Por José María Arévalo
(Joven trabajando)
“Los empresarios, contra el Gobierno por querer eliminar las prácticas voluntarias”, titulaba La Gaceta Regional de Salamanca el pasado verano una información sobre este tema, que me llamó la atención porque lo conozco bien, de mi época de trabajo en la empresa. Recuerdo que ya entonces -hace más de veinte años, y también treinta y cuarenta, porque el problema viene de lejos- se discutía si los alumnos universitarios que venían a hacer sus prácticas no laborales a las empresas nos daban más trabajo que ayudaban; y si realmente aprendían solo viéndonos trabajar, sin realizar ninguna actividad productiva. Cuando se creó el contrato de trabajo en prácticas -en los años ochenta creo recordar-, parecía todo resuelto, pero como ese contrato era solo para quien ya habían acabado la carrera, se convirtió en un contrato temporal más, y continuaba la necesidad de realizar prácticas mientras se era estudiante, sin salario, solo con una beca. Y la discusión sobre qué actividad podía realizar el estudiante en la empresa, como práctica, sin título pero relacionada con el título, que no fuera laboral pero sí útil al estudiante y a la empresa, y que no fuera un incordio. Era imposible. Yo tuve varias veces alumnos en prácticas en mi trabajo, y los limitaba a ver lo que yo hacía y explicarles el porqué lo hacía, en fin, un incordio.
Ahora surge de nuevo la polémica. El ministerio de Trabajo “pretende prohibirlas en tres años”, subtitulaba La Gaceta, y “Los representantes denuncian que atenta contra la libertad del alumno y piden bonificaciones por su labor formativa”. Veamos ahora como se plantea el problema. El artículo advertía que se había preparado un borrador del Estatuto del Becario que el Gobierno retomará en unas semanas con patronal y sindicatos; esto fue en verano, y aún no he visto que se haya concluido nada al respecto.
“Los empresarios salmantinos -continuaba el artículo- rechazan la pretensión del Ministerio de Trabajo de eliminar las prácticas voluntarias de los becarios en las empresas, las extracurriculares que al ejecutarse de forma libre no tienen contrapartida académica. Denuncian que esta decisión conculca la libertad de los alumnos para formarse, puede dejar vacantes las plazas que no se cubren a través del sistema educativo y dejar fuera a becarios que continúan de forma voluntaria con sus prácticas para avanzar aún más en su formación.
Es una de las propuestas más destacadas del borrador del Estatuto del Becario que el Gobierno retomará en unas semanas con patronal y sindicatos. El eje central del texto es que las empresas coticen por los becarios, al menos por contingencias comunes y profesionales tanto si perciben un salario por su formación como si no. Además, también se plantea que se compense económicamente a los chicos para que las prácticas no les supongan un menoscabo económico.
Cubiertos ante bajas y eventualidades
“Que los becarios coticen no me parece mal, deben estar cubiertos ante bajas o cualquier eventualidad”, defiende Diego García, presidente de la confederación empresarial CEOE-Cepyme Salamanca. “Ahora bien”, continua, “es fundamental que se hagan prácticas en las empresas, por eso no entiendo por qué las voluntarias se pretenden eliminar ya que benefician el currículum y la formación del futuro trabajador”. Es más, defiende que deben fomentarse los procesos de formación “de cualquier índole”. Para ello apuesta por incentivar las prácticas con exenciones y bonificaciones en la Seguridad Social, como también plantea el borrador para los trabajadores que ejercen de tutores de estos chicos.
La Confederación de Empresarios de Salamanca (CES) también apoya que se cotice por los becarios y recrimina que se eliminen las prácticas voluntarias. Así lo defiende su secretario general, Antonio Flórez. Considera que prohibir esta alternativa de formación “coarta la libertad personal” y reprocha que en materia empresarial se está “sobrerregulando”. Flórez confiesa que le preocupa este aspecto “porque para que el mercado laboral fluya tiene que ser lo más sencillo y con las menores injerencias posibles”. Insiste en que el objetivo de las prácticas es convertirlas en puestos de trabajo: “Cuanto más invasiva sea la regulación, más se echa para atrás al empresario ante estas oportunidades”.
Incurrir en más gastos, más negativo que positivo
Por su parte, el secretario general de la Cámara de Comercio, Emilio Checa, rechaza cotizar por los becarios porque, si las empresas incurren en más gastos, el resultado final será más negativo que positivo, en relación a que podría echarse atrás y salirse de los programas de formación. En cuanto a la eliminación de las prácticas voluntarias, defiende que muchos alumnos que las escogen son los que ya han superado las reguladas por su instituto o por su universidad. “Estos chicos demuestran proactividad para continuar aprendiendo en la empresa y suelen ser casos de éxito dentro del programa de prácticas, ya que suelen ser de los que después se quedan como trabajadores”, subraya el secretario general de la cámara.
Cuántos hacen prácticas
En la Universidad de Salamnaca, entre 6.500 u 7.500 estudiantes realizan prácticas, a los que se suman los de la Pontificia y otros 1.700 chicos de Formación Profesional. Son más de 10.000 los universitarios y alumnos de Formación Profesional de Salamanca que realizan anualmente prácticas curriculares —obligatorias para convalidar créditos— o extracurriculares. La disposición de las empresas resulta fundamental para que continúen complementando su formación con esta primera incursión en el ámbito laboral, por lo que el acuerdo sobre el borrador del Estatuto del Becario es fundamental para el colectivo, así como para las empresas, que encuentran en los becarios una cantera de futuros trabajadores adaptados ya a sus necesidades.
En la Universidad de Salamanca cada año entre 6.500 y 7.500 alumnos realizan prácticas. Si bien en los grados sanitarios o relacionados con la educación la mayoría se realizan en centros de titularidad pública, como hospitales, centros de salud, colegios e institutos, la institución académica mantiene convenios de cooperación educativa con más de 4.900 empresas e instituciones. El 55% de estos acuerdos son con pequeñas y medianas empresas. El porcentaje de prácticas remuneradas varía dependiendo de la oferta en cada curso. Durante la pandemia se produjo un descenso, y solo en el 4,6% de los casos se ofrecía una remuneración. Pero, en cualquier caso, únicamente entre el 5% y el 8% del total de prácticas realizadas, casi todas ellas extracurriculares, están dotadas con alguna beca o ayuda.
De la misma forma, en la Universidad Pontificia son muchas las titulaciones en los que los estudiantes realizan prácticas voluntarias u obligatorias. Son indispensables en los grados sanitarios, como Enfermería o Psicología, y vinculados con la educación, pero también son muchos los alumnos de las titulaciones de Comunicación y Marketing, así como en las ingeniarías que realizan durante la carrera incursiones como becarios en el mundo laboral.
Al margen de los estudios universitarios, todos los currículos de los ciclos formativos incluyen siempre un módulo profesional de formación en centros de trabajo, cuya superación es requisito imprescindible para obtener el título. Así, si bien con la pandemia de la covid algunos estudiantes de FP se han encontrado con más dificultades que otros años para realizar las prácticas, en el curso 2018/2019 fueron 1.717 los estudiantes que durante unos meses se convirtieron en becarios de empresas o instituciones, según los datos de la Junta de Castilla y León
Cuándo cotizan los becarios
La legislación vigente sobre esta materia obliga al alta y cotización en el régimen general de la Seguridad Social únicamente cuando el estudiante recibe alguna retribución, dineraria o en especie, por la realización de las prácticas académicas, estando bonificada la cuota al 100% en el caso de las prácticas curriculares.
Segundo intento de incluir la cotización
El Real Decreto-Ley que Pedro Sánchez firmó en 2018 establecía que el Gobierno, en el plazo de tres meses a partir de su entrada en vigor, procedería a desarrollar lo previsto en la disposición que regula la cotización de las prácticas y a adecuar a la misma las normas reglamentarias sobre la materia. Ese desarrollo aún no se ha materializado.
El Estatuto del Becario
Ahora la ministra de Trabajo y vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, pretende negociar con la patronal y los sindicatos el Estatuto de las Prácticas no Laborales (conocido como Estatuto del Becario), que busca reconocer una serie de derechos mínimos a los estudiantes, como la compensación de gastos mientras realizan prácticas en ámbitos como el transporte y la manutención, así como una formación adecuada gracias a un refuerzo de la tutorización.
La negociación sigue
El último encuentro para negociar el borrador se produjo a finales de julio con importantes desencuentros con la patronal, que incluso podría descolgarse del acuerdo. El texto debía estar aprobado antes de agosto, pero finalmente el proceso continuará en septiembre, a la vuelta de las vacaciones.
Cotización a la Seguridad Social
El eje central del borrador del “Estatuto del Becario” recoge que las empresas en las que se realizan prácticas deben cotizar en la Seguridad Social por los alumnos, cobren o no. Está por definir si alguna de estas aportaciones sea por desempleo, lo que generaría por primera vez derecho a que el colectivo cobrara el paro. Queda por ver si cotizarán por contingencias comunes o profesionales.
Abono de los gastos generados
El texto en el que trabaja el Ministerio de Trabajo con sindicatos y patronal también incluye la obligación de que las empresas abonen los gastos generados por las prácticas a los becarios, con el objetivo de que este periodo de formación no les implique sobrecostes. Aquí hay voces en contra por parte de los empresarios, al considerar que el beneficio del alumno ya está implícito en su formación.
Sin prácticas voluntarias en tres años
El borrador del Estatuto del Becario también pretende poner en marcha la eliminación en el plazo de tres años de las prácticas voluntarias, es decir, las extracurriculares. Según Yolanda Díaz, titular del Ministerio de Trabajo, busca con ello “proteger” la figura del becario en las empresas para evitar las situaciones de precariedad y prácticas abusivas durante su estancia.
Bonificación para los trabajadores
Para compensar el tiempo que se dedica a formar a los becarios, el Estatuto que retomará su negociación en septiembre incluye la posibilidad de aplicar bonificaciones en las cuotas de la Seguridad Social de los trabajadores que tengan a chicos en prácticas a su cargo, algo que los empresarios ven con buenos ojos dado que supone un sobreesfuerzo para estos profesionales.
Número de becarios por cada tutor
Otro de los aspectos que regula la ley que se pretende aprobar es el número máximo de becarios en las empresa. En concreto, la cifra de alumnos por tutor. El documento limita a cinco el número de becarios por cada responsable. También regula que, en le caso de las empresas con plantillas por debajo de los 30 trabajadores, el límite por tutor se reduzca a tres chicos de prácticas.
Prácticas no laborales en Renault España
Si embargo el 13 de octubre pasado, El Día publicaba: “Industria financia con 210.000 euros las prácticas en Renault”, información que explicaba que la Fundación Secretariado Gitano ha recibido 100.739 euros para programas de inclusión sociolaboral en la cadena de producción de Renault en Valladolid. “La Consejería de Industria, Comercio y Empleo financiará -recogía- con 210.000 euros el programa de prácticas no laborales en Renault España, que se financia a través de la Fundación General de la Universidad de Valladolid. A través del Servicio Público de Empleo de Castilla y León, la Consejería entregará una subvención directa para permitir que 20 titulados universitarios reciban formación práctica, a través de la figura de prácticas no laborales, durante seis meses en la empresa Renault.
Las prácticas no laborales permiten mejoran la cualificación de los jóvenes, siendo uno de los pilares más importantes para alcanzar una elevada inserción laboral y mejorar la competitividad de la economía. La formación práctica que reciben los participantes a través de esta iniciativa permite adecuar su capacitación a las necesidades concretas de los empresarios a la hora de cubrir sus puestos de trabajo. La subvención aprobada hoy en Consejo de Gobierno va destinada a cubrir los gastos del programa, incluyendo el importe de las becas a percibir y las cuotas empresariales a la Seguridad Social, los costes del personal técnico, los seguros, los gastos derivados de la adaptación de aplicaciones informáticas y, en general, todos aquellos gastos que sean necesarios para la correcta gestión del programa. Las acciones subvencionadas se podrán desarrollar desde el 17 de enero de 2023 hasta el 31 de julio de 2023”.
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