Por Carlos de Bustamante
(La ministra de educación confunde los adjetivos con sustantivos)
-Las cosas de Don Eufemio
EL VILLANO EN SU RINCÓN, 25
Creo haberles ya “amenazado” con sacar por aquí las áureas actuaciones de los nuevos componentes del reducido (otra vez) consejo de ministros: Comencemos, comançons; empecemos, empeçons…, perdón (T y C).
Ahí los tenemos; Doña Pilar, la sectaria, vivaracha y dicharachera maestrita de pueblo que, si la oye el mío confundiendo un nombre con un adjetivo, ¡ni te cuento!: ¡ministra de Educación! Y el otro, comunista de pro, profundo admirador de repúblicas bananeras, asesor de delincuentes golpistas, enemigo acérrimo de los toros, la muestra de cultura más peculiar, arraigada y popular destepaís; y vehemente “desperdigador” del Museo del Prado por las distintas y futuras republiquetas, Don Ernest tampoco lo tiene muy claro con la Gramática…, la española, claro: ¡ministro de Cultura! Son los primeros de los nuevos en el rincón; ya iremos conociendo al resto.
*** LA MINISTRA DE EDUCACIÓN, PILAR ALEGRÍA, CONFUNDE LOS ADJETIVOS CON SUSTANTIVOS: «AYUSO DICE SOECES»
*** HACE SÓLO DOS DÍAS EL MINISTRO DE CULTURA CONFUNDIÓ MEDIO LUSTRO CON 25 AÑOS
MINISTROS
(Soneto)
¡Ay, Dios!, ¿de do los saca?, me pregunto;
ministros que se quedan en bocetos;
pues son tantos, tan frikis, tan paletos
que no es fácil hallarlos, hasta el punto
que en dar con tan nutrido su conjunto,
los hay que rebuscar, grandes aprietos,
entre los del montón los más discretos,
por salir, mal que bien, del tal asunto.
Ni el puesto, con perdón, de barrendero
ni el uno ni la otra ocuparían
con, de pata, una y otra metedura.
Mas ahí están, los puso un chapucero
donde ni imaginarse llegarían:
ministros de ¡Educación…, y de Cultura!
Don Eufemio, dic. 23
-Las cosas de Don Eufemio
EL VILLANO EN SU RINCÓN, 26
All in alls just another brick in the wall, es sólo otro ladrillo en el muro…, cantaba rítmica y machaconamente el coro de niños que acompañaba a Pink Floyd en “El muro”, su mítica composición, mientras en su vídeo de presentación veíamos un desfile de innegables referencias fascistas-marxistas-comunistas. (V. en Youtube)
¿Quién – opine el apreciado lector- podría encarnar a la perfección aquella parafernalia? La de un tipo que ha ido construyendo su muro ladrillo a ladrillo que lo envuelve y aísla y que tras enorgullecerse de haberlo conseguido lo niega al día siguiente; culpando a la oposición – “una invención del PP”- de lo que él mismo repitió en la tribuna del Congreso.
Creerá que somos tontos; nosotros no: lo hemos visto y oído mentir muchas, demasiadas veces y ésta es de aurora boreal. Los bobos, bovinos interesados, Page incluido, están entre sus votantes y en su bancada. Con la cutre salida de esa paráfrasis del “pensamiento” goebbelsiano, el sujeto respira, evidentemente, por la herida; ya saben.
SÁNCHEZ SE DESMIENTE A SÍ MISMO EN UN TIEMPO RÉCORD: DICE QUE SU MURO ES UNA INVENCIÓN DEL PP. EN CUESTIÓN DE 15 DÍAS HA DICHO UNA COSA Y LA CONTRARIA.
Esta vez, El cambio de opinión de Pedro Sánchez ha batido su propio récord.
Durante el debate de investidura, hasta en dos ocasiones dijo que había que levantar un muro frente a las actitudes reaccionarias y retrógradas del Partido Popular y de Vox. En la entrevista de este jueves, Sánchez, ante las cámaras de Televisión Española en La Hora de La 1 ha dicho que: Lo que dije del muro es una invención del PP y no por repetir muchas veces la misma mentira se convierte en verdad.
LADRILLOS
(Soneto con estrambote en terceto)
Aquestos son, los de su grosería,
desfachatez, descaro y su cinismo,
su insolencia, frescura y fanatismo;
su abuso, iniquidad, su tiranía.
De vil su corrupción, su cobardía,
la infame su ignominia; el paroxismo
del fraude y la mentira, el despotismo:
su jactancia soez, su chulería.
Los ladrillos, que puestos uno a uno,
construir ha logrado, pestilente,
del rebaño al clamor, falso y oscuro
-el que con las orejas y al consuno,
su aberración aplaude, febrilmente-
de engaños y traición, ése su muro.
Proporcional se advierte, concluyente,
que el brío del aplauso del perjuro,
del tamaño del cazo es dependiente.
(Don Eufemio, diciembre 23)
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