Por Carlos de Bustamante
(Acuarela de Paco Roldán, de felicitación de la Navidad 2022, sobre la obra del Maestro de Albesa en el Retablo Colegiata S.Pedro Ager, s. XIV)
Como estamos siguiendo estos meses -como ejercicio de “memoria histórica”- diversas batallas en las que ganaron las tropas españolas, creo que para este día de Navidad, al tiempo que les felicito con esta estupenda acuarela del maestro Roldán, podemos incluir un episodio bélico magnífico, en el que nuestras tropas vencieron milagrosamente al amparo de la Virgen Inmaculada, que por ello fue nombrada patrona de nuestra Infantería, el que dio en llamarse el milagro de Empel.
Flandes abarcaba los actuales Holanda y Bélgica -recogía un artículo de Klaus Feldmann Petersen en Actuall, estos días pasados-. Los holandeses con el apoyo de los ingleses pretendían acabar con la Iglesia Católica en todo Flandes, entrando la España de los Habsburgo en su defensa, estableciéndose el famoso “camino español” a través de territorio hostil, para el traslado de los famosos “tercios españoles” (el mejor ejército del mundo en esos tiempos) con sus picas y demás pertrechos. El primero de los tres itinerarios lo abrió el Duque de Alba en 1567. La lucha fue encarnizada, surgiendo de esto el dicho de “poner una pica en flandes” que equivalía a realizar una gran proeza, algo muy difícil.
Lo importante del hecho que dio lugar a esta expresión se puede observar en lo que sucedió durante la Guerra de Flandes o Guerra de los 80 años. Un pequeño contingente de los Tercios Españoles se encontraba sitiado en una pequeña isla, que se formó al abrir los holandeses unas compuertas del rio Mosa e inundarse toda la zona. Los españoles, en gran desventaja en números y fuerza ya esperaban el golpe de muerte al amanecer, que daría el fuerte cuerpo de barcos de guerra holandeses.
(El milagro de Empel, óleo de Ferrer-Dalmau)
Un soldado español al cavar una trinchera, descubrió un hermoso cuadro de la Virgen Inmaculada. Todos contemplaron el hecho como una señal del cielo y empezaron a rezarle a la Virgen con gran devoción. Al amanecer, los holandeses que estaban listos para el ataque a la pequeña isla y terminar con los españoles, se encontraron con que el agua que al anochecer estaba perfectamente normal se encontraba fuertemente congelada, a tal grado, que no podían moverse los barcos holandeses. Los tercios al percatarse de la oportunidad se lanzaron al abordaje uno a uno, de los navíos de guerra holandeses. La derrota de hecho de los Españoles se había convertido en una Victoria nunca imaginada. El acontecimiento se conoció como “El milagro de Empel”.
“Muchos años después -explicaba el artículo de Actuall-, el Instituto Meteorológico Holandés trató de explicarse el supuesto fenómeno natural llegando a la conclusión, de que NO podía haberse realizado por causas naturales. Esta investigación científica confirmaba que había sido efectivamente un Milagro el que contribuyó a que Bélgica siga siendo católica hasta nuestros días. Bélgica debe su Fe a los aguerridos Tercios Españoles con sus famosas picas y a Dios”.
Bueno, pues eso, que no dejemos de celebrarlo, y ¡muy feliz Navidad!
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