“Sánchez, en modo Rociíto”, de Antonio Burgos; “Sánchez paga su exceso de confianza y acaba entregando el segundo debate a Feijóo”, de Ana Martín; y “Arrimadas advierte a Feijóo de que va a ser `cómplice´ de que ERC entre en el Tribunal Constitucional”, de Servimedia
(Viñeta de Morán en La Gaceta Regional el pasado día 19)
SÁNCHEZ, EN MODO ROCIÍTO
Artículo de Antonio Burgos publicado en ABC el pasado día 20
Por Vivaldi no va a quedar la cosa. Lo digo por «Las cuatro estaciones». Así se titula la docuserie en marcha sobre el presidente Sánchez y su vida en la Moncloa. Que me imagino forma parte de todo el tinglado propagandístico que tiene ya montado en torno a su partido y sobre todo a su persona con vistas a las próximas elecciones. ¿Qué tiene que ver el título de la docuserie con Sánchez? ¿Será por otras cuatro estaciones, las del Ave: Puerta de Atocha, Santa Justa, Sants en Barcelona y María Zambrano en Málaga? Esta docuserie ha costado entre 800.000 euros y 1,6 millones, todo a mayor gloria del ego de Sánchez, pero parece que no hay cadena de TV que la quiera emitir, ¿por sentido del ridículo? Es, por así decirlo, un Falcon en forma de «reality-show», como un «Sálvame», sin Jorge Javier Vázquez y sin Paz Padilla. ¿Saben qué me recuerda? Pues «Franco, ese hombre», la película documental-propagandística sobre el dictador que Sáenz de Heredia dirigió en 1964, dentro de los actos con que el régimen celebró sus «XXV Años de Paz». El solo recuerdo de que Franco tuvo un documental personalista y hagiográfico debería haber alejado toda idea de hacerle algo semejante a Sánchez. Pero no ha sido así. La serie está en marcha, no sólo con las bendiciones de la Moncloa, sino con la revisión casi fotograma a fotograma de su contenido. Dicen que sale Sánchez en la intimidad del desayuno, su vida dentro de la residencia que le pagamos entre todos y donde cambió el colchón de Rajoy. Y me imagino que saldrá mucho cogiendo el helicóptero Puma camino de Torrejón para subir allí al Falcon. Lo que no sé es si en el documental se ven los gastos derrochones de La Moncloa. Esa maquinaria político-administrativa tan alejada de los problemas reales de la que ellos pregonan tanto como «la gente» nos va a costar en 2023 nada menos que 130 millones de euros. De ellos, tres millones son los que se ha aumentado Sánchez para poder contratar más asesores, cincuenta más. ¿Será por asesores? ¿Saldrán todos los asesores en la docuserie? En ese caso, se trataría de un largometraje, aunque sólo salgan a minuto por asesor. Docuserie propagandística que coincidirá también con algo que es de mero orden alfabético y a lo que Sánchez le está dando un mérito como si fuera su logro personal: la presidencia de turno de la Unión Europea, que nos va a costar 145 millones de euros.
Qué baile de euros, ¿no? A él, plim: total, pagan los impuestos de la que ha bautizado como «clase media trabajadora». Y cuanta mayor inflación, más ingresos. No se ha valorado suficientemente lo que ha revelado Feijóo, que le ha metido el lápiz: desde que está en la presidencia del Gobierno, Sánchez aumenta la deuda pública en 200 millones de euros cada día. Nuestros nietos seguirán pagando estas demagogias, en las que los Presupuestos Generales del Estado son prácticamente los gastos de campaña electoral, que se la sufragamos entre todos. Para este Sánchez de la docuserie y el derroche de dinero público, me quedo con los documentales de Rociíto. Mejor «En el nombre de Rocío» que «A mayor honra y gloria de un Sánchez que se resiste a perder La Moncloa y lo paga con nuestro dinero».
Artículo en: http://www.antonioburgos.com/abc/2022/10/re102022.html
SÁNCHEZ PAGA SU EXCESO DE CONFIANZA Y ACABA ENTREGANDO EL SEGUNDO DEBATE A FEIJÓO
Artículo de Ana Martín publicado en El Debate el pasado día 19
El presidente creyó que lo tenía ganado de antemano, entró en bucle y se encontró a un líder de la oposición a la ofensiva desde el primer minuto, que hasta ironizó con lo desigual de los tiempos. Creía Pedro Sánchez que lo de este martes en el Senado era pan comido. Creía que tenía ganado de antemano el debate con Alberto Núñez Feijóo con solo exhibir, nada más subir a la tribuna, un gráfico según el cual España es el país de la UE que más redujo su inflación entre agosto y septiembre, mientras proclamaba «vamos en la dirección adecuada».
Creía que iba a tumbar a un líder de la oposición que salía nuevamente a la tribuna en desventaja por su límite de tiempo. Qué podía salir mal si el presidente del Gobierno tenía un póquer de ases contra Feijóo: el apoyo de la conservadora Ursula Von der Leyen a sus recetas, Liz Truss y su reforma fiscal frustrada, el fantasma de Pablo Casado y la herencia de Mariano Rajoy.
Sin embargo, Sánchez pagó su exceso de confianza y acabó zarandeado por el líder de la oposición, mucho más seguro de sí mismo y a la ofensiva que la anterior vez. El gallego hasta se permitió pedir un tercer turno de intervención al presidente del Senado –que no se lo dio–, para dejar constancia de lo desproporcionado del duelo. Esta vez no fueron 132 minutos para uno y 27 para el otro, pero casi: 108 minutos para Sánchez (en tres turnos de 52, 42 y 14 minutos) y 32 para Feijóo (en dos turnos de 19 y 13 minutos).
Sánchez, en bucle
El presidente empezó con mal pie, repitiendo partes del discurso que pronunció el pasado jueves en el Congreso y recurriendo a los mismos mantras que el 6 de septiembre en el Senado ante el propio Feijóo: las recetas agotadas del neoliberalismo, su ‘que paguen los ricos’, lo dura que fue la pandemia para el Gobierno, la insolidaridad de «las élites», la protección de los más vulnerables, los recortes de la Sanidad y el impuesto a los ricos que heredó de Rajoy.
Parecía que Sánchez había entrado en bucle, y así permaneció durante los 52 minutos que duró su intervención inicial. Salió Feijóo a escena y lo primero que hizo fue afearle que autoplagiara su discurso del jueves en el Congreso y echar por tierra el gráfico de la inflación que con tanto orgullo había mostrado el líder del Ejecutivo. «España fue el último país de la UE en recuperarse tras la pandemia. Ahora la inflación subyacente está dos puntos por encima de la media, según Eurostat», afirmó.
Feijóo salió a ganar el debate desde el primer minuto, sabiendo que tenía en contra el factor campo y hasta al árbitro. Lo primero que hizo fue recriminarle a su rival que se colgara las medallas que, en realidad, corresponden a las comunidades autónomas. Como la vacunación durante la pandemia y la instalación de parques fotovoltaicos. Y le pilló con la guardia baja cuando le espetó: «Han errado en todas las previsiones económicas. ¿Será insolvencia o mala fe?», utilizando el mismo estribillo que usó Sánchez en el anterior debate.
El presidente estaba desconcertado y tocado. Se le notaba en que constantemente comentaba las frases de Feijóo con la vicepresidenta Nadia Calviño, entre aspavientos y risas jocosas, cuando lo habitual en él es que se sumerja en sus papeles y en su móvil mientras le dan la réplica. Ya sea Feijóo en el Senado o Cuca Gamarra en el Congreso.
El líder de la oposición dejó el titular que quería al final de su primer turno, cuando emplazó al presidente a retirar el proyecto de Presupuestos Generales de 2023 –que él llamó «hipotecas generales»– y a negociar unos con el PP. También prometió en sede parlamentaria que él jamás pactará con los independentistas.
El intento de remontada
«Gracias por todas las propuestas», arrancó Sánchez con ironía su segunda intervención, queriendo poner de manifiesto que Feijóo no había hecho ninguna. Inmediatamente después sacó a colación el CGPJ y el Tribunal Constitucional, como justificando por qué su tono de este martes era más suave, «en aras de preservar ese espacio es importante». Y, a partir de ahí, trató de remontar.
El líder del Ejecutivo dedicó el resto de sus dos intervenciones a tratar de que Feijóo respondiera «si está de acuerdo o no» con a revalorización de las pensiones, con la subida del salario mínimo interprofesional y con el impuesto a las grandes fortunas. «Salga de su indefinición», le pidió.
Feijóo fue escurridizo en el tema de la subida de las pensiones, consciente de que es un terreno pantanoso
Pero el popular fue escurridizo en el tema de las pensiones, una vez más. El PP sabe que ese es un terreno pantanoso y que no gana nada tomando posición. Así que Feijóo se fue por la tangente, recordó que el entonces diputado Sánchez votó la congelación de las pensiones que decretó José Luis Rodríguez Zapatero en 2010 y añadió: «Como no les baje el IRPF, cobrarán menos pensión y pagarán más IRPF».
Sánchez volvió a la carga: «No tiene ninguna alternativa». Y Feijóo, en respuesta, le dio al presidente del Senado un taco de folios con todas las propuestas que le ha hecho al presidente desde abril. Algunas, como la rebaja del IVA de la electricidad y el gas, ha acabado adoptándolas el Gobierno.
Al término del debate, desde el Gobierno se apresuraron en proclamar vencedor al presidente. Porque –dijeron– Feijóo había demostrado que no tiene alternativa ni solvencia. Y le acusaron de perderse entre «la demagogia, las fake news y cifras falsas». Tanto empeño puso el monclovismo en difundir su relato de que Sánchez había arrollado que consiguió el efecto contrario: acentuar la sensación de que lo había perdido. O, al menos, no ganado.
ARRIMADAS ADVIERTE A FEIJÓO DE QUE VA A SER «CÓMPLICE» DE QUE ERC ENTRE EN EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
Artículo de Servimedia publicado en El Mundo el pasado día 16
«O no se ha enterado o no se quiere enterar, porque a lo mejor es que no quiere molestar al nacionalismo porque les quiere utilizar para llegar a Moncloa», afirmó la líder de Ciudadanos refiriéndose al presidente del PP
La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, alertó este sábado de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pretende supuestamente introducir en el Tribunal Constitucional a algún vocal a propuesta de ERC para tumbar los recursos contra la inmersión lingüística en Cataluña, y de que lo haría teniendo como «cómplice» al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo.
Arrimadas acompañó al candidato de Ciudadanos a la Alcaldía de Santa Coloma de Gramanet, Dimas Gragera, también miembro de la Ejecutiva del partido y que se enfrentará en las urnas, entre otros, al portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián, nombrado candidato para, según la líder de Cs, gobernar el municipio «desde Madrid».
Partiendo de definir al PSC como «el felpudo del separatismo», dado que los socialistas le han prometido estabilidad al presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, Arrimadas volvió a afear el supuesto pacto con Sánchez para mantenerle en el Gobierno catalán. Hoy no mencionó otro presunto acuerdo, el de que el Gobierno no recurra al Constitucional la nueva Ley de Educación catalana, que no contempla porcentajes mínimos para el castellano en las aulas.
Suponiendo que los socialistas ya entregaron Cataluña al separatismo, Arrimadas prosiguió denunciando que «ahora lo que quieren entregarles también la Justicia», porque «está negociando también el nombre de ERC para el Tribunal Constitucional». «Y ahí Feijóo se presta a ser cómplice», advirtió.
«No podemos tener un señor que es capaz de hacer cualquier cosa, incluso darle a Esquerra también el Tribunal Constitucional. Por cierto, con la complicidad del señor Feijóo, que parece que no ha entendido nada», insistió la líder de Cs, quien, ahora sí, recordó que el Constitucional tiene pendiente resolver un recurso de Cs contra leyes lingüísticas catalanas.
«O no se ha enterado o no se quiere enterar, porque a lo mejor es que no quiere molestar al nacionalismo porque les quiere utilizar para llegar a Moncloa», dejó caer, denunciando de nuevo al «bipartidismo voraz» que se quiere repartir los vocales de los órganos judiciales.
Artículo en : https://www.elmundo.es/espana/2022/10/15/634ac969fdddffbe908b4591.html
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