Por José María Arévalo
(Ana de Austria esposa de Felipe II, óleo de Alonso Sánchez Coello)
No me lo podía creer cuando lo leí en la prensa, tanto es así que me fui a la red a comprobarlo, y efectivamente -con alguna confusión porque hay otra Ana María de Austria posterior a ésta- es cierto que Cigales fue la cuna de la emperatriz Ana de Austria.
Y también descubrí el origen vacceo de esta villa cuna del clarete. La tribu celtíbera creó un asentamiento, tomado posteriormente por los romanos. Nos remontamos al siglo VIII antes de Cristo cuando los vacceos poblaron estas tierras hasta que fueron sometidos en el II a. C. por los romanos, que a la par trajeron las primeras viñas a esta zona. Cigales, pues, tiene “afamados vinos, pero mucha más historia” como escribía su alcalde José Ignacio Fernández en El Norte de Castilla hace un año.
“Hay que esperar hasta el siglo XII para tener noticias escritas de la villa de Cigales. Más concretamente al año 1110 donde se nombra por primera vez en documentos esta localidad que poco a poco va creciendo y ya en los siglos XIII, XIV y XV «era grande su importancia», según se lee en las crónicas de la época, en las que ocupa un lugar preferente en el Reino de Castilla.”
A lo largo de su historia los Castro, los Molina, los Haro, los Niño y los Condes de Benavente fueron señores de Cigales y en esta villa acontecieron importantes acontecimientos históricos como la reconciliación entre el Rey Pedro I, ‘El cruel’ y sus hermanos bastardos don Enrique y don Tello.
Ana de Austria
Pero si por algo es conocido Cigales, además de por sus vinos, es por ser lugar de nacimiento de la Archiduquesa, Reina de España y Portugal, Ana de Austria y el Ilustrísimo Fray Antonio Alcalde, dos de los vecinos cigaleños más relevantes de su historia.
Ana de Austria, hija del Emperador Maximiliano II y la Emperatriz María de Austria, nacida en Cigales el 2 de noviembre de 1549 en el Palacio de los Condes de Benavente, se convertiría en la cuarta esposa de Felipe II siendo una de las mujeres más influyentes de la historia de España, gran coleccionista, mujer culta y sofisticada.
Fechas clave
Antigüedad: En el siglo VIII antes de Cristo hay constancia de un asentamiento de la tribu de los vacceos.
Siglo XII: En el año 1110 se nombra por primera vez a Cigales en documentos escritos.
Siglo XVI: 2 de noviembre de 1549. Nacimiento de Ana de Austria, hija del Emperador Maximiliano II y la Emperatriz María de Austria.
Por su parte, Fray Antonio Alcalde es otro de los personajes más importantes de esta villa. Nacido en Cigales el 14 de marzo de 1701, fue nombrado por el Rey Carlos III para ser obispo de Mérida y posteriormente serlo de Guadalajara, en México. En la actualidad, sigue siendo nexo de unión entre la Villa del Clarete y la capital de Jalisco, cuyo legado histórico y artístico es aún visible hoy en Cigales y en Guadalajara.
Nacieron también en la localidad otros ilustres personajes como Fernando de Austria, María Evangelista, Fray Antonio Velasco y Catalina de la Cerda (esposa del primer Duque de Lerma).
Monumentos en Cigales
La iglesia parroquial de Santiago Apóstol, edificio renacentista del s. XVI obra del ilustre arquitecto Rodrigo Gil de Hontañón que alberga en su interior importantes retablos Barrocos de Pedro de Cea.
Se comenzó a construir en el año 1535 bajo la traza de Rodrigo Gil de Hontañón, uno de los introductores del Renacimiento en España. El proyecto se alargará y será finalizado en 1772 por los arquitectos Juan de Saravia y Diego de Praves con el oro que desde México envió un cigaleño de excepción: fray Antonio Alcalde Barriga, por aquel entonces obispo de Yucatán y Guadalajara en México.
Este templo de magnitudes de catedral fue realizado en piedra blanca caliza y se encuentra elevado del terreno para salvar el curso del rio que por allí pasa. En él destacan sus dos altas torres de cuatro cuerpos con cúpula y linterna. Y sus dos portadas, en la del lado sur, de estilo clasicista destaca el relieve con la figura de Santiago a caballo.
El interior es de grandes dimensiones y un estilo armónioso, tiene tres naves de cuatro tramos, que acaban en tres capillas absidiales en la cabecera. Grandes columnas dividen este espacio, en las que se apoyan arcos apuntados o de medio punto y todo está cubierto por bóvedas de arista decoradas con yeserías del siglo XVII.
El retablo mayor es obra de Pedro de Cea y Andrés de Oliveros de 1666, y en él podemos ver obras del taller de Gregorio Fernández. Bellos relieves de la Anunciación y la Visitación, la Natividad y la Epifanía, San Pablo y San Pedro, una pequeña talla de la Virgen con niño de finales del siglo XVI. Santiago a caballo, y en la parte más alta un bello Calvario con dos virtudes. Posee también coloridas pinturas con influencias mexicanas de la cúpula superior.
Contemplamos el resto de los retablos barrocos del templo, uno de ellos dedicado a Santa Marina, patrona de Cigales. El órgano, un bonito púlpito o la capilla bautismal recientemente restaurada. La pila bautismal de piedra del siglo XVI con forma de concha haciendo referencia al patrón del templo, y en el interior cuenta con un desagüe que lleva hasta la laguna de los cimientos de la iglesia.
Otros monumentos
A las afueras del pueblo se encuentra la Ermita de Ntra. Sra. De Viloria ubicada a las afueras del pueblo realizada en mampostería. También se conservan los restos de un palacio del s.XVI que poseía el Conde de Benavente y que era visitado frecuentemente por la familia real. Y varias casas nobiliarias jalonan las calles del casco urbano; también se conserva la fachada de la antigua Iglesia protestante de Cigales.
Vida de la reina Ana
Ana de Austria (Cigales, 1 de noviembre de 1549 – Badajoz, 26 de octubre de 1580), fue reina consorte de España y de Portugal, como la cuarta esposa de su tío, Felipe II, siendo además la madre del rey Felipe III. Nacida archiduquesa de Austria, fue hija mayor de la emperatriz María de Austria (hermana de Felipe II), y del emperador Maximiliano II (primo del rey Felipe II). Nació en España durante el reinado de su abuelo materno, el emperador Carlos V, pero vivió en Viena desde los cuatro años. Ana era considerada la hija favorita de su padre. La historia cuenta que disfrutaba jugando con ella y una vez aplazó una reunión de los Estados de Hungría porque Ana estaba enferma. Recibió una educación católica a pesar de que su padre simpatizaba con el luteranismo.
Como la hija mayor del Sacro Emperador Romano, Ana era una candidata deseable para el matrimonio en las cortes europeas.
Sus padres pensaron que un matrimonio español fortalecería los vínculos entre las familias austríacas y españolas de los Habsburgo. Inicialmente consideraba a su primo Carlos, el único hijo de su tío materno Felipe II de España. Estos planes se descartaron en 1568, cuando murió don Carlos. Los planes para un matrimonio español revivieron cuando la tercera esposa de Felipe, Isabel de Valois, murió en el parto en 1568. Como resultado, Felipe quedó viudo con dos hijas, Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela. Felipe planeaba volver a casarse porque aun no tenía un heredero varón.
La acusada consanguinidad entre los cónyuges provocó que el papa Pío V mostrara sus reservas respecto a este enlace, pero finalmente otorgó la necesaria dispensa. En febrero de 1569, se anunció el compromiso de Ana con su tío Felipe II. Las capitulaciones del matrimonio entre Felipe II y su sobrina la archiduquesa Ana, se firmaron en Madrid el 24 de enero de 1570. La boda, celebrada por poderes, tuvo lugar en el Castillo de Praga el 4 de mayo de 1570. Ana viajó de Austria a España en el otoño de 1570 acompañada de sus hermanos Alberto y Wenceslao.
Ana pasó por el Canal de la Mancha, donde Isabel I envió a sus almirantes, Charles Howard y William Wynter, para ofrecerles apoyo y un paso seguro. Viajaron por los Países Bajos, donde Ana fue abordada por amigos y familiares de Floris de Montmorency, el hermano menor del ejecutado Felipe de Montmorency, conde de Horn. Floris había estado encarcelado en España desde 1567. Ahora que el rey Felipe había contraído matrimonio, la familia y los amigos de Floris esperaban clemencia. Recibieron una promesa de la futura reina de que haría todo lo posible por liberar a Floris. Sin embargo, ella no tuvo éxito, pues Floris fue estrangulado por orden del rey. El 3 de octubre, Ana llegó al suelo español, en el puerto de Santander, pero antes de que pudiera alcanzar al rey, Floris fue asesinado en secreto el 16 de octubre de 1570. El historiador John Brewer cree que Felipe lo hizo ejecutar rápidamente a toda prisa después del primer encuentro de Felipe con Ana, en el que él se negó a liberar a Floris. La misa de velaciones se celebró en la capilla del Alcázar de Segovia el 14 de noviembre.
Reina de España
Los cónyuges pasaron la luna de miel en el Palacio de Valsaín, uno de los favoritos de Felipe. A su llegada a España, Ana recibió un nuevo hogar formado bajo la dirección de la experimentada e influyente dama de compañía Margarita de Cardona, que anteriormente había sido la dama de compañía de su madre y que la conocía desde su infancia en Austria. La reina Ana fue descrita como vívida y alegre, y logró aliviar algo del ambiente rígido en la corte española. Ana se ocupaba principalmente de la costura.
El matrimonio entre Ana y Felipe se describe como feliz. Además de ser la hija favorita de su padre, Ana también era la esposa más querida de Felipe. Según los diplomáticos, el rey estaba enamorado de su joven novia. No hay registros de que Felipe tuviera amantes durante el tiempo de su matrimonio. Ana tenía una personalidad muy parecida a la suya, y él se dedicaba a ella. Felipe era un monarca concienzudo y mantuvo relaciones con Ana dos veces por semana, además de visitar el dormitorio de su esposa hasta tres veces al día.
Ana dio a luz a cinco hijos, incluidos cuatro hijos, de los cuales los tres mayores murieron antes que Felipe, y el más joven finalmente lo sucedió como Felipe III. Ana también fue descrita como una buena madrastra para Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela.
Muerte
En 1580 estaba en Badajoz, donde la corte se basó brevemente debido a la reclamación de Felipe II al trono portugués. Ana muere allí mismo ocho meses después de dar a luz a su última hija, María. La infanta solo le sobrevivió por tres años a su madre, víctima de una gripe epidémica, enfermedad que previamente había padecido el rey Felipe II. Felipe fue proclamado rey de Portugal el 12 de septiembre de 1580 con el nombre de Felipe I de Portugal y jurado como tal por las Cortes reunidas en Tomar el 15 de abril de 1581.
Inicialmente fue enterrada en el Real Monasterio de Santa Ana de Badajoz, donde estuvo durante varios años, hasta su traslado al Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Como recuerdo, se permitió que las entrañas de la reina se quedaran enterradas en el monasterio pacense de Santa Ana, donde actualmente permanecen enterradas en el suelo del coro de dicho monasterio. En Cigales, Valladolid, el colegio lleva el nombre de Ana de Austria. Después de la muerte de Ana, Felipe II no volvió a casarse.
Existe la leyenda de que ofreció su vida a cambio de la de su marido, muriendo de la misma enfermedad que había padecido él, contrayéndola una vez se hubo curado el monarca. Francisco Pacheco la reflejó en el epitafio que compuso para el túmulo erigido en honor de la difunta en la Capilla Real de la Catedral de Sevilla: “Debita Ulyssaeae cum sceptra reposceret urbis / optimus et regum maximus Austriades, / ausa nefas immane, odiis et caeca furore, / restitit imoerio Lusias ora pio; / haud impune, Deus nam uindice Marte cadentem / rege pio indignam paene career iubet. / Ergo erat in summon discrimine turbidus orbis / casurus fato, magne Philippe, tuo. / Anna, uirum non passa mori, sese obtulit ultro, / uictima pro tantis quae foret una malis. / I, nunc Alcestim iacta, quando orbis uterque / maximuns et tanti rex superesse dolet.
Traducción de F. Pacheco del Epitafio de Ana de Austria:
Cuando de la ciudad de Ulises reclamaba el cetro que le correspondía el Austríada, el mejor de los reyes y el más grande, el territorio luso, atreviéndose a una tremenda deslealtad, ciego de odio y furor se resistió a su piadoso imperio. No impunemente, pues Dios estaba a punto de decretar que esa nación,que ya caía doblegada bajo el peso de Marte, se viera privada de ese piadoso rey del que era indigna. Estaba por tanto el orbe a punto de caer en la más honda crisis, perdida su armonía, gran Felipe, con tu suerte, Ana, no soportando que su esposo muriese, se ofreció a ser ella sola la víctima, en lugar de tan grandes desgracias. Adelante, deja atrás a Alcestis, pues son dos mundos y el mayor de los reyes los que se duelen de haber sobrevivido a tan alto precio.
Matrimonio e hijos
Felipe II y Ana de Austria tuvieron cinco hijos: Fernando, 4 de diciembre de 1571 – 18 de octubre de 1578. Fallecido a la edad de seis años, de disentería, convirtiéndose en el nuevo príncipe de Asturias su hermano, Diego.
Carlos Lorenzo, 12 de agosto de 1573 – 30 de junio de 1575. Murió sin haber llegado a los dos años de edad. Fue enterrado en el monasterio de El Escorial adonde fue conducido por el obispo de Siguenza.
Diego Félix, 15 de agosto de 1575 – 21 de noviembre de 1582. Diego murió cuando tan solo contaba siete años de edad, debido a la difteria.
Felipe, 14 de abril de 1578 – 31 de marzo de 1621, futuro Felipe III. Se casó con la reina Margarita de Austria-Estiria y tuvieron ocho hijos.
María 14 de febrero de 1580 – 5 de agosto de 1583. María murió con tres años en 1583.
De 1580 a 1583 Felipe II se quedó en Portugal, y cuando volvió a España, se reencontró sólo con tres hijos que aún estaban vivos, de los cuales Isabel y Felipe sobrevivieron a su padre.
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