Por José María Arévalo
(Nao Victoria 500, situada de forma permanente en Sevilla)
Acabo de leer una estupenda novela sobre el viaje de Magallanes y Elcano, “Nadie lo sabe”, de Tony Gatacrós, que me mandó uno de mis hijos por correo electrónico (supongo que podrá encontrarse en Emule), y me encuentro con la noticia de que se cumplen ahora los 500 años de la primera vuelta al mundo. Efectivamente, El Mundo del pasado día 4 de septiembre titulaba un interesantísimo artículo de Marta Casado: “500 años de la primera vuelta al mundo que encumbró a Burgos”, y subtitulaba “El 6 de septiembre Elcano y 18 hombres avistaron Sanlúcar de Barrameda. El 21 de octubre de 1522 el comerciante burgalés Cristóbal de Haro comunica al Consulado del Mar: ‘Lo del Maluco ha salido’.”
Yo recomiendo leer la novela si se quiere entender bien lo que nos cuenta Marta Casado, que no tiene desperdicio, pero que busca centrar la importancia de la efemérides en Burgos, pues se publica en la edición burgalesa de ese diario. “6 de septiembre de 1522 -comenzaba el artículo-. La nao Victoria, capitaneada por Juan Sebastián Elcano, con 18 hombres famélicos avistan Sanlúcar de Barrameda. La primera noticia de que aquellos que creerían perdidos en el mar, habían vuelto. Un viaje que iniciaron cinco navíos capitaneados por Fernando de Magallanes y 239 tripulantes el 20 de septiembre de 1519. Una empresa en la que unos, el armador burgalés Cristóbal de Haro, buscaba una alternativa para llegar a las Molucas y establecer rutas de comercio de especias. Otros, como Fernando de Magallanes, demostrar que la tierra era redonda. Y el rey Carlos I que quería enseñar al mundo la fuerza de la corona de Castilla frente a Portugal.
Primer paso de la globalización
Es momento de conquistadores y aunque no pisan más agua que la del río Arlanzón, los comerciantes burgaleses y algunos de sus hombres son vitales en esta historia que es el primer paso de la globalización. Cristóbal de Haro fue el armador del primer viaje que da la vuelta al mundo y permite conquistar para la corona española territorios desconocidos.
La nao Victoria llegaba con los camarotes vacíos pero los almacenes llenos de clavo, canela o pimienta. Las añoradas especias que todo noble o potentado europeo quería servir en un vino caliente. Era símbolo de poderío económico, de lustre social. No eras lo que presumías ser si no tenías especias en la copa de vino.
Los comerciantes burgaleses nosabrán de la gesta lograda por Elcano, de las vidas humanas que se habían perdido por el camino, hasta el 21 de octubre de 1522. Cristóbal de Haro, que se encuentra en Valladolid en la Corte, tiene conocimiento de que la gesta se ha logrado. Envía urgente un correo al Consulado del Mar con una frase lapidaria: ‘Lo del Maluco ha salido’. Empieza el momento de oro del comercio burgalés.
«Siempre se ha pensado que el final de la Primera Vuelta al Mundo termina en este momento, con la llegada de Juan Sebastián el Cano a Sevilla donde pisa tierra y alcanza la gloria, pero ahora es cuando los comerciantes burgaleses empiezan a dominar el mercado de especias y sentar una red de influencia por todo el mundo», señala la americanista y profesora de la Universidad de Burgos, Adelaida Sagarra. El mercader Cristóbal de Haro se convierte en el responsable de la Casa de Contratación de La Coruña, lugar donde se domina el comercio de las especias. De ahí zarpa en julio de 1525 una segunda expedición de siete barcos, entre ellos la nao San Lesmes. No volverá ninguna. Y lo que es peor, ninguna llegará a las Molucas.
Momento de oro del comercio burgalés
No se arredran. Lo vuelven a intentar con una nueva armada. Capitaneada por Diego de Covarrubias, factor de la Casa de Contratación de Molucas. Dos de sus naves llegan al Río de la Plata. En vez de seguir por el estrecho de Magallanes suben por el río Paraná. Vuelve en un segundo viaje que le cuesta la vida. Logró dibujar una parte más del mapa del mundo. El que llega hasta Panamá. «Ya Carlos I empieza a pensar en la necesidad de una forma de cruzar Panamá para llegar al otro lado del mar, una empresa tan difícil que no será hasta el siglo XX cuando se pueda lograr», añade la historiadora.
Molucas no se olvida. Los armadores-comerciantes burgaleses organizan un nuevo viaje. Encabezado por el portugués Esteban Gómez. Más modesta. Entre dos y tres navíos. No llegan a Indonesia pero dibuja otra parte del mapa, la costa este de Estados Unidos y Canadá hasta llegar a Terranova.
Los castellanos y gallegos lo vuelven a intentar. En un nueva armada llega Fernando (o Hernando) de Torre. Natural de Frías. Será el gran valedor de las Molucas. «Representa la resistencia castellana frente a Portugal y defiende la representación de Castilla en estas islas frente a Portugal hasta que la casa de contratación es arrasada y al final el territorio se vende a los portugueses», señala Adelaida Sagarra. Volverá a España después de haber sido prisionero en cárceles portuguesas repartidas por el índico.
«Una choza al estilo indígena que es desde donde se gesta no sólo el comercio de las apreciadas especias, también seda, marfil y hasta muebles de laca y todo el universo chino y japones que se comerciades de las Molucas y, cuando se vende a Portugal, desde Filipinas», explica Sagarra. Pero en tiempos de conquista lo importante es la presencia. Y aunque el comercio de especias movía millones, el objetivo es hondear la bandera. El mundo se había partido en dos. Una parte para España y otra para Portugal. En lo duro del viaje, las vidas perdidas y el coste económico hubo quien intentó el cultivo de las especies en tierras más conocidas como Santo Domingo. Aún está por confirmar si salió adelante, pero es que «aunque se pudieran cultivar esto es algo más que un negocio, es una cuestión política y de reparto del mundo entre las dos coronas». De ahí la importancia del descubrimiento, pero, sobre todo, del asentamiento y la necesidad de un segundo viaje para «hacer efectiva la presencia de la corona: una choza y unos cuantos soldados sirven para marcar territorio».
Cuando Carlos I vende el asentamiento castellano en Tidore no se pierde el comercio allende los mares. ‘Siempre nos quedará Filipinas’, decía. Y así fue. Los comerciantes burgaleses ya habían hecho una red de colaboradores que permitía mantener el comercio y vender estos productos en Países Bajos principalmente. Ya con Felipe II como monarca, España establece una conexión comercial entre Filipinas, México y Sevilla.
«Los burgaleses pierden el control de la casa de contratación de La Coruña pero han podido definir un esquema político y diseñar un modelo de negocio a su medida», señala la profesora de la UBU.
Un congreso y una exposición conmemorativa
Burgos conmemora la gesta de la vuelta al mundo con un congreso y una exposición -continuaba Marta Casado-. “Expertos de todo el país se reunirán el 21 y el 22 en el congreso ‘El sueño especiero. Burgos, nodo y nexos’ . En febrero las hazañas de Cristóbal de Haro volverán al Arco.”
«La gran conmemoración burgalesa de la gesta de Magallanes y Elcano con Cristóbal de Haro como armador empieza ahora, porque serán los comerciantes burgaleses quienes promoverán otros cuatro viajes más a Molucas y controlarán el comercio de especias desde la Casa de La Coruña, es el momento de Burgos en esta historia». Así explica la historiadora Adelaida Sagarra la razón por la que la sociedad V Centenario de la Primera Vuelta al Mundo llega a Burgos. Lo hará con dos fórmulas que buscan acercar al gran público esta otra parte de la historia menos conocida pero igualmente relevante. Un congreso científico abierto al público general y una exposición.
El congreso se celebrará del 21 al 23 de septiembre en Burgos. Organizado por el vicerrectorado de Responsabilidad Social, Cultura y Deporte de la Universidad de Burgos y la sociedad V Centenario de la Primera Vuelta al Mundo bajo el título ‘El sueño especiero. Burgos, modo y nexos’. «Es necesario poner en valor el protagonismo de estos hombres en las empresas especieras, visibilizar sus estrategias, su forma de ganar posiciones en la Corte, la fórmula de cofinanciación con la Corona y la magnitud de su proyecto», relata la presentación del encuentro.
La cita será en la Casa del Cordón de Caja de Burgos y reunirá a expertos de todo el país sobre la gesta y un apartado académico. «Arrancamos el miércoles con un taller para jóvenes investigadores en Historia Moderna y de América con el que queremos que quienes llevan años investigando puedan mostrar su metodología de trabajo a quienes se inician en trabajos de doctorado y mostrar a los nuevos investigadores la importancia de trabajar en grupo y el carácter multidisciplinar del trabajo», explica Sagarra.
Y una película-documental
El miércoles se añadirá la proyección de la película documental ‘España, la primera globalización’ de José Luis López-Linares, quien participará en el encuentro para realizar un diálogo posterior. La primera jornada se cerrará con un concierto a cargo del Coro y Orquesta de la UBU.
El jueves arranca el congreso para el público general con la participación de ponentes de Galicia, Sevilla, Badajoz, País Vasco, Madrid y Burgos que tratarán de dibujar una sociedad y relaciones comerciales y un sueño de dominio del mundo. Incluirá la presentación por parte de Tomás Mazón Serrano (rutalecano.com) de su libro sobre Gonzalo Gómez Espinosa, ‘Espinosa, el último gran capitán’ que acaba de salir publicado y narra las peripecias del espinosiego con todo el rigor histórico.
Haro vuelve al Arco
También trabajan en la puesta en marcha de una exposición que no ha podido coincidir con el Congreso como estaba previsto. Se trata de una muestra que buscará dar a conocer ‘El sueño especiero (1508-1529)’ de los comerciantes burgaleses. La muestra se ubicará en el Arco de Santamaría, esperan que en el mes de febrero pueda abrir sus puertas un «montaje espectacular», según Adelaida Sagarra, comisaria de la muestra, para «contar lo que no se ha contado de los otros cuatro viajes a la especiería». Se ubicarán en las dos plantas, aunque el contenido de la parte superior del arco se podrá visitar en la planta baja para las personas que tienen dificultad de acceso a los pasillos superiores. Dispondrá de la tecnología y contenido adicional accesible a través de códigos QR.
La elección no es casual. «Cristóbal de Haro fue regidor y, como tal, pasó mucho tiempo entre los despachos del Arco de Sanmataría, de alguna manera vuelve a tener presencia en él», explica. Será el último evento de una conmemoración que ha permitido que se conozca la historia de los que quedaron en tierra, pero fueron necesarios para la primera circunnavegación del globo terráqueo. Cristóbal de Haro, Juan de Fonseca, arzobispo de Burgos, Juan de Aranda, Gonzalo Gómez de Espinosa, los Artieta, Diego de Covarrubias, Juan de la Cueva o Hernando de Torre tuvieron un gran protagonismo en la gesta.
Muchos de ellos burgaleses y, tal como reivindicaba Sagarra a este periódico en abril de 2018, unos desconocidos hasta hace poco. Tres años después la historiadora de la UBU está satisfecha por el trabajo realizado para divulgar esta otra parte de la historia. «En estos tres años se ha hecho mucho, en medio hemos tenido un confinamiento, una cuarentena, pero en unos pocos meses se han podido hacer cosas», explica. Entre ellas la exposición ‘Legua cero del viaje de Magallanes-Elcano’ en el Fórum Evolución que abrió el 30 de octubre de 2019, que se prolongó más de lo previsto y visitaron 17.000 personas con un gran impacto en medios de comunicación nacionales, visitas de colegios y asociaciones culturales y visitas realizadas exprofeso a universitarios, futuros especialistas, de diferentes universidades del país. «Se despertó una expectación por algo desconocido y vemos que la versión burgalesa de esta historia cada vez tiene más espacio», señala.
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