Por José María Arévalo
(Santiago de los Mozos)
Tenía pendiente este artículo sobre el Premio Castilla y León 1992 de Ciencias Sociales y Humanidades, Santiago de los Mozos, que falleció en Valladolid el 6 de enero de 2001, al que tuve el honor de presentar en una conferencia que dio hace años en el vallisoletano Colegio Mayor Los Arces. Así que hoy, que celebro mi cumpleaños, es buen momento para publicarlo. Recuerdo que antes de que empezara aquella conferencia, le comenté la riqueza del castellano que había comprobado en mi mujer, andaluza, cuando la conocí, con la que discutí sobre la existencia de algunas palabras – como escusa-baraja- que me parecían inexistentes en nuestra lengua pero que buscando las encontré en el diccionario de la Real Academia. Y me confirmó esa riqueza del castellano en los andaluces, derivada de que muchos de ellos se consideraban, en los siglos XIV y XV, como desterrados de Castilla, y procuraron mantener nuestro idioma lo más rico posible en su nuevo asentamiento.
Siendo Santiago de los Mozos uno de nuestros más ilustres vallisoletanos, esperaba ocasión como esta para reseñar su figura y obra. Santiago de los Mozos fue reconocido por su sobresaliente actividad como conferenciante, así en La Laguna, Las Palmas y Málaga hasta Valladolid, Palencia, Oviedo y Santander, pasando por las grandes instituciones de Madrid. Y siempre habló en muchos Institutos de Bachillerato. Por lo demás, intervino en Universidades extranjeras como Pau en Francia o Zulia en Venezuela. Y dio famosas conferencias en la Biblioteca Española de París, y en junio de 1997, en el Instituto Cervantes de Viena.
Francisco Pino le pidió que presentara su poesía completa (“Distinto y junto”, Junta de Castilla y León, 1990) y Jorge Guillén, Miguel Delibes o Fernando Lázaro Carreter le reclamaron como padrino cuando fueron investidos doctores honoris causa por la Universidad de Valladolid.
Es Premio Castilla y León de Ciencias Sociales y Humanidades en 1992. En 1999 fue galardonado por El Norte de Castilla dada su singular trayectoria. Destaca sobremanera la monografía de un amigo y discípulo, Agustín García Simón, “Retrato de un hombre libre. Conversaciones con D. Santiago de los Mozos”.
Licenciado y doctor por la Universidad de Salamanca
El lingüista Santiago de los Mozos se licenció y doctoró en la Universidad de Salamanca donde fue docente en el curso 1966-1967. Santiago de los Mozos Mocha es considerado uno de los mejores lingüistas de España y una referencia cultural de primer orden en Salamanca. Asiduo a las tertulias, gran orador y conferenciante, y visitante de lujo de la famosa librería Cervantes en la ciudad charra. Nació en Valladolid el 16 de diciembre de 1922 donde estudió bachillerato y dos cursos comunes de Filosofía y Letra e impartió sus primeras clases en 1943 en el colegio El Salvador. Se licencia y doctora en Salamanca, en la especialidad de Filología Románica. Fue premio extraordinario del doctorado, con “El gerundio preposicional en la Acta Salmanticensia”. Influido por Ortega y Gasset fue un ávido lector de todo tipo de ensayos.
Emigrante en Venezuela
En el año 1954 emigró a Venezuela con la esperanza de sacar adelante a su familia y regresar cuanto antes a España. Durante diez años fue profesor de los Liceos Nacionales “Hermágoras Chávez” y “Alejandro Fuenmayor” de la ciudad de Cabimas (Venezuela). Formó parte del equipo de profesores que inauguró la Escuela Normal “Rómulo Gallegos” de esa localidad. Su estancia americana resultó determinante para su devenir personal y profesional, allí conoció la obra de Andrés Bello y Rufino Cuervo, a los filólogos Ángel Rosenblat y Ramón Trujillo.
Diez años después, en 1964 regresó a España para doctorarse e iniciar una brillante carrera docente en el curso 1966-1967 en la Universidad de Salamanca como profesor adjunto de Gramática General y Crítica Literaria, perteneciente a la cátedra de Fernando Lázaro Carreter. Así mismo, se encargó de los cursos de Universidades extranjeras y de los cursos superiores de Filología Hispánica y de Lengua Española para extranjeros hasta 1974.
En 1974 llegó a la Universidad de Valladolid, donde fue profesor agregado de Gramática General y Crítica Literaria de la Facultad de Filosofía y Letras. En 1976 ya era catedrático de esta disciplina en Granada, y dos años más tarde vuelve a su ciudad natal por un concurso de traslado y Orden ministerial. Su amigo y discípulo, Agustín García Simón le retrata en el libro “Retrato de un hombre libre. Conversaciones con D. Santiago de los Mozos” (2012). Lo describe como uno de los maestros españoles más desconocidos y, a la vez, más fascinantes del espectro universitario español contemporáneo.
Obras y méritos
Profesor emérito desde 1987 hasta el final de su vida, Santiago de los Mozos siempre se mantuvo fiel a esa máxima: “El profesor no enseña solo con lo que sabe, sino con lo que es, y si no tiene autoridad moral entre los alumnos o no tiene capacidad de contagiar entusiasmo, no hay enseñanza posible”. Fue un maestro admirado que contagió su entusiasmo a los alumnos a través de su sentido de la comunicación y del diálogo.
Esa fama como gran docente y brillante conferenciante le llevó a las más importantes Universidades españolas y extranjeras, a numerosos Institutos de enseñanza media, a la Biblioteca Española de París y al Instituto Cervantes de Viena para impartir conferencias, cursos y seminarios. Publicó libros como “La norma castellana del español” (1984) y los capítulos “El castellano o español, lengua de América” y “Claves de la literatura castellana” del libro colectivo “Historia de una cultura” (1995), entre otras publicaciones.
En fin, uno de esos personajes que personalmente puedo presumir de haber conocido, y que se mantiene muy vivo en nuestra memoria colectiva.
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