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Un día distinto… 1   

Tres foramontanos en Valladolid 19 Dic 2023 - 07:20 CET
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Por Carlos de Bustamante

(En la finca Doña Ana en Portugal)

Cuando Felipe Benicio Albarrán Vargas-Zúñiga escribe de forma tan sincera haciendo normal lo confidencial, creedme que resulta difícil incluso sólo la introducción. Relacionado estrechamente con `el mundo del toro´ y del campo, ha entendido y dado a conocer por escrito, que el Dios, único, en quien cree, está presente en la belleza de un arte, reservado a unos pocos privilegiados.  Y con el arte de su escritura nos hace vivir   Su presencia (de Dios) no sólo en los alberos, sino en la cima de toda actividad humana noble y honrada.  Recojo de nuevo sus artículos.

“El autor: Al Cristo de la capilla de la finca Doña Ana Monforte (Portugal)

El Cristo de Doña Ana

se ha bajado de su cruz,

vestido de oro y grana

¡que son colores de Luz!

Todos los días son distintos, cierto es. No descubro nada nuevo. No todos los días hay un hallazgo, ¿o sí? Nunca se sabe, si no se quiere saber. No hay dos días iguales, por mucho que lo parezcan. Lo que sí puede ser es que descubra hoy, aunque creo que poco tengo ya por enseñar, son ciertos sentimientos. Y puede que lo haga porque no podemos vivir agazapados sin mostrarnos como somos, no sea que si nos mostramos traten de acribillarnos con el qué dirán. A mí no me importa.

Soy como soy. Soy como Dios me ha hecho, como mis padres me han educado, como mis maestros en la vida me han guiado, siempre que me haya dejado. Soy así. Soy como quiero; y al que le guste bien, y al que no, también.

Mi comadre Susana Sánchez Herrera dice que soy PAS, esto es, “Persona Altamente Sensible”. De libro. Puede ser, y desde que me lo dijo, a pesar de advertirme que podía no ser del todo bueno, lo llevo a gala. Y como soy quiero escribir sobre un día distinto.

Un día en que puse a prueba esa alta sensibilidad. Fue el día de ayer; aunque fue tan distinto, que sigo viviéndolo como si fuera el de hoy. Y espero que me dure ese regusto. Fue un día distinto, no digo que mejor ni peor que otros. Sencillamente, diferente.

Me vi en él gracias a un mensaje que Jesús Carrión me envió al móvil hace un par de semanas. Jesús es numerario del Opus Dei, y me honro en tener buena relación con él. Yo no lo soy, ni numerario, ni supernumerario, ni agregado ni nada de ello. No lo soy, pero no tengo absolutamente nada en contra de quienes lo sean. Es más, tengo una cuñada agregada, que vive el espíritu de la Obra, del Opus Dei, como siente la respiración. Y tengo muy buenos amigos que son del Opus Dei, sean civiles o sacerdotes. O militares, que también los hay.

Y me gusta como son, y no pretendo cambiarlos en absolutamente nada; ni siquiera en los puntos de desacuerdo, que no desencuentro, que eso es otra cosa. Y tengo a gala mi amistad y relación con sacerdotes del Opus Dei, sean de la Prelatura o de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz. Y con alguno de ellos tengo la necesidad de contarle cosas, de hablar con él, de oír su opinión. Y puedo estar de acuerdo o no con lo que me dicen, pero los respeto. Y los respeto porque los quiero como son. Eso sí, procuro no ahondar en temas con los que sé, de antemano, que no vamos a estar de acuerdo y puedan ser motivo de fricción. Pero eso nos pasa a todos los que ponemos la razón por delante del corazón. Y esa relación no quiere decir que con quienes no sean del Opus Dei no la tengan afectuosa y sentida, y también valore su especial amistad, y su servicio a los demás, y a alguno de ellos acuda para escuchar su mejor consejo.

La pertenencia o no a una sociedad o institución religiosa, por decirlo de alguna forma, dentro, eso sí, de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana (ahora dicen que eso de Romana no se nombra), que eso del Ecumenismo todavía no me seduce, sencillamente porque no creo en ello, no va conmigo. Con ser cofrade de tres hermandades me sobra. Hasta hace poco era de una más, pero conforme entró el nuevo capellán, salí yo. Si estoy, estoy a gusto. Si no, me voy.

Vuelvo a la unión de las Iglesias. Si no estamos unidos dentro de la propia Iglesia local, ¿cómo vamos a aspirar a una unión entre Iglesias diferentes, aunque la distancia sea escasa? Comencemos por ser ecuménicos dentro de nuestro propio entorno; y cuando lo consigamos, ampliamos las fronteras. ¿De acuerdo? Mientras tanto, conmigo que no cuenten.

Pero vuelvo al asunto. Jesús Carrión me envió la información sobre `una jornada de toreo y espiritualidad´. El tema me llamó la atención. Hablé con él y me puso en contacto con Daniel Serrano, también numerario, que me explicó de qué iba el tema. No me lo pensé mucho tiempo, la verdad; que mientras más se rumian las cosas peor se toman las decisiones.

Pocos días después confirmé mi asistencia. Y no sólo no me arrepiento de ello, sino que podría haber dicho que sí sobre la marcha y no me habría equivocado. Porque no me equivoqué.

A todos nos viene bien un día distinto. Ni mejor ni peor que otros, repito. Diferente. Es bueno salir de la rutina. Es bueno saber que hay algo más allá de los límites de nuestra habitualidad. Es bueno ver otros horizontes, es bueno fijarse que el sol alumbra por todos lados, y no sólo por los que se nos antojan como ideales. Ayer, vi el sol por otro sitio. El sol es la Luz, y la Luz es la esperanza…

Que la Luz es esperanza

y lidia los desconsuelos,

y baja desde los Cielos

para lidiar con templanza.”

(Continuará)

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