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Hacia la transparencia total en la asistencia sanitaria 

Tres foramontanos en Valladolid 16 Feb 2023 - 07:27 CET
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Por José María Arévalo

(Hospital Isabel Zendal, en Madrid)

A medida que se va acercando la época de elecciones, primero municipales y algunas autonómicas este año y las generales del principio del que viene, se va notando mayor ambiente de crispación y de uso de medios torticeros para poner al contrario político en aprietos. Así viene pasando desde hace un par de meses con el tema de los problemas sanitarios en la comunidad de Madrid, donde ya sabemos con seguridad que los ataques al Hospital Isabel Zendal, cuando se construyó y puso en marcha, eran totalmente injustificados, tratándose de un hospital específico para atender pandemias como la que nos tuvo en vilo a todos en los últimos años. Ahora vuelven los ataques contra la presidenta de la comunidad madrileña, Ayuso, con una huelga de sanitarios que no ha dudado ella de calificar de política.

Lo cierto es que el tema de la sanidad es un verdadero problema, porque cada vez tenemos más necesidades -la ciencia médica avanza que es una barbaridad, y vivimos más años, con lo que somos muchos más los mayores y necesitamos más y mejor atención-, pero eso no en la Comunidad de Madrid, sino en todas, como se ha visto con los problemas de las UCI -que analizábamos en artículo anterior nuestro – y su insuficiencia en la pandemia. Y qué decir de las listas de espera, también en todas las comunidades.

Ello me ha recordado una iniciativa que tuvo el anterior responsable de sanidad en Castilla y León, Igea, de Ciudadanos, que, como explicó la prensa, se propuso “desnudar” la actividad de cada médico “consultorio por consultorio”, para explicar la situación real. Y así prometió que Transparencia haría públicos los datos de qué profesionales atienden menos pacientes, dónde urge mover profesionales o cuánto pasa un enfermo en Urgencias en un día concreto. “Se trata de una herramienta para que la ciudadanía entienda por qué se toman unas decisiones y no otras”. Lo publicó la prensa en unas declaraciones de finales de noviembre del 2021; después, las elecciones de Castilla y León dieron paso a Vox y dejaron fuera de la Junta a Ciudadanos, así que no sé si Igea llegó a poder cumplir su magnífico plan, que en todo caso nos ha quedado como ejemplo de lo que se puede hacer para evitar que la política se sirva de la sanidad demagógicamente, bien a favor de gobernantes, bien a favor de la oposición. Vamos a ver aquel plan de Igea de transparencia total en la asistencia sanitaria.

Indicadores de rendimiento

La Consejería de Transparencia, que también dirigía Francisco Igea, dió un nuevo “giro de  tuerca” y decidió hacer públicos nuevos indicadores de rendimiento del Sistema de Salud de  Castilla y León para ayudar a  entender “por qué se toman unas  decisiones y no otras”.  En pocos días sería posible conocer, consultorio por consultorio, qué  médicos, enfermeros y pediatras  son los que atienden a menos pacientes -y por lo tanto habría que  reordenar esos recursos- y cuáles  están más saturados (por encima  de los 1.500 pacientes por médico)  y necesitan urgentemente un refuerzo.  La cantidad de datos que la Consejería de Transparencia quería publicar era tan exhaustiva  que sería posible saber a cuántos  pacientes atendió un médico un  día concreto, qué edad tenían los  enfermos, a qué hora se les recibió o si fueron vistos en persona  o por teléfono. Lo mismo con otros servicios como el de Urgencias, que enumeraría la gravedad de cada paciente atendido diariamente y hasta cuánto tiempo tarda de media un enfermo de Urgencias en ser atendido en función del hospital.

Era un proyecto que ‘desnudaba’ algunas situaciones no correctas y que iba a servir para  justificar próximas decisiones.  “Se trata de utilizar herramientas que nos permitan explicar a la ciudadanía el por qué de las decisiones. Hay que eliminar la demagogia del debate político y aportar estas herramientas a la ciudadanía y a los medios”, afirmó el vicepresidente Igea, portavoz y  consejero de Transparencia.  Estos conjuntos estarían segmentados por años referidos a 2020 y lo que iba de 2021- y disponibles en ficheros reutilizables  que se actualizarían el día 8 de cada mes. En concreto, se referían a  la actividad de medicina de familia, pediatría y enfermería a nivel  de zona básica de salud y consultorio; altas hospitalarias con  diagnóstico de ictus, infarto agudo de miocardio y fractura de cadera; población de referencia y  urgencias hospitalarias atendidas.

Además, según ha recordaría  Casado, la Gerencia Regional de  Salud de Castilla y León estaba desarrollando el Proyecto BISION,  un proyecto de Business Intelligence que permitiría que tanto profesionales como usuarios conocieran los resultados conseguidos y  la calidad de la actividad realizada en los diferentes niveles de la  organización, con la finalidad  principal de ayudar en la toma de  decisiones dirigida a mejorar los  resultados en salud.

Datos de Castilla y León

Posteriormente sí ha salido información sobre asistencia sanitaria ya gobernando el nuevo equipo de la Junta, pero no tan detallada como se prometía Igea. El Día publicaba el 13 de abril de 2022 este titular: “Castilla y León tiene la ratio más baja de España de pacientes por médico. La Comunidad se sitúa como la tercera con mayor porcentaje de recursos del gasto sanitario dedicados a Atención Primaria, con el 15,82%.

“Castilla y León -continuaba la información- revalida su liderazgo a nivel nacional en cuanto al número de pacientes que tiene que atender cada médico de Atención Primaria y en 2020, año en que explotó la pandemia de la covid-19, volvió a ser la comunidad con la ratio de tarjetas sanitarias individuales por médico más baja de toda España, al contar cada profesional con una media de 909 pacientes, dos más que en 2019, aunque muy por debajo de las 1.345 tarjetas por médico de la media nacional y de las 1.769 de Baleares, que es la comunidad que mayor ratio presenta de todo el país. Así lo pone de manifiesto el informe sobre Atención Primaria realizado por la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública, que ubica a la Comunidad dentro del grupo de cinco autonomías que no cuentan con ningún profesional con más de 2.000 tarjetas sanitarias individuales asignadas, junto a Asturias, Extremadura, Navarra y La Rioja, y es la región que menos profesionales tiene con más de 1.500 pacientes, al ser solo el 8,8%, frente al 35,4% de media nacional.

En Pediatría, la ratio es más pareja, dado que frente a las 967 tarjetas con las que cuenta de media un médico de este servicio en Atención Primaria a nivel nacional, en Castilla y León son 847, un dato superior a las 825 de 2019, y que mejora Canarias (843). No obstante, ningún pediatra de la Comunidad cuenta con más de 1.500 tarjetas asignadas y tan solo el 0,79 por ciento tiene más de 1.250 pacientes. Sobre profesionales de Enfermería, la ratio de tarjetas sanitarias individuales asignadas a cada profesional sí descendió en Castilla y León entre 2019 y 2020, situándose en 1.140, siendo la tercera ratio más baja del país tras Extremadura (1.127) y La Rioja (1.094) y colocándose muy por debajo de las 1.509 tarjetas asignadas por profesional de Enfermería del conjunto del país.

En relación al porcentaje de gasto sanitario consolidado en Atención Primaria, Castilla y León ocupa el tercer lugar a nivel nacional, al destinar un 15,82 por ciento de sus recursos en Sanidad, solo por detrás de Andalucía (18,01 por ciento) y Extremadura (16,16 por ciento), pero en todo caso más de un punto y medio por encima de la media nacional, establecida en el 14,16 por ciento. Además, en 2019, último año con datos consolidados, la evolución del porcentaje fue positiva por primera vez en la última década, al subir un 0,55 por ciento con respecto al año anterior, mientras que la diferencia entre 2016 y 2018 fue del -0,68 por ciento y entre 2010 y 2018 el decrecimiento alcanzó el 2,17%.

262,45 euros por persona

El gasto por habitante en Castilla y León fue, a su vez, el tercero más alto del país con 262,45 euros, 14 euros por encima del gasto sanitario en Atención Primaria por habitante de 2019, y tan solo superado por el de Extremadura (272,48 euros) y el de País Vasco (267,84 euros), mientras que la media nacional quedó fijada en 211,01 euros.

Los médicos de Castilla y León realizaron en 2020 un total de 16.099.566 consultas. También supera Castilla y León a la media nacional en relación al porcentaje de gasto público sanitario destinado a la Atención Primaria en los presupuestos para el año 2022, que en el caso de la Comunidad castellano y leonesa se trata de los prorrogados de 2021 ya que la convocatoria electoral adelantada tumbó el proyecto de cuentas para este año. Y es que el 16,25 por ciento de Castilla y León se encuentra más de un punto por encima del 14,93 por ciento del conjunto de España.

Actividad y recetas

En cuanto a la actividad desarrollada en Atención Primaria, los médicos de Castilla y León realizaron en 2020 un total de 16.099.566 consultas, mientras que los profesionales de Enfermería llevaron a cabo 10.463.027. La mayoría de las primeras se situaron en la población entre 35 y 64 años (6,5 millones) y en la mayor de 65 años (6,2 millones), mientras que entre las segundas fue la población mayor de 65 años la que mayor número registró, con 4,8 millones de consultas.

Mientras, el gasto farmacéutico por recetas en Castilla y León creció en el año 2020 en más de 23.000 euros hasta alcanzar los 684.722,61 de los 11.337.621,14 euros que se gastaron a nivel nacional, casi 400.000 euros más que el año anterior. Por habitante, el incremento a nivel autonómico fue de 14 euros, desde los 274,5 de 2019 a los 288,4 de 2021. Un crecimiento mayor si se contempla desde 2014, al subir un 27,1 por ciento desde los 226,9 euros de entonces.

El 80% se decanta por la sanidad pública

El último apartado del informe se refiere a la opinión de la ciudadanía, a partir del porcentaje de personas que consultaron al médico del primer escalón asistencial en las últimas cuatro semanas, que en Castilla y León alcanza el 29,37%, siendo el porcentaje más elevado a nivel nacional. La mayoría de estas personas eligieron la Sanidad pública (89,94 por ciento), siendo la diferencia entre acudir al sector público o al privado de 4,31 veces al año del primero por 0,39 del segundo. No obstante, el porcentaje baja en relación a lo que elegiría el paciente, dado que frente al 79,1% que escogería el sistema público, el 14,5% se decantaría por el privado. La valoración media de la Atención Primaria pública en Castilla y León es de un notable (7,35), con poca diferencia sobre la media nacional (7,29), y la valoración de los profesionales se acerca al 8 tanto en Medicina (7,96) como en Enfermería (7,93), alcanzando el 92,9% de los médicos de la Comunidad la valoración de la atención como buena o muy buena. El problema, según revela el informe, es la demora, que supera los dos días en el 40,8% de los casos, y que supera la semana el 7,8 por ciento de las veces. Además, un 30,5% de los pacientes consultados tuvo que esperar más de una hora en antes de ser atendido.

En fin, no sé si Ayuso tendrá esta información, pero referida a la Comunidad de Madrid; si la hubiera tenido seguro que podría haber respondido ahora a la campaña de sus opositores con cifras y no solo descalificándoles en base a “ya sabemos cómo han venido actuado”, por ejemplo con el Zendal. Yo creo que debería pedir a Igea información sobre cómo organizar un buen servicio de Transparencia, para llevarlo a cabo en su comunidad antes de que nos acerquemos más a las elecciones, cuando todavía se pondrá el debate más duro. En fin, suerte, vista y al toro.

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