Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

Memoria histórica. Batalla de Gravelinas. Y 4  

Tres foramontanos en Valladolid 31 Ene 2023 - 07:24 CET
Archivado en:

Por Carlos de Bustamante

(Sitio de Gravelinas, 1652, pintura de Pieter Snayers)

Después de leída, mejor decir estudiada, cada narración de Vientos de Gloria, quiero deciros, mis amigos, que rectifico la creencia -entuerto- mantenida durante años.  Bien creí que nuestro enemigo secular y cuasi perenne había sido Inglaterra. Pues mirad por cuánto, y a los hechos me remito, va a ser que no.  Cierto que Francia salió trasquilada en diversas ocasiones; pero ¡a qué precio, amigos míos!  ¿Cuántas batallas llevamos narradas contra el enemigo francés?

¿Qué la culpa no fue sólo suya…?  Ni quito ni pongo rey… porque, en   cualquier caso, ahí está la invasión de España por Napoleón.  Y es que digámoslo una vez más:   no se deben juzgar los hechos y razón de ellos con la perspectiva de los años, que, transcurridos con el devenir de la historia   son tan cambiantes. No vamos a decir que lo blanco es negro o lo negro blanco, pero sí que el cristal con que se miran los acontecimientos cambia de color según pasan los años.

No quiero decir con esto, -que a lo mejor huelga- que la leyenda negra es blanca.  Por supuesto que no. Digo, sí, que los cromañones, por ejemplo, no pensaban ni actuaban lo   mismo que los  neandertales o , mejor, viceversa; ni en los inicios de la edad media, como a finales, y, por supuesto, que en la edad contemporánea

Puestos a disparatar, ¿qué diríamos si los astronautas descubrieran     alienígenas, ficticios selenitas o marcianos y a la menor muestra de resistencia se liaran a tortas (incluso atómicas) con ellos? ¿Y las generaciones posteriores si, además, volvieran cargados de un metal precioso para nosotros y   casi -cuasi, perdón-   solo bonito para ellos?

Vaya, pues dejémonos de elucubraciones y volvamos, para finalizar, a Gravelinas.

UN SOLO FALLO

El coronel de Estado Mayor, Eladio Baldovin, considera Gravelinas un ejemplo del desastre que puede producir un solo fallo en una batalla: La batalla de Gravelinas la perdieron los franceses cuando la tenían ganada. Después de rechazar el ataque de la infantería española y dar la victoria por suya, su caballería persigue a la enemiga en lugar de volverse contra los infantes ya desordenados. Situación que permite rehacerse y reorganizarse a las tropas españolas para volver a la carga por los flancos y con el apoyo de los cañones de la flota dar una vuelta completa a la situación. Cuando vuelven los franceses al campo de batalla [principal], ya todo está decidido. Dos semanas después de la batalla, Felipe II, que estaba muy contento, visitó a su ejército, felicitó a Egmont —pese a la amonestación mencionada— y durante los dos meses siguientes — como indica Geoffrey Parker— se mantuvo cerca de sus tropas mientras estas invadían Francia. Aunque no participaba en persona en las operaciones militares, una tarea que encomendó al duque de Saboya, el soberano español mantenía reuniones frecuentes con sus generales para decidir la estrategia. La más importante tuvo lugar en septiembre de 1558, cuando la campaña parecía estar a punto de terminar. El rey Felipe II convocó a sus principales asesores, entre los que estaban el duque de Alba, el consejero real Ruy Gómez de Silva, el conde de Feria, Antonio Perrenot, los duques de Parma y de Saboya, los nobles flamencos Orange y Egmont, y Antonio de Toledo. Según cuenta Manuel Filiberto de Saboya, el rey pidió su opinión a los presentes sobre lo que se había de hacer, y Antonio Perrenot manifestó que lo mejor era pactar una tregua que dejara al ejército del monarca español «el control de Francia al norte del río Somme y aprovechar el invierno para negociar un acuerdo duradero», dice G. Parker. Y así se hizo.

 

Tres foramontanos en Valladolid

Los autores nos cuentan… Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Aunque de raíces castellanas, nuestra formación, como se indica en los resúmenes biográficos que siguen, tiene lugar más allá de las […]

Más en Tres foramontanos en Valladolid

Mobile Version Powered by