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La Justicia inglesa, contra la prohibición de rezar frente a las clínicas abortistas

Tres foramontanos en Valladolid 17 Sep 2024 - 07:21 CET
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Por José María Arévalo

(Isabel Vaughan fue arrestada por rezar mentalmente y ahora la policía deberá indemnizarla con 13.000 libras)

El 18 de octubre del año pasado, 2023, publicábamos en este blog el artículo titulado “Multas por lo que uno piensa en silencio”, con una foto en cuyo pie escribimos: “Policía inglesa prohibiendo pensar a Isabel Vaughan”, y en el que contábamos que “ya nos hemos quejado en estas páginas de que cada día está peor la libertad de expresión, y más en concreto de que se haya introducido en la normativa española la prohibición de rezar frente a las clínicas abortistas, por considerar que eso coacciona a las mujeres que acuden a ellas -lo que es totalmente falso, pues nadie les dice nada, solo se colocan enfrente rezando-; y que algo así o peor ha sido aprobado en Inglaterra como resaltó la prensa, por ejemplo con este titular: “¡De locos! El Parlamento inglés legaliza arrestar a la gente por rezar en silencio e influir orando”.

Pues bien, ahora me encuentro con que la Justicia británica ha reconocido se produjo una violación de los derechos de la provida británica. Veamos la noticia, también en la web de Religión en Libertad, que titulaba el 23 de agosto pasado: “La policía británica es condenada a indemnizar a Isabel Vaughan tras detenerla por rezar en silencio” y en subtítulo: “Isabel Vaughan fue arrestada por rezar mentalmente y ahora la policía deberá indemnizarla con 13.000 libras”.

Y aunque repitamos lo ya contado en nuestro primer artículo, lo cierto que hace dos años daban la vuelta al mundo las imágenes de varios efectivos policiales británicos arrestando a Isabel Vaughan-Spruce por rezar mentalmente, sola y sin pronunciar palabra, a las puertas de una clínica donde se practicaban abortos. Ante la falta de pruebas, el juez la absolvió de todos los cargos, pero semanas después seis nuevos agentes volvieron a arrestarla por el mismo motivo.

Por ello ahora Isabel Vaughan celebra la reciente condena recaída sobre la policía de West Midlands (Reino Unido), por la que tendrá que indemnizar en concepto de 13.000 libras (más de 15.000 euros) a la provida británica por una violación de sus derechos. ADF International, que ha obtenido otros relevantes éxitos judiciales en la causa provida, es la defensora de Vaughan.

Vaughan-Spruce, ha señalado al conocer que va a ser indemnizada, que “la oración en silencio no es un delito. Nadie debería ser arrestado simplemente por los pensamientos que tiene en la cabeza”.

El pensamiento y la oración cristianos, más amenazados

A su entender, “no hay lugar para la ‘policía del pensamiento’ de Orwell en la Gran Bretaña del siglo XXI”. Sin embargo, añade, que “a pesar de esta victoria, me preocupa profundamente que esta violación pueda repetirse a manos de otras fuerzas policiales”. Vaughan-Spruce considera que “nuestra cultura está cambiando hacia una represión de la diversidad de puntos de vista, y el pensamiento y la oración cristianos están cada vez más amenazados por la censura”.

Asimismo, ha denunciado la próxima entrada en vigor de una ley de buffer zones o zonas de exclusión en torno a los abortorios, «cuyo lenguaje es inherentemente poco claro y probablemente conducirá a más violaciones de la libertad de rezar, conversar pacíficamente u ofrecer ayuda cerca de los centros de aborto».

«Policía del pensamiento orwelliana»

La  definición que hace Vaughan de «policía del pensamiento» de Orwell y la existencia de los llamados «crímenes mentales» son cada vez más reales. La prueba se encuentra en la misma transcripción del diálogo mantenido durante el arresto, cuando quedó patente que el único motivo de la detención no era la acostumbrada acusación de hipotético acoso a mujeres o al centro, sino la oración mental.

– Usted ha dicho que está enfrascada en oración, que es el delito – dice el policía.

– Oración silenciosa – responde Isabel Vaughan-Spruce.

– Aún así estaba enfrascada en oración, que es el delito -insiste el policía.

[-You’ve said you’re engaging in prayer, which is the offence.

– Silent prayer.

– You were still engaging in prayer, which is the offence].

Para arrestar a la mujer, que estaba quieta, tranquila y rezando silenciosamente, en oración mental, acudieron seis policías..

 

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