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Los lunes, revista de prensa y red 

Tres foramontanos en Valladolid 12 Dic 2022 - 07:20 CET
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“Querido Leguina, más pierden ellos”, de Ana Samboal; «La pobreza energética severa ha empeorado de forma extraordinaria: 2 millones de hogares no pueden calentar su vivienda» Rafael J. Álvarez; “Ciudadanos y la Ley del no es no, ya no”, de Federico Jiménez Losantos; y “Pasar a la Historia”, de Antonio Burgos

 

(“Golpe fracasado de Castillo en Perú”. Viñeta de Puebla en ABC el pasado día 8)

QUERIDO LEGUINA, MÁS PIERDEN ELLOS

Artículo de Ana Samboal publicado en El Debate el pasado día 8

La semana pasada, tuve la ocasión de compartir tiempo y conversaciones con Joaquín Leguina. Asistimos a la reunión del Patronato de Alma Tecnológica, del que ambos formamos parte. La Fundación se dedica a una tarea verdaderamente revolucionaria y subversiva: educar y dotar de habilidades en el uso de la tecnología a personas con discapacidad intelectual o trastornos cognitivos, con el fin de favorecer su enriquecimiento personal, autonomía, su acceso a un mundo de oportunidades en condiciones de equidad y su inclusión en el mercado laboral. Más de cien alumnos se han formado en la Cátedra Aurelio Delgado, en colaboración con la Universidad Carlos III de Madrid. Y, para nuestra satisfacción, que –entiendo– debe ser de toda la sociedad, la inmensa mayoría tiene en este momento un puesto de trabajo.

Lamentablemente, no todas las personas con discapacidad intelectual pueden acceder a este tipo de formación. Con el fin de atender sus necesidades y las de sus familias, Alma Tecnológica financia a la Asociación TeAnima. La componen un equipo de profesionales, buena parte de ellos voluntarios, que, ayudados por animales, imparten cuatrocientas terapias al mes, casi cinco mil al año. Es enormemente gratificante observar cómo una persona con Down, atrofia muscular o esclerosis destensa sus músculos, reduce sus niveles de estrés o dolor y sonríe al caminar acompañado por ellos sobre la grupa de uno de sus caballos. Resulta sorprendente comprobar cómo un niño, con déficit de atención, aprende a concentrar su mirada cuando una de sus águilas o búhos acude hacia su mano enguantada para recoger la comida.

Esto, ni más ni menos –si acaso, algo más–, es Alma Tecnológica. Este es el proyecto que Isabel Díaz Ayuso quiso conocer de primera mano. Nicolás Redondo, en calidad de presidente y Joaquín Leguina, como patrono, así como el secretario general de la fundación, acompañaron, como no podía ser de otro modo, a la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid. Éramos conscientes de que estábamos en período electoral y de que esa imagen podía herir sensibilidades. Por tanto, se invitó también al candidato de Ciudadanos, Ignacio Aguado y al del Partido Socialista, Ángel Gabilondo. No pudieron o no quisieron asistir. Una pena, puesto que nos hubiera encantado, no sólo mostrarles el trabajo que hacemos, sino también buscar ese foco de atención, que siempre es escaso. Sobre todo cuando las necesidades son muchas, ingentes y los recursos nunca sobran.

¿Es esto lo que molesta a Pedro Sánchez? Es obvio que le irritó profundamente la fotografía de Isabel Díaz Ayuso con Joaquín Leguina y Nicolás Redondo. Quítese la espina, presidente. Aunque no lo hemos mencionado en ninguna de nuestras reuniones, creo que hablo por todos los patronos –y que me disculpen si alguno no comparte mi opinión– al decir que estaríamos encantados de recibirle en las instalaciones de la Venta de la Rubia. Si el Gobierno tiene algo que aportar, en las líneas de ayuda que prepara para fin de año, lo celebraremos doblemente.

Me temo, sin embargo, que no le veremos asomar por allí, quizá por temor a cruzarse con Joaquín Leguina. Sospecho que lo que más le molesta de él es su franqueza a la hora de expresar sus opiniones. Siempre ha hecho gala de ella, como afiliado del Partido Socialista. Así entiendo yo que él entiende la política: como la confrontación de ideas, el debate en la búsqueda de acuerdos. Forma parte de su esencia, de su personalidad, de su riqueza personal. Culto, inteligente, irónico, ocurrente, divertido, cualquiera que haya tenido la oportunidad de escuchar de cerca al que ha sido único presidente socialista de la Comunidad de Madrid, habrá concluido que es un hombre preocupado por sus semejantes, de profundo ideario socialdemócrata.

Será el penúltimo. Uno a uno van cayendo en Ferraz. Al final, quedará un hombre sólo, un hombre extremadamente condescendiente con los que quieren destruir un proyecto común de convivencia, pero con la piel demasiado fina para oír siquiera el más mínimo murmullo de desaprobación de los que se sientan a su lado. Lástima que el PSOE, un partido de gobierno, dé la espalda a personas de la talla y valía de Joaquín Leguina. Perderá el partido. Perderemos todos.

Artículo en: https://www.eldebate.com/opinion/20221208/querido-leguina-mas-pierden-ellos_78274.html

«LA POBREZA ENERGÉTICA SEVERA HA EMPEORADO DE FORMA EXTRAORDINARIA: 2 MILLONES DE HOGARES NO PUEDEN CALENTAR SU VIVIENDA»

Entrevista de Rafael J. Álvarez publicada en El Mundo el pasado día 7

José Carlos Romero y Roberto Barrella son autores del informe ‘Indicadores de Pobreza Energética en España 2021’. Desde la Cátedra Energía y Pobreza de la Universidad Pontificia Comillas, han cruzado datos nacionales con sus modelos de investigación para obtener las cifras de la penuria calórica patria. Porque el clima también mide las desigualdades.

¿Qué es un hogar con pobreza energética?

José Carlos Romero: Aquel que no puede satisfacer sus necesidades energéticas básicas, que no puede pagar sus facturas de gas o de electricidad. No puede calentar el hogar o poner en marcha sus electrodomésticos, incluidos los de la refrigeración, como el aire acondicionado. Un hogar que no puede poner la calefacción o no la puede poner a la temperatura adecuada o no puede ni siquiera planchar.

En su informe hablan de un 2021 que empezó gélido en las temperaturas y que fue calentándose en los precios de la energía. 2022 ha seguido esa estela. ¿Qué consecuencias tuvo esa dualidad en 2021 y cuáles estará teniendo en 2022?

Roberto Barrella: 2021 arrancó con la tormenta Filomena, que dejó un frío intenso e hizo que muchas familias no pudieran calefactar sus viviendas, por sus necesidades o por tener las casas mal aisladas. Filomena se grabó en el subconsciente de personas que vivían en casas mal aisladas y que pasaron frío. Y en la segunda mitad del año empezaron a subir los precios de la energía, agravada después por la invasión de Ucrania. A partir de eso, se agravaron los problemas de los hogares para pagar sus facturas. Es verdad que hubo muchas medidas del Gobierno, como la bajada del IVA o la reducción de los cargos y la ampliación de los bonos sociales, que hicieron que 200.000 hogares menos sufrieran la pobreza energética.

¿Qué impresión tienen de cómo ha sido 2022?

J.C.R.: Este informe da una visión fidedigna de lo que ha pasado, en función de los datos disponibles. Detrás de este informe hay dos encuestas fundamentales que hace el INE: la de Presupuestos Familiares y la de Condiciones de Vida. Y a ellas les aplicamos nuestro modelo. No hacemos inferencias a futuro, pero es verdad que la crisis energética no ha mejorado y es razonable pensar que va a seguir habiendo una tensión en la pobreza energética. Es difícil que los indicadores mejoren.

¿Cuáles son los indicadores más preocupantes de su estudio?

J.C.R.: Los que encuadran la pobreza oculta e incluso la severa. La pobreza oculta severa son aquellos hogares que consumen menos de la cuarta parte de lo que deberían consumir. Es decir, una familia que consume cuatro veces menos del umbral y además está en los cinco deciles de renta más bajos de España. Este indicador se ha disparado y prácticamente se ha duplicado en un año. Si en 2020 estaba en el 5%, ahora está en torno al 10%.

¿De cuántas personas o familias estamos hablando?

R.B.: En 2021 había 18 millones de hogares en España. O sea, un 10% sería 1,8 millones. Es decir, casi dos millones de hogares están en pobreza energética oculta severa.

¿Qué otro indicador les inquieta?

R.B.: Otro preocupante y que se alinea con la subida de la pobreza energética oculta es el de los hogares con temperatura inadecuada durante el invierno. Pero este indicador se mide en personas, no en hogares. Y ha subido de un 10,9% a un 14,3%. Es decir, de unos cinco millones de personas en 2020 a 6,7 millones de personas en 2021 que no pudieron mantener una temperatura adecuada en su casa durante el invierno.

¿Y esto por qué ocurre?

J.C.R.: Filomena fue un evento extremo que congeló la mitad de nuestro país y muchas personas no pudieron calentar sus hogares. Hubo una conciencia colectiva del frío que se pasó en enero y el coste que supuso para las familias. Y después, en verano, los precios empezaron a subir. Íbamos a un invierno en que iba a ser muy difícil pagar las facturas. Y hubo una conciencia de miedo. Miedo a poner la calefacción y a utilizar los electrodomésticos de manera normal. Se generó una reacción de miedo a la factura que modificó conductas. Y eso vale para los hogares con temperatura inadecuada y para los de pobreza severa oculta. Si no pones la calefacción, que es pobreza severa oculta, no calientas la casa y tienes una temperatura inadecuada.

¿Cómo califican lo que han detectado?

R.B.: Hemos visto que en España hay una tendencia en la cara oculta de la pobreza energética. Es decir, hogares que directamente no encienden la calefacción o usan muy poco los electrodomésticos, hogares que están infraconsumiendo. La pobreza energética oculta es un oscuro abismo, una cara oculta que no se había estudiado a fondo. Hay muchos hogares que no se pueden permitir calefactar su vivienda o que reducen su consumo por miedo a la factura o porque no les da para llegar a fin de mes. La pobreza energética se enmarca en un contexto de pobreza en general. J.C.R.: Esta pobreza energética ha empeorado de forma extraordinaria. Que un indicador se duplique es algo fuera de lo común. Es preocupante porque es más difícil de atacar y el impacto en las familias es grande, porque no es que te tensione las cuentas familiares, es que no consumes, con el impacto que tiene en tu salud y en tu vida.

¿Hay millones de personas en España que están poniendo en riesgo su salud?

J.C.R.: Nosotros no hemos ido a las familias. Nuestro estudio es macro. Pero sí hay mucha literatura que analiza los impactos de la pobreza energética a nivel de salud, con empeoramiento de enfermedades, y de integración social. Por ejemplo, niños que viven en hogares con temperatura inadecuada tienen peor rendimiento escolar. Lo que nos dicen los datos es que hay muchos hogares en esta situación, pero no podemos llegar a saber la realidad concreta de salud de cada hogar porque no entramos en las viviendas. Hay que ser cauto y hacer un análisis más individualizado.

¿El frío mide nuestras desigualdades?

J.C.R.: Es una buena pregunta… El frío es un termómetro de las desigualdades, pero no lo mide todo. Es una dimensión de un complejo puzzle. R.B.: También existe la pobreza energética de verano: no poder refrigerar tu vivienda cuando fuera hay una alta temperatura. Las olas de calor de este año pueden haber afectado a la pobreza energética de verano. Este indicador se ha eliminado de las encuestas oficiales, Eurostat incluido, pero nosotros les animamos a que lo vuelvan a introducir.

¿La pobreza energética es igual en toda España?

R.B.: Hay bastantes desigualdades por comunidades autónomas. Las regiones más afectadas son las que tienen un nivel de renta menor. Extremadura, donde tanto el invierno como el verano son rígidos y hay un bajo nivel de renta, es donde, junto con Andalucía, la pobreza energética severa oculta tiene el nivel más alto. J.C.R.: Hay una comunidad que tiene un comportamiento particular, que es Canarias. En gasto desproporcionado está muy alta, pero en pobreza oculta está muy abajo porque su clima es más benigno.

En el informe ustedes dicen que si el Gobierno no hubiese implementado algunas medidas anticrisis, habría 200.000 hogares más en pobreza energética oculta. Pero también dicen que el bono social térmico y el eléctrico son «claramente insuficientes». ¿Cómo explican esta aparente contradicción?

J.C.R.: Identificamos dos tipos de medidas, las palialtivas, donde entran el bono eléctrico y el térmico o la prohibición de cortes de suministro para hogares vulnerables, y las estructurales, las que van a más largo plazo. Decimos que son insuficientes porque si queremos solucionar el tema a largo plazo necesitamos complementarlo. Y ahí están todas las medidas orientadas a la mejora de la eficiencia energética de nuestros hogares. Ahí es donde hace falta apoyar más. Y están en marcha los planes para rehabilitación energética de hogares.

¿Qué juicio valorativo les merece el año 2021?

R.B.: 2021 fue un año de algunas luces y una gran sombra. La tendencia al alza de la pobreza energética oculta nos tiene que preocupar, hay que tener bien controlado este efecto, que puede generar hasta problemas de salud. Las luces son los indicadores de gasto desproporcionado, que mejoran, y las medidas que han evitado que algunos hogares caigan en pobreza energética. La esperanza es que también este año, con la ampliación de los bonos, más hogares se podrán beneficiar de más descuentos en la factura. Casi 40 euros menos en la factura.

¿Cómo pueden influir la guerra en Ucrania y el alza de precios más las medidas anticrisis en el invierno que se nos avecina?

J.C.R.: Desgraciadamente, no tenemos una bola de cristal ni una respuesta mágica y queremos ser rigurosos con los datos que tenemos. Pero la situación no ha mejorado y seguimos en una crisis energética. Es verdad que hay más medidas encima de la mesa que van a tener un impacto positivo, pero no esperamos una mejora radical de los indicadores. Pero queremos ser cautos y esperar.

¿Qué le pedirían a las personas y al Gobierno?

R.B.: A las personas en pobreza no les podemos pedir nada porque ya intentan ahorrar. Pero hay algunos hábitos que pueden mejorar la eficiencia energética y rebajar la factura. Por ejemplo, unos burletes en las ventanas pueden bajar la necesidad de calefacción. O, para ser solidarios con los que peor lo pasan, en lugar de poner el termostato a 21 o 22 grados, ponerlo a 18 o 19. Intentar consumir menos. Esto puede ayudar. Pero lo más necesario son las medidas estructurales, las de eficiencia energética que mejoran el aislamiento de nuestras viviendas, las prestaciones de las calderas… Pasar de calderas, que usan combustibles fósiles, que tienen un precio volátil, a bombas de calor. Es el futuro para calentar los hogares. Es tecnología verde, porque utiliza electricidad, ya que aprovecha el aire para luego poder calefactar y tener sensación de calor por un menor precio porque tiene una eficiencia muy alta. J.C.R.: El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima ya contempla un despliegue masivo de bombas de calor en los próximos años. Estamos en una transición energética, nos estamos moviendo de un sistema tradicional basado en fósiles a otro. Sabemos que el Gobierno lo tiene encima de la mesa, pero pedimos que esa transición se haga con criterios de justicia. Es decir, que no quede nadie atrás. En general e históricamente, creo que no hemos prestado suficiente atención a la mala calidad energética y aislamiento de nuestros hogares.

¿Y las empresas energéticas han sido responsables o irresponsables? ¿Han contribuido a la pobreza energética?

J.C.R.: Las empresas son las que proveen de servicios energéticos y garantizan el suministro a nuestros hogares. Están las empresas generadoras, las distribuidoras y las comercializadoras. Muchas de ellas también han sufrido con esta crisis. No podemos demonizar al sector. Habrá algún comportamiento reprochable, pero habrá otros virtuosos. En la Cátedra tenemos una relación muy intensa con las empresas y con las ONG y trabajamos codo a codo buscando soluciones. No se puede buscar la solución contra la empresa, sino con ella.

Artículo en: https://www.elmundo.es/espana/2022/12/07/638e14e4e4d4d86b5b8b45dc.html

CIUDADANOS Y LA LEY DEL NO ES NO, YA NO

Artículo de Federico Jiménez Losantos publicado en Libertad Digital el pasado día 4

Pocas cosas más tristes que ver arrastrarse como si estuviera en pie al que una vez, no hace tanto, fue figura política apreciada y popular.

El carácter tóxico del gobierno Sánchez no se manifiesta sólo en los daños que el presidente provoca en la Oposición, que van del fervorín sin freno al pánico sin motivo, sino en las leyes especialmente siniestras de la facción podemita, que, siempre con el apoyo de Tigrekán III –el I fue, como cuanta Galdós, Fernando VII; el II, se lo puse yo a Felipe González; y el III es Sánchez– perpetra la pandilla de género, del género tonto, sin duda, pero también deletéreo y destructivo. La ley del sólo sí es sí, o Sísí, cuyo nombre cita orgullosa Mamá Montero, no ha producido sólo la suelta de una docena de violadores y agresores sexuales y la rebaja de penas de medio centenar, sino que, con bastante probabilidad, va a producir la muerte de Ciudadanos. Se dirá que no tiene mérito matar a un cadáver. Díganselo a Cum Fraude a propósito del de Franco, a ver si lo convencen de no hacer más el ridículo.

Dialéctica del Ama y el esclavo

Edmundo Bal, esclavo moral de Inés Arrimadas, a la que se declaró eternamente fiel la semana pasada, ha dicho que se presentará contra su Ama para disputarle la presidencia del partido, y supongo que para acabar con la extravagante dirección bicéfala urdida por ella para mandar sin que se note. Es la maldición histórica de un partido que nació como proyecto colectivo, el de los intelectuales del Taxidermista, con Arcadi y Boadella a la cabeza, y se convirtió en el partido de Albert Rivera, contratado como criado sonriente por los fundadores, en la ingenua creencia de que iba a obedecer sus sabios consejos, y el criado se hizo con el partido, despreció a los amos fundadores y, sordo a cualquier consejo, acabó echándolo a pique.

Después, fue la pubilla fichada por Albert Rivera como su segunda para Cataluña, mientras él se lanzaba a la conquista de la Moncloa, la que, tras ganar las elecciones catalanas después del golpe de Estado de 2017, se largó también a Madrid para tener una familia y criar a sus hijos sin que les tirasen piedras, cosa que felizmente ha conseguido, echando a los girautas y fichando a Edmundo Bal, un abogado del Estado que se hizo popular por oponerse a las órdenes de Sánchez de no combatir a los golpistas catalanes. Ni que decir tiene que un abogado decente no tiene por qué ser un político brillante, pero es tal el socavón creado a su alrededor por Inés Arrimadas que, al final, a su lado sólo ha quedado Edmundo Bal, porque no era nadie.

Este 22 de agosto decía de Inés el que, entre bebé y bebé, se había convertido en su sombra:

«Soy su leal escudero. Me comprometí con ella, le di mi palabra. Ella me ha enseñado mucho de lo que es la política, yo le prometí que iba a estar con ella y voy a cumplir mi promesa hasta el final: siempre voy a estar con ella».

Pero ya Hegel explicó la dialéctica del Amo y el Esclavo, ampliada por Kojéve, según la cual, el Amo solo lo es si el esclavo lo reconoce como tal, y si no, uno y otro dejan de ser lo que eran. Pierre Louÿs, siguiendo La Venus de las pieles de Sacher-Masoch, lo trasladó a la relación erótica de dominación en La femme et le pantin, en la versión de Buñuel, Ese oscuro objeto de deseo; y que, tras Nueve semanas y media, abarató y popularizó Cincuenta sombras de Grey. En fin, que el que se sorprende es porque quiere, no porque no se sepa.

El discutido liderazgo de Arrimadas

Porque nadie es nadie; y Bal, tampoco. Hombre de escasa formación ideológica y política, y por tanto susceptible de guiarse por lo que está de moda o sigue la mayoría, que en España es lo que manda la izquierda, al llegar al Congreso la ley del sólo sí es sí, Bal convenció al grupo parlamentario de Cs de apoyarla. E Inés, que ahora dice que estaba en desacuerdo, no lo estuvo cuando había que estarlo, según la interpretación de sus enemigos, que creen que lo aprovechó para inutilizar a Bal, del que desconfiaba, ante el futuro del partido, que debe resolverse ya o naufragar definitivamente.

El brillante y estrepitoso vallisoletano Francisco Igea lo planteó con su estilo habitual en las velaciones de la refundación, redefinición o lo que sea del partido naranja: «Hablemos del elefante en la habitación: hablemos del liderazgo de Inés Arrimadas». Porque, en efecto, esa era la cuestión, si se aceptaba o no el liderazgo de Inés, que traía como escudero en el partido a Guillermo Díaz y al que cambió por un rival asturiano, ambos nulificados por la declaración del único cargo importante que queda, Begoña Villacís. La vicealcaldesa de Madrid, dijo: «Yo no veo alternativa al liderazgo de Inés», lo que se tradujo como «ni la sucedo, ni acepto que otro la suceda». Y entonces fue cuando Bal dijo: Yo.

Naturalmente, Begoña no se ha desdicho. Al revés, ha asegurado que dejará el partido si Bal se hace cargo de su dirección. Lo cual plantea varias salidas, todas malas. Edmundo puede renunciar, por esa presión, en cuyo caso la democracia interna se va al garete y las primarias por el sumidero. Inés quedaría a merced de poderes internos de escasa entidad: amigos que aparca por insuficientes o enemigos que convierte en aliados temporales. El tiempo de traicionarse una a otros, otros a una o traicionarse todos a todos.

El trágico precedente de UPyD

UPyD, su hermana y predecesora en la ruina autoinfligida, que no quiso en 2014 unirse a Ciudadanos, decidió disolverse cuando no hubo para la luz y se consideró más decoroso liquidar el partido que arrendarlo a unos y otros, para mantener la nómina, el modo de vida cuando no se tiene otro. No se ha hecho la novela ni la película del crepúsculo de los políticos, al modo de los westerns crepusculares de Steve Mc Quinn o Clint Eastwood. Y pocas cosas más tristes que ver arrastrarse como si estuviera en pie al que una vez, no hace tanto, fue figura política apreciada y popular, y al que hoy no reconocen los niños para un selfi y los que le votaron cambian de acera al cruzársele, si le reconocen, aunque no haya pasado tanto tiempo.

El tiempo de Ciudadanos parece haber pasado. Pero ¿cuál fue su tiempo? ¿El de 2016, con 3,5 millones de votos y 40 escaños, cuando intentó formar gobierno con el PSOE y Rajoy lo impidió para provocar nuevas elecciones? ¿El de ese mismo año, con 32 escaños, cuando apoyó a Rajoy con unos compromisos que el PP nunca cumplió? ¿El de 2019, con 4.100.000 votos y 57 escaños, cuando técnicamente podía formar Gobierno con el PSOE, pero lo desechó, quizás con razón, ante la alianza de Sánchez con los partidos comunistas y separatistas? ¿O, más probablemente, el de 2017, cuando ganó las elecciones catalanas con un millón cien mil votos, pero Inés no forzó la investidura y, como Rivera, se marchó a Madrid? ¿O cuando Inés pactó con Sánchez la moción de censura en Murcia, puerta de las de Madrid, que desbarató Ayuso y las urnas no les dieron ni un escaño?

El rastro del abandono de sus votantes

Este es itinerario de la desafección de sus votantes: en las generales de 2019, pasó de 57 escaños a 10, dimitió Rivera y el partido pudo volver a sus orígenes, irse al PP o disolverse. El PP, en las manos de Casado y las zarpas de Teodoro, quiso comprarlo y aún lo deshizo más. Castilla y León fue la prueba de que, en la derecha, aunque bramase Igea, sólo Vox era la alternativa o complemento del PP. Y la puntilla se la han dado las últimas elecciones andaluzas, donde perdieron todos los escaños, como en Madrid. Marín no era traidor a lo Aguado, pero se impuso la ley del no es no; ya no.

Las encuestas les dan un escaño o ninguno para las generales y algún concejal en Madrid. Es el magro bagaje, la ruin expectativa de un partido que, como en tantas herencias pobres, se arruina disputándolas. Hace cinco años, si Rajoy dimite, hubieran ganado las elecciones. Fue una de las torvas razones para no hacerlo. Y si antes no hubieran abandonado Barcelona, hoy tendrían dónde volver. Ahora, en Madrid, no encuentran dónde sepultarse.

Artículo en: https://www.libertaddigital.com/opinion/2022-12-04/federico-jimenez-losantos-ciudadanos-y-la-ley-del-no-es-no-ya-no-6963679/

PASAR A LA HISTORIA

Artículo de Antonio Burgos publicado en ABC el pasado día 4                       

La frase, como lo de quitarle la palabra a quien hizo la perfecta descripción de Otegi como «filoetarra», sigue dando que hablar. Mi duda es si es de creación propia o ha salido de la concha del apuntador de uno de sus siete mil millones de asesores. Una frase que nos ha dado una semana entera de pitorreos y puede seguir produciéndolos por mucho tiempo. Es lo de Sánchez, que viene pidiendo mármol de Macael y cincel de plata para grabarse como una de las estupideces mayores que se hayan podido decir: «Una de las cosas por las que pasaré a la Historia es por haber exhumado al dictador de un gran monumento como el que construyó en el Valle de los Caídos». ¿Por eso piensa pasar Sánchez a la Historia? Así planteado, será a la Historia Universal de la Infamia, y sin Jorge Luis Borges. Hombre, hubiera pasado a la Historia, y bien pasado, el correligionario de Sánchez que hubiera logrado que ese exhumado dictador hubiera perdido la batalla del Ebro, y la de Teruel, y nunca hubiera dejado de gritarse el «No pasarán» en su pretendida entrada en Madrid. Sánchez, por lo visto, quiere pasar a la Historia como una versión a la inversa de Juan Simón: como desenterrador. Y cree, además, que eso le honra.

¿Por qué quiere la gente pasar a la Historia, con lo tranquilo que se está fuera de ella? Ciertos personajes lo mejor que podían pedir de la Historia es que los olvidara. Pero este Sánchez piensa pasar a ella por varias hazañas, no por la sola exhumación de un dictador muerto en la cama, que muchos hasta habían felizmente olvidado. Sí, pasará a la Historia de la Infamia. También Fernando VII, el Rey Felón, pasó a esa Historia en la que quiere estar Sánchez. También pasó el Conde Don Julián. Aunque ahora se esté troceando la Historia y reescribiéndola a medida según la Memoria Democrática, de modo que los que eran antes los buenos son ahora los malos y viceversa, mejor no entrar en ella en ciertas circunstancias. Pepe Botella también pasó a la Historia. Lo que demuestra que no se trata de pasar por pasar, sino de hacerlo con dignidad. Como pasaron a la Historia infame, ya que hablamos de Memoria Democrática, los dirigentes republicanos que al final de la guerra dejaron tirados en el muelle de Alicante a los vencidos combatientes del bando perdedor, prometiéndoles para llevarlos al exilio los barcos que nunca llegaron, mientras ellos tomaban sus aviones camino de Argentina, de México, del que para muchos fue dorado destierro.

No me gustaría pasar a la Historia como va a pasar Sánchez: ahí la tienes para ti solito, hijo… No me gustaría pasar como el impulsor de la derogación de la sedición, mientras en Estados Unidos condenan por ese mismo delito que dicen aquí que en el extranjero no existe a los dos organizadores del asalto al Capitolio de Washington tras la derrota de Trump. No me gustaría pasar a la Historia como el que rompió la separación de poderes y la unidad nacional en España. O como el que no visitó un solo hospital durante la pandemia. Él dirá que pasará a la Historia, porque su ego no cabe en el mayor de los estadios que han levantado en Qatar para el Mundial, pero hay que replicar con una vieja frase que sí que está en la Historia: «No pasará».

Artículo en: http://www.antonioburgos.com/abc/2022/12/re120422.html

 

Tres foramontanos en Valladolid

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