“La carrera de un jurista”,de Bieito Rubido; “Aragón pide un reparto `más justo´ del déficit y urge a reformar la financiación autonómica”, de Eva Sereno; “Venezuela: ¿habrá fraude el 28 de julio?”, de Nemesio Rodríguez Lois; y “Voxemos: con Putin en la oposición, mejor que con el PP en el Gobierno”, de Federico Jiménez Losantos.
(“Campeones de la Eurocopa, segunda parte. ”Viñeta de Puebla en ABC el pasado día 17 )
LA CARRERA DE UN JURISTA
Artículo de Bieito Rubido publicado en El Debate el pasado día 17
En el caso de Conde-Pumpido, su final de carrera no puede ser más lamentable. Se decía de él, o al menos de eso presumía, que era un buen jurista. Lo sería en el pasado. Las decisiones que ha tomado a favor de quienes delinquieron a sabiendas con el dinero de los parados, no le va a servir de timbre de honor.
Entre las muchas consecuencias negativas del sanchismo se encuentra el desprestigio galopante de las instituciones que deberían velar por el interés general y que en sus manos se han convertido en vulgares herramientas partidistas. Tal vez el mayor destrozo en esa dirección sea el registrado en el Tribunal Constitucional. En primer lugar, por la falta de idoneidad de algunos de los magistrados contaminados por su procedencia, los casos de Juan Carlos Campo y Laura Díez Bueso. En segundo lugar, por sus anémicas carreras en el campo jurídico y, por tanto, unas trayectorias que no han contraído los méritos suficientes para estar ahí.
El desprestigio del Tribunal Constitucional actual obedece fundamentalmente a eso, a que se está imponiendo un grupo de magistrados situados en la izquierda –mal llamados progresistas— en cuestiones abiertamente contrarias al sentido común, al propio Derecho y a la mayoría del corpus profesional de la Judicatura. El atentado que han perpetrado en el caso de los ERE de Andalucía, el mayor escándalo de corrupción y latrocinio de la democracia, solo comparable al de la familia Pujol, viene a demostrar bien a las claras cómo la institución ha degenerado como nunca hasta ahora. Se suele decir que las personas pasan y las instituciones quedan, pero las personas son las que prestigian o mancillan a las propias instituciones con sus comportamientos y decisiones.
En el caso de Conde-Pumpido, el desprestigio es para él. Su final de carrera no puede ser más lamentable. Se decía de él, o al menos de eso presumía, que era un buen jurista. Lo sería en el pasado. Las decisiones que ha tomado a favor de quienes delinquieron a sabiendas con el dinero de los parados, no le va a servir de timbre de honor. Es como el cirujano que al final de su carrera se le mueren los pacientes en el quirófano o el cocinero que ya no tiene la chispa en los fogones en sus últimos días. Cándido, el dirigente del bando izquierdoso del Constitucional –no vuelvan a llamarles jamás progresistas— cerrará su carrera con un borrón en su expediente que la historia de la Justicia española se encargará de recordar. Tanto ambicionar para acabar haciendo este papelón. Menudo desprestigio, jurista.
Artículo en: https://www.eldebate.com/opinion/20240717/carrera-jurista_213782.html
ARAGÓN PIDE UN REPARTO «MÁS JUSTO» DEL DÉFICIT Y URGE A REFORMAR LA FINANCIACIÓN AUTONÓMICA
Artículo de Eva Sereno publicado en El Economista el pasado día 16
Se abstiene en la votación sobre la senda financiera «ante la falta de información y de un reparto más justo». Considera que el modelo de reforma de la financiación catalana propuesto por la Generalitat «supondría una pérdida de la igualdad entre españoles».
En relación a las entregas a cuenta, afirma la Comunidad recibe cada mes 45 millones de euros menos. El consejero de Hacienda, Interior y Administración Pública del Gobierno de Aragón, Roberto Bermúdez de Castro, ha exigido este lunes al Gobierno de España un reparto «más justo» del déficit y ha urgido, por otra parte, a acometer la reforma del sistema de financiación autonómica.
Tras participar en una reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera, en Madrid, Bermúdez de Castro ha informado de que el Gobierno de Aragón se ha abstenido en la votación sobre la senda financiera «ante la falta de información y de un reparto más justo» ya que el Ejecutivo central se queda el 96% del déficit y las Comunidades Autónomas el 4%, «una décima, el 0,1%».
Bermúdez de Castro ha argumentado que «las comunidades somos las que soportamos todo el peso social de los Presupuestos y era más justo un déficit un poco más elevado».
En cuanto a la financiación autonómica, «como era de esperar, no se ha llegado a ningún tipo de acuerdo» y Aragón ha pedido a la ministra, María Jesús Montero, «que se aborde el sistema de financiación de una vez», aseverando: «Nosotros tenemos recursos escasos, estamos sufriendo presupuestariamente por culpa de la necesidad de gasto, de mejores servicios».
Además, el consejero de Hacienda del Ejecutivo aragonés ha considerado que el modelo de reforma de la financiación catalana propuesto por la Generalitat «supondría una pérdida de la igualdad entre españoles, una ruptura de la caja de Hacienda y Aragón tendría serias dificultades para poder pervivir como Comunidad». «Está claro que hay una negociación con Cataluña, que va a haber una negociación diferenciada, aparte del Consejo», se ha quejado.
Bermúdez de Castro ha comentado, en relación a las entregas a cuenta, que la Comunidad Autónoma recibe cada mes 45 millones de euros menos y respecto al año próximo se incrementarán las cuantías para el conjunto de las comunidades autónomas.
Por otra parte, el consejero aragonés ha planteado la reforma del reglamento del Consejo para que el voto sea más ponderado, de manera que no solamente el Gobierno de España tuviera «poder de decisión», pero «lo han echado atrás».
VENEZUELA: ¿HABRÁ FRAUDE EL 28 DE JULIO?
Artículo de Nemesio Rodríguez Lois publicado en Actuall el pasado día 15
Maduro ha encarcelado a la oposición, ha ordenado apagón mediático y ha prohibido la observación internacional; ¿fraude a la vista? Nicolás Maduro pretende presumir de constitucionalista.
El domingo 28 de julio se llevarán a cabo elecciones presidenciales en Venezuela y, una vez más, los venezolanos tendrán la esperanza de que los resultados sean respetados y con ello se ponga fin a una dictadura populista que lleva más de un cuarto de siglo y que ha ocasionado el exilio de más de ocho millones de venezolanos.
A pocos días de la elección, Edmundo González Urrutia, de 74 años y candidato opositor de centroderecha encabeza las encuestas con más de un 68% de intención de voto, frente al 11% del presidente Nicolás Maduro. Sin embargo, todo parece indicar que, al igual que ocurrió en 2018, el presidente Maduro volverá a robarse las elecciones.
Existen varios indicios preocupantes que hacen suponer que acabará consolidándose una dictadura que, al igual que la cubana y la nicaragüense, lleva todas las trazas de convertirse en vitalicia.
Por lo pronto el régimen de Maduro ha impedido que cuatro y medio millones de venezolanos exiliados (más del 20% de los votantes) puedan registrarse para votar en el extranjero. De los venezolanos residentes fuera del país tan solo 107 podrán votar.
Asimismo, Maduro ha descalificado a los principales líderes opositores, entre quienes destaca María Corina Machado, quien el pasado mes de octubre ganó una primaria de la Oposición con más del 92% de los votos.
En Venezuela no existe la libertad de expresión, tanto así que González Urrutia, Corina Machado y otros personajes contrarios al régimen no tienen acceso a la televisión abierta.
Aparte de lo anterior, Maduro ha ordenado que decenas de activistas opositores sean arrestados.
Y como último clavo para cerrar el ataúd, Maduro ha prohibido que las elecciones sean supervisadas por observadores internacionales tanto de la OEA (Organización de Estados Americanos) como de la Unión Europea; los únicos observadores extranjeros que han sido invitados son los que pertenecen a grupos que simpatizan con la dictadura venezolana.
Al mismo tiempo, en los últimos días Maduro ha intentado dar una imagen más moderada al iniciar una serie de negociaciones con los Estados Unidos, país con el cual Venezuela no tiene relaciones.
Dentro de la misma estrategia tendiente a presentarse como moderado, Maduro condenó el atentado que sufrió el ex presidente Donald Trump en días pasados.
Repetimos: Maduro pretende mostrar una cara simpática y tolerante que –por desgracia- en el caso de que volviese a robarse las elecciones, ya el mismo Maduro no tendría ningún reparo en arrancarse la careta.
¿Qué ocurrirá el cada vez más próximo domingo 28 de julio?
¿Volverá a consumarse otro fraude? En caso de que eso ocurriera…¿Cómo reaccionaría un pueblo que se siente engañado? ¿Saldría a las calles protestando? Y si eso hiciera….¿Qué tan despiadada sería la represión del régimen?
Y yéndonos a la esfera internacional: ¿Cómo reaccionaría la comunidad internacional, especialmente la OEA y la Unión Europea? ¿Qué papel jugaría Putin? Y China, ansiosa de abrir mercados en América del Sur…¿Cómo actuaría?
Considerando que este es un año electoral en los Estados Unidos…¿Cómo aprovecharían los candidatos de aquel país un posible fraude electoral en Venezuela para ganar votos? ¿Harían tanto el candidato republicano como el candidato demócrata promesas que, en caso de ser electos, se verían en aprietos para poder cumplirlas?
Situación difícil la que se vive en Venezuela y que, por lo que acabamos de exponer, afecta no solamente a dicho país sino también a gran parte de la comunidad internacional.
Artículo en: https://www.actuall.com/democracia/venezuela-habra-fraude-el-28-de-julio/
VOXEMOS: CON PUTIN EN LA OPOSICIÓN, MEJOR QUE CON EL PP EN EL GOBIERNO
Artículo de Federico Jiménez Losantos publicado en Libertad Digital el pasado día 14
En una semana, sin consultar a las bases, al Consejo Nacional, ni siquiera a los vicepresidentes y consejeros afectados, Abascal y los de «muy arriba, que saben mucho», según dijo por Zoom el secretario General Garriga a los camaradas, siguiendo «una estrategia a largo plazo que lleva mucho tiempo fraguándose», han dejado a Meloni por Orban, o sea, Putin y ha dejado los gobiernos con el PP que Vox compartía o apoyaba en cinco comunidades autónomas. En un año, Abascal ha pasado de buscar las máximas cuotas de poder posibles en esas autonomías, más los ciento treinta municipios que gobierna con el PP, a pasar a la oposición… contra el PP. De las doce comunidades autónomas que la derecha ganó a la Izquierda, Vox ha dejado al PP en minoría frente a la Izquierda en cinco. De ser el tercer grupo en el Parlamento Europeo, el de Meloni ha pasado al cuarto, tras la defección de Vox y la incorporación de Le Pen, en favor del partido de Putin en la UE.
Meloni y Feijóo, dos enemigos de Putin
Antes de esta operación de indiscutible signo soviético, la peor enemiga de Putin en la UE era Meloni. Decidida partidaria de apoyar a Ucrania frente a la invasión rusa, la presidenta italiana era también una enemiga frontal de la Agenda 2030, ruina programada del campo y la economía de los países europeos y contraria a la política pro-aborto que, en Francia, asume Le Pen y en España era anatema para Vox. Lo peligroso para Putin era que Meloni podía arrastrar a varios países de la Unión Europea a apoyar sin fisuras a Ucrania, si Trump gana las elecciones de noviembre en los USA y hay una crisis dentro de la OTAN sobre la entrada de Ucrania como país miembro.
La estrategia de Putin es devolver Europa a las zonas de influencia que se repartían el comunismo y las democracias occidentales antes de la caída del Muro y de la implosión de la URSS. Y eso pasa por negar que los países que ayer estaban bajo el yugo de Moscú puedan unirse hoy a Occidente. «Patriotas por Europa» se llama el partido de Putin, pero lo que los une es la condena a los patriotas ucranianos que defienden sus fronteras de Moscú. O sea, que las fronteras son sagradas si no molestan a Putin. En ese caso, la paz se asegura derribándolas. Ese género de patriotismo es ahora el de Vox. ¿Y qué tiene en común Feijóo con Meloni? Que son enemigos de Putin. Y si el PP llegase al Gobierno, España sería un aliado de Zelenski, mientras que Sánchez depende de socios putinianos: los comunistas y Puigdemont.
Abascal sacrifica su proyecto nacional a sus pactos internacionales
La ruptura unilateral de Vox con el PP está también cuajada de mentiras, en el típico estilo comunista adoptado por Sánchez y por todo partido o secta de signo totalitario. La primera trola es decir que el PP es el que ha roto con Vox y luego decir que Vox no ha tenido más remedio que romper con el PP. ¿En qué quedamos? La segunda es que la razón de la ruptura es el pacto de PP y PSOE sobre los menas, cuando no ha firmado la Ley de Extranjería que pedía el PSOE y el PP hace lo que viene haciendo desde 2022, también en los gobiernos autonómicos con Vox: asumir parte de los que no caben en Canarias. En este caso, 370 menas, de 6.000 hacinados. Patriotismo sobre todo y España contra la invasión de ilegales, salvo en Canarias, claro está. Coherencia y principios, sobre todo principios, ahora llamados entremeses.
La tercera trola es que Vox había avisado de que si hacían causa común con el PSOE sobre los menas, romperían el pacto. Falso. Con el que hacía causa común el PP era precisamente con Vox. En el último año, en la comunidad más afectada, la de Valencia, donde la ruptura de la derecha es más grave, ha entrado un número impreciso de menas, como en todas. ¿Qué ha cambiado? Lo único que ha cambiado es Vox, que abandona la unión contra Sánchez para defender, dicen, «principios frente a sillones». ¿Habían abandonado antes por los sillones, los principios? ¿Qué principios les llevaban hace un año a pelearse por el número de cargos, en función de la responsabilidad que los ciudadanos les habían dado con su voto, y qué principios les llevan ahora a hacer lo contrario? ¿Los de Groucho Marx? Palabrería y demagogia aparte, lo cierto es que Vox formaba parte de la alternativa de Gobierno a Sánchez y se ha borrado de esa alternativa.
Putin, como Lenin, contra la socialdemocracia. ¿También Abascal?
De nuevo el argumentario de Vox es el comunista, acuñado por Lenin. La batalla en el POSDR contra los mencheviques la hizo el líder bolchevique para volar todos los puentes con la socialdemocracia. En Memoria del Comunismo cuento cómo su alianza con Plejánov, traductor de El Capital y padre del marxismo en Rusia, se rompe porque éste no lo toma en serio, una herida narcisista pero también ideológica. Lenin estaba en contra de toda alianza con los reformistas y buscaba tomar el poder en solitario si se daba una situación excepcional, que se dio: la Primera Guerra Mundial. Pero en Qué hacer, título copiado de la obra nihilista de Chernichevski, Dos tácticas de la socialdemocracia y El Estado y la revolución, deja claro que el proyecto es totalitario y que el partido debe seguir esa línea: pactar con los que favorezcan el plan, pero sin perder nunca de vista su fin.
La democracia para Lenin, como para el fascismo o el nazismo, era sólo una estación de paso, un accidente en el trayecto. Alcanzado el poder, Lenin y Mussolini por sendos golpes de Estado, y Hitler, por las urnas, se imponía liquidarla. Es que, en toda dictadura, sobra siempre la oposición. ¿Y Vox? ¿Ha abandonado la llegada al poder para reforzar y mantener la democracia o para destruirla una vez en él? Hasta ahora, todo le llevaba a lo primero, no sólo respetando, más que nadie, el sistema electoral, sino planteando el futuro como un proyecto de recuperación de las libertades que el socialismo, el comunismo y el separatismo, han conculcado. De ahí su apoyo a los que luchan contra el comunismo en Iberoamérica. Pero la ruptura con la oposición democrática en España y su alianza con Moscú es una burla al famoso Pacto de Madrid contra el comunismo. ¿Junto a Putin?
Todo lo que definía a Vox como partido para defender España se lo carga Abascal a la altura de las Canarias. Todo lo que ha dicho Vox contra el comunismo queda anulado al entrar en la internacional europea de Putin. Y con esos socios y rompiendo con la derecha clásica, de la que proviene, ¿cabe sostener que Vox plantea su futuro dentro de la democracia española? Si así fuera, no abandonaría las instituciones representativas, desde las que se configura la alternativa al gobierno de Sánchez. Ni renunciaría a tratar de imponer sus ideas, o una parte de ellas, para sustituir las actuales. Vox ha pasado a la clandestinidad. Como cualquier partido antidemocrático. Y eso no lo ha sido Vox en toda su historia. Ahora cabe sospechar que sí.
Un partido dirigido desde fuera del partido
Otra peculiaridad de Vox, sin la que no se explica su brusco viraje actual, (precedido por su aparatosa e inexplicada ruptura con el grupo Libertad Digital, tras fracasar en su intento de control editorial) es que la dirección del partido está dentro pero fuera del partido. Kiko Méndez Monasterio y, sobre todo, la familia Ariza, Julio y Gabriel, son, con Abascal, el verdadero núcleo de poder en Vox, que no es de Vox. Y que ha ido anulando las ideas de su fundación, como la defensa de la monarquía constitucional y la prioridad pactar contra la Izquierda, porque «diluyen la naturaleza de Vox».
¿Pero acaso no definen los órganos de representación la naturaleza de Vox? No. Abascal ha externalizado el área ideológica, entregándola a lo que los liberales expulsados de Vox llaman «la zona de confort de Santi», o sea, El Toro TV. Ariza defiende la línea oficial de Vox, sea la que sea, y recibe millones de euros a través de Tizona, donde a Gabriel Ariza le ha sucedido Méndez Monasterio como administrador único, ¡y no tenían nada que ver! Ese grupo en el que las quiebras tropiezan con los impagos fiscales es el baluarte de la defensa de los valores de Vox, aprendidos en unos cursos de formación, que, previo pago, imparte a los dirigentes de Vox sólo gente de fiar, de Marion Marechal a teóricos fichados de La Liga como Javier Tebas.
Entre los liberales que se despidieron o fueron despedidos de Vox suelen dar dos claves para explicar el viraje de Abascal: la primera es la fundación Disenso de la que es presidente vitalicio, que gastó once millones de euros, para combatir el comunismo a través de La Gaceta de la Iberosfera, en la que Tertsch y Girauta explicarán pronto cómo reforzar esa lucha con Putin. Y la segunda clave, aireada por Alvise, sería el crédito de nueve millones, de un banco sin nombre de un país sin identificar. ¿Hungría? ¿Rusia? Se entenderá la sospecha sobre su origen, tras abandonar a Meloni por Moscú.
Así, con estertores de secta, desaparece un partido al que muchos votamos para reconducir en un sentido liberal y nacional a la derecha, a un PP que Rajoy y Casado rindieron a la izquierda. Como Podemos, a Voxemos sólo le queda El Toro, el becerro de oro de Ariza, y la tropa de voluntarios o botsque escrachan con insultos al estilo de El Yunque lo que se publica u opina sobre la putinización de estos patriotas loritos, enemigos de los canarios. El cadáver de Vox prefiere estar con Putin en la oposición a estar en el gobierno con el PP. Nunca tanto se hundió por tan poco. La Grande Armée de Napoleón desapareció en el barro y la nieve de las rutas a Moscú. Pero Abascal no es Napoleón ni Putin lo condecorará como Stalin a Ramón Mercader, antes de mandarlo, polonio mediante, a la tumba donde yace junto a Kim Philby, modelo de todos los traidores a su patria y a Occidente, o sea, a la Libertad.
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