Por José María Arévalo
(El Valle de los Caídos)
El pasado día 14 de este mismo mes de diciembre recogíamos en esta páginas cómo el vicepresidente de la Junta de Castilla y León, Gallardo, de Vox, denunciaba la carga ideológica de la Seminci; pues bien, unos días después llega la noticia de que en nuestra Semana de cine una voz se ha levantado con fuerza para pedir que se tire la cruz del Valle de los Caídos, nada menos que la del historiador hispanista Ian Gibson, que ha abogado por «derribar» la cruz del Valle de los Caídos que acababa de ser cambiado de nombre por el de “Cuelgamuros”, y a este cambio se refería diciendo: «Con ella, hagan lo que hagan, será un sitio siniestro».
Lo cierto es que llevamos dos años viendo noticias sobre esta cuestión, que he ido recogiendo porque no acababa de creerme que iba en serio – después las recojo aquí mismo-. Así que además de confirmar lo que Gallardo denunciaba, por fin he encontrado una explicación a esas noticias de que algunos querían se quitara la cruz del Valle de los Caídos, que tampoco entendía yo por qué, aparte la furia de izquierdas a la que estamos acostumbrados. Gibson lo ha explicado, y aunque el argumento es bastante retorcido y propio de una mentalidad ultra, por mucho que diga que él es de ascendientes cristianos -como veremos ahora- me parece interesante tenerlo cuenta, para contradecirlo y combatirlo, claro. Veamos la noticia.
El pasado 27 de octubre recogía Diario de Valladolid en titulares, después de sus afirmaciones sobre la cruz de Cuelgamuros: “El hispanista e historiador presenta en el festival, ‘Donde acaba la memoria’, de Pablo Romero-Fresco, en el que repasa su trayectoria y ahonda en Buñuel y Las Hurdes”.
¿Un lugar siniestro y tétrico?
Y ya en texto: “El autor de origen irlandés siembra otra vez la polémica, esta vez en el marco de la Seminci de Valladolid. El hispanista e historiador Ian Gibson ha abogado este jueves por «derribar» la gran cruz del Valle de los Caídos, rebautizado oficialmente como Valle de Cuelgamuros en cumplimiento de la nueva Ley de Memoria Democrática, ya que a su juicio, mientras siga ahí no habrá resignificación posible y seguirá siendo «un lugar siniestro y tétrico».
«Yo por mí derribaba la cruz. Si sigue ahí, hagan lo que hagan, es un sitio siniestro y tétrico que ha hecho mucho daño a España», ha subrayado en una entrevista concedida a Europa Press el hispanista, quien protagoniza el documental ‘Donde acaba la memoria’, de Pablo Romero-Fresco, que se proyecta este jueves en el marco de la 67 Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci). «Para mí esta cruz no es de Jesucristo, yo vengo de familia cristiana, vengo del cristianismo y esta cruz es repelente», ha defendido Gibson, quien ha enfatizado que el Valle es «el sitio más siniestro» que conoce, a pesar de haber estado en «muchos sitios siniestros».
«Caídos por Dios y por la patria, esa idea de que esto es para los caídos, y luego los rojos que están ahí, arrancados de sus fosas comunes y sus sitios sin permiso de sus familias para meterlos ahí también, para que haya más variedad de españoles. Todo esto es un asco, no tengo otra palabra», ha sentenciado.
Precisamente el Valle de Cuelgamuros aparece en los primeros compases de ‘Donde acaba la memoria’, un documental dirigido por Pablo Romero-Fresco que repasa la trayectoria del irlandés durante el último medio siglo tras los pasos de figuras destacadas del arte español del siglo XX como Luis Buñuel, Salvador Dalí y Federico García Lorca. ‘Donde acaba la memoria’ recorre Las Hurdes y la Residencia de Estudiantes en Madrid para construir el retrato de Gibson, detective literario que ha dedicado su vida a recuperar la memoria reciente de España a través de las biografías de estos tres de sus genios”.
Lorca y Granada
“El viaje -continúa la información- finaliza en Granada, ciudad en la que, tras una búsqueda de 50 años, Gibson está «más cerca que nunca» de encontrar los restos de Lorca como «símbolo de reconciliación de un país que se resiste a hacer las paces con su pasado». «Yo me quedo con el dolor de todo lo que pasó en este país en los 40 años del franquismo y la actitud de la derecha», ha asegurado Gibson, quien ha lamentado las reticencias a que se rescaten los restos de los asesinados y represaliados por la dictadura bajo el argumento de que «es reabrir heridas». «Esto me parece una porquería y una indecencia», subraya Gibson en la entrevista, quien lo considera especialmente grave «en gente que se dice católica».
Para el hispanista de origen irlandés, «las derechas no admiten» que el de Francisco Franco «fue un régimen criminal» e «incluso muchísima gente lo añora», cosa impensable, a su juicio, en otros países como Alemania. «Ahora me sorprende que los nuevos que están en el poder en Italia estén con Mussolini, pero a Mussolini lo ahorcaron, Franco estuvo 40 años», ha precisado para tratar de explicar a continuación «la amnesia» que aqueja, en su opinión, a España.” Después la información trata más temas del documental que da origen a estas declaraciones.
¿Criminal, como Paracuellos?
A mi me han parecido de lo más sesgadas estas declaraciones de Gibson, del que pensaba era más objetivo por algunos textos suyos que sobre nuestra guerra civil he leído, pero ya veo que no. Dice que Franco fue “criminal”, pero yo dudo mucho que fuera más criminal que los llamados “rojos” cuando leo las barbaridades que estos hicieron en Madrid, por ejemplo en las checas, en Paracuellos, etc. De verdad que ha sido penoso esto de la mal llamada “memoria histórica” que solo quiere sacar a la luz las barbaridades de la guerra realizadas por los nacionales, ocultando las muchas más que realizaron los republicanos. Esa es la mentalidad que considera la cruz de Cuelgamuros como un signo negativo, cuando la Santa Cruz nunca podrá serlo por mucho que se empeñen algunos. Cierto que enarbolándola se han cometido históricamente barbaridades -como es de lamentar y ha reconocido la Iglesia y pedido perdón- pero eso no cambia su carácter de signo de la paz y misericordia. Que es el sentido que quiso darle Franco al colocarla en el Valle de los caídos, por mucho que haya aspectos discutibles de como se enterraron bajo ella a caídos de uno y otro bando, sobre lo que habría quizá más que hablar -ahora veremos referencias a los permisos que se pidieron a muchas familias- . Pero que al enterrarlos juntos a todos bajo la cruz, Franco lo hacía con intención positiva y pacífica, de reconciliación, no me queda la menor duda.
Lugar de culto y reconciliación
En febrero del año pasado la asociación enraizados.org lanzaba una petición: “Quieren expulsar a los monjes de la Abadía del Valle de los Caídos y que deje de ser un lugar de culto y reconciliación; ¡no lo permitamos!. Y proponía que compartiéramos esta petición con familiares y amigos y la difundiéramos por las redes sociales. El texto decía así:
La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) pretende que los monjes benedictinos que residen en la abadía del Valle de los Caídos abandonen el lugar, puesto que, dicen, el convenio entre el Estado y la congregación religiosa, que regulaba desde 1958 la presencia de los monjes, no ha sido renovado. Desde la ARMH dicen que la comunidad benedictina «debería haber abandonado el Valle de los Caídos el pasado 1 de octubre, último día de vigencia del convenio que les autorizaba a residir en ella y gestionar sus instalaciones».
El escrito de la ARMH termina diciendo que «A partir de ese día [1 de octubre] su estancia debe considerarse ilegal y el Gobierno, en su deber de velar por la legalidad, debería haber obligado a los monjes a abandonar el recinto, dejar de ejercer cualquier control sobre el mismo, y cumplir estrictamente la ley».
El escrito de la ARMH termina diciendo que «A partir de ese día [1 de octubre] su estancia debe considerarse ilegal y el Gobierno, en su deber de velar por la legalidad, debería haber obligado a los monjes a abandonar el recinto, dejar de ejercer cualquier control sobre el mismo, y cumplir estrictamente la ley».
Y Enraizados insistía: ¡No permitas que se queden solos! Firma esta petición en apoyo a los monjes benedictinos de la abadía del Valle de los Caídos. Si dejamos que este tipo de situaciones nos pasen de largo sin movilizarnos y sin mostrar nuestro rechazo ante los ataques constantes a la fe y sus representantes humanos, las políticas sectarias de este gobierno de intolerantes nos irán cortando la libertad religiosa hasta tal punto que cuando queramos reaccionar ya será tarde.
Apoya a la comunidad benedictina firmando aquí, no dejemos que un gobierno de políticos sectarios atropelle nuestra fe. Si permitimos que el gobierno eche a una comunidad contemplativa, que reza desde el pie de la cruz más grande del mundo por toda España, damos alas a una campaña ideológica cada vez más virulentamente anticlerical.
Los obispos defienden la Cruz
Otra noticia sobre el Valle de los Caidos la daba la web Actuall el 01 de octubre de 2020, que titulaba: “Los obispos ven «anacrónico» convertir el Valle de los Caídos en cementerio civil y defienden la Cruz”. Y en subtítulo: “Los obispos entienden la cruz del Valle de los Caídos como `un signo de reconciliación´ y por ello debe permanecer. La Conferencia Episcopal critica la Ley de Memoria Democrática porque `es grave querer escribir una especie de historia oficial´”.
“Los obispos -continuaba el texto- han tachado de «anacrónico» que el Gobierno quiera convertir el Valle de los Caídos en un cementerio civil, defienden la permanencia de la Cruz como «signo de reconciliación» y de los monjes benedictinos, y se muestran «preocupados» porque la Ley de Memoria Democrática «quiere escribir una especie de historia oficial».
Así lo ha indicado el secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, este jueves 1 de octubre en la rueda de prensa posterior a la reunión de la Comisión Permanente de la CEE. «Resulta anacrónico hablar de cementerios civiles», ha opinado, añadiendo que en la actualidad, «los cementerios parroquiales acogen a todos los que quieren ser enterrados, creyentes y no creyentes, personas que tienen una comprensión de la vida de una forma u otra».
A los obispos les «preocupa» la Ley de Memoria Democrática pero no solo por el Valle de los Caídos sino, sobre todo, porque consideran que «es grave querer escribir una especie de historia oficial y que quiera luego hacerse pauta educativa». «La ley tiene varios aspectos, uno hace referencia al Valle de los Caídos, es importante, pero la gravedad de otros aspectos de la ley me parece de mayor relevancia, en el sentido de que siempre es grave querer escribir una especie de historia oficial y que quiera luego hacerse pauta educativa», ha subrayado. El obispo ha recordado que en los años 70 del siglo XX él estaba cercano a la Junta Democrática, encabezada por el partido comunista, y gritaba por las calles ‘amnistía y reconciliación’, pero ha subrayado que el «corazón» de la propuesta era «de reconciliación, de mirar adelante».
Los obispos -continuaba el texto- han tachado de «anacrónico» que el Gobierno quiera convertir el Valle de los Caídos en un cementerio civil, defienden la permanencia de la Cruz como «signo de reconciliación» y de los monjes benedictinos, y se muestran «preocupados» porque la Ley de Memoria Democrática «quiere escribir una especie de historia oficial».
«Nos parece grave sobre todo en la actual situación que se quiera hacer una enmienda a la transición democrática en lo que tuvo de reconciliación», ha subrayado Argüello. Respecto a la gran Cruz que preside el Valle de los Caídos, los prelados la entienden como «un signo de reconciliación» y, por ello, creen que debe permanecer, aunque se «resignifique» el lugar. También piden que permanezca la basílica y la comunidad de monjes benedictinos para mantener el culto.«En ese lugar, incluso resignificado y acogiendo diversas perspectivas, sigue habiendo un templo, una basílica en la que se ore por el eterno descanso de los difuntos, en la que la eucaristía sea referencia de esperanza para aquellos que quieran consolar su dolor. Si hay cruz, si hay basílica, es importante que haya una comunidad que mantenga el culto en la misma», ha subrayado.
Y también la web Actuall recogía el 18 de septiembre del mismo año: “Los ciudadanos se movilizan: “¡La Santa Cruz del Valle de los Caídos no se destruye!”. Y en subtítulo: “La violación de la basílica, la expulsión de los monjes y el derribo de la Cruz van a ser una demostración del totalitarismo socialcomunista». «El deseo de venganza es lo único que mueve a Sánchez», denuncia el portavoz de MasLibres.org, Antonio Velázquez”.
“Cerca de 40.000 ciudadanos se han movilizado contra Pedro Sánchez ante el anuncio realizado esta misma semana por la vicepresidenta del Gobierno sobre la futura Ley de la Memoria Democrática. El proyecto legislativo implicaría expulsar a los monjes benedictinos del Valle de los Caídos, clausurar la Basílica y derribar la gran cruz. La acción ciudadana se ha expresado a través de la campaña de MasLibres.org, ‘Objetivo: destruir la cruz’, con la que la plataforma por la libertad religiosa se está dirigiendo al presidente de la Conferencia Episcopal Española, el cardenal Juan José Omella y al nuncio apostólico de la Santa Sede en España, monseñor Bernardito Cleopas, para que actúen en defensa de los monjes, la Basílica y la Cruz del Valle de los Caídos.
El portavoz de MasLibres.org, Antonio Velázquez, ha señalado que “la destrucción de los símbolos cristianos que se avecina puede ser devastadora”. “Si no lo impedimos, la violación de la Basílica, la expulsión de los monjes y el derribo de la Cruz va a ser una demostración definitiva del totalitarismo socialcomunista frente a la impotencia de los cristianos indefensos. No les importa que la Abadía de la Santa Cruz sea un territorio pontificio inviolable y protegido por los acuerdos internacionales en vigor, reconocidos tanto por el Gobierno de España como por la Santa Sede”, ha añadido.
Velázquez lo tiene claro: “El deseo de venganza es lo único que mueve a Sánchez. Y nuestra movilización, la de todos los cristianos y ciudadanos de bien de España, es lo único que puede pararle”. Y ha concluido: “Si consiguen su objetivo, los cristianos estaremos al servicio de la ideología más mortífera de la historia de la Humanidad. Los monjes, la Basílica y la Cruz, son el muro que nos protege ante el totalitarismo que se avecina. Y la Iglesia debe implicarse, manifestarse, oponerse a semejante injusticia. Si no lo hace, será un error histórico y una omisión grave de consecuencias impredecibles”
Derribar la Cruz: “lo van a reflexionar”
Pocos días antes, el 16 de ese mismo septiembre, la asociación Enraizados proponía firmar una carta, a la vista de que la Vicepresidente Calvo acababa de confirmar que desea derribar la Cruz del Valle de los Caídos, ¨lo van a reflexionar». Quieren violar la libre decisión de los familiares que decidieron que los restos de sus difuntos debían ir a una Basílica católica. Quieren transformarlo en un cementerio civil. Quieren crear nuevas divisiones entre los españoles. No lo podemos permitir. Y proponía firmar la siguiente carta dirigida al Gobierno, a la oposición y a los representantes de la Iglesia:
Estimado Sr. Presidente del Gobierno y Sra. Vicepesidenta
Estimados sres. Diputados
Queridos Obispos
Acabo de enterarme de que el Gobierno de España está pensando en dinamitar una Cruz; pensando en expulsar a una Comunidad religiosa de su recinto; pensando en desenterrar muertos y no respetar la libre voluntad de sus familiares que decidieron llevarlos a Cuelgamuros.
El Valle de los Caídos es un grandísimo reto arquitectónico y es una importante obra de ingeniería, cuyo resultado es impresionante, obra de los arquitectos Pedro Muguruza y Diego Méndez.
En la decoración de la basílica tomaron parte, en estrecha colaboración con Diego Méndez, el arquitecto que acabó siendo algunos de los artistas españoles más importantes del momento, como Fernando Cruz Solís o José Espinós, ambos de diversa ideología política. Su revestimiento interno es austero: el pavimento, de mármol y granito pulidos, refleja la iluminación; los muros están forrados de cantería de granito; la bóveda de la nave lleva los tres grandes arcos fajones forrados de sillería que dejan, entre uno y otro, tramos, a su vez divididos por otros arcos, formando casetones con su interior de piedra irregular, simulando la propia del risco, en perfecta sintonía con el entorno natural en el que queda emplazado. El interior desprende armonía y equilibrio.
El conjunto arquitectónico pertenece a Patrimonio Nacional desde su apertura al público el 1 de abril de 1959. Desde 1990, el número de visitantes varía entre los 150.000 y los 500.000 al año.
Podemos afirmar, pues, que proceder con esta iniciativa sería una autentica atrocidad cultural.
Pero mucho más grave es alterar la paz de los difuntos, saltarse la voluntad de los que decidieron que los restos de sus familiares descansasen allí, y volver a crear división entre los españoles, aparte de golpear a una comunidad religiosa.
Por todo este gran valor cultural que es un orgullo para nuestra tierra española, le rogaría detenga esta barbaridad que pretenden hacer demoliéndolo. No mezcle sus ideas políticas o religiosas con algo que, aunque es de inmenso significado para la fe cristiana, su valía arquitectónica no entiende de credos.
No podemos tampoco olvidar que interrumpirían de golpe el servicio que tan gratamente ofrecen los monjes benedictinos a todos aquellos que desean gozar de unos días de paz y retiro en su hospedería, lo cual le recomiendo encarecidamente que realice si no ha disfrutado de su alojamiento.
No lleven a cabo e tremendo atentado de explosionar la Cruz.
Espero y deseo lo tome en consideración.
Atentamente.
Resignificar Cuelgamuros
Como hemos visto, la Iglesia española no ve inconveniente en que se “resignifique” el Valle de los Caídos. Lo que no ven los obispos es que el Gobierno quiera convertirlo en un cementerio civil, y defienden la permanencia de la Cruz como «signo de reconciliación» y lo mismo la presencia de los monjes benedictinos. Y se temen que la Ley de Memoria Democrática quiera escribir una especie de historia oficial, que haga una enmienda a la transición democrática en lo que tuvo de reconciliación.
Además, desde el punto de vista artístico el Valle de los Caídos es una obra de arte, con la cruz más alta del mundo -se puede subir en ascensor por dentro hasta arriba- con lo que su destrucción sería un acto vandálico parecido a aquel de los ayatolás en Afganistán, que se cargaron , por su significación religiosa, unas enormes estatuas de gran valor, todos recordamos las fotos de aquellos actos vandálicos.
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