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Nuevo Centro de custodia del patrimonio artístico municipal

Tres foramontanos en Valladolid 10 Feb 2024 - 07:26 CET
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Por José María Arévalo

(Una de las obras ubicadas en la planta baja del centro)

Nos preguntábamos el pasado miércoles en este blog si, tras el reciente cambio del alcalde socialista Puente, al popular Carnero, seguirán integrados en la Fundación de Cultura los museos de la Ciencia y Herreriano, el Teatro Calderón y la Seminci, toda vez que cuando se produjo la integración se opuso el PP. Pues algo parecido nos ocurre con el proyecto de nuevo centro de custodia del patrimonio artístico municipal en las instalaciones de lo que fuera antaño el Museo del Toro, cerca de la plaza de toros vallisoletana.

Efectivamente, la supresión del Museo del Toro fue decisión del Ayuntamiento socialista que, a pesar de la afición a los toros del alcalde Puente, seguía los criterios antitaurinos del partido socialista que lleva tiempo ya posicionado frente a la fiesta nacional, o al menos no la apoya, por aquello de que la izquierda es más animalista y ecológica que la derecha, y poco partidaria de defender los valores nacionales.

Así es que en julio de 2021 la prensa local publicaba la noticia de que comenzaba entonces la conversión del Museo del Toro en centro de custodia del patrimonio artístico: “El Ayuntamiento licita los trabajos de adecuación del edificio situado junto al coso por 533.000€, un lustro después de su cierre” titulaba la prensa.

Conversión del Museo del Toro en el centro Marcelina Poncela

Y explicaban que el compromiso de la Concejalía de Cultura de Valladolid de habilitar en la ciudad un lugar donde conservar los fondos artísticos entonces dispersos y, en algunos casos, sin adecuadas condiciones de protección, se remonta al año 2015, cuando el Ayuntamiento realizó un inventario del patrimonio municipal y constató la necesidad de disponer de un espacio propio para albergarlos. Con el objetivo de preservar las obras y de restaurarlas si resulta necesario, anunciaron la conversión del antiguo Museo del Toro en el centro Marcelina Poncela, en honor a la pintora vallisoletana.

Así que ya parece difícil que el nuevo Ayuntamiento popular dé marcha atrás a esta conversión del Museo del Toro en centro Marcelina Poncela, ya realizada con esa importante inversión. En cambio, el pasado 21 de diciembre apareció otra forma distinta de apoyo del nuevo Ayuntamiento conservador a la afición nacional a los toros. Así, publicaba prensa que “El Ayuntamiento destina 242.000 euros para convertir Valladolid en ciudad taurina”, pues la concejala de Cultura, Irene Carvajal, de Vox, había afirmado que ese importe económico se destinará a congresos y conferencias, aunque descarta subvencionar las corridas de toros. Sin embargo, la edil se mostraba dispuesta a patrocinar una escuela taurina si alguien decide crearla.

Así que mientras el socialista Puente atacaba a la afición a los toros, suprimiendo el Museo del Toro, los conservadores que rigen ahora el municipio impulsan ahora la tauromaquia: “El mundo del toro en general-decía la prensa-, ganará presencia en Valladolid con la llegada del PP y Vox al Ayuntamiento y ya en el primer presupuesto presentado por el nuevo equipo de gobierno municipal hay consignada una partida de 242.000 euros para el contrato de patrocinio de Ciudad Taurina. Vox, el partido que gobierna en coalición con el PP, es un firme defensor de los toros como tradición enraizada en el acervo cultural,  aunque parece que cada vez menos, y lo mismo que hace el consejero de Cultura de la Junta, Gonzalo Santonja, patrocinador de la tauromaquia y asiduo a festejos taurinos, también la concejala de Educación y Cultura en el consistorio vallisoletano, Irene Carvajal, de la misma formación política, considera necesario fomentar la llamada ‘fiesta nacional’ y todo lo que la rodea. Carvajal advierte, de entrada, que no habrá subvención a las corridas de toros, otra tradición que había en Valladolid hasta que en 2016 el ex alcalde Óscar Puente decidió eliminar la partida de 150.000 euros -en 2012 fueron 180.000- que concedía cada año el Ayuntamiento a la empresa que gestionaba el coso del paseo de Zorrilla para el festejo de San Pedro Regalado. Asegura la responsable de Cultura que todavía no tienen «una hoja de ruta»  con las actividades en las que invertirán los 242.000 euros, pero avanza que entre las posibles están la celebración de congresos y conferencias sobre el mundo del toro, aunque también se muestra abierta a ayudar con algún contrato de patrocinio si alguien se anima a crear en Valladolid una escuela taurina, «pero tiene que ser una iniciativa privada», matiza.

Preguntada si la cantidad destinada al fomento de la tauromaquia no puede resultar excesiva, habida cuenta de que el alcalde, Jesús Julio Carnero, insiste en que la situación económica del Ayuntamiento es complicada, la última vez el martes durante la presentación del presupuesto, la concejala de Cultura afirma que no hace más que cumplir con el mandato de la Constitución y añade que los toros reportan un retorno económico importante para la ciudad.

Carvajal, procedente del mundo de la judicatura, invoca el artículo 46 de la Carta Magna , en el que se recoge que es responsabilidad de todos, tanto de las instituciones públicas como de los ciudadanos, salvaguardar y transmitir a las generaciones futuras el patrimonio cultural que forma parte de la herencia común de España.

Además de la Constitución, Carvajal cita la Ley 18/2013, de 12 de noviembre, sobre la regulación de la tauromaquia como patrimonio cultural. El texto legal recoge en su artículo 5  que «es competencia de la Administración General del Estado garantizar la conservación y promoción de la tauromaquia como patrimonio cultural de todos los españoles, así como tutelar el derecho de todos a su conocimiento, acceso y libre ejercicio en sus diferentes manifestaciones».

Con esta base legal, Carvajal considera que está más que justificado el apoyo de la Ayuntamiento a una tradición que «no sólo tiene que ver con la lidia».

En lugar del Museo del Toro

La verdad es que, aunque soy aficionado a los toros y me disgustó a noticia de que desapareciera este museo, me gustó la idea de que el patrimonio artístico del Ayuntamiento tuviera un centro de exposición y restauración de sus obras, ya que una de ellas es mía, la acuarela del paseo del Campo Grande con la que gané hace años el concurso de pintura rápida San Pedro Regalado convocado por la alcaldía. He visto mi acuarela colgada en el centro cívico con local  junto al mercado del Campillo, pero creo que estaría mejor expuesta en el nuevo centro Marcelina Poncela. Pero ahora falta saber qué criterios se seguirán para éste, pues la noticia de 22 de febrero del pasado año, 2023 , de que ha nacido el Centro Marcelina Poncela solo decía que “como sala de exposiciones y laboratorio de restauración” y que “funcionará como laboratorio de restauración y depósito de obras”. Pero todavía no está operativo, con lo que creemos todavía hay algo que decir. “Las dependencias pretenden convertirse en “un lugar vivo y dinámico”, que acogerá talleres de restauración y conservación, y permitirá contemplar las obras allí depositadas para su conservación y recuperación. Además, el Centro albergará también fondos privados pertenecientes a artistas ya desaparecidos cuyas familias se han dirigido al Ayuntamiento porque no pueden preservar en condiciones óptimas el legado artístico que han recibido y, también, porque quieren que este sea mostrado al público.”

Parece que el objetivo es también “que el Centro colabore con otras instituciones y colectivos, participando en proyectos para la formación de profesionales en el mantenimiento y restauración de bienes muebles. Con ese reto, se constituirá un comité de expertos en el que estará representado el Ayuntamiento, junto a la Universidad de Valladolid, la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción, la Fundación Joaquín Díaz, la Escuela Superior de Arte, Conservación y Restauración de Valladolid, el museo de Valladolid y el museo Nacional de Escultura.”

La prensa también se hacía eco de las palabras del restaurador Ignacio Barceló, que destacaba entonces que el principal objetivo del centro es “restaurar y poner en valor el patrimonio municipal”, a través de un proyecto que calificó como “ambicioso e indispensable para la conservación y recuperación del legado cultural vallisoletano”. “Tiene la firme aspiración de colaborar con otras instituciones y vocación de divulgar. Su actividad debe trascender fuera de estas paredes y busca educar en la responsabilidad del cuidado de la herencia cultural, indispensable en una sociedad del siglo XXI”, resumió.

Las instalaciones -según la prensa-, se articulan en torno a dos espacios: planta baja y primera planta. En la primera de ellas se han dispuesto 48 peines que acogerán obra pictórica, tanto propia del Ayuntamiento, como la que provenga de donaciones de artistas; mesas y taburetes de trabajo para la realización de proyectos de restauración y formativos; caballetes; lavaojos; zona húmeda con fregadero y armario de seguridad para productos químicos.

Entre los primeros lienzos que allí reposan ya se encuentra el meditabundo comunero que preside ‘Vencido y prisionero’, del artista Luciano Sánchez Santarén, junto con piezas como la ‘Crucifixión del niño de La Guardia’ de Bernabé Gálvez, pinturas anónimas como ‘Éxtasis de San Bernardo de Claraval’ o ‘Santo Tomás Apóstol’, y obras de diferentes escuelas, desde la de Zurbarán a la castellana, que ya han pasado por las manos de los restauradores.

Muestra temporal de Nela Prieto

En la planta superior ha abierto sus puertas una muestra temporal dedicada a la pintora vallisoletana Nela Prieto, fallecida la pasada primavera. Familiares y amigos han seleccionado las piezas mostradas, representativas de sus múltiples etapas creativas, en una exposición dedicada a la Asociación Española contra el Cáncer. Mario Prieto, hermano de la pintora, agradeció al Ayuntamiento la apertura de un centro que permitirá “acoger, recuperar, cuidar y poner en valor el legado cultural de la ciudad”.

“Nos ha dejado un maravilloso legado de más de 3.000 piezas. Algunas irán a los fondos de la Diputación, otras al Museo de la Universidad y confío en que otras se queden aquí. Con esta exposición empieza el reto de descubrir a Nela para conocerla a través de su obra, y quizá así podamos entre todos procurarle un lugar en la historia, creemos merecido”, señaló.

El nuevo centro que el 22 de febrero del año pasado abrió sus puertas lleva el nombre de una mujer de la que se dice -en palabras del alcalde Puente-, que “es más conocida fuera de Valladolid que en su ciudad natal”. Con el afán de “reparar ese olvido”, ahora se recupera el nombre de esta pintora vallisoletana de finales del siglo XIX. Nacida en la calle Vega, “fue una apasionada de la pintura, una gran creadora que consiguió algo nada fácil en un mundo predominantemente masculino, y logró que su trabajo fuera reconocido y valorado, por lo cual bien puede ser considerada como un referente para las mujeres artistas”.

Según explicó, ella se convirtió en la primera mujer en conseguir una beca artística remunerada y en una de las pocas que, en el siglo XIX, consiguió estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, ya que con solo 20 años, formó parte del grupo de las primeras seis mujeres que fueron admitidas, con un permiso especial del rey, en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado.

Situación actual

La manía de inaugurar primeras piedras en vez de las últimas, lleva a que no ha habido noticias posteriores a la finalización de las obras, así que sigue siendo toda la información provisional.

La previsión era que en el depósito de la planta baja se planteara la colocación de las piezas más grandes y pesadas, mientras en la primera planta, también pensada con grandes hileras de estanterías y cajoneras, se custodiaran documentos y fotografías. En la primera planta se había previsto también ubicar el taller, con una «gran mesa donde se puedan realizar todo tipo de labores mecánicas de restauración, así como el embalaje y desembalaje de las piezas que llegan o salen».  Se trata de un centro multifuncional y, según aclara la memoria descriptiva, debe facilitar el desarrollo de dos usos totalmente diferenciados, pero de manera simultánea. Por un lado, «como depósito-búnker que garantice la conservación del patrimonio mueble municipal» y, por otro, «se plantea que el centro pueda servir como plataforma para talleres y exposiciones vinculadas a la restauración de las obras de arte».

Por eso dejan explican que habrá zonas restringidas al personal autorizado y otras abiertas al público y, puesto que las instalaciones se podrán aprovechar para charlas o muestras puntuales en grupos reducidos, prevén la disposición de un tabique acústico móvil a fin de facilitar su desarrollo.

En todo caso, la Concejalía de Cultura y Turismo ya explicó que el local servirá para la custodia de obras de arte y no se utilizará como sala de exposiciones, pero sí contempla su carácter divulgativo. Así que prevé que el depósito se diseñe como si fuera una «jaula», para que el público pueda observar su funcionamiento sin interferir en la actividad que desarrollen los expertos en patrimonio, tanto desde la planta baja como desde el «balcón» previsto en la primera.

«Aunque se trate de un depósito, el centro Marcelina Poncela ha de ser un edificio vivo y con un atractivo similar al de un pequeño museo […] con una imagen moderna y actual […] como un joyero de aluminio que protege y guarda en su interior el rico patrimonio municipal», ensalzaban los documentos del pliego de contratación de las obras de remodelación.

En total, el edificio suma 702 metros cuadrados en una planta baja de 385 y una primera de 316 y, para su completa transformación, se dispuso una inversión de más de medio millón de euros, con un desembolso de 322.000 euros en 2021 y otros 211.000   en los presupuestos de 2022.

Y no tenemos más noticias, como hemos visto algunas contradictorias (si habrá exposiciones o no, abierta al `público o restringida, etc). Así que he ido a buscar a la web del Ayuntamiento, que incluye ahora que “En su primera planta, el Centro Marcelina Poncela abre sus puertas a la comunidad con una amplia sala de exposiciones dedicada a la puesta en valor del patrimonio artístico vallisoletano. Pasado y presente convergen en un espacio en el que tendrán cabida tanto jóvenes talentos como artistas consagrados y las creaciones que han moldeado la identidad cultural de la ciudad a lo largo de los siglos.

Acércate a descubrir la labor del Centro Marcelina Poncela con su programa de vistas guiadas, ofrecidas durante el horario de apertura del centro:  de martes a viernes (días laborables) de 12 a 14 horas. Existe la opción de concertar visitas para grupos en el 983 42 60 87 o en el correo cmponcela@ava.es

Origen del proyecto

La idea de habilitar un espacio donde custodiar los bienes artísticos del Ayuntamiento tiene su origen en 2015. En diciembre de dicho año se aprobó por unanimidad una moción plenaria para recopilar toda la información relacionada con el patrimonio municipal, a fin de preservar las obras en las condiciones óptimas necesarias y de difundir su importancia. Así, comenzó un trabajo de identificación del patrimonio y su integración en un inventario de joyas culturales.

El estudio concluyó que era necesario contar con un espacio específico para albergar las piezas, en especial las que necesitaran un lugar adecuado para su preservación, si bien su existencia no implica que todas las contabilizadas se tengan que trasladar, puesto que algunas pueden seguir colgadas en oficinas, pasillos o espacios comunes de los edificios municipales, según se recoge en la documentación.

Y es que se comprobó que algunos bienes «no se encuentran en adecuadas condiciones de protección, colocación o ambientales» y otros resulta necesario restaurarlos porque el paso del tiempo les ha afectado. De ahí que se determinara la necesidad de contar con un espacio adecuado de gestión.

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