Por José María Arévalo
(Joaquin Sorolla Bastida el 22 de marzo de 1917)
El centenario del fallecimiento de Joaquín Sorolla, que se conmemora este año, ha impulsado varias exposiciones, que ahora resumiremos; la primera, en el Museo Nacional del Prado que le rinde homenaje a través de sus retratos, en la sala 60 del edificio Villanueva, dedicada a la Presentación de Colecciones del Siglo XIX, que congrega una selección de los retratos del artista que conserva el Prado; además, del 24 de enero al 25 de junio, el Museo Sorolla y su Fundación presentan “¡Sorolla ha muerto! ¡Viva Sorolla!”, una exposición que traza el recorrido vital del pintor a través de los últimos años de su vida y que saca a la luz la enorme repercusión que tuvo su fallecimiento tanto en la cultura de su tiempo como en la sociedad española; y en los Salones de Génova del Palacio Real de Madrid los reyes han inaugurado, el pasado mes de febrero, la exposición “Sorolla a través de la luz”, que reúne casi una treintena de sus obras y ofrece una experiencia de realidad virtual para conocer mejor la figura y la trayectoria del pintor impresionista valenciano. Vamos a ellas .
Sus retratos en el Museo Nacional del Prado
(Manuel Bartolomé Cossío. Joaquín Sorolla, 1908. Madrid, Museo Nacional del Prado)
Del 21 de diciembre de 2022 al 18 de junio de 2023, en el marco del centenario de su fallecimiento, el Museo Nacional del Prado rinde homenaje a Joaquín Sorolla a través de sus retratos. Este tributo congrega en la sala 60 del edificio Villanueva, dedicada a la Presentación de Colecciones del Siglo XIX, una selección de los retratos del artista que conserva el Prado. La exposición se completa con las obras que forman parte de la colección permanente en la sala 60 A, aneja a esta, y en la 62 A, que reúne los retratos de artistas del siglo XIX, entre ellos cuatro pintados por Sorolla. Uno, el de Martín Rico, se adquirió en 2022 y cuelga en la sala desde hace unos meses. Este conjunto ofrece una completa visión de la evolución del Sorolla retratista que en la primera década del siglo XX se convirtió en referencia internacional.
La dedicación de Joaquín Sorolla (Valencia, 27 de febrero de 1863 – Cercedilla, Madrid, 10 de agosto de 1923) al retrato fue sobresaliente tanto por el número de obras que pintó como por su calidad. Su trabajo en su primera juventud con el fotógrafo Antonio García le familiarizó con la captación atenta del natural, aspecto que tuvo presente en su pintura ya en los años de su formación. De las 23 pinturas del artista conservadas por el Prado 18 son retratos, incluidos los dos adquiridos en 2022: Martín Rico (sala 62 A) y Manuel Bartolomé Cossío, que se presenta ahora en el Museo.
(Mercedes Mendeville, condesa de San Félix. Joaquín Sorolla, 1906. Madrid, Museo Nacional del Prado)
Retratos menos conocidos
Buena parte de ellos, los menos conocidos, pues no están habitualmente expuestos en sala, se incluyen ahora en esta exposición, que también se enriquece con el préstamo de la Institución de Libre Enseñanza del retrato de Francisco Giner de los Ríos. La contribución de Sorolla a este género revela, a menudo, su inspiración en los maestros antiguos, señaladamente Velázquez. Se percibe en los negros y grises de El pintor Aureliano Beruete y de María Teresa Moret, quizá sus dos mejores retratos, así como en la ambigüedad espacial del primero.
De modo más explícito, la referencia velazqueña aparece en María Figueroa, vestida de menina y en La actriz María Guerrero como ‘La dama boba’. En el retrato de Cossío, realizado el mismo año en que este publicó su libro sobre el Greco, el pintor rindió homenaje al cretense, a quien había estudiado, lo mismo que a Velázquez, en el Prado. En esta obra supo captar los rasgos fisionómicos esenciales del modelo, a lo que agregó una sutil interpretación de su personalidad.
Lo propio ocurre en muchos de sus retratos masculinos, en los que representó a destacados personajes de la cultura de su tiempo, no pocos vinculados con la Institución Libre de Enseñanza, con los que tuvo trato amistoso. Entre ellos figuran escritores (Rafael Altamira, Jacinto Felipe Picón y Pardiñas, Aureliano de Beruete hijo, Cossío), médicos (Francisco Rodríguez de Sandoval, Joaquín Decref) y pintores (Martín Rico, Aureliano de Beruete, Juan Espina, Antonio Gomar).
(Giner de los Ríos. Joaquín Sorolla. Préstamo de la Institución de Libre Enseñanza)
En algunos cuadros (Jacinto Felipe Picón y Pardiñas, El pintor Antonio Gomar, El doctor Joaquín Decref) Sorolla utilizó un formato horizontal que le permitió ofrecer encuadres novedosos y dar un movimiento especial a las figuras, a menudo inclinadas hacia un lado.
En el retrato femenino, Sorolla desplegó una especial sensualidad (Mercedes Mendeville) y un fastuoso colorido (María de los Ángeles Beruete y Moret). Ambas obras, ejemplos de efigies de damas del gran mundo, denotan la atención del artista a los requerimientos del género. Ante otras damas distinguidas como María Teresa Moret, amiga del pintor y su familia, o Ella J. Seligmann, esposa de un conocido anticuario, pudo ofrecer una interpretación elegante y certera, con una fina sensibilidad cromática de negros, grises y blancos.
También destacó como retratista de niños, según atestiguan las efigies de Jaime García Banús y María Figueroa. La facilidad para la captación del natural en un instante, en el que el retratado se hace presente con una intensa sensación de realidad, es característica de todas estas obras. En ello Sorolla no solo era fiel a su visión naturalista sino también a la profunda percepción de lo individual propia de la gran tradición pictórica española.
¡Sorolla ha muerto! ¡Viva Sorolla!
Del 24 de enero al 25 de junio de 2023, comisariada por Ana Muñoz Martín, Rosario López López, Blanca de la Valgoma-Monge, Berta Rubaki Yago y Sonia Martínez Requena, el Museo Sorolla de Madrid -en el chalet que fue su vivienda en esta ciudad- y su Fundación presentan “¡Sorolla ha muerto! ¡Viva Sorolla!”, una exposición que traza el recorrido vital del pintor a través de los últimos años de su vida y que saca a la luz la enorme repercusión que tuvo su fallecimiento tanto en la cultura de su tiempo como en la sociedad española.
Con una cuidada selección de documentos y obras de arte -recoge la web hosesarte.com-, la muestra traza un recorrido a través de los tres últimos años de vida de Joaquín Sorolla (Valencia, 27 de febrero de 1863 – Cercedilla, Madrid, 10 de agosto de 1923), cuando la enfermedad le sorprende aún joven y le aleja de su mayor pasión, la pintura. Y celebra también al maestro y lo hace mostrando al público por primera vez los numerosos homenajes y reconocimientos que recibió tras su muerte, muestra del aprecio que había conseguido a través de una vida dedicada plenamente a la pintura.
(Retrato de Mabel Rick Señora de Perez de Ayala, que pintó Sorolla en 1920, en la exposición de su museo)
Trabajador incansable, Sorolla quiso plasmar en sus lienzos la luz y la belleza que le rodeaban, en sus propias palabras “sin artificios”. Laureado, admirado e incluso envidiado, cosechó gran reconocimiento internacional y nacional que se hizo sentir en forma de los más sentidos homenajes a los que ahora se suma su Museo.
Enmarcada en las celebraciones por el primer centenario del fallecimiento del pintor, la exposición ha sido comisariada por el equipo del Departamento de Documentación del Museo Sorolla y es el resultado de un intenso trabajo de investigación en los fondos fotográficos y documentales de su archivo.
La muestra, que puede verse en la sala I del Museo, se organiza en cuatro secciones organizadas a través de una selección documental casi completamente inédita:
- Una fina y templada mañana… El 17 de junio de 1920, mientras retrataba a Mabel Rick en su jardín, Joaquín Sorolla sufrió un derrame cerebral que le impidió seguir haciendo aquello con lo que más disfrutaba: pintar. Obligado a vivir alejado de pinceles y paletas, pasó tres años rodeado de sus familiares, amigos y discípulos, que constantemente escribían preguntando por la salud del enfermo, deseando una mejoría que por desgracia nunca se llegó a producir.
- La luz se apaga. Sorolla falleció el 10 de agosto de 1923 en Cercedilla. Tras el fatal desenlace, varios artistas se personaron allí para obtener una máscara mortuoria y para tomar fotografías que se convertirían en imágenes icónicas que fueron ampliamente utilizadas por la prensa de la época. La noticia de la muerte del maestro corrió como la pólvora.
- ¡Sorolla ha muerto! Viva Sorolla! Tras la instalación de la capilla ardiente en su casa de Madrid se puso en marcha una comitiva fúnebre que recorrió las calles de la ciudad hasta la estación del Mediodía –incluso se cantó un responso enfrente del Museo de Arte Moderno. A su llegada a Valencia una inmensa multitud acompañó al féretro escuchando los acordes de la Marcha Real interpretada por una compañía del Regimiento de Mallorca. Sorolla fue enterrado con honores de capitán general con mando en plaza. Su familia y amigos le lloraron desconsolados. El pueblo entero acudió a despedirle.
- El pintor inmortal. Más allá del ámbito de su familia y de las amistades más cercanas, que quedaron desconsoladas, la muerte de Sorolla se sintió también en los círculos artísticos, y la prensa se hizo eco de los homenajes que se hacían o se dejaban de hacer para ensalzar su figura, tanto dentro como fuera de España. Todas esas muestras de afecto y respeto contribuyeron a engrandecer su figura
Junto a esta selección de documentos se expone el Retrato de Mabel Rick, Señora de Pérez de Ayala, el último cuadro en el que el valenciano pudo trabajar. A esta obra se suman dos esculturas, una de ellas inédita: la máscara funeraria que el escultor Mariano Benlliure le realizó en su lecho de muerte y que fundió en plata y bronce tiempo después. La pieza, custodiada por los descendientes del pintor, fue donada a la Fundación Museo Sorolla, y se expone ahora por primera vez. A ella se suma la mano del pintor esculpida por Ricardo Causarás y que ha sido cedida para la ocasión por el Ayuntamiento de Valencia.
¡Sorolla ha muerto! ¡Viva Sorolla! se acompaña de una publicación en forma de periódico de época que recoge una selección de los artículos publicados en la prensa entre 1920 –año en que enferma irremediablemente– y 1933. A estos se suman una serie de breves ensayos escritos por las comisarias que contextualizan y clarifican cómo se desarrollaron los distintos acontecimientos.
Los reyes inauguran la exposición de Sorolla en el Palacio Real
La prensa daba la noticia, el jueves, 16 de febrero, de que Don Felipe y Doña Letizia recorrieron los Salones de Génova para conocer la la exposición de Sorolla en el Palacio Real, que abrió sus puertas al público al día siguiente. La exposición “Sorolla a través de la luz”, reúne casi una treintena de obras y ofrece una experiencia de realidad virtual para conocer mejor la figura y la trayectoria del pintor impresionista valenciano (1863-1923), del que este año se cumple el centenario de su muerte.
(Los reyes inauguran la exposición de Sorolla en el Palacio Real)
La muestra se mantendrá hasta el 30 de junio. La primera parada de los reyes fue en la sala donde se proyectan en sus paredes imágenes biográficas del conocido como «el pintor de la luz». A continuación, los reyes han atravesado las salas donde se exponen las obras originales del artista valenciano de escenas que guardan algún vínculo con la Corona española y el Palacio Real y en las que la luz tiene un papel central. El colofón de la visita ha sido en la sala sensorial, donde los reyes se han colocado unas gafas de realidad virtual para disfrutar de la experiencia inmersiva que ofrece la exposición, que permite al espectador visualizar escenarios de la vida cotidiana de Sorolla.
En su recorrido, don Felipe y doña a Letizia han escuchado las explicaciones de las dos comisarias de la exhibición: Blanca Pons-Sorolla, biznieta del artista y gran especialista de su obra, y Consuelo Luca de Tena, quien fue directora del Museo Sorolla. También ha formado parte de la comitiva -junto a miembros del Gobierno- Ana de la Cueva, presidenta de Patrimonio Nacional, organizadora de la muestra junto con la Fundación Museo Sorolla y la empresa Light Art Exhibitions.
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