Por José María Arévalo
(Un establecimieto comercial, estas Navidades)
Suelo ver el telediario de Antena 3 y en él, desde hace meses, prácticamente todos los días aparece como noticia destacada la subida de los precios de los alimentos, con entrevistas cada día a varias nadres de familia en el super desesperadas por el resultado de la compra. Y leo ahora en El Periódico de 13 de febrero: “Si a lo largo de 2021 una cesta de la compra media salía del supermercado con algo más de 23 artículos, a cierre de 2022 la cifra gira alrededor de los 20. Claro, que en el último mes del año la alimentación estaba casi un 16% más cara que entonces. Así, el último informe Shopperview elaborado por Gelt Data Facts y la Asociación de Empresas de Gran Consumo AECOC -que aglutina compañías de distribución como para cubrir el 70% del mercado- indica que a medida que se fue disparando la inflación, sobre todo en terreno alimentario, se fue reduciendo el tamaño de la cesta de la compra. Y que la tendencia se agudiza en el último trimestre del año.
Inflación
El año 2022 cerró con una subida récord de los alimentos del 15,7% y un descenso del 6,9% en la energía. En concreto, desde septiembre que tocó fondo esta gráfica, la media de lo que los consumidores compran en el supermercado no sube de 19 productos. Y esto es una dimensión un 17% menor a la que se identificaba justo un año atrás. Prueba añadida de ello es que el incremento de precios alimentarios rondara el 15% en los tres últimos meses del año, pero que al mismo tiempo el gasto medio del cliente aumentara a solo 6%, de 32,8 euros en el último trimestre de 2021 a 34,6 euros en 2022. Esta diferencia es, además, 6 puntos menor a la que se daba en los tres meses previos.”
Así que no me extrañan los titulares alarmistas de la prensa en los doce últimos meses, como estos de junio del año pasado en El Mundo, que guardé porque me parecieron muy significativos: “Uno de cada cuatro castellanos y leoneses no puede disfrutar de una semana de vacaciones al año o afrontar gastos imprevistos, mientras que casi el 7% de la población llega con dificultad a fin de mes”; “La población de Castilla y León en riesgo de pobreza se disparó durante el año 2021, hasta el punto de que la Comunidad es la que más ha aumentado la tasa de personas en riesgo de pobreza o exclusión social, el conocido como índice AROPE.”
Y continuaba ya en texto: “ Así, en el último año este indicador creció 3,7 puntos, lo que supone que el 23,1% de los ciudadanos de la región se encuentran ya en esta situación. Así lo indica la Encuesta de
Condiciones de Vida publicada este miércoles (El Mundo era exactamente de 30.06.22) por el Instituto Nacional de Estadística (INE), y que viene a confirmar también que la población, y en especial la de Castilla y León, ha perdido poder adquisitivo en una etapa marcada por la inflación y el aumento generalizado de los precios, incluidos los bienes de consumo, la energía y los combustibles.
Riesgo de pobreza
A esto se suma, entre otros factores, el estancamiento de los salarios, que en muchos casos no han seguido la tendencia creciente del IPC. De hecho, la renta media de los hogares castellanos y leoneses se redujo a lo largo de los doce meses de 2021, lo que unido a lo anterior viene a ratificar ese aumento de la pobreza en la Comunidad.
Desde hace meses, diferentes instituciones y organizaciones vienen advirtiendo de que buena parte de la población empieza a encontrar dificultades a la hora de llenar la cesta de la compra o de pagar las facturas de servicios básicos, como son la electricidad y el gas. Eso por no hablar del dinero que podrían destinarse a ellos mismos, y que en muchos casos ha tenido que ser suprimido para afrontar el encarecimiento de los ejemplos anteriores.
Por otro lado, las personas que se sitúan en riesgo de pobreza, aunque no están amenazadas por la exclusión social, representan al 18% de los habitantes de Castilla y León. Tanto en este dato como en el del índice AROPE, la Comunidad registra un aumento entre los más altos de España y, en el segundo caso, lidera la estadística aunque seguida muy de cerca, con solo una décima menos de incremento, por Murcia.
En cualquier caso, la mayor parte de las comunidades autónomas españolas han sufrido ese aumento de la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social durante el último año. Así lo confirma la media nacional, que marca un crecimiento medio de 0,8 puntos sobre los datos de 2020.
Peor Andalucía que nosotros
De las 17 comunidades del país, solo Galicia (-0,1), Asturias (-0,9), Cataluña (-0,9), Canarias (-1,3) y Cantabria (-2,9), lograron escapar a esta tendencia. No obstante, sobre esto último hay que destacar también que Castilla y León no es la región con el indicador AROPE más alto, puesto que ese valor le correspondió durante 2021 a Andalucía, con un 38,7% de la población enfrentándose a este escenario. También en valores muy próximos se situó Canarias, que pese a estar a la cabeza en la contención de esta tasa, aún marcó un 37,8%.
En el lado opuesto, las comunidades autónomas con menor índice de pobreza fueron Navarra (14,7%) y el País Vasco (16%), que además fueron las únicas dos en mantenerse por debajo del 20%, aunque Aragón se coloca justo en este límite. La media española, por su parte, alcanzó el 27,8%, lo que supone que la comunidad castellana y leonesa se sitúa por debajo en este sentido.
Por otro lado, los datos publicados por el INE indican que, en Castilla y León, uno de cada cuatro ciudadanos cuenta con unos ingresos tan limitados que ni siquiera puede permitirse irse de vacaciones una semana al año. En concreto, esta situación afecta al 26,4% de la población, un dato mucho más bajo que el 44,4% de Murcia o el 45,7% de Andalucía. Por el contrario, más del 83% de los ciudadanos vascos pueden disfrutar de sus vacaciones anuales sin ver resentida su economía.
El informe también señala que además del dato anterior, el 24,1% de los castellanos y leoneses no tiene capacidad económica suficiente para afrontar gastos imprevistos por un importe que la estadística sitúa en los 700 euros. En Murcia este dato se incrementa hasta el 43%, mientras que en el País Vasco, que da muestras de ser la comunidad mejor ubicada de la estadística, se desploma hasta el 16,4%. Igualmente, el 10% de los castellanos y leoneses acumulan retrasos en los pagos relacionados con la vivienda o en compras a plazos (un 26,2% lo hacen en Canarias y solo un 8% en La Rioja), mientras que el 6,7% de la población de la Comunidad reconoce encontrarse con dificultades para llegar a final de mes, casi un tercio del 15,2% que pasa apuros en Canarias pero por encima del 3,1% que anota La Rioja en este sentido.
Renta media por hogar
Asimismo, en lo que respecta a la renta media por hogar, Castilla y León se sitúa en la mitad de la tabla nacional, con unos ingresos anuales de 28.890 euros. No obstante, esta cantidad se reduce ligeramente con respecto a la registrada el año anterior, cuando se alcanzaban los 29.125 euros; es decir, 235 euros menos al año. De igual manera, esta renta sigue situándose muy lejos de las más altas de España, como son las de Navarra, la Comunidad de Madrid y el País Vasco con más de 36.000 euros en los tres casos. Aún así, solo en los dos primeros territorios los ingresos por hogar aumentaron con respecto a 2020. De hecho, y a pesar de que la media nacional muestra un descenso interanual en las rentas por hogar, aún son muchas las comunidades autónomas que han podido evitar esta tendencia. Según el INE, y además de en Navarra y Madrid, los ingresos aumentaron también en Aragón, Cantabria, Asturias, Murcia, Canarias y Extremadura. Pero en relación con esto, y al mismo tiempo, la renta media por hogar más baja de España se encuentra en Extremadura, donde los ingresos no llegan siquiera a los 23.000 euros.
Finalmente, la media es de algo más de 30.500 euros, lo que supone que Castilla y León se sitúa por debajo como ya lo hacía el ejercicio anterior. Finalmente, el último dato que ofrece la Encuesta de Condiciones de Vida tiene que ver con la renta anual neta pero, en este caso, se corresponde con cada ciudadano y no con el hogar en su conjunto. No obstante, esta diferencia no altera la posición de Castilla y León dentro del conjunto nacional, puesto que se sigue manteniendo a la mitad de la tabla. En este sentido, el INE indica que los ingresos medios anuales en Castilla y León alcanzaron en 2021 los 12.656 euros, algo menos que los 12.697 registrados en 2020. Esto implica, a su vez, que el castellano y leonés medio percibe una retribución mensual que supera por muy poco los mil euros.
Aún así, hay otros territorios donde estos ingresos son mucho más reducidos. El peor registro en este caso lo marca Extremadura, donde la renta media anual es de 9.500 euros, el equivalente a 791 al mes. Ligeramente por encima se sitúan Andalucía, con 9.915 euros; y Murcia, que con 9.931 euros completan la lista de las tres regiones con unos ingresos anuales por debajo de la barrera de los 10.000 euros. Por el contrario, y en los puestos más altos de la clasificación vuelven a aparecer el País Vasco y Navarra, con rentas de 15.544 y 15.269 euros anuales, respectivamente. Esto supone unos ingresos mensuales que en ambos casos superan los 1.250 euros. En este caso, y al igual que sucedía con el anterior, la media nacional indica que los ingresos netos se han visto reducidos en el último año. Sin embargo, una vez más, hay algunas comunidades autónomas en las que no se ha dado esta situación, como son Aragón, Asturias, Canarias, Cantabria, Extremadura, Madrid, Murcia o Navarra
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