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Se nos fueron Fernando y Ramón, grandes acuarelistas

Tres foramontanos en Valladolid 26 Ago 2022 - 07:29 CET
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Por José María Arévalo

 

(Campo grande. Acuarela de Fernando Sobrino)

El pasado 13 falleció nuestro compañero Fernando Sobrino, y no habían pasado más que tres días cuando la hija de otro compañero, Ramón García, nos escribía en el chat de whatsapp que tenemos en la Asociación de Acuarelistas de Castilla y León, cuando todavía seguíamos hablando de Fernando, que había fallecido Ramón, éste en El Escorial, donde pasaba unos días con sus hijos. “Los compañeros que arriba están – escribía una compañera en las redes sociales como despedida de la Asociación, después la incluiremos entera- ya le habrán recibido con todos los honores y pinceles en alto junto a ellos”. Pues sí, y también a Fernando Sobrino, pues ambos eran católicos practicantes, y buenísimas personas, de esas que no se enfadan nunca y están siempre ayudando a los demás.

(Fernando Sobrino)

Fernando ha sido el secretario de la Asociación que más años ha durado en el cargo -más bien carga, lo sé porque yo fui el primero, creo que después hubo otros dos o tres- y aguantó con distintas Juntas Directivas, o sea, Presidentas, que siempre renuevan a sus colaboradores.

Fernando era ejemplar, también pintando, pues supo ir avanzando hacia la acuarela en húmedo -que es la moda en lo que llevamos de siglo-, lo que tiene mucho mérito por la dificultad enorme de esa técnica. Me encantaba ver cómo conseguía resultados mejores cada día, desfigurando más y más los temas ya fueran de campo, ya de ciudad o figuras. En las dos o tres acuarelas suyas con que ilustramos estas líneas se ve perfectamente esa lucha por avanzar en el húmedo, sin perder la identificación de los temas.

(Pinar. Acuarela de Fernando Sobrino)

Ramón llegó también a esa mayor abstracción y uso del húmedo, pero en este caso por necesidad, porque tenía desde ya hace años un grave problema de vista -primero de un ojo y después de los dos, hasta casi no poder pintar más que abstracciones de colores-, prácticamente desde que se vino del óleo a la acuarela, no sé si precisamente por eso se vino o coincidió casualmente. Recuerdo que antes de venir a la Asociación, nos íbamos varios compañeros -normalmente tres, él, Pascual Aranda y yo- un día a la semana a ver exposiciones, en aquellos años que Valladolid tenía muchas salas gracias a las Cajas de Ahorro, así que todas las semanas había varias inauguraciones. ¡Qué tiempos aquellos que no parece vayan a volver!.

(Vendimia. Acuarela de Fernando Sobrino)

Antes de que empezaran sus problemas con la vista, era frecuente que se presentara a los concursos de pintura rápida de nuestra zona, algunos de los cuales ganó. Me contaba que como el óleo tarda mucho en secar, para estos concursos usaba primero el acrílico, y finalmente daba algunos toques de óleo para resaltar algunos puntos y dar textura.  Otro compañero acuarelista, Luis Piñero le inmortalizó en la acuarela que también incluimos con este artículo, retratándole en uno de estos concursos de pintura rápida.

(Ramón García y el autor de este artículo)

Para no alargarnos más, vamos a reproducir el texto que le ha dedicado la Asociación a Ramón, y que fue leído por su hija -con mucha emoción, nos ha escrito- en el funeral que se celebró por su alma en El Escorial:

“Querido Ramón, hace pocos días que colgamos el crespón de luto en los Acuarelistas, y hoy tenemos que volver a colgarlo por ti. Te nos has ido sin hacer ruido. Para muchos compañeros fuiste un referente, y los que no tuvieron la suerte de conocerte tanto siempre percibieron de ti una palabra amable, un consejo útil, un saber estar….te hacías querer.

(Barcas. Acuarela de Ramón García)

Todavía recordamos tus cánticos de “María la Portuguesa” en la sede. Y aunque ahora ya no estés con nosotros siempre nos quedará tu obra, tu grato recuerdo y el rap que en 2010 compusiste para nosotros. No pudimos despedirte, pero descansa en paz, que los compañeros que arriba están ya te habrán recibido con todos los honores y pinceles en alto junto a ellos.

Nuestro más sentido pésame a toda tu familia.

Tus compañeros de la Asociación de Acuarelistas de Castilla y León”.

(Ramón pintando en un concurso de Mojados, retratado por Luis Piñero)

La referencia a las canciones es oportuna, porque Ramón tenía buen oído y solía animarnos a cantar cuando pintábamos en la sede de la asociación – lo que solemos hacer los viernes por la tarde, excepto en verano, por el calor-.

Por cierto, varios compañeros han comentado en el chat de whatsapp que tenemos en la Asociación, que con Ramón aprendieron mucho de perspectiva, que como es sabido es fundamental para los que empiezan. Vamos ahora con el rap de Ramón, que yo no he conocido hasta ahora:

El rap de Ramón

Rap que escribió Ramón García, a la Asociación de Acuarelistas de Castilla y León, en mayo de 2010.

Acuarelistas, artistas, pintores de bajo cero y calores intenso,

que  plasmáis sobre el papel con  pigmentos y con agua como médium  directa naturaleza trabajada con  esmero.

(Segovia. Acuarela de Ramón García)

Los sábados de mañana, nos reunimos justo al pie de un  monumento,

que es Monasterio del Prado y democráticamente decidimos por consenso,

el camino que  tomamos, si el frió es intenso,

a la  sede y si no ya lo veremos, lo  veremos.

Montados sobre corceles, de plástico goma y hierro

que van raudos como  el viento,

devorando la distancia nos  llevan hasta el lugar que ese día  pintaremos.

El pueblo, el puente, el canal, el río, el viento,

la armonía, el movimiento,  una vez en el lugar observaremos

atentos, el tema composición, el color y cómo plasmarlo dentro

del papel  algodonado.

Y bien elegido el tema desplegamos caballetes, a veces se hacen bocetos,

pero antes de comenzar a pintar, con  decisión e ilusión. Tomaremos

los bloc de papel como escudo y los pinceles en ristre a modo  de lanzas y desafiaremos

a las inclemencias meteorológicas y a los insectos,

que acuden como moscas, que lo son, lucharemos

contra el duende, de las malas artes para que se aleje de nosotros, una vez vencidos los obstáculos y para que acudan en  nuestra ayuda, invocaremos

a las  musas, y ya llegadas las musas y  valga la redundancia, ya no  tendremos

excusa para pintar un  buen cuadro. Otra cosa que nos gusta a este grupo de “acuareros”,

es al dejar de pintar  penetrar en algún bar a tomar un  refrigerio,

y comentar la jornada y  las obras que se han hecho

en crítica  constructiva eso se da por supuesto…

Este rato tan bonito tan entrañable y ameno, exagerando un poquito, yo lo elevo de momento

a categoría de  evento, de evento, de evento.”

En fin, Ramón, Fernando, desde aquí os encomendamos y esperamos reunirnos un día todos  en el cielo, y pintando -como parte de la gloria accidental-.

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