“Feijóo gana el debate y el PSOE toca fondo”, de Carmen Morodo; “Vox, objetivo 8-O: buscará liderar la oposición a la amnistía tras la investidura” Vicente Coll; “Jueces y fiscales reaccionan a las críticas de Sánchez por las condenas del ‘procés’: «Se llama Estado de Derecho»”, de María Jamardo; y “La vuelta a la tortilla”, de Antonio Burgos
(Viñeta de Tomás Serrano en El Español el pasado día 27 )
FEIJÓO GANA EL DEBATE Y EL PSOE TOCA FONDO
Artículo de Carmen Morodo publicado en La Razón el pasado día 27
El candidato se impone con un discurso sólido y centrado. El líder socialista se refugia en el insulto y vuela todos los puentes. Feijóo se sacudió ayer la caricatura que desde el círculo más cercano al presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, han dibujado estas últimas semanas para esconder que no ganaron el 23J y que la investidura de Sánchez está en manos de un prófugo de la Justicia.
El discurso del candidato a la Presidencia del Gobierno convenció a su partido y disipó también las dudas que en algunos círculos populares empezaban a sembrar respecto a su fortaleza como alternativa a la coalición de la izquierda con el soberanismo. Con un discurso centrado, ocupó un espacio en el Parlamento desde el que buscó conectar con los socialistas críticos, que los hay aunque callen, con la izquierda más moderada y con la derecha que mayoritariamente votó al PP en las últimas elecciones. Ganó en la batalla ideológica contra la amnistía y también en la presentación de su programa, y la espantada de Sánchez, que renunció a intervenir en el Pleno, ayudó a que Feijóo se fuera creciendo, al mismo tiempo que el presidente en funciones iba menguando en su escaño.
Sánchez esquivó el debate sobre su negociación con el independentismo con el recurso, sin precedentes en la historia democrática, de renunciar a su turno de palabra para enviar a la tribuna, como mamporrero, a su peón Óscar Puente, el exalcalde de Valladolid, sin más misión que tratar de dinamitar el debate.
El golpe de efecto dirigido a ningunear al candidato popular acabó siendo un bumerán contra la bancada socialista. No solo no hay precedente de tal descortesía institucional, incluso hacia el jefe del Estado que fue el que encargó a Feijóo presentarse a la investidura. Si no que, además, el populismo frentista del portavoz de Sánchez dejó la imagen de un PSOE que toca fondo a la espera de recibir el «sí» de Puigdemont. En un momento en el que las tensiones son cada vez más visibles, la imagen de la vicepresidenta en funciones, Yolanda Díaz, que no aplaudió al portavoz socialista, fue un resumen del sentir que ayer recorrió de manera silente el PSOE. Con esta maniobra, Sánchez voló todos los puentes con el PP, de manera expresa y hasta obscena.
Aunque la bancada socialista estaba bien enseñada, para que no se saltase en ningún caso el guion oficial, en las estructuras territoriales del partido, en la baronía de Castilla-La Mancha, y entre los «pata negra» despreciados por Moncloa corrían ayer por la tarde críticas todavía más duras hacia Sánchez de las que se vertieron desde los escaños del PP. «Cobarde», «no salta a la tribuna por miedo a perder el debate»… Voces de Ferraz defendieron la marrullería parlamentaria como un desdén o una manera de ningunear a un candidato que tiene la investidura perdida. Pero desde el sector crítico socialista, nombres que han estado en responsabilidades de gobierno, tenían otra explicación para esta espantada del presidente en funciones. Su tesis es que la «cobardía» de Sánchez no era hacia Feijóo, sino con sus propios socios. «Calla para proteger su negociación y no tener que reconocer en sede parlamentaria que la amnistía está encima de la mesa de la negociación». Haya finalmente investidura de Sánchez, o repetición electoral, Feijóo ganó ayer la batalla de la investidura, aunque el viernes se confirme que pierde la votación por faltarle cuatro escaños.
Ahora bien, el debate también puso de manifiesto que una de las debilidades de la mayoría que necesita liderar el PP sigue siendo Vox. El candidato y Santiago Abascal guardaron las formas, a diferencia de lo que venían haciendo en otros debates parlamentarios, pero, aun con guante blanco, el cara a cara reveló la tensión entre los dos partidos y las dificultades de la convivencia pese a los pactos en los gobiernos autonómicos. Abascal desgranó sus reproches a Feijóo, y le conminó a rectificar sus «desaires» y a ser más dócil con sus exigencias ideológicas. El líder popular no entró en el cuerpo a cuerpo, si bien con formas exquisitas sí delimitó en su primera intervención el marco ideológico en el que su partido se diferencia de Vox.
El escapismo de Sánchez obligó a la vicepresidenta en funciones a mantenerse también silente en su escaño, sin ocultar su enfado y su nerviosismo por no poder dar réplica personalmente a los envites de Feijóo.
El debate evidenció a un PSOE preso de la negociación con Puigdemont y a una coalición mal engrasada, y con Podemos en pie de guerra dentro de Sumar. Cinco escaños tienen los morados, y a Pablo Iglesias le faltó ayer tiempo para señalar a Yolanda Díaz por volver a hacerles una nueva afrenta ante la opinión pública al privarles de turno de palabra.
Artículo en: https://www.larazon.es/espana/feijoo-gana-debate-psoe-toca-fondo_20230926651347c51fb4a600013328ac.html
VOX, OBJETIVO 8-O: BUSCARÁ LIDERAR LA OPOSICIÓN A LA AMNISTÍA TRAS LA INVESTIDURA
Artículo de Vicente Coll publicado en El Mundo el pasado día 26
Prevé ejecutar una respuesta a tres niveles: desde la tribuna política, desde los tribunales y desde la calle. Perfil bajo y una medida contención hasta octubre. Vox se guarda sus mejores armas contra la amnistía al menos una semana más y dejará pasar la investidura -previsiblemente fallida- de Alberto Núñez Feijóo antes de volcarse en su estrategia para capitalizar la oposición a la hoja de ruta del Gobierno y erigirse como único partido que defiende la igualdad entre españoles y el cumplimiento de la ley. Un plan que la formación prevé ejecutar a tres niveles: desde la tribuna política, desde los tribunales y desde la calle.
En el cuartel general de Vox son conscientes de la urgencia y la gravedad del momento, pero consideran que subir una marcha ahora mismo puede resultar poco fructífero, ya que el protagonista político y mediático de la semana es inevitablemente el Partido Popular tras la masiva concentración de este fin de semana y la compleja sesión de investidura que afronta Feijóo.
Los cálculos que manejan en Vox pronostican que la semana que viene, ya en octubre, el PSOE cambiará el paso respecto a la amnistía y buscará una investidura exprés de Pedro Sánchez. Será entonces, con el clamor social en alza y el PP venido a menos tras no haber alcanzado la confianza de la Cámara, cuando Vox active su ofensiva contra lo que ya definen como «un atentado histórico que comportará la voladura del Estado de derecho».
MANIFESTACIÓN EN BARCELONA
Así, el objetivo de Vox es concentrar sus fuerzas y pasar a encabezar el discurso político contra la medida de gracia -en un tono, además, mucho más duro que el expuesto por Feijóo y el PP el pasado domingo-, al mismo tiempo que el partido se vuelca en Barcelona en la manifestación convocada por Societat Civil Catalana el 8-O, que es el domingo de esa primera semana de mes.
Este lunes, el secretario general de Vox, Ignacio Garriga avanzó que su partido estará «al lado de los españoles para defender la unidad de la patria, la prosperidad e igualdad», pero consideró, en contraposición al acto del PP, que una convocatoria de una plataforma cívica como la del ð¯ contará con muchos más asistentes.
Hoy será el propio Santiago Abascal quien defienda la postura de Vox en la investidura. A pesar de que el partido votará a favor de Feijóo será contundente tanto con la izquierda y el separatismo como con los populares y la doble vara de medir con la que, dicen, hacen política.
En este sentido, en Vox aplauden y llaman a Feijóo a reforzar la colaboración y hacerlo a imagen y semejanza de sus pactos autonómicos y locales, pero le afean los contactos informales mantenidos por la cúpula del partido con formaciones como Junts al mismo tiempo que se clama contra la amnistía. Asimismo, tampoco agrada en Bambú la figura de Borja Sémper, en quien Vox ha centrado buena parte de sus críticas. Ayer mismo, Garriga, instó a los populares a «desautorizar» a su portavoz nacional por tildar a los de Abascal de «radicales».
Pese a todo, el sí de Vox a Feijóo está garantizado en esta sesión de investidura a la que el PP, pese a que no le dan los números, llega lanzado tras el éxito de la histórica concentración convocada el domingo en el centro de Madrid. Un acto que, como contó este diario, traspasó las siglas populares y congregó también a votantes de Vox y antiguos simpatizantes socialistas. En Vox niegan que el éxito de la cita les haya perjudicado electoralmente y confían en que la protesta en Barcelona multiplique los asistentes, al mismo tiempo que sirva para poner en el centro a los españoles y no a las siglas.
Artículo en: https://www.elmundo.es/espana/2023/09/26/6511bc55e4d4d80d5f8b457f.html
JUECES Y FISCALES REACCIONAN A LAS CRÍTICAS DE SÁNCHEZ POR LAS CONDENAS DEL ‘PROCÉS’: «SE LLAMA ESTADO DE DERECHO»
Artículo de María Jamardo publicado en El Debate el pasado día 25
Las recientes declaraciones del presidente del Gobierno son «una peligrosa concepción del poder para la que el cumplimiento de la ley queda apartado cuando la Justicia supone un obstáculo para lograr determinados objetivos políticos». «Si se violenta la ley y se cometen delitos, la policía, los jueces y los fiscales no tienen margen sino la única obligación de actuar. Se llama Estado de Derecho», así de contundentes se han pronunciado desde la Asociación Profesional e Independiente de Fiscales (APIF) ante las recientes declaraciones de Pedro Sánchez quien –en plena negociación con Junts para obtener su apoyo ante una futura y eventual investidura, a cambio de la amnistía de Carles Puigdemont– se ha lamentado por la judicialización del procés y las condenas impuestas a sus responsables políticos.
Unas manifestaciones que tampoco han gustado en la mayoritaria Asociación de Fiscales (AF) desde donde han afeado las palabras del presidente del Gobierno en funciones «no sólo porque chocan con su propia posición anterior sobre el tema, desde el año 2017 hasta ahora, sino que además resultan francamente llamativas en un Estado de Derecho».
«En primer lugar», afirma su presidenta Cristina Dexeus a El Debate, «porque cuando se producen hechos delictivos, las autoridades judiciales tienen que perseguirlos y castigarlos, que es lo que se hizo», tras el referéndum inconstitucional del 1-O.
Y, «en segundo término» porque para Dexeus, el reciente y polémico pronunciamiento de Sánchez en la sede de Naciones Unidas revela, una vez más, «la concepción de este Gobierno sobre la Fiscalía General del Estado como si fuese un Ministerio más y como si el fiscal general dependiese directamente del presidente del Ejecutivo». Algo que desde la AF ya han desmontado en numerosas ocasiones porque es un planteamiento que «constitucionalmente no es cierto».
«Sólo así se entiende» el señalamiento de Sánchez a su predecesor en Moncloa, Mariano Rajoy, en los términos de no haber «impedido al entonces responsable de la institución, el fiscal José Manuel Maza, que continuase con las investigaciones» del aciago otoño de 2017 en Cataluña, en el marco del procés.
La Justicia «no puede mirar a otro lado»
Por su parte, desde la Asociación Profesional de la Magistratura (APM), la Asociación Judicial Francisco de Vitoria (AJFV) y Foro Judicial Independiente (FJI) también han afeado al presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, que cuestione la vía judicial que se emprendió contra los líderes separatistas catalanes y han recordado que «los tribunales no pueden mirar a otro lado» cuando se comete un delito «porque sean políticos y digan que actúan con fines políticos».
Jorge Fernández, presidente de AJFV, en declaraciones a El Debate, considera que las manifestaciones de Sánchez «dejan al descubierto una peligrosa concepción del poder según la cual el cumplimiento de la ley debe quedar apartado cuando la Justicia supone un obstáculo para lograr determinados objetivos políticos». Precisamente porque «abre la puerta a que el poder político tape sus propias fechorías eludiendo asumir las responsabilidades que las leyes establecen» para todos.
Nos preocupa que el presidente del Gobierno traslade la idea de que el Poder Judicial actuó de una manera ilegítima o indebidamente
«Si ahora existe un interés político por promover un proceso político de amnistía lo honesto es defenderlo en esos mismos términos políticos y explicando las razones por las que, a juicio de quien lo propone, esta iniciativa es buena para el interés general. No es necesario deslegitimar a todo el sistema judicial y al conjunto de las instituciones para conseguir un objetivo político que interesa en un determinado momento por muy presidente del Gobierno que se sea», sentencia Fernández.
Por su parte, María Jesús del Barco, presidenta de la asociación mayoritaria de jueces, la APM, subrayaba la pasada semana que «la vía judicial se inició porque (los líderes independentistas) cometieron hechos delictivos». Sobre este extremo, además, ha recordado que el propio Sánchez «aplaudió» que los jueces actuaran, «diciendo que traería a (Carles) Puigdemont ante la Justicia».
Un aspecto en el que ha incidido el portavoz de FJI, Fernando Portillo, al asegurar que «la vía judicial que se emprendió no fue porque (los líderes del ‘procés’) hayan querido defender unas opciones políticas, sino porque recurrieron al camino del delito». Y de ahí su «asombro» por el hecho de que cada vez se use más el prisma «político» para «justificarlo todo». «La judicialización vino porque se cometió un delito», ha señalado al tiempo que ha recalcado que «los tribunales no pueden mirar a otro lado porque sean políticos y digan que actúan con fines políticos».
«Los delitos cometidos se han demostrado con las condenas que ha habido», concluye Portillo para quien «no perseguirlos» por la vía judicial «sería pensar que los políticos son una casta aparte para los que no se aplica ley».
Artículo en: https://www.eldebate.com/espana/20230925/jueces-fiscales-reaccionan-criticas-sanchez_141960.html
LA VUELTA A LA TORTILLA
Artículo de Antonio Burgos publicado en ABC el pasado día 24
No hay fotografía de la fundación del PSOE por Pablo Iglesias (el de la gorra, no el de Podemos) en una taberna de Madrid, en Casa Labra, pero sí de su refundación por el entonces llamado «sector renovado» en 1974, en Suresnes. La antológica foto, paradójicamente, no corresponde a la localidad francesa, sino a los pinares sevillanos de La Puebla del Río, y fue tomada poco antes de Suresnes por Manuel del Valle con la cámara de Pablo Juliá. Es una reunión de jóvenes en una comida campestre y en ella aparecen los que habían de protagonizar el cambio político tras la muerte de Franco en la cama y el fin de la dictadura, restauradas las libertades por el Rey Don Juan Carlos. En esa foto aparecen los que poco después estarían en la ventana del Hotel Palace celebrando la victoria del PSOE por mayoría absoluta en octubre de 1982 y dirigiendo el cambio de España hacia la democracia, tras la descomposición de la UCD de Suárez. Me estoy refiriendo a la conocida como «foto de la tortilla», documento para la prehistoria de la ascensión al poder de González y Guerra.
Los jóvenes de la foto de los pinares de La Puebla querían darle la vuelta a la tortilla de España y se la dieron, escuchando los deseos del pueblo. Guerra dijo por aquellos años que no iba a conocer a España ni la madre que la parió, y así fue en pocos años, de prosperidad y avances, y más contemplados ahora desde las presentes circunstancias de grave preocupación por nuestro futuro. Pero lo que no podíamos ni pensar es que, andando los años, muchos militantes socialistas iban a renegar de aquel partido histórico y a desprestigiar a González y a Guerra por todos los medios del copo del poder y de los medios que han hecho, renunciando a sus principios refundacionales e incluso a la Constitución de 1978 de la que en bastante medida fueron padres.
El mundo y España dan tantas vueltas que en aquellos meses finales del franquismo nadie podía imaginar que llegaría el día en que el propio PSOErenovado por los jóvenes del interior en Suresnes iba a renegar de dos figuras históricas como, queramos o no, son González y Guerra. Y todo por defender la supremacía de la Constitución, su letra y su espíritu, la unidad de España, la igualdad de derechos entre los ciudadanos de todas las regiones, la negación de la amnistía y del pretendido derecho de autodeterminación de los partidos separatistas. Los valores, en fin, que niegan los del devenido en Partido Sanchista, que con tal de permanecer en el poder han olvidado todos los que defendían aquellos promotores e impulsores del cambio y se han entregado en manos de unas minorías que no representan la voluntad de la mayoría.
Con tal de permanecer en el poder que tan lícita y democráticamente conquistó el partido que hasta entonces era el PSOE, Sánchez quiere darle la vuelta a la tortilla de la propia «foto de la tortilla», empezando por la descalificación de González y de Guerra y de todo cuanto significó para España el cambio en el que profundizaron. Como si estuviera en Tailandia, parece que Sánchez ha comprado un «kit de descuartizamiento» de España.
Artículo en: http://www.antonioburgos.com/abc/2023/09/re092423.html
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