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En cuestión las prácticas no laborales

Tres foramontanos en Valladolid 19 Feb 2023 - 07:21 CET
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Por José María Arévalo

(Joven trabajando)

“Los empresarios, contra el Gobierno por querer eliminar las prácticas voluntarias”, titulaba La Gaceta Regional de Salamanca el pasado verano una información sobre este tema, que me llamó la atención porque lo conozco bien, de mi época de trabajo en la empresa. Recuerdo que ya entonces -hace más de veinte años, y también treinta y cuarenta, porque el problema viene de lejos- se discutía si los alumnos universitarios que venían a hacer sus prácticas no laborales a las empresas nos daban más trabajo que ayudaban; y si realmente aprendían solo viéndonos trabajar, sin realizar ninguna actividad productiva. Cuando se creó el contrato de trabajo en prácticas -en los años ochenta creo recordar-, parecía todo resuelto, pero como ese contrato era solo para quien ya habían acabado la carrera, se convirtió en un contrato temporal más, y continuaba la necesidad de realizar prácticas mientras se era estudiante, sin salario, solo con una beca. Y la discusión sobre qué actividad podía realizar el estudiante en la empresa, como práctica, sin título pero relacionada con el título, que no fuera laboral pero sí útil al estudiante y a la empresa, y que no fuera un incordio. Era imposible. Yo tuve varias veces alumnos en prácticas en mi trabajo, y los limitaba a ver lo que yo hacía y explicarles el porqué lo hacía, en fin, un incordio.

Ahora surge de nuevo la polémica. El ministerio de Trabajo “pretende prohibirlas en tres años”, subtitulaba La Gaceta,  y “Los representantes denuncian que atenta contra la libertad del alumno y piden bonificaciones por su labor formativa”. Veamos ahora como se plantea el problema. El artículo advertía que se había preparado un borrador  del Estatuto del Becario que el  Gobierno retomará en unas semanas con patronal y sindicatos; esto fue en verano, y aún no he visto que se haya concluido nada al respecto.

“Los empresarios salmantinos -continuaba el artículo- rechazan la pretensión del Ministerio de Trabajo de eliminar las prácticas voluntarias de los  becarios en las empresas, las  extracurriculares que al ejecutarse de forma libre no tienen  contrapartida académica. Denuncian que esta decisión conculca la libertad de los alumnos para formarse, puede dejar  vacantes las plazas que no se  cubren a través del sistema  educativo y dejar fuera a becarios que continúan de forma  voluntaria con sus prácticas  para avanzar aún más en su  formación.

Es una de las propuestas  más destacadas del borrador  del Estatuto del Becario que el  Gobierno retomará en unas semanas con patronal y sindicatos. El eje central del texto es  que las empresas coticen por  los becarios, al menos por contingencias comunes y profesionales tanto si perciben un salario por su formación como si  no. Además, también se plantea que se compense económicamente a los chicos para que las prácticas no les supongan  un menoscabo económico.

Cubiertos ante bajas y eventualidades

“Que los becarios  coticen no me parece mal, deben estar cubiertos ante bajas  o cualquier eventualidad”, defiende Diego García, presidente de la confederación empresarial CEOE-Cepyme Salamanca.  “Ahora bien”, continua, “es  fundamental que se hagan  prácticas en las empresas, por  eso no entiendo por qué las voluntarias se pretenden eliminar ya que benefician el currículum y la formación del futuro trabajador”.  Es más, defiende que deben  fomentarse los procesos de formación “de cualquier índole”.  Para ello apuesta por incentivar las prácticas con exenciones y bonificaciones en la Seguridad Social, como también  plantea el borrador para los  trabajadores que ejercen de tutores de estos chicos.

La Confederación de Empresarios de Salamanca (CES) también apoya que se cotice por los  becarios y recrimina que se eliminen las prácticas voluntarias.  Así lo defiende su secretario general, Antonio Flórez.  Considera que prohibir esta  alternativa de formación “coarta la libertad personal” y reprocha que en materia empresarial  se está “sobrerregulando”. Flórez confiesa que le preocupa este aspecto “porque para que el  mercado laboral fluya tiene que  ser lo más sencillo y con las menores injerencias posibles”. Insiste en que el objetivo de las  prácticas es convertirlas en  puestos de trabajo: “Cuanto más  invasiva sea la regulación, más  se echa para atrás al empresario  ante estas oportunidades”.

Incurrir en más gastos, más  negativo que positivo

Por su  parte, el secretario general de  la Cámara de Comercio, Emilio  Checa, rechaza cotizar por los  becarios porque, si las empresas incurren en más gastos, el  resultado final será más negativo que positivo, en relación a  que podría echarse atrás y salirse de los programas de formación.  En cuanto a la eliminación  de las prácticas voluntarias, defiende que muchos alumnos  que las escogen son los que ya  han superado las reguladas por  su instituto o por su universidad. “Estos chicos demuestran  proactividad para continuar  aprendiendo en la empresa y  suelen ser casos de éxito dentro  del programa de prácticas, ya  que suelen ser de los que después se quedan como trabajadores”, subraya el secretario general de la cámara.

Cuántos hacen prácticas

En la Universidad de Salamnaca, entre 6.500 u 7.500 estudiantes realizan prácticas, a los que se suman los de la Pontificia y otros 1.700 chicos de Formación Profesional. Son más de 10.000 los universitarios y alumnos de Formación Profesional de Salamanca que realizan anualmente  prácticas curriculares —obligatorias para convalidar créditos— o  extracurriculares. La disposición  de las empresas resulta fundamental para que continúen complementando su formación con esta  primera incursión en el ámbito laboral, por lo que el acuerdo sobre  el borrador del Estatuto del Becario es fundamental para el colectivo, así como para las empresas,  que encuentran en los becarios  una cantera de futuros trabajadores adaptados ya a sus necesidades.

En la Universidad de Salamanca cada año entre 6.500 y 7.500  alumnos realizan prácticas. Si  bien en los grados sanitarios o relacionados con la educación la mayoría se realizan en centros de titularidad pública, como hospitales, centros de salud, colegios e  institutos, la institución académica mantiene convenios de cooperación educativa con más de 4.900  empresas e instituciones.  El 55% de estos acuerdos son  con pequeñas y medianas empresas. El porcentaje de prácticas remuneradas varía dependiendo de  la oferta en cada curso. Durante la  pandemia se produjo un descenso,  y solo en el 4,6% de los casos se  ofrecía una remuneración. Pero,  en cualquier caso, únicamente entre el 5% y el 8% del total de prácticas realizadas, casi todas ellas  extracurriculares, están dotadas  con alguna beca o ayuda.

De la misma forma, en la Universidad Pontificia son muchas  las titulaciones en los que los estudiantes realizan prácticas voluntarias u obligatorias. Son indispensables en los grados sanitarios,  como Enfermería o Psicología, y  vinculados con la educación, pero  también son muchos los alumnos  de las titulaciones de Comunicación y Marketing, así como en las  ingeniarías que realizan durante la carrera incursiones como becarios en el mundo laboral.

Al margen de los estudios universitarios, todos los currículos  de los ciclos formativos incluyen  siempre un módulo profesional de  formación en centros de trabajo,  cuya superación es requisito imprescindible para obtener el título. Así, si bien con la pandemia de  la covid algunos estudiantes de FP  se han encontrado con más dificultades que otros años para realizar las prácticas, en el curso  2018/2019 fueron 1.717 los estudiantes que durante unos meses  se convirtieron en becarios de empresas o instituciones, según los  datos de la Junta de Castilla y León

Cuándo cotizan los  becarios

La legislación vigente sobre  esta materia obliga al alta y  cotización en el régimen general de la Seguridad Social únicamente cuando el estudiante  recibe alguna retribución, dineraria o en especie, por la realización de las prácticas académicas, estando bonificada la  cuota al 100% en el caso de las  prácticas curriculares.

Segundo intento de  incluir la cotización

El Real Decreto-Ley que Pedro  Sánchez firmó en 2018 establecía que el Gobierno, en el plazo  de tres meses a partir de su  entrada en vigor, procedería a  desarrollar lo previsto en la  disposición que regula la cotización de las prácticas y a adecuar a la misma las normas  reglamentarias sobre la materia. Ese desarrollo aún no se  ha materializado.

El Estatuto del  Becario

Ahora la ministra de Trabajo y  vicepresidenta segunda del  Gobierno, Yolanda Díaz, pretende negociar con la patronal  y los sindicatos el Estatuto de  las Prácticas no Laborales  (conocido como Estatuto del  Becario), que busca reconocer  una serie de derechos mínimos  a los estudiantes, como la  compensación de gastos mientras realizan prácticas en  ámbitos como el transporte y  la manutención, así como una  formación adecuada gracias a  un refuerzo de la tutorización.

La negociación  sigue

El último encuentro para negociar el borrador se produjo a  finales de julio con importantes desencuentros con la  patronal, que incluso podría  descolgarse del acuerdo. El  texto debía estar aprobado  antes de agosto, pero finalmente el proceso continuará  en septiembre, a la vuelta de  las vacaciones.

Cotización a la  Seguridad Social

El eje central del borrador  del “Estatuto del Becario”  recoge que las empresas en  las que se realizan prácticas  deben cotizar en la  Seguridad Social por los  alumnos, cobren o no. Está  por definir si alguna de  estas aportaciones sea por  desempleo, lo que generaría  por primera vez derecho a  que el colectivo cobrara el  paro. Queda por ver si  cotizarán por contingencias  comunes o profesionales.

Abono de los gastos  generados

El texto en el que trabaja el  Ministerio de Trabajo con  sindicatos y patronal  también incluye la obligación  de que las empresas abonen  los gastos generados por las  prácticas a los becarios, con  el objetivo de que este  periodo de formación no les  implique sobrecostes. Aquí  hay voces en contra por  parte de los empresarios, al  considerar que el beneficio  del alumno ya está implícito  en su formación.

Sin prácticas voluntarias en tres años

El borrador del Estatuto del  Becario también pretende  poner en marcha la  eliminación en el plazo de  tres años de las prácticas  voluntarias, es decir, las  extracurriculares. Según  Yolanda Díaz, titular del  Ministerio de Trabajo, busca  con ello “proteger” la figura  del becario en las empresas  para evitar las situaciones  de precariedad y prácticas  abusivas durante su  estancia.

Bonificación para  los trabajadores

Para compensar el tiempo  que se dedica a formar a los  becarios, el Estatuto que  retomará su negociación en  septiembre incluye la  posibilidad de aplicar  bonificaciones en las cuotas  de la Seguridad Social de los  trabajadores que tengan a  chicos en prácticas a su  cargo, algo que los  empresarios ven con buenos  ojos dado que supone un  sobreesfuerzo para estos  profesionales.

Número de becarios  por cada tutor

Otro de los aspectos que  regula la ley que se pretende  aprobar es el número  máximo de becarios en las  empresa. En concreto, la  cifra de alumnos por tutor.  El documento limita a cinco  el número de becarios por  cada responsable. También  regula que, en le caso de las  empresas con plantillas por  debajo de los 30  trabajadores, el límite por  tutor se reduzca a tres  chicos de prácticas.

Prácticas no laborales en Renault España

Si embargo el 13 de octubre pasado, El Día publicaba: “Industria financia con 210.000 euros las prácticas en Renault”, información que explicaba que la Fundación Secretariado Gitano ha recibido 100.739 euros para programas de inclusión sociolaboral en la cadena de producción de Renault en Valladolid.  “La Consejería de Industria, Comercio y Empleo financiará -recogía- con 210.000 euros el programa de prácticas no laborales en Renault España, que se financia a través de la Fundación General de la Universidad de Valladolid.  A través del Servicio Público de Empleo de Castilla y León, la Consejería entregará una subvención directa para permitir que 20 titulados universitarios reciban formación práctica, a través de la figura de prácticas no laborales, durante seis meses en la empresa Renault.

Las prácticas no laborales permiten mejoran la cualificación de los jóvenes, siendo uno de los pilares más importantes para alcanzar una elevada inserción laboral y mejorar la competitividad de la economía. La formación práctica que reciben los participantes a través de esta iniciativa permite adecuar su capacitación a las necesidades concretas de los empresarios a la hora de cubrir sus puestos de trabajo.  La subvención aprobada hoy en Consejo de Gobierno va destinada a cubrir los gastos del programa, incluyendo el importe de las becas a percibir y las cuotas empresariales a la Seguridad Social, los costes del personal técnico, los seguros, los gastos derivados de la adaptación de aplicaciones informáticas y, en general, todos aquellos gastos que sean necesarios para la correcta gestión del programa.  Las acciones subvencionadas se podrán desarrollar desde el 17 de enero de 2023 hasta el 31 de julio de 2023”.

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