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Los lunes, revista de prensa y red  

Tres foramontanos en Valladolid 01 May 2023 - 07:20 CET
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“Okupas, irse a la Moncloa”, de Antonio R. Naranjo; “Pedro Sánchez entra a la batalla con Ayuso en Madrid desde el gran bastión socialista del sur” de Pablo R. Roces”; y “La indiferencia comunista de Irene Montero por las víctimas de su Ley”, de Federico Jiménez Losantos

 

 

(“Ley de la vivienda en propiedad fija discontinua”. Viñeta de Puebla en ABC el pasado día 26 )

OKUPAS, IRSE A LA MONCLOA

Artículo de Antonio R. Naranjo publicado en El Debate el pasado día 26

La degradación de la democracia española ya incluye culparle a quien tenga pisos del infortunio de quien no los tiene. Solo hay dos tipos de okupas: los que merecen una alternativa ofrecida por el Estado y los que merecen ser echados a patadas, encerrados en un calabozo y sentados en un banquillo. No hay una tercera vía. No existe el okupa bueno, el okupa vulnerable, el okupa justiciero o el okupa pacífico.

Sí existen las familias necesitadas que, ante el fracaso estrepitoso de la Administración en darles una de las miles de «alternativas habitacionales» que podrían haberse construido con el saqueo fiscal, dedicado a imbecilidades, chiringuitos y canonjías impresentables, se ven obligados a invadir una propiedad ajena para no vivir, con sus niños, como perros abandonados en las calles.

Pero hasta en esos casos, los derechos del propietario no son menores y sus obligaciones no son mayores: el piso que les falta a unos no es culpa del que les sobra a otros, y aceptar esa barbaridad envenenada es el primer paso para que, en lugar de haber menos pobres, solo se consiga que haya menos ricos.

El Gobierno va a aprobar una Ley de Vivienda que, además de inútil, es chavista y consagra el principio de que, en determinadas circunstancias, la propiedad privada deja de serlo: un indicio sangrante de la degradación de la democracia, que deja de serlo cuando profana, en nombre de cualquier causa por justa que parezca, el sagrado santuario de los bienes propios.

Es el ‘sí es sí’ de la vivienda, que parte, como en la ley de Montero, de la presunción de culpabilidad del propietario para victimizar al agresor y denigrar a la verdadera víctima, tratada como un terrateniente sin escrúpulos cuya riqueza merece ser expropiada.

En pandemia ya se legalizó la ocupación «sin violencia», un oxímoron indecente: entrar en casa ajena, hablando de usted o con machetes, es violento por definición, sin excepción alguna que conculque una regla dictada por el sentido común más elemental.

Ahora se legaliza del todo, obligando al dueño a demostrar los excesos del invasor, en lugar de poniendo a éste de patitas en la calle, en cinco minutos, si no es capaz de mostrar un título de propiedad o de alquiler al corriente de pago.

La dureza con el propietario, similar a la de Montero con el hombre por el mero hecho de serlo, contrasta así con la tibieza con el asaltante o el violador, indultados temporalmente con el más variopinto catálogo de excusas infumables que alteran el orden natural de una sociedad civilizada.

Aquí un pederasta sale dos años antes de prisión pero un chaval puede acabar en el calabozo por una denuncia sin otra prueba que el testimonio verbal de una ofendida.

Y en la misma línea, un caradura puede pegarle una patada a la puerta de tu casa, montar allí un narcopiso, un prostíbulo o un piso patera mientras el dueño, sollozando, ve cómo el esfuerzo de su vida se convierte en el tumor que quizá en breve infecte a todo su barrio.

Sólo hablan bien de los okupas quienes creen que jamás les pasará a ellos. Porque cuando tienen ese temor, como los Marqueses de Galapagar, bien que piden un cordón policial y órdenes de alejamiento, no sea que alguien se tome al pie de la letra sus leyes y proceda a instalarse en su mansión.

Se entiende mal que, con lo grande que es la Moncloa, no esté llena de vulnerables con tanta cara y tanta espalda como el inquilino del lugar, a punto del desahucio, pero dispuesto a hacerse el vulnerable para que no lo saquen de allí ni con agua caliente.

Artículo en: https://www.eldebate.com/opinion/20230426/okupas-irse-moncloa_110459.html

PEDRO SÁNCHEZ ENTRA A LA BATALLA CON AYUSO EN MADRID DESDE EL GRAN BASTIÓN SOCIALISTA DEL SUR

Artículo de Pablo R. Roces publicado en El Mundo el pasado día 24

El presidente participó en un mitin ayer en Fuenlabrada, donde la dirigente ‘popular’ compareció el viernes. Entre el Palacio de la Moncloa y el Centro de Arte Tomás y Valiente de Fuenlabrada median 28 kilómetros. Entre la Real Casa de Correos y la Plaza de España de la misma localidad la distancia desciende a 23. Y es ahí, en el principal bastión socialista del cinturón rojo de Madrid, donde siempre ha gobernado tras el franquismo el PSOE, donde se abrió la primera batalla electoral directa entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la dirigente autonómica, Isabel Díaz Ayuso. Más allá del habitual cruce de declaraciones de los últimos meses.

Porque ayer el líder del Ejecutivo eligió Fuenlabrada como la primera parada para un mitin de precampaña en Madrid. El mismo lugar que tres días antes había pisado Ayuso con el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, para arrimar a sus ascuas el voto del cinturón rojo, más tendente a la izquierda, como ya hiciera en el 4-M. No obstante, apenas hubo referencias directas de Sánchez a la Puerta del Sol.

El presidente mencionó al Gobierno regional únicamente para acusarle de «vender a los fondos buitre vivienda pública». Pero sí fue disparando veladamente contra algunas de sus decisiones en sus críticas al PP. «Nosotros no vamos a hablar de milagros ni de que España va bien, pero sí vamos a decir alto y claro que el PSOE gestiona mucho mejor la economía que el PP porque defendemos el interés de la mayoría y no de unos pocos privilegiados», afirmó en una crítica que siempre acompaña a Ayuso cuando anuncia una nueva bajada de impuestos.

«El 28 de mayo se decide si queremos gobiernos para mayorías o para unos pocos privilegiados», sentenció el líder del Ejecutivo tras acusar al PP de provocar «la especulación, la corrupción y la ruina de muchas familias cuando pinchó la burbuja inmobiliaria» y de apuntar que «su milagro económico acabó con todos en la cárcel».

Donde sí hubo referencia directas a La Moncloa fue el viernes en el acto que Ayuso y Moreno compartieron en la Plaza de España. «El 28 de mayo los ciudadanos se están jugando qué quieren en su entorno y qué quieren para sus hijos y sus nietos. Que nadie piense que votar al PSOE no es avalar a Pedro Sánchez», arrancó el presidente andaluz, que insistió en que los próximos comicios autonómicos y municipales «suponen darle un aval o un veto a las políticas de Pedro Sánchez».

La réplica de Ayuso llegó con la polémica sobre la Ley de Regadíos que el PP quiere llevar a cabo en Doñana y por la que ayer el presidente Sánchez calificó al PP de «negacionista» del cambio climático. «El presidente [Moreno] está sufriendo en primera persona la maquinaria del sanchismo en contra de los intereses de Andalucía, manipulándolo todo y con ese rodillo con el que acostumbra a hacer las cosas aquí», remarcó Ayuso, haciendo una comparación con el enfrentamiento que su Gobierno mantiene con La Moncloa desde la pandemia.

«En Madrid estamos muy acostumbrados, tenemos larga experiencia en combates con el sanchismo. En estos días es muy difícil lidiar con las medias tintas, con las medias verdades y con esa maquinaria que lo puede todo», incidió antes de afirmar que a Pedro Sánchez «las obras públicas en Doñana sólo le han interesado para reformar su palacete de verano».

Ayer, en un acto en Las Rozas, mientras el presidente estaba en Fuenlabrada, Ayuso acusó al líder del Ejecutivo de «desmantelar la casa de todos» y de «querer dejar a España sin capital». «Ayer Sánchez ya presumió de seguir sacando instituciones de Madrid y prometió seguir haciéndolo con el argumento de crear país y hacer patria. Hay que tener cara dura para hacer patria rompiendo Madrid. ¿Tener un impuesto a la carta es hacer patria? ¿Permitir que Bildu expulse a la Guardia Civil de territorios como Navarra es crear país?», concluyó.

Artículo en:  https://www.elmundo.es/espana/2023/04/24/64455a5dfc6c8377298b45a6.html

LA INDIFERENCIA COMUNISTA DE IRENE MONTERO POR LAS VÍCTIMAS DE SU LEY

Artículo de Federico Jiménez Losantos publicado Libertad Digital en el pasado día 23

Hace falta un carácter muy especial para demostrar semejante egoísmo, sólo superado por su injustificada vanidad. Si algo caracteriza al comunismo, y nunca se repetirá bastante, es la absoluta indiferencia por sus víctimas. Antes de Lenin, en Marx, Bakunin o Netchaev, la indiferencia ante los huérfanos y las viudas que provocaban sus asesinatos se justificaba por su carácter «de clase». Como se mataba para salvar a la clase obrera y, con ella, a la Humanidad, todo sacrificio era justificable. Sacrificar a quien no quería ser «sacrificado se justificaba por los que se sacrificaban voluntariamente. La sangre enaltecía la Revolución.

Cuando Lenin toma el Poder y el Estado se identifica con el terror, el carácter masivo de masacres, purgas y hambrunas hacen escandalosamente patente el dolor concreto que produce una política abstracta. No sólo por sus crímenes, cuando asesinan a los militantes obreros de otros partidos, sino por sus errores, como las hambrunas que la requisa masiva de grano provoca en la gente más humilde: cinco millones de muertos de hambre. Entonces es cuando Lenin erige como doctrina la insensibilidad ante el dolor ajeno. Y rechaza la ayuda exterior para no perjudicar la imagen de la revolución, concepto abstracto al que sacrifica millones de vidas concretas. La insensibilidad ante el dolor ajeno se convierte en mérito bolchevique.

Montero se entristece por Montero

Nada sustancial ha cambiado desde entonces. Si más de cien millones de muertos no cambian la valoración de esa ideología en los comunistas de hoy, nada lo hará. Es difícil asumir que en un país donde se vive bien, gente que se viste y come lo mismo que nosotros, pero que es comunista, es del todo indiferente al dolor humano. Y en especial al dolor humano que ellos provocan y dicen remediar.

Esa tara moral nunca se ha exhibido tan obscenamente como cuando Irene Montero, tras la votación de la reforma de su Ley subió a la tribuna a gimotear que era «su día más triste como ministra». Casi mil violadores, pederastas y agresores sexuales en la calle, tres mil esperando en la puerta, y ella no estaba triste por las mujeres violadas, los niños abusados, las víctimas que nunca lo habrían sido si a sus agresores no los suelta la Ley de marras. Hace falta un carácter muy especial para demostrar semejante egoísmo, sólo superado por su injustificada vanidad, porque su aplastante derrota parlamentaria, dijo, era de todas las feministas de la Cámara y de toda España. Ella, Montero, es todas las demás. Las demás, a su lado, nada.

No iba a salir ninguno, dijo

Lo propiamente comunista no es, como creen algunos, el sadismo, el disfrute con el sufrimiento ajeno, sino la indiferencia al dolor de los demás. También el moral, de ahí las campañas de difamación personal contra sus enemigos. Y como todo lo que se hace tiene una razón ideológica, lo que la realidad revele sobre sus efectos, en el Gobierno o en la Oposición, da exactamente igual. Si el Partido no cambia la estrategia, todo se mantiene igual, caiga quien caiga, dentro o fuera del partido. Sobre todo, fuera de él.

Montero, Belarra y Yolanda son exactamente igual de comunistas. Y perpetraron una ley que obedece a sus delirios de género, aceptados por el Gobierno en pleno y su cohorte de aliados. Nunca la Oposición de verdad (Ciudadanos dejó de serlo al votar el engendro) fue tan unánime, nunca el CGPJ fue tan claro, nunca las asociaciones profesionales y los medios de comunicación no genuflexos fueron tan vehementes avisando de su efecto. A Montero y los demás les dio exactamente igual. «No habrá una sola reducción de condenas» aseguró en noviembre. «Es propaganda machista». Luego dijo que la ley estaba bien, pero los jueces fachas la aplicaban mal. Y a ese coro se sumaron Rosell, Pam, Belarra y demás cuchipandi. Pero eso contradecía evidentemente lo anterior, que no habría excarcelaciones. Y al final, sólo por las encuestas de voto, los mismos que defendieron la Ley, con Sánchez al frente dieron marcha atrás insultando al PP por ayudarlos.

La ley era de Sánchez y muchos más

Ayer recordaba Javier Somalo la defensa de Sánchez. La Ley, dijo:

«Tiene el único cometido de reforzar la seguridad de las mujeres y garantizar que ninguna víctima sea cuestionada. Tiene un recorrido larguísimo y es un hito muy importante. El Gobierno no va a descansar ni un segundo para proteger a las mujeres y para defender sus derechos». (…) «La ley persigue cualquier tipo de delito sexual como una agresión sexual para que haya condenas más agravadas, penas más agravadas. Esta es la voluntad tanto del poder ejecutivo como del poder legislativo. Además, es una gran conquista del movimiento feminista en nuestro país, una ley de vanguardia que va a inspirar otras muchas leyes en el mundo, estoy convencido de ello».

Sánchez es, como buen psicópata, perfectamente comunista. Le dio lo mismo, a él y a su Gobierno, y a sus aliados, y a sus medios apesebrados, la suelta de violadores y pederastas inmediatamente después de que la Ley se promulgarse. Pachi López llegó a decir, o rebuznar, que se hacía otra ley para devolverlos a la cárcel «y ya está». En todos ellos hemos podido ver la indiferencia ante el sufrimiento ajeno. Yolanda «Sentimientos» ha sido tan indiferente como Montero, por algo es también comunista. Y no se verá en ningún medio alineado con el Gobierno un mínimo gesto de preocupación por el sufrimiento de las mujeres violadas y los niños abusados que se está produciendo ya y se producirá durante años de forma tan terrible como evitable. Estamos ante un régimen, el de Sánchez y Pumpido, que sólo obedece a criterios ideológicos de extrema izquierda. Una ideología que siempre se ha caracterizado por negar la realidad, por elocuente que sea.

Los violadores pueden impartir cursos

Montero exhibió un narcisismo leninista de cartón, o sea, de Iglesias, ese día que algunos llamaron de su derrota. Yo no la vi en absoluto. Ni ha dimitido, ni la han echado del Gobierno, ni ha pedido perdón a las víctimas futuras, ni ha reconocido su error. Le falta ir a las puertas de las cárceles a felicitar a violadores y pederastas excarcelados gracias a su Ley. Y no digo que no acabe haciéndolo, en defensa del derecho no punitivo. Total, si no hay sedición ni malversación, si la memoria oficial de España la marca la ETA y si la propiedad de la vivienda es casi un delito, los violadores de Irene, libres gracias a su ley, pueden impartir talleres de educación sexual y grabar vídeos para Pam. Aquí ya cabe absolutamente todo, que Pumpido lo legalizará.

Artículo en: https://www.libertaddigital.com/opinion/2023-04-23/federico-jimenez-losantos-la-indiferencia-comunista-de-irene-montero-por-las-victimas-de-su-ley-7007513/

 

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