dictamen de la comisión de investigación de la Faffe. La corrupción estaba amortizada y al antiguo votante socialista había que seducirle, no insultarle. Más de 170.000 andaluces que le dieron su apoyo a Susana Díaz en 2018 votaron el pasado 19-J a Juanma Moreno, según las encuestas postelectorales. El análisis y la estrategia habían sido un acierto.
Superado el 19-J, el PP de Moreno de nuevo se debate entre dos estrategias posibles. Con una mayoría absoluta, las manos de Juanma Moreno están libres para decidir qué papel quiere desempeñar a nivel nacional. De momento, en la polémica suscitada por el decreto para el recorte energético, el Gobierno andaluz se ha mantenido en la misma línea que en la legislatura anterior: críticas a las formas del Gobierno de Pedro Sánchez pero apuesta por la negociación. «No soy partidario de abrir batallas judiciales», afirmó el presidente. La Junta se ha tomado su tiempo (tres meses) para decidir si plantea un recurso de inconstitucionalidad. El Gobierno de Díaz Ayuso no necesitó ni media hora para tenerlo claro. Y desde Génova dan «libertad» a unos y otros convencidos de que la doble cuña da réditos a Núñez Feijóo.
En el nuevo gobierno de Moreno hay suficiente experiencia política y cultura de partido como para poner todo el aparato de la Junta al servicio de la estrategia del PP para ganar las elecciones generales. El actual consejero de Presidencia, Antonio Sanz, que fue durante años número dos de Javier Arenas y ha sustituido a Elías Bendodo como escudero de Moreno, tiene tablas y mano izquierda para jugar el rol que se le pida. Pero, de momento, no parece que haya instrucciones de sacar todo el arsenal institucional en la estrategia de la confrontación -de la que los gobiernos socialistas de la Junta fueron siempre tan eficaces cuando estaba el PP en la Moncloa-.
Moreno ha hecho una profunda remodelación de su gobierno: se ha rodeado de los más leales pero igualmente ha tendido la mano a antiguos casadistas para desarticular cualquier amago de oposición interna e incluso ha rescatado a varios altos cargos de Ciudadanos. También ha recompensado con una secretaría general al abogado del PP en los ERE. Y, sin embargo, casi dos meses después de las elecciones, no ha designado aún a un portavoz para su ejecutivo. No parece un nombramiento que Moreno quiera tomarse a la ligera. Y solo cuando se conozca su decisión se tendrá algún dato más sobre la impronta que quiere darle a su segunda legislatura.
Bolaños sigue el guión
El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, cumplió este sábado con el guion de los socialistas, que marca que hay que desacreditar el discurso del PP por la vía de subrayar cómo Isabel Díaz Ayuso le marca el paso a la dirección de Génova. Bolaños lamentó el «papelón» del líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, de quien dijo «está bailando al son que le marca alguna líder regional» y en Europa «yendo a contracorriente de todos los gobiernos europeos de distintos colores en la necesidad de ahorrar energía» en este país.
Artículo en: https://www.elmundo.es/andalucia/2022/08/14/62f7bd61fc6c83ca4b8b45ef.html
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