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Eiros: Valladolid descuida al no nacido, al anciano, al enfermo

Tres foramontanos en Valladolid 28 Abr 2023 - 07:20 CET
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Por José María Arévalo

(Nuestra Señora de la Vera Cruz, de Gregorio Fernández)

Publicaba la prensa esta Semana Santa pasada un acto nuevo -creo- que se ha celebrado este año, el Ofrecimiento de los Dolores de Valladolid a la Santísima Virgen -en otra procesión del sábado santo además de la de la Soledad, en la madrugada, después de finalizar la Salve Solemne que cierra la Procesión General del Viernes Santo-, en la procesión de los Dolores, que recorrió ese sábado algunas calles del centro de la ciudad, desde la iglesia de la Vera Cruz hasta la catedral. Allí, el jefe de Servicio en el Hospital Río Hortega, José María Eiros, realizó el acto de ofrecimiento. No estoy seguro de que otros años ya se haya realizado este ofrecimiento, lo cierto es que no se había destacado tanto en la prensa, no sé si por la calidad del ofertante o por el contenido de su ofrecimiento, más allá de lo habitual. A mí también me ha llamado mucho la atención, así que recojo dos de las reseñas, pues la del Norte de Castilla tenía muchas apreciaciones personales del articulista que me han parecido de interés.

Sobre este Ofrecimiento de los Dolores titulaba el Diario de Valladolid un artículo de Diego González, del 8 de abril: «En Valladolid se descuida al no nacido, al anciano, al enfermo, al solitario, al pobre, al que es diferente», «El poder, la Inteligencia Artificial, el transhumanismo y el hedonismo rigen a la sociedad del siglo XXI», afirma el catedrático de Microbiología de la Universidad de Valladolid en su intervención en la Seo. Y en un último titular:  «Los profesionales de la salud debemos ser humildes y dejar de creernos ‘diosecillos’ que manejamos el inicio y el final de la vida».

La procesión del Ofrecimiento de los Dolores de Valladolid a la Santísima Virgen -recogía el texto del artículo-, recorrió este sábado algunas calles del centro de la ciudad, desde la iglesia de la Vera Cruz hasta la catedral. Allí, el jefe de Servicio en el Hospital Río Hortega, José María Eiros, realizó el acto de ofrecimiento, en el que recordó a los enfermos, a los ancianos, a los que viven en la pobreza y la soledad: «La ciudad de Valladolid descuida al no nacido, al anciano, al enfermo, al solitario, al pobre, al que es diferente», asegura ante una Seo llena, y continúa: «El poder, la Inteligencia Artificial, el transhumanismo y el hedonismo rigen a la sociedad del siglo XXI. Esto siempre se produce en perjuicio de los más débiles, de los que tienen menos recursos económicos o intelectuales».

Recuperar la humanidad

Eiros hace referencia a la expresión ‘sociedad del descarte’ acuñada por el Papa Francisco. Asimismo, considera que «urge recuperar la humanidad, proclamar como fundamental el derecho a tener defectos, a vivir con ellos, a no ser perfectos, a la tolerancia a las minusvalías».  El catedrático profundiza también en su propio sector con un mensaje dirigido a la humildad para «dejar de creernos ‘diosecillos’ que manejamos el inicio y el final de la vida». «Curar, y si no podemos, aliviar, y si tampoco es posible, acompañar. Que la actividad y la sobriedad de esta sociedad tan conectada por las redes sociales, que alberga tanta soledad no nos haga olvidar esta verdad: ser cristiano es ser humano», añade.

Y ya en un tono más íntimo personal recogía en un artículo de El Norte de Castilla del 9.04.23 Luis Amo: “En su ámbito más personal aún desde su perspectiva sanitaria Eiros hizo una llamada a la humanidad pidiendo que “los laicos, los vallisoletanos de a pié, insertados en el corazón de todas las profesiones, le demos la vuelta a esta realidad”; “Nos urge recuperar la humanidad”, exclamó, para seguidamente levantar la voz más si cabe para reclamar como fundamental “el derecho a tener defectos, a vivir con ellos, a no ser perfectos,  a la tolerancia para la minusvalía”. Y para alcanzar ese deseo, desde su más honda raigambre espiritual, el también jefe de servicio del Hospital Universitario Río Hortega instó a los cristianos a querer “la civilización de la vida y del amor y la no civilización del desarraigo, la insolidaridad y la muerte” haciendo en este punto casi una exigencia: “Debemos ser humildes”. Una reclamación, por cierto, que también la extendió a sus compañeros, a los profesionales de la salud, poniéndose especialmente serio, al levantar su mirada, para hacer un alegato en defensa de la vida: “Debemos de dejar de creernos como diosecillos que manejamos el inicio y el final de la vida”.

Buscar el alivio

El discurso de Eiros Bouza -continuaba su artículo Amo-, como él mismo indicó, fue una llamada para buscar la verdad, el alivio y la esperanza ante la mirada y el sufrimiento doliente de Nuestra Señora de la Vera Cruz, la también llamada la Dolorosa de Valladolid, dolor compartido por varias generaciones desde 1623, a lo que demandó a los suyos “siempre” la opción de “curar al enfermo y si no se puede, aliviar, y si tampoco es posible, acompañar.”

“Que el activismo y la soberbia de esta sociedad tan conectada por las redes sociales pero que alberga tanta soledad no nos haga olvidar esa verdad”, dijo a los presentes con una exhortación final: “Ser cristiano es ser humano”. “Tenemos una propuesta revolucionaria… la santidad personal que integre razón y fe”, reflexionó el doctor para concluir pregonando que “de este modo, no desaparecen ni el dolor ni la enfermedad ni las limitaciones… pero se vive con una nueva visión, de otra manera”.

La intervención de Eiros fue escuchada y presenciada por centenares de asistentes reunidos para vivir el día que escenifica el paso entre la muerte y la resurrección de Jesús, donde la Catedral se ha convertido en el escenario principal para la proclamación de la Santísima Virgen como Reina y Madre del Dolor.

La talla de Virgen de la Vera Cruz (Gregorio Fernández, 1623), portada por la Cofradía Penitencial de la Santa Vera Cruz, procesionó desde su iglesia penitencial, por la calle Macías Picavea, plaza la Libertad, plaza Portugalete, Arribas hasta la Catedral, donde se  desarrolló pasadas las 18.00 horas el acto con la intervención de José María Eiros Bouza. Tras el Acto de Ofrecimiento de los Dolores de la Ciudad de Valladolid y la Proclamación de la Santísima Virgen como Reina y Madre del Dolor de Valladolid, la procesión regresó por la calle Cascajares, Cánovas del Castillo, plaza Fuente Dorada, Vicente Moliner, plaza Ochavo, Platería hasta la Iglesia Penitencial de la Santa Vera Cruz, en cuyo atrio se entonó la Salve Popular.

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