“Un busto para Txapote y una calle para Hamás” Antonio R. Naranjo; “Sánchez vira un transatlántico”, de Toni Aira; “El Gobierno dejó por escrito que la amnistía era `inconstitucional´ en los decretos de indulto”, de Irene Dorta; y “No sirve de nada llorar”, de Jorge Sanz Casillas
(“Primeras palabras”. Viñeta de Tomás Serrano en El Español el pasado día 7 )
UN BUSTO PARA TXAPOTE Y UNA CALLE PARA HAMÁS
Artículo de Antonio R. Naranjo publicado en El Debate el pasado día 11
Las últimas 48 horas de Sánchez culminan la degradación más abyecta nunca vista en España en décadas.
Para Sánchez son mucho más despreciables los miles de ciudadanos que, sin romper nada y dejando incluso Barcelona más limpia de lo que estaba, se manifestaron el domingo en contra del negocio que ultima con Puigdemont: pedirle perdón y amnistiar a su banda a cambio de hacerle presidente, un módico precio para el líder socialista pero inasumible para España.
Se entiende mejor la degradación moral de Sánchez viendo la de sus aliados y repasando la catadura de sus últimas decisiones. Tiene cerca a dos partidos, Sumar y Podemos, que cuando ven a dos milicianos de Hamás ultrajando el cadáver semidesnudo de una de sus víctimas, cargan contra Israel: quizá esa chavala, que asistía a un concierto por la paz cerca de Gaza, no merezca la sororidad de Jenni Hermoso.
Todo el mundo sabe que un piquito de un imbécil, celebrado durante 24 horas antes de descubrir repentinamente que eso es coacción, es mucho más grave que un fusilamiento indiscriminado a manos de unos animales que utilizarán tu cuerpo como trofeo.
No termina ahí la colección de amigos de Sánchez, que dice encabezar un gran proyecto de una Europa unida y ampliada, con capital en la Granada de Boabdil, mientras desmiembra España, en curiosa paradoja no detectada por Ursula von der Leyen, que por algo es rubia de bote.
También irrumpe con fuerza Bildu, que acaba de defender una ley de memoria vasca, trasunto de la española, según la cual el PP es cómplice del terrorismo franquista y pagará sus fechorías en el banquillo de los acusados.
ETA y Hamás asienten, encantados, por el epílogo maravilloso que coronaría la reescritura del relato del horror, a punto de culminar poniéndole un busto al bueno de Txapote y prohibiendo citar a Miguel Ángel Blanco en los libros escolares. Por fascista.
Quizá cierre ese acuerdo el propio Sánchez en persona, en su previsible reunión con Arnaldo Otegi, en la que se esperan grandes avances en la consolidación del «bloque de progreso», un nombre tan irónico como aquel lema de los campos de concentración nazi de «El trabajo os hará libres».
A todo ello pueden añadirle a Marlaska defendiendo la presunción de inocencia de los CDR, esa ONG acusada de terrorismo por los mismos conspiradores centralistas que condenaron a Junqueras.
Y a Pilar Llop, ministra de Justicia, presentando en sociedad los indultos a la banda de los ERES, cuyos cabecillas lo fueron también de todo el PSOE nacional, lo que convierte la medida de gracia en un autoindulto para tapar las huellas del crimen propio.
Todo ello puesto en secuencia, y resumido, ofrece el retrato final del sanchismo: equidistancia con Hamás, impunidad propia y de los aliados, comprensión con ETA y un acuerdo final, que debería firmarse en Sicilia, para que un prófugo, un terrorista y un golpista decidan quién y cómo gobierna en España.
Artículo en: https://www.eldebate.com/opinion/20231011/busto-txapote-calle-hamas_145644.html
SÁNCHEZ VIRA UN TRANSATLÁNTICO
Artículo de Toni Aira publicado en La Vanguardia el pasado día 10
Sin duda, ahora el discurso de Pedro Sánchez con la amnistía suena postizo, forzado e interesado. No más, en todo caso, que el de sus más contundentes detractores, que lo acusan de autócrata. Estos últimos, especializados en el choque sin escrúpulos y en el estigma del adversario, no criticaron igual que Alberto Núñez Feijóo mirase de acercarse (absurda y torpemente) a Junts.
Dicen de todo sobre Sánchez, así como de sus flagrantes cambios de criterio y de su línea argumental a conveniencia. ¿Lo merece? En buena parte sí. ¿Más que sus antagonistas del PP? ¿Por qué? ¿Solo porque tiene más éxito que ellos?
Los de Puigdemont ahora callan mucho, demasiado, y eso es indicativo
Así las cosas, ahora Sánchez tiene derecho a volver a virar, pero gran parte de su dificultad para hacerlo de nuevo con final feliz es que respecto de Catalunya (la del “conflicto social”, según él, hace no tanto), respecto de Junts y de Carles Puigdemont, su giro implica maniobras y ritmos propios del cambio de rumbo de un trasatlántico, no de una sencilla lancha.
La dificultosa maniobra para virar este particular transatlántico dialéctico y político es fruto de la dialéctica de la “era del enfrentamiento” que tan bien ha teorizado Christian Salmon, hábil teorizador del relato (storytelling) en una política entregada al choque constante que pone cada vez más difícil el diálogo y la negociación. Por cierto, dos cosas distintas.
Y a pesar de todo, el acuerdo no es imposible, al contrario de lo que la lógica y el uso estricto de la razón podrían indicar, por el simple hecho que ni una cosa ni la otra dominan en política (ni en general en nuestras vidas). Pero el acuerdo para que Sánchez sea presidente tampoco se puede dar por hecho, porque, igualmente, todo tiene un límite.
En las próximas semanas veremos esas fronteras entre lo posible y lo imposible, para unos y para otros, en función de lo que podrán defender con un mínimo de credibilidad ante las respectivas parroquias, en clave de “hasta hace cuatro días os decía aquello, ahora hago esto”. Y eso puede no ser nada fácil para Sánchez, pero tampoco para los independentistas, especialmente para Junts.
Los de Puigdemont ahora callan mucho, demasiado, y eso es indicativo. Saben que están en el centro del tablero. Ahí los han puesto las traviesas urnas, los iracundos antagonistas de Sánchez y los hábiles negociadores del PSOE. Pero tendrán que demostrar mucho oficio para no malbaratar todo este capital, como han señalado que hasta ahora sí lo ha hecho ERC. De darse este último escenario, las urnas les habrían dado el 23-J un regalo envenenado, de muy difícil digestión y de incalculables consecuencias negativas para su presente y su futuro.
De lo contrario, de obrarse el milagro al estilo Sánchez, también Puigdemont habrá dado de nuevo muestras de poseer un manual de resistencia digno de envidia. Pero, insisto, así como el discurso de Sánchez no le permite conceder cualquier amnistía, el del independentismo hace que no se pueda quedar ahí en la amnistía, ni con cualquier amnistía. El acuerdo no pinta tan hecho como algunos lo venden.
EL GOBIERNO DEJÓ POR ESCRITO QUE LA AMNISTÍA ERA «INCONSTITUCIONAL» EN LOS DECRETOS DE INDULTO
Artículo de Irene Dorta publicado en El Independiente el pasado día 9
El Gobierno de Pedro Sánchez se cuidó mucho de argumentar bien el porqué indultaba de forma parcial (perdonando la pena de cárcel) a los líderes del procés para evitar luego que esa medida de gracia fuera revocada en los tribunales. En 2021, el entonces ministro de Justicia Juan Carlos Campo y actual magistrado del Tribunal Constitucional firmó una nutrida documentación en la que señalaba que la herramienta correcta para pasar página de los hechos acontecidos en Cataluña en la esfera independentista era el indulto y no la amnistía porque ésta sería «claramente inconstitucional».
«La concesión de la gracia traerá consigo la consecuencia propia de todo indulto particular, esto es, la de excepcionar el incumplimiento de la pena indultada o conmutada, pero con la persistencia del delito», se lee en el documento referente al líder de ERC Oriol Junqueras. «Persistencia que en caso de reiteración delictiva llevaría consigo la apreciación de los antecedentes penales. A diferencia de la amnistía, claramente inconstitucional, que se reclama desde algunos sectores independentistas, el indulto no hace desaparecer el delito», rubricó el exministro Campo el 22 de junio de 2021, según el informe consultado por El Independiente.
A lo largo de 33 páginas, Justicia trató de explicar por qué consideraba buena la medida de gracia y en qué medida beneficiaría a la sociedad española para la convivencia con Cataluña. «El Gobierno también tiene obligaciones en negativo. No sólo debe huir de la inacción política, sino también abstenerse de emprender toda acción que pueda empeorar o agravar aún más la situación. Todo acto que contribuya a intensificar la fractura política y social ya existente en esa Comunidad Autónoma y pueda desbaratar el camino de diálogo que se ha iniciado, si es posible, debe ser evitado», expresa el ministro.
Buena parte del informe se dedica a concretar de dónde viene esta prerrogativa de gracia y cómo la Constitución prohíbe los indultos generales. «Este tipo de indultos habrían sido durante criticados por la doctrina, pues se situaban a caballo entre la amnistía y el indulto», añade el documento. «En síntesis, se trata de una prerrogativa individual, excepcional y de configuración legal». El Gobierno de coalición necesitaba que los indultos se leyeran como una medida individualizada (hicieron un informe por cada indultado) para que los tribunales no tumbaran su aplicación.
De hecho, una parte de estos indultos sigue todavía recurrida en el Tribunal Supremo como, precisamente, la que tiene que ver con Oriol Junqueras. La Sala de lo Contencioso-Administrativo se ha pronunciado ya sobre algunos recursos de Ciudadanos y Vox contra la excarcelación del expresidente de Òmnium Cultural Jordi Cuixart y del expresidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) Jordi Sánchez. Los magistrados nunca han entrado a deliberar el fondo de la cuestión, sino que se han limitado a explicar que los partidos no tienen legitimación para recurrir esta medida de gracia que corresponde al Ejecutivo otorgar.
El día 23 de junio de 2021 el BOE publicó los nueve indultos para los que el Gobierno ya había ido preparando el terreno. Cuixart, Sánchez, Junqueras además de los exconsejeros Dolors Bassa, Joaquim Forn, Josep Rull, Jordi Turull, Raül Romeva y la expresidenta del Parlament Carme Forcadell pudieron salir de prisión si bien sus penas de inhabilitación quedaron intactas así como sus antecedentes penales.
Ahora, el Ejecutivo en funciones de Pedro Sánchez, así como el partido de Yolanda Díaz negocian con Junts ir un paso más allá e introducir la amnistía que sí borraría cualquier rastro de lo que ocurrió y que nunca se ha aplicado en democracia desde que se aprobó la Constitución en 1978. El debate sobre la constitucionalidad de esta medida ha copado buena parte de la opinión pública en las últimas semanas, pero fue también una conversación que salió hace dos años cuando los indultos estaban sobre la mesa.
En la tour por los medios de miembros del Gobierno que buscaban hacer pedagogía en ese momento sobre la medida de gracia, también se pueden encontrar declaraciones públicas del propio Campo, así como de Carmen Calvo o de Miquel Iceta mencionando la imposibilidad de una amnistía por no caber en la Carta Magna. Pero resulta que el Ministerio lo dejó también por escrito en los decretos para indultar a quienes habían sido condenados por el Tribunal Supremo dos años antes.
Juan Carlos Campo tendrá que abstenerse
Menos de un mes después de que Campo firmara todos los informes sobre los indultos, el presidente Pedro Sánchez prescindía de sus funciones. En la remodelación del Gobierno que hizo en julio de 2021, salió tanto el ministro de Justicia como Carmen Calvo, entre otros altos cargos. Después de un tiempo como juez en la Audiencia Nacional, el exministro pasó a ocupar una silla en el Tribunal Constitucional el pasado mes de enero.
«La amnistía no cabe porque además, esto es otra cuestión que es muy técnica pero es muy reveladora: la amnistía es el olvido. Aquí no hay olvido aquí hay perdón», expresó el juez en una entrevista en La Sexta hace dos años. Fuentes del alto tribunal consideran que todas estas intervenciones de Campo en las que habla de la amnistía claramente y el haber participado activamente en la medida de gracia que se dio entonces imposibilita el hecho de que él pueda participar en la deliberación que el Tribunal Constitucional tendrá que afrontar si se recurre la ley que se está negociando.
NO SIRVE DE NADA LLORAR
Artículo de Jorge Sanz Casillas publicado en El Debate el pasado día 8
Lo que le queda a la derecha ahora es hacer pedagogía de su ideario, persuadir, y no esperar a que la gente les vote porque enfrente no hay nada mejor. Es de justicia, querido lector, que dedique estas primeras líneas a disculparme contigo por ser uno más entre aquellos que se creyeron las encuestas del 23 de julio (y escribieron en consecuencia). No lo hice con una intención oculta, ni por crear un clima de opinión favorable a determinadas siglas, sino porque sondeos como el nuestro acumulaban un largo historial de aciertos. De hecho, en los comicios de Castilla y León afinaron bastante y en Andalucía dieron de menos a Juanma Moreno, que acabaría ganando por mayoría absoluta.
Dicho esto, de acuerdo con la encuesta que publicamos hoy, casi nada cambia con respecto al 23 de julio. Sube ligeramente el PP, algo atribuible a la concentración del voto previa a una improbable repetición electoral… pero poco más. Lo que sí evidencia el sondeo es que no existe una contestación general a todo cuanto hace el Gobierno, cuya ejecutoria se resume en ceder fragmentos de nuestra libertad (y nuestro dinero) a cambio de una tirada más en el juego del parlamentarismo.
En las fases del duelo, la negación y el enfado son los peldaños previos a la aceptación de las cosas tal y como son. No sirve de nada llorar sobre los resultados del 23 de julio. Tampoco sobre las encuestas de unos comicios que nunca llegarán salvo impulso ludópata de Puigdemont o del propio Sánchez (si es que no son ya lo mismo, pues hablan casi igual). Lo que le queda a la derecha a partir de hoy es hacer pedagogía de su ideario, persuadir, y no esperar a que la gente les vote porque enfrente no hay nada mejor. En dos palabras: «hacer oposición» y no llegar al poder como las dos últimas veces, cuando España estaba tan rota que entre lo malo conocido y lo bueno por conocer los votantes eligieron lo segundo.
Esa oposición tiene este domingo una oportunidad perfecta para demostrarle a la opinión pública que Sánchez ha medido mal, y que hay al menos 11 millones de personas que todavía creen en la igualdad entre españoles.
Hoy es un gran día para explicarle a la gente que la ley es la salvaguarda del pobre, del que trabaja, del que madruga, del que tiene una casa y aspiraciones. Que no hay derecho a que otros malversen, dedicando decenas de millones a sembrar el odio entre vecinos, mientras a ti no te perdonan ni un euro en la Declaración de la Renta. Hoy es un día perfecto y soleado para que los escépticos piensen que quizá Sánchez se ha equivocado. Porque en octubre de 2017 la gente se manifestó contra la unilateralidad del separatismo, pero hoy lo hacen contra la unilateralidad del Gobierno central, que ha asumido como propio el argumentario de los que delinquieron con tal de seguir adelante.
Artículo en: https://www.eldebate.com/opinion/20231008/no-sirve-nada-llorar_145025.html
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