Por José María Arévalo
(La Orquesta Sinfónica de Castilla y León actuando en Zamora)
Me sorprendió un artículo de Marino Hernández en La Gaceta Regional de Salamanca el pasado 19 de febrero, en el que acusaba a la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, o mejor dicho, a la Junta de Castilla y León que la subvenciona, de discriminación en sus actuaciones entre las diversas capitales de la Comunidad, cuando es una entidad que funciona totalmente con fondos públicos de aquella. “La Consejería de Cultura de la Junta -escribía- prima a Valladolid con respecto al resto de provincias de la Comunidad al programar casi toda la actividad anual de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León (OSCyL) en la capital del Pisuerga. A través de la Fundación Siglo, y con un presupuesto que supera los seis millones de euros, el Ejecutivo autonómico margina a todas las provincias de la Región para beneficiar exclusivamente a Valladolid. Solo hay que analizar el número de conciertos que se han producido en la provincia vallisoletana que duplican cuando menos al resto, siendo Salamanca especialmente perjudicada. La Orquesta Sinfónica de Castilla y León tiene como sede permanente el Auditorio Miguel Delibes de Valladolid, por lo que las dos temporadas de abono anuales se concentran allí, lo que supone una media de en torno a 40 conciertos anuales, a los que hay que sumar los que son extraordinarios”.
La verdad es que más de una vez comenté con los compañeros que asistíamos, abonados, a los conciertos de la OSCyL en el vallisoletano Delibes -últimamente he dejado de asistir por mis problemas auditivos- la suerte que teníamos en contar con unos programas magníficos de conciertos cada temporada, con un concierto cada mes, directores invitados de todo el mundo y una orquesta que cada vez sonaba mejor, a nivel de las españolas más excelentes. Y todo ello con un precio del abono -en sus distintas modalidades- muy asequible. Desde Salamanca se venía muchas veces un compañero, haciendo el recorrido en coche en poco tiempo, gracias a la autovía, y también bastantes veíamos aparcar, en el estacionamiento que rodea el Delibes, autobuses que venían de otras provincias para asistir a un concierto. Lo que nos confirmaba que en las demás capitales la OSCyL solo daba una selección de los que nos ofrecía en Valladolid.
2.023: 26 conciertos en Valladolid frente a 4 en Salamanca
“A lo largo de la última década -continuaba el artículo-, la Orquesta Sinfónica de Castilla y León ha ofrecido 56 conciertos en Valladolid, mientras que Salamanca es la segunda provincia que menos ha disfrutado de ella con apenas 24 actuaciones, las mismas que Palencia o Zamora y solo con más posibilidades de verles en directo que Ávila, donde se ha presentado en 20 ocasiones, según las cifras facilitadas por la propia Consejería de Cultura de la Junta.
Desde el año 2012, la OSCyL ha ofrecido 279 conciertos en las nueve provincias de Castilla y León fuera de su temporada de abono. Para este año 2023, está prevista la participación de la OSCyL en 4 ocasiones en la provincia de Salamanca, la primera de ellas tuvo lugar el pasado 8 de febrero en el Teatro Liceo, con un Ensemble de miembros de la Orquesta Filarmónica de Viena y de miembros de la Orquesta Sinfónica de Castilla y león, que concentró a numeroso público para disfrutar de la música clásica. Las otras tres visitas de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León aún no tienen fecha fijada, aunque según detallaron desde la Consejería de Cultura se prevén durante los meses de mayo, julio y diciembre.
Sin embargo, la temporada 2023 en Valladolid es ya muy extensa. Según se recoge en el calendario que tiene la Orquesta Sinfónica de Castilla y León en su página web. Desde que comenzara el año y hasta finales de junio se contempla un abono de 26 conciertos en el Auditorio Miguel Delibes.
Esta política de programación de conciertos, que se ha venido repitiendo a lo largo de los últimos años con independencia de quién estuviera al frente de la Consejería de Cultura, ha dañado a todas las provincias y ha desatado las críticas de muchos amantes de este tipo de música, que ven cómo se les esfuman muchas oportunidades de disfrutar de su pasión y que para hacerlo tienen que desplazarse a Valladolid, cuando la orquesta que actúa está financiada con dinero de todos los castellanos y leoneses.
Desde Cultura explican que la OSCyL se acerca anualmente a las nueve provincias con programas ya consolidados como ‘Plazas Sinfónicas’; vinculados a productos culturales y turísticos como ‘Música en el Camino’ en el Camino de Santiago; asociando su música a conmemoraciones culturales como el VIII Centenario de la Universidad de Salamanca, el VIII Centenario de la Orden Dominicana, el V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, el VIII Centenario de la Catedral de Burgos y el VII de la Catedral de Palencia, entre otros; o con participación activa y comprometida en festivales de relevancia nacional e internacional como el Festival Internacional de Música de Castilla y León-Otoño Musical Soriano, el Festival de Música Española de León, el Festival Internacional de Música Clásica Jesús López Cobos, en Toro (Zamora), la Semana de Música Sacra de Segovia, la Semana Internacional de la Música de Medina del Campo (Valladolid), ‘Little Ópera’ en Zamora o los Conciertos de las Velas en Pedraza (Segovia), entre muchos otros.
Las claves
La Gaceta Regional incluía además de este artículo, un apartado titulado “Las claves”, con este interesante contenido para hacerse cargo del problema:
PRESUPUESTO DE MÁS SE SEIS MILLONES DE EUROS. La Consejería de Cultura tiene un presupuesto de más de seis millones de euros previsto para la Orquesta Sinfónica. La cifra económica tan importante invita a pensar que debería tener un mayor peso en las provincias.
DEFENSA DE LA SEDE EN VALLADOLID. La Junta de Castilla y León ve “normal y adecuado” que la OSCyL tenga una sede central, en este caso en Valladolid, “igual que la orquesta nacional la tiene en Madrid”, y estima que la cifra de salidas para actuar en las otras ocho provincias es importante.
MÚSICA CLÁSICA ALLÍ DONDE NO SE PROGRAMA. Señalan desde la Consejería que lo que se intenta es “que todas las provincias puedan disfrutar de la música clásica”, de modo que aquellas en las que no existe programación tengan la posibilidad de presenciar en directo algún espectáculo de la OSCyL.
INCONGRUENCIA CON VALLADOLID. Si la Junta pretende primar a las provincias que no tengan programación de música clásica no se entiende que Valladolid sea la que más actuaciones de la Oscyl tenga si ya posee un abono de la propia orquesta.
Así no se hace Comunidad
Según los datos facilitados por la Junta de Castilla y León, Salamanca es la segunda provincia de la Comunidad que menos veces ha recibido la visita de la Orquesta Sinfónica a lo largo de la última década. Entre 2012 y 2022 programó 24 conciertos, muy lejos de los 56 que se han celebrado en la provincia vallisoletana, que además cuenta con los abonos de temporada de la propia OSCyL.
Incluía La Gaceta también un artículo de Marino Hernández, con el título “Así no se hace Comunidad”. “Es incomprensible -escribía- que haya una gran orquesta en Castilla y León que esté siendo financiada con dinero público y que sea casi en exclusiva disfrutada por los vallisoletanos. Así no se hace Comunidad. Se les llena la boca a los políticos de potenciar el sentimiento de unión en torno a una bandera y un territorio que tiran por tierra con decisiones como ésta, que beneficia claramente a Valladolid y castiga duramente al resto de provincias.
La Consejería de Cultura, que ahora está en manos del salmantino Gonzalo Santonja (Vox), no ha sido capaz de dar un giro a una injusta situación que se lleva cometiendo desde hace años y que ensancha aún más la brecha entre el hermano rico que siempre ha sido Valladolid y los pobres, que son Ávila, Zamora, Segovia, Burgos, León, Salamanca, Soria y Palencia.
Privar a Salamanca de una de las principales referencias culturales de la Comunidad y seña de identidad de la región a nivel nacional es si cabe aún más grave cuando siempre esta ciudad ha sido conocida como la ciudad de la cultura. Decisiones como esta, o como la eliminación del Facyl de la programación de 2022 en Salamanca, hacen un daño irreparable a la provincia y marginan a sus ciudadanos.
Salamanca, a la cola en visitas de la Orquesta Sinfónica
Y José Á. Montero escribía otra artículo que titulaba “Toda una década sin temporada estable de música clásica. La Sociedad de Conciertos marcó la pauta en la ciudad durante tres décadas.” Recogía:
”Diez años después de desaparecer la programación continuada de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, la ciudad de Salamanca sigue sin contar con una temporada estable de música clásica protagonizada por agrupaciones orquestales. Lo que un día fue la envidia de toda una Comunidad, hoy se ha convertido en una deficiencia y una añoranza para no pocos melómanos. Es cierto que hay música clásica —un ciclo de agrupaciones y solistas y conciertos esporádicos—, pero no un programa estable en el que participen orquestas de primer nivel.
Atrás quedan aquellos años en los que la Sociedad de Conciertos marcaba la pauta musical en una ciudad con gran pasión por la música. Creada en 1974 para contribuir al desarrollo cultural de Salamanca y crear afición por la música clásica, esta entidad organizó en sus 32 temporadas ininterrumpidas un total de 412 conciertos con la participación de los solistas y agrupaciones más prestigiosas del mundo, y que fueron arropados por más de 300.000 espectadores. Eso ya es historia. La Sociedad de Conciertos disuelve su andadura en 2006 por falta de apoyo institucional. Aunque los problemas de la entidad y su declive se remontan al año 2002, cuando Salamanca celebra la Capitalidad Cultural, con la retirada de la subvención municipal a la entidad y la decisión de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León de abandonar su programación.
A duras penas, logra mantenerse activa, eso sí, con la reducción de la temporada a un único ciclo —en los últimos años había conseguido hacer dos programas diferentes ante la elevada demanda— y dejar en nueve el número de conciertos. Pero llega el año 2006 y el Palacio de Congresos, sede de sus actuaciones, prohíbe a la Sociedad de Conciertos seguir haciendo uso de sus instalaciones. Un duro golpe para la entidad, a la que se ofrece como alternativa trasladarse al Centro de las Artes Escénicas y la Música (CAEM), opción que rechazan los asociados. Tanto es así, que la mitad de estos (unos 400) deciden dejar la Sociedad.
Aun así, la entidad se lanza a la aventura y organiza temporada musical en el año 2005-2006. Todo un fiasco en lo económico. Estas deserciones provocan un agujero en las cuentas de la entidad de 24.000 euros, que finalmente se quedan en 12.000 euros gracias a los remanentes acumulados. Se pide ayuda al Ayuntamiento en forma de subvención pero no llega. En junio de 2007, la junta directiva de la sociedad acuerda vender el piano de cola con el que contaban para pagar todas las deudas.
La Fundación Salamanca Ciudad de Cultura toma el relevo y, con el apoyo de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, pone en marcha la temporada de música clásica en 2005 —aniversario de la Plaza Mayor—, que finaliza en 2012 debido a ciertas desavenencias entre ambas entidades.
La Consejería de Cultura, que depende de Vox, y comanda un salmantino
Lo curioso es que Vox mantiene ahora mismo la sede en el Auditorio Delibes, como PP y Cs, y es una decisión de la Consejería de Cultura que depende de Vox y que comanda el salmantino Gonzalo Santonja desde hace apenas un año. El bejarano no ha hecho otra cosa que continuar con la política de centralización en la capital del Pisuerga que han mantenido el resto de sus antecesores con distinto color político. A lo largo de la última década el control de esta consejería ha estado también en manos de Ciudadanos y del Partido Popular.
Entre los años 2011 y 2015 la responsable de esta delegación era Alicia García (PP) bajo la presidencia de la Junta de Juan Vicente Herrera, mientras que en el siguiente mandato entre 2015 y 2019 la capitanía de la Consejería cayó en manos de la también salmantina Josefa García Cirac, que no modificó nada y la Orquesta Sinfónica de Castilla y León siguió en la ciudad de Valladolid.
Tras las elecciones de 2019, y después de que Alfonso Fernández Mañueco tuviera que pactar con Ciudadanos para gobernar la Comunidad, esta delegación cayó en manos de la formación naranja. Francisco Igea puso al frente de Cultura a Javier Ortega, quien al igual que el resto de consejeros estimó que el sitio de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León era Valladolid.
La decisión, pues, de que la Orquesta Sinfónica de Castilla y León tenga sede en el Centro Cultural Miguel Delibes de la ciudad de Valladolid, manteniendo allí el grueso de las actuaciones anuales es actualmente de Gonzalo Santonja, salmantino y de Vox, que sigue la estela de Javier Ortega, Josefa García Cirac y Alicia García.
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