Por José María Arévalo
(Colinas y Murnane, nuevos doctores Honoris Causa por la Universidad de Salamanca)
No es habitual que se invista doctor Honoris Causa a alguien ajeno profesionalmente a la investigación o la docencia, a un poeta que no es catedrático, por más que haya sido galardonado con el Premio Nacional de Literatura y el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, como es el caso del poeta leonés Antonio Colinas, que obtuvo aquel galardón el pasado 19 de junio en la Universidad de Salamanca, el poeta leonés Antonio Colinas, junto a la investigadora -en este caso sí-, y muy posible futuro Premio Nobel, la física irlandesa, de la Univ. de Colorado, Margaret Murnane. Lo contaba al día siguiente La Gaceta Regional, que titulaba: “Letras y Ciencias se hermanan en la investidura como ‘honoris causa’ de Colinas y Murnane”, encabezando un artículo de Rosa Domínguez León, que también destacaba:
La física irlandesa elogia el “profundo conocimiento” del Grupo de Fotónica; y dice: “Podemos esculpir un pulso láser ultrarrápido para crear haces de rayos X para fines específicos”. Y el poeta leonés ofrece su apoyo para que el Estudio siga siendo “espacio de cultura viva”; “La contemplación es un elemento clave que me acompaña en el largo viaje en el tiempo hacia mí mismo”.
Nos muestran la realidad espiritual y material indisociables
“El Paraninfo de las Escuelas Mayores -recogía en su crónica- se tiñó ayer de azul. Ciencias y Letras se hermanaron durante el acto de investidura como doctores ‘honoris causa’ de la física irlandesa Margaret Murnane y el poeta leonés Antonio Colinas. “Comparten la capacidad de mostrarnos la realidad espiritual y material indisociables, el poder transformador de nuestra visión”, destacó el rector Ricardo Rivero, que resaltó la importancia de un acto que fusionó el reconocimiento de las dos culturas clásicas de la Universidad. “La dedicación al conocimiento es la seña de identidad de nuestra comunidad universitaria, integrada por personas cuya vida consiste en analizar el mundo y al ser humano, levantarse cada mañana con el interés de conocer nuestras circunstancias y trasladar a las siguientes generaciones la curiosidad intelectual y el espíritu indagador propio de quienes logran sobresalientes hazañas, como ustedes en sus ámbitos de creatividad y de investigación”, añadió el rector.
El acto comenzó con el tradicional cortejo, en este caso desde el Patio de Escuelas Menores. Fue el poeta Antonio Colinas el primero en recibir los atributos de doctor que le entregó la profesora María Ángeles Pérez López, que destacó la relevancia de los galardones del poeta, entre otros, el Premio Nacional de Literatura (1982) y el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2016). El poeta leonés hizo una semblanza de su vida y recordó el vínculo continuado que ha mantenido a lo largo del tiempo con el Estudio salmantino, con sus departamentos, facultades, doctorandos y profesores.
Espacio de cultura viva
Agradecido por este reconocimiento con el que, aseguró, ve “recompensado” su trabajo, Colinas puso a disposición su obra y su afecto: “Que estas aulas sigan siendo espacio de cultura viva, desde aquí propagada y aquí eternizada. Y desde la creatividad y la investigación fértiles. También los de la palabra inspirada-respirada de los poetas, la poesía como fenómeno que acompaña a los seres humanos desde los orígenes”, concluyó.
Muy atenta siguió la intervención de su predecesor en la investidura, Margaret Murnane, ahora investigadora en la Universidad de Colorado, que suena en los círculos científicos como posible Premio Nobel. Se manifestó “honrada y agradecida” por el reconocimiento que calificó de “especial” por ser resultado de la colaboración que desde hace más de una década mantiene con los profesores Carlos Hernández-García, su padrino en el acto, y Luis Plaja a través del Grupo de Aplicaciones del Láser y Fotónica. “Una hermosa ciencia que hemos descubierto juntos”, comentó.
Fruto de esa relación fue el descubrimiento por parte de este equipo de una nueva propiedad de la luz. Además, Murnane se mostró convencida del futuro “brillante” que tienen los láseres de rayos X con aplicaciones, por ejemplo, en nanodispositivos.”
Celebramos, pues, esta magnífica noticia de dos nuevos doctores Honoris Causa por la Universidad de Salamanca, y desde estas páginas les felicitamos efusivamente, así como a la USal por los nombramientos que nos parecen un gran acierto.
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