“¿Cómo nos afectará en España la victoria de Donald Trump?”, de Ignacio Bellón; “Ribera mantuvo parados durante años dos proyectos que buscaban evitar riadas sobre las poblaciones más afectadas por la DANA”, de Clara Pinar; “Ahí un Rey, allí un Gobierno fallido”, de Jorge Vilches; y “Sánchez culpa a Mazón de que Bildu no le deje sacar al Ejército”, de Federico Jiménez Losantos
(“Ultras”. Viñeta de Tomás Serrano en El Español el pasado día 6)
¿CÓMO NOS AFECTARÁ EN ESPAÑA LA VICTORIA DE DONALD TRUMP?
Artículo de Ignacio Bellón publicado en La Razón el pasado día 6
Trump aventaja a Harris en los estados clave y se sitúa a solo un paso de regresar a la Casa Blanca. Tras varias semanas de gran expectación, este martes fue la fecha escogida por los estadounidenses para celebrar unas elecciones de las que está pendiente medio mundo. Aunque por el momento no han terminado oficialmente los conteos de votos, todo parece indicar que Donald Trump se convertirá de nuevo en el próximo presidente de los Estados Unidos.
El candidato republicano a la Casa Blanca ha conseguido imponerse a su rival en estados clave como Carolina del Norte y Georgia, haciendo que las opciones de la demócrata Kamala Harris se desvanezcan casi por completo. La más que posible victoria de Donald Trump en estas elecciones de Estados Unidos comenzará a tener pronto su efecto, no solo en este país, sino en el mundo entero. Y es que, estas elecciones americanas han generado una gran incertidumbre en Europa y también en España, donde reinan las dudas por conocer cuáles serán las consecuencias económicas que la victoria de Donald Trump pueda tener sobre la economía mundial.
Aunque por el momento se desconoce cuál será el carácter de las mismas, es sabido que la victoria de Donald Trump en Estados Unidos traerá consigo un gran reforzamiento del comercio nacional basado en sus políticas de gobierno proteccionistas y aislacionistas. El candidato republicano podría aplicar nuevos aranceles de hasta el 20% para el comercio internacional y del 60% para el comercio con China. El hecho de que Trump apueste por una política arancelaria más estricta afecta directamente tanto a Europa como a España.
Este aumento de los aranceles afectaría directamente a las exportaciones españolas, haciendo que miles de empresas vieran incrementado el porcentaje de impuestos a pagar a la hora de hacer algún tipo de negocio con Estados Unidos. El sector del automóvil, así como las empresas dedicadas al sector del consumo serán aquellas que más noten este incremento de impuestos. Es muy probable que, si estos cambios en la política económica estadounidense llegan a producirse, muchas empresas españolas traten de abrir nuevas vías de negocio en mercados emergentes como América Latina o África con el objetivo de fortalecer los lazos comerciales con estas regiones.
Política exterior y Defensa
La política económica de Trump no es lo único que preocupa a Europa; y es que, otros cambios en ámbito de política exterior, defensa o migración, también hacen que desde el otro lado del Atlántico estemos pendientes de cuál será finalmente la postura de esta gran potencia. Un ejemplo de esta preocupación es la postura que Donald Trump mantiene con respecto a la OTAN. El candidato republicano a la Casa Blanca ha criticado en varias ocasiones esta alianza, lo que podría hacer que la presencia militar de Estados Unidos en la misma se viera reducida durante su mandato. Esta postura afectaría directamente a España, al igual que al resto de los estados miembros de la OTAN, ya que requerirá que asuman mayores responsabilidades en términos de seguridad y defensa.
En caso de hacerse finalmente con la victoria en Estados Unidos, es muy probable que Donald Trump exija a los miembros de la OTAN que incrementen su gasto militar, lo que afectará directamente a la economía de nuestro país. También podría recortar el apoyo estadounidense a diferentes organizaciones internacionales en las que participa España, como Naciones Unidas o la OMS, afectando a diferentes proyectos en los que actualmente participa nuestro país.
Donald Trump escucha miembros de la cúpula militar de EE UU en una visita al cuartel general de las actividades antiterroristas del Ejército.Donald Trump escucha miembros de la cúpula militar de EE UU en una visita al cuartel general de las actividades antiterroristas del Ejército.larazon
Política migratoria
En cuanto a política migratoria se refiere, es sabido que la postura de Donald Trump siempre ha sido muy restrictiva en este sentido, por lo que muchos españoles podrían verse afectados a raíz de su proclamación como nuevo presidente de los Estados Unidos. Tanto ciudadanos españoles que viven actualmente en el país americano, como aquellos que tienen como objetivo trabajar o estudiar allí en el futuro. Estos cambios en la política migratoria podrían limitar el flujo de estudiantes y los intercambios académicos existentes a día de hoy, afectando también directamente al turismo entre ambos países.
Artículo en: https://www.larazon.es/espana/como-nos-afectara-espana-victoria-donald-trump-p7m_20241106672b312c759afe00014ac1dc.html
RIBERA MANTUVO PARADOS DURANTE AÑOS DOS PROYECTOS QUE BUSCABAN EVITAR RIADAS SOBRE LAS POBLACIONES MÁS AFECTADAS POR LA DANA
Artículo de Clara Pinar publicado en 20minutos el pasado día 5
La trágica DANA que devastó la semana pasada la provincia de Valencia ha traído a la superficie dos proyectos para redirigir los cauces de los barrancos de la Saleta y del Poyo y reconectarlos con el del Turia que llevan más de dos décadas en tramitación y de un cajón a otro de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) y de la Dirección General de Aguas del Ministerio de Transición Ecológica, la que, a la postre, debería haber dado luz verde definitiva y financiación estatal para llevar a cabo unas obras de infraestructura hidráulica diseñadas para evitar el riesgo de inundación que corrían poblaciones ahora anegadas, como Aldaia, Paiporta, Massanassa, Chiva o Alfafar. Los motivos tienen que ver con estrecheces financieras durante la crisis económica de 2008 y también con reticencias de tipo medioambiental, que mantienen paralizados unos proyectos que, según los expertos, con «más de 219 muertos de momento sobre la mesa» ya no se entiende que el Gobierno las declare ya como «obras de urgencia».
Una de las actuaciones es el «acondicionamiento del barranco de La Saleta» a su paso por Aldaia, Quart de Poblet, Xirivella y Alaquàs y el otro, todavía más en el centro de la tragedia de la semana pasada, una actuación para conectar el barranco del Poyo con el nuevo cauce del río Túria, el que el martes pasado evitó que se inundara Valencia. Esta actuación habría afectado a poblaciones como Torrent. Pincaya, Catarroja, Massanassa, Alfafar, Benetússer o Paiporta, ‘zona cero’ de la devastación que han dejado las lluvias torrenciales.
«No se ha hecho nada, pero desde 2008-2009, ni con Zapatero ni con Rajoy ni con Sánchez», recapitula Federico Bonet, exdecano del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos y exdirector técnico de la CHJ, que añade que estos dos proyectos han visto pasar los años, los ministros y los presidentes de la Confederación Hidrográfica del Júcar sin que se hayan hecho las obras. Desde Miguel Ángel Arias Cañete en 2001, que en 2012 nombró presidenta de la CHJ a la exsecretaria de Medio Amiente de la Comunitat Valenciana María Ángeles Ureña. Fue relevada por sucesivos nombramientos de la actual responsable, Teresa Ribera, por dos ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, Manuel Alcalde, nombrado en 2018 hasta 2021 y entonces y hasta la actualidad Miguel Polo Cebellán.
Los dos proyectos ya figuraban enunciados en la Ley del Plan Hidrológico Nacional de 2001 dentro de un listado de «obras de interés general del Estado» y, conforme pasaron los años, se fueron concretando y actualizando los proyectos y saltando del primer Plan de Gestión de riesgo de inundaciones del Júcar, en 2016, al segundo, de «segundo ciclo» y más reciente, que en el caso de Júcar se aprobó en enero de 2023.
Mucho antes, ya en 2007, la CHJ encargó un estudio en concreto sobre la actuación del barranco del Poyo porque «tenía un especial interés en resolver este problema», recuerda Félix Francés, catedrático en Ingeniería Hidráulica de la Universidad Politécnica de Valencia y que colaboró en una versión anterior a aquella. «Entiendo que la CHJ, que encarga este estudio es porque tenía un interés especial en resolver este problema», después de las inundaciones -graves, pero no tanto- que se registraron allí en el año 2000, para utilizarlo «como un piloto», añade.
«La problemática existente se caracteriza por el riesgo de inundación de varios términos municipales y por la periódica aportación de sedimentos a la Albufera», apunta el plan relativo al barranco del Poyo en un documento del entonces Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente -competente hasta la creación del de Transición Ecológica en 2018-, que contemplaba también que «la fuente de financiación» eran los «fondos de la Dirección General del Agua».
En 2011 y siendo secretaria de Estado de Medio Ambiente, la hoy vicepresidenta tercera, Teresa Ribera, firmó la declaración de impacto ambiental favorable que publicó el BOE para acometer actuaciones destinadas, entre otros, al objetivo de la «reducción del riesgo de inundación en las poblaciones situadas en el ámbito de los barrancos Pozalet, Saleta y Poyo, alcanzando un nivel de protección de hasta 500 años de periodo de retorno». En este área se encuentran algunos de los términos municipales tristemente más mencionados estos días, Aldaia, Alaquàs, Torrent, Pincaya, Valencia, Paiporta, Catarroja, Albal, Beniparrell, Silla, Massanassa, Alfafar, Benetússer, Sedaví y Llocnou de la Corona.
Para cuando estuvieron listas las declaraciones de impacto ambiental ya había empezado la crisis económica de 2008 que, en opinión de Bonet y de Francés, dificultó hasta paralizar totalmente las inversiones de los 150 millones que requería todo el plan del Júcar. Además, complicó la manera de explicar a la población un gasto tan elevado en infraestructuras sobre cauces que podían pasar años sin una gota de agua.
«Los técnicos de la Confederación Hidrográfica eran conscientes de este tema y con la crisis que empieza en 2008-2009, en 2011 se corta totalmente la inversión en obras públicas en general», apunta Francés, que ni con el «sentido común» que emplea para ello puede explicar que «a partir del final de la crisis no se hace». «Si ahora con al menos 219 muertos sobre la mesa y 2.000 millones en daños no se declara [obra de emergencia], apaga y vámonos», añade Francés.
A pesar de que han pasado más de 10 años desde la última actuación concreta -la declaración de impacto ambiental- desde el último paso que se dio, la actuación sobre los barrancos de La Saleta y el Poyo quedó después plasmada en los dos planes de gestión de zonas de riesgo de inundación del Júcar para redirigir los dos barrancos por vías alternativas y nuevos cauces hasta el nuevo cauce del Túria. El siguiente trámite habría sido que la Confederación Hidrográfica hubiera contado con los fondos necesarios para llevarlos acabo, tal y como se reflejaba en un documento del Gobierno de antes de que en 2018 esta competencia pasara del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente al nuevo de Transición Ecológica.
«Todo está estudiando pero en un año todo no se puede hacer», explica Bonet. «El problema que veo es que este año no se ha hecho ninguna obra de infraestructura hidráulica», añade el exdirector técnico de la CHJ, sobre unos barrancos que normalmente están secos pero de los que se sabe que, cuando ocurren tienen grandes posibilidades de terminar desbordados, sobre todo el del Poyo, que ha anegado Paiporta, entre otras localidades.
Inversiones caras sobre ríos secos
A la hora de repartir responsabilidades, Bonet considera que «el problema no es solo de la Administración» y se extiende desde la resistencia actuar sobre la naturaleza en lugar de dejar que esta siga su curso y, también, a las dificultades de justificar ante la población invertir tanto dinero para actuar sobre cauces que, por lo general y salvo situaciones extraordinarias como la de las de la semana pasada, permanecen secos. Reconoce que es más lógico desde la política invertir ese dinero en cosas más tangibles, como Cercanías porque si no hay servicio eso lo nota mucho más la población, sin ser consciente de los riesgos de no actuar sobre barrancos como los que provocaron las riadas en Valencia de la semana pasada.
«Probablemente, una avenida como esta tardará años en repetirse, no lo veremos nosotros», dice Bonet una semana después de la peor noche de la DANA. Añade que las obras hidráulicas como estos dos proyectos sirven para «limitar el riesgo», aunque «el riesgo cero no existe». Recuerda que tras las riadas históricas de 1957, el nuevo cauce del Túria no se terminó hasta 1979. «En general, yo creo que el problema no es solo de la Administración, sino de toda la sociedad, que no tienen concepción del peligro», no solo de estos dos barrancos sino de los otros muchos que existen en la Comunitat Valenciana, como los de la provincia de Castellón.
Reticencias ecologistas y protección de la huerta
Sin embargo, en todos estos años ha habido algo más, los recelos de corte ecologista que echaron para atrás o hicieron incluso olvidar unas actuaciones contra las inundaciones que si primero se formularon por la «solución dura», en forma de presas y de recanalizaciones de hormigón, después se platearon como «solución blanda», en base a encauzamientos naturales y vías verdes con «aspecto de río». El anterior Gobierno de la Generalitat, del socialista Ximo Puig, dio una vuelta más de tuerca al proteger la Huerta valenciana, en una decisión que Francés asegura que también contribuyó a olvidar los proyectos contra las inundaciones en torno al barranco del Poyo.
Por su parte, Bonet lamenta el «criterio de medio ambiente de que no se tiene que hacer nada, dejar a la naturaleza a sus anchas», que puede valer para algunas zonas pero no para las áreas afectadas por la DANA «totalmente urbanizadas y llenas de polígonos industriales y donde se genera la economía de la Comunitat».
Artículo en: https://www.msn.com/es-es/noticias/internacional/ribera-mantuvo-parados-durante-a%C3%B1os-dos-proyectos-que-buscaban-evitar-riadas-sobre-las-poblaciones-m%C3%A1s-afectadas-por-la-dana/ar-AA1twjpH?ocid=msedgntp&pc=HCTS&cvid=7fd64d4eba994bd3a0dbce198bf3c1d9&ei=34
AHÍ UN REY, ALLÍ UN GOBIERNO FALLIDO
Artículo de Jorge Vilches publicado en La Razón el pasado día 4
¿En serio que el Gobierno de España no se atrevió a enviar militares y policías nacionales al lugar de la tragedia para evitar un supuesto choque institucional con un gobierno autonómico? Sánchez esperó cuatro días para tomar medidas de ayuda a las víctimas de la catástrofe de Valencia con un único objetivo: acusar a Mazón de negligencia y que la izquierda se recupere en esa comunidad. Ha sido un mezquino cálculo electoral. Impropio de un presidente del Gobierno de España. La excusa para no hacer nada antes ha sido tan leguleya como antipatriótica y falsa: que Mazón no lo ha pedido. ¿Y? ¿Es que no llegan informes a Moncloa sobre lo que están sufriendo los valencianos?
El Estado tiene recursos suficientes para plantarse en las zonas afectadas, despejar carreteras, llevar alimentos y agua, limpiar las calles, retirar vehículos, y auxiliar y consolar a las víctimas, pero Pedro Sánchez no ha querido ponerlos en funcionamiento. Ha elegido prolongar el sufrimiento de los ciudadanos que han padecido la DANA con tal de erosionar al PP.
El modelo señalado por el sanchismo ha sido el del Prestige: aprovechar un desastre para mostrar la mala gestión del gobierno autonómico y favorecer su deterioro electoral. De hecho, Sánchez no ha activado el Plan de Emergencias, ni declarado el estado de alarma, ni convocado un consejo de ministros extraordinario. Su propósito era mostrar que Mazón es incapaz de resolver el problema por sí solo, y por eso dijo el sábado que «si necesita más recursos, que los pida».
¿En serio que el Gobierno de España no se atrevió a enviar militares y policías nacionales al lugar de la tragedia para evitar un supuesto choque institucional con un gobierno autonómico? Hablamos del mismo Ejecutivo que ataca a los jueces, al Tribunal Supremo, al Senado y a cualquier institución que se cruce en su camino, y asume las consecuencias. La verdad es que no enviaron fuerzas públicas porque no quisieron. Recordemos que Sánchez declaró el estado de alarma en Madrid en octubre de 2020 sin la petición de Ayuso. Es una cuestión de voluntad.
Es lógico que la gente esté cabreada. Tenemos un Gobierno que nos da la matraca con el cambio climático pero que, salvo quitarnos los cubiertos de plástico y poner molinillos en los montes, no ha hecho absolutamente nada. No se han construido infraestructuras para contener desastres naturales ni se han protegido las zonas pobladas. Pero sí ha habido dinero para campañas absurdas contra la «gordofobia», el bono joven y chorradas similares. Si el Gobierno está tan concienciado con el cambio climático, ¿por qué no ha previsto estás catástrofes de la naturaleza? Si ha sido «la inundación más grave que ha visto Europa en lo que va de siglo», como dijo Sánchez el sábado, ¿por qué no tomó medidas desde el primer día?
Es un Gobierno fallido, mentiroso, abrazado a quienes quieren romper el orden constitucional, preocupado por la tumba de Franco, las pajitas de plástico y otras memeces woke. Solo les interesa el poder. Ya pasó durante la pandemia de la Covid-19. Usó la tragedia para un estado de alarma que anuló la democracia después de haber dejado que el contagio se extendiera por la absurda y prescindible manifestación del 8-M. En aquel momento era más importante la foto con la pancarta y calmar las aguas entre Carmen Calvo e Irene Montero, que la salud de los españoles. Murieron más de 100.000 personas después de que el inútil de Fernando Simón dijera que «como mucho» habría «algún caso diagnosticado».
Sánchez pensó con la calculadora electoral y no ha cumplido su papel presidencial una vez más. La única nota positiva ha sido la imagen de Felipe VI escuchando a la gente y dignificando el puesto, y el comportamiento digno de la Reina Letizia. Sánchez nos avergüenza, pero no nos sorprende. Ese es el problema. Al menos tenemos a un Rey que funciona. Mientras el presidente del Gobierno se daba a la fuga, huía de la gente, de sus protestas y dolor, Felipe VI resistía, como haría todo persona de bien ante los desesperados.
Artículo en: https://www.larazon.es/espana/ahi-rey-alli-gobierno-fallido_2024110467282328d058410001cd8a80.html
SÁNCHEZ CULPA A MAZÓN DE QUE BILDU NO LE DEJE SACAR AL EJÉRCITO
Artículo de Federico Jiménez Losantos publicado en Libertad Digital el pasado día 3
Nunca ha habido un miserable así en el Poder en tantos siglos de historia de España. Nunca más necesario echarlo. A los cinco días, que es su unidad de medida para engañar a la masa, Sánchez se ha dirigido a los españoles para decirles cómo va la tragedia en la Comunidad Valenciana. Podría haber dicho que su estrategia para cargar a Mazón con todas las deficiencias del desastre y recuperar Valencia para la izquierda comunista y catalanista no va mal. También podría haber culpado al «cambio climático», que ahora llama «emergencia climática», y que es tan novedoso que Franco le hizo frente tras la riada de 1957 y la obra faraónica del nuevo cauce del Turia ha evitado decenas de miles de muertos en la tercera ciudad de España. Anticipación climática, supongo. Y si fuera otro, menos mentiroso y más sensible al mal ajeno, también podría haber dicho, por una vez, la verdad: que no puede sacar el Ejército a la calle porque sus socios, desde Bildu a Sumar, pasando por la Esquerra y Junts, no se lo permiten. Pero se ha atenido al guion que desde el principio siguió su gobierno y el equipo de opinión sincronizada: si hay culpa, será de la Autonomía, que para eso es del PP. Que la próxima me voten a mí.
Que «si quiere ayuda, que la pida», dice el Déspota
La frase más infame del marido de la imputada Begoña, hermano del imputado David, padrino del imputado García Ortiz y responsable de todos los imputados o imputables por corrupción del consejo de ministros, que de momento son once, fue la que dirigió a Mazón: «Si necesita ayuda, que la pida». Le faltó decir: «porque lo que es yo, no pienso ayudarle en nada». Pero se le entendió perfectamente. Como a la ministra más hipócrita, Margarita Robles, que dijo tras mandar setecientos militares, que había 120.000 preparados «por si era necesario». ¡Por si era necesario! ¡Y llevaban incomunicados, conviviendo con sus muertos, casi tres días! ¿Son humnos, Sánchez y Robles? Sí, pero como El Arropiero o el Caníbal de Rottemburgo, para demostrar que el ser humano puede ser muy criminal. Ya lo demostraron en la pandemia, cuando subordinaron la prevención a los intereses ideológicos, como en el 8M, políticos, como el asalto a la Comunidad de Madrid, o directamente crematísticos, como el monopolio de la compra de mascarillas para el que los koldos y aldamas, los abalos, illas , robles y, claro, Sánchez tejieron una inmensa trama de corrupción.
Para echar a Mazón, el obstáculo era el Estado de Alarma
Desde el primer momento, el Gobierno y sus sicarios mintieron sobre las alarmas a la población. Incluso sobre algo tan supuestamente respetable como el envío de la UME se tergiversó la hora en que se solicitó, las 3 de la tarde, y el canario flauta amigo del Tito Berni dijo que había esperado a las 8.30. La propia delegada del Gobierno, del PSOE, tuvo que desmentirlo. Pero para esta gente sin sentimientos ni vergüenza, la verdad es un engorro molesto, y siempre descargan en los demás las responsabilidades propias.
Sabe el tirano en ciernes, con más poder que nunca y con menos capacidad de ejercerlo que nadie antes en su cargo, que sólo él, Pedro Sánchez, tiene la capacidad de proclamar el estado de alarma, excepción y sitio, las tres fórmulas constitucionales que permiten hacer frente a una situación que necesita un mando unificado, necesario para movilizar a las fuerzas armadas, jerárquicamente ordenadas para ser de inmediato eficaces. Ni Mazón podía proclamar el Estado de alarma ni él podía dejar de hacerlo, de tener algún respeto por los españoles y la institución que enfanga a diario. Mientras mira sin ver la agonía de una región de cinco millones de habitantes, de conciudadanos si tuviera la menor noción de ciudadanía, calcula qué le conviene más o cómo arruinar mejor al PP valenciano.
Cuando ve que el relato de la incompetencia de Mazón se viene abajo, porque la gente del común pide a gritos la asistencia del ejército, de su ejército, de sus soldados, que a su vez llenan las redes sociales con notas de indignación, explicando todos los recursos que podrían ser enviados de inmediato, hace un quiebro, manda unos pocos soldados, no demasiados y de noche, para que no se vean demasiado, y sigue dejando que Mazón haga frente solo o, lo que es peor, con Marlaska, a las terribles ruedas de prensa de un poder sin poder, una responsabilidad sin medios, una situación que no se arreglará en muchos meses ni se podrá reparar en bastantes años.
Pero el déspota de Bollywood tiene un problema de guion: se presenta como salvador de una situación que él la ha hecho casi insalvable para su adversario político, aunque destruyendo las vidas de los valencianos. Y sería fácil si proclama el estado de alarma y manda, aunque tarde, a miles de soldados a ayudar, aunque sea cinco días tarde. Pero ¿cómo puede proclamar un estado de emergencia nacional quien niega a la nación? El gang plurinacional errejonil no lo admitirá. El partido de la ETA, menos.
Prohibida también la «emergencia nacional»
Sus socios catalanistas, empezando por Illa, jamás. Y Junts, para qué contar. Así que, mientras miles de personas de toda España iban andando a Valencia a ayudar a quienes son, como ellos, simplemente españoles, y ante esa explosión de sentimiento nacional de hermandad, el déspota iba a seguir culpando a Mazón, a Feijóo, o a un Rey excesivamente maniatado. Mientras miles morían sin ayuda y España veía la agonía de Valencia, él se apresuraba a multiplicar el sueldo de sus sicarios en TVE, lo único urgente. Sólo confía en dominar el relato, la propaganda, el sicariato de la mentira, el argumentario de la alta traición. Nunca ha habido un miserable así en el Poder en tantos siglos de historia de España. Nunca más necesario echarlo.
Artículo en: https://www.libertaddigital.com/opinion/2024-11-03/federico-jimenez-losantos-sanchez-culpa-a-mazon-de-que-bildu-no-le-deje-sacar-al-ejercito-7181562/
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