“Democracia y desprecio: Reflexiones sobre la victoria de Trump”, de Federico Hoyos; “Tensión en la vuelta de Ribera al Congreso: `¿Dimitirá si la imputan por la DANA o arrastrará a toda la Comisión Europea?´”, de Javier Gallego; “Asesinos en potencia”, de Alicia Beatriz Montes Ferrer; y “El desastre de Mazón provoca un gravísimo brote de sorayismo en el PP”, de Federico Jiménez Losantos
(«Alerta Fiscal». Viñeta de Puebla en ABC el pasado día 21)
DEMOCRACIA Y DESPRECIO: REFLEXIONES SOBRE LA VICTORIA DE TRUMP
Artículo de Federico Hoyos publicado en Aceprensa el pasado día 21
Llevo días leyendo las reacciones de medios, analistas y pensadores frente a la victoria de Donald Trump como el presidente número 47 de los Estados Unidos.
He optado por una actitud de observación y por hacer un esfuerzo por comprender, más que por formular un juicio de valor sobre lo ocurrido. Después de leer decenas de artículos, comentarios en X, escuchar podcasts y conversar con colegas y amigos, percibo que un problema central es la actitud de un grupo minoritario, bien educado, influyente y vocal, que cree tener una verdad revelada sobre lo que más le conviene a este país y a la sociedad en general, a pesar de los resultados democráticos.
Para algunos, el triunfo de Trump refleja una sociedad ignorante e insensible que no ha comprendido los riesgos de elegir a quien “se convertirá en un dictador en su primer día en la presidencia”. Este riesgo es algo que muchos de los que pertenecen a este grupo —personas que han asistido a las mejores universidades, han tenido trabajos bien remunerados y oportunidades de conocer el mundo— entienden a la perfección.
Es en la soberbia de saber más y entender mejor donde observo un problema mayor, pues parece existir una incapacidad para unir el conocimiento técnico y la capacidad reflexiva con el sentimiento mayoritario de cambio y, tal vez, de regreso a un pasado dorado.
Un anhelo de cambio
Desde hace tiempo, el hecho de que el 70% de los norteamericanos considerara que Estados Unidos iba por mal camino fue un claro indicador del resultado de la elección, a pesar de las innumerables encuestas que mostraban un empate técnico entre ambos candidatos.
Algunos analistas interpretaron esta cifra como irrelevante, pues Trump ya no era el mismo candidato de antes; ahora estaba más viejo, era predecible y había perdido el factor sorpresa. Sin embargo, fue precisamente la previsibilidad en el comportamiento y en las políticas de Trump lo que jugó a su favor. Mientras el público no tenía claro cómo Harris lideraría el país —debido a su discreta labor como vicepresidenta y a una campaña corta y sin primarias, que le impidió presentar más ideas y mostrar su carácter—, con Trump había un camino ya recorrido.
Otros factores, como la alta inflación —que pudo haber pasado a un segundo plano en medio de la euforia por el espectacular crecimiento de la economía norteamericana—, el desordenado aumento de la migración ilegal y el rechazo al gasto militar y la ayuda internacional del gobierno a países en guerra, como Ucrania e Israel, fueron decisivos para definir la elección y, sin embargo, pasaron desapercibidos para los analistas y especialmente para los demócratas, quienes confiaron en la generación de empleos y en la política exterior de Biden como puntos fuertes que favorecerían el continuismo.
“Se equivocaron”
Lo inquietante del resultado fueron las reacciones de editoriales de grandes medios, análisis y comentarios posteriores a la elección. Más que contener un sentimiento de autocrítica y humildad ante el desconcierto, estos análisis se concentraron en señalar al nuevo presidente, a su equipo y, lo más grave, a sus votantes, con epítetos de todas las categorías.
Al día siguiente de la elección, el editorial del New York Times, titulado “América hace una elección peligrosa”, afirmaba con vehemencia cómo, en los próximos cuatro años, los norteamericanos entenderán la amenaza que el nuevo presidente representa para la nación y sus leyes. Además, exhortaba a los votantes de Trump a observar su conducta y, en caso de no cumplir con lo deseado, a votar en contra de él y del partido republicano en las elecciones de mitad de período.
Desde la Octava Avenida, en el centro de Manhattan, los editorialistas dictan a los norteamericanos de todos los rincones del país cómo deben comportarse y enfrentar la realidad del nuevo gobierno federal, especialmente a quienes votaron a su favor. Esta actitud arrogante y de aparente superioridad es otra de las causas determinantes del triunfo republicano.
En un plano menos serio, y en un contexto donde el desenfado suele ser la norma, en uno de los talk shows más vistos de EE.UU., Jimmy Kimmel Live, el anfitrión y comediante, en su habitual editorial, lloró frente a las cámaras, describiendo el 5 de noviembre como una noche oscura para la democracia y enumeró, en detalle, todos los grupos de la población para los que la elección de Donald Trump era una catástrofe: las mujeres, los migrantes, los latinos, la población de Ucrania, los niños, los periodistas, los pobres, la clase media, etc. “También fue una noche terrible para los votantes de Trump, aunque aún no se hayan dado cuenta”. Kimmel se unió así al grupo de personas que, desde un pedestal de mayor comprensión y sabiduría, creen saber con exactitud qué está bien y qué está mal, incluso por encima del voto libre de más de 76 millones de norteamericanos y de los 312 votos del colegio electoral.
Asumir que alguien, por sus méritos, visibilidad y capacidad de influencia, sabe y tiene mejor criterio que otros es, al menos, una equivocación ética. El ascenso de la cultura de la cancelación —donde quien piensa diferente al statu quo es ignorado o eliminado del debate— es un rasgo iliberal que ha conducido al concepto de corrección política. Es decir, cualquier opinión, visión o filosofía que vaya en contravía de la de un grupo determinado es mal vista y rechazada.
Un caso icónico
Esta corrección política y postura relativista se hicieron visibles en un caso icónico en el que, en medio de una audiencia del Congreso americano, tras las violentas manifestaciones antisemitas en algunas universidades de la prestigiosa Ivy League, algunas de sus presidentas fueron incapaces de condenar estos hechos.
El malestar de donantes de estas instituciones y las reacciones de diversos políticos y periodistas condujeron a las renuncias de las presidentas de Harvard y Penn State. Este tipo de eventos, con notoriedad mediática, ha generado una polémica sobre lo que se enseña en estas instituciones y sobre cómo centros de conocimiento y debate académico se han convertido en espacios de intolerancia y radicalismo.
En este y otros asuntos, la autocrítica ha brillado por su ausencia. Mientras algunos intelectuales, políticos y periodistas siguen señalando la falta de conciencia, bondad y comprensión de los millones de votantes de Trump, la nueva administración, empoderada por la contundencia del resultado y observando el rechazo de algunas élites, podría profundizar en un discurso y acciones más contundentes, rompiendo así el diálogo y los puentes que deberían conducir a una política más consensuada.
Un ejemplo de esto fue la elección de la Representante de Nueva York, Elise Stefanik, como nueva embajadora ante las Naciones Unidas. Stefanik adquirió notoriedad al cuestionar fuertemente a las presidentas de las mencionadas universidades durante la audiencia en el Congreso, donde expresó su desagrado por la incapacidad de estas directoras de condenar el antisemitismo en sus instituciones. Este nombramiento es uno más de una larga lista de personas que ocuparán cargos de autoridad e influencia, motivados por una reacción política más que por su competencia o idoneidad.
Una elección con efectos globales
La idea de las mayorías silenciosas adquiere vigencia con esta elección, y fortalecerá voces de otros sectores filosóficos, que hablarán con mayor decisión y se opondrán a temas que hasta ahora eran intocables en la opinión pública. Ojalá este fenómeno no impulse ideas radicales que inserten a la política norteamericana —con sus secuelas globales— en un sistema pendular, en el cual cada periodo, un sector social se vengará del otro.
Procuraré mantener una postura observadora, al margen de juicios de valor, para comprender lo que ha ocurrido en Estados Unidos y los efectos que podría tener en Colombia y el resto de América Latina, tanto en materia de políticas como de influencia sobre nuestras democracias.
Por ahora, queda una lección sobre la consideración por la opinión contraria y la necesidad de bajarse de los pedestales del conocimiento y la valoración moral, para escuchar más y buscar puntos de encuentro en las diferencias. Creo que en eso consiste la democracia, no en la actitud de desprecio y señalamiento a quien piensa diferente.
Artículo en: https://www.aceprensa.com/firma-invitada/democracia-y-desprecio-reflexiones-sobre-la-victoria-de-trump/?utm_source=brevo&utm_campaign=Newsletter_2024_11_21&utm_medium=email
TENSIÓN EN LA VUELTA DE RIBERA AL CONGRESO: «¿DIMITIRÁ SI LA IMPUTAN POR LA DANA O ARRASTRARÁ A TODA LA COMISIÓN EUROPEA?»
Artículo de Javier Gallego publicado en La Razón el pasado día 20
Ribera acusa ahora al Gobierno de Mariano Rajoy de los problemas en el barranco del Poyo pese a que ella dejó las obras sin hacer cuando era secretaria de Estado con José Luis Rodríguez Zapatero.
Teresa Ribera aún no ha visitado Valencia tras la DANA y este miércoles es la primera vez que pisa el Congreso para dar explicaciones. Sin embargo, la vicepresidenta para la Transición Ecológica se ha sacudido las responsabilidades y ha llegado incluso a acusar al Gobierno de Mariano Rajoy de los problemas en el barranco del Poyo, donde el agua se desbordó y se llevó todo por delante dejando un rastro de más de 200 fallecidos. Ribera ha respondido a las preguntas de Miguel Tellado, quien ha reprochado a la vicepresidenta que no haya pisado Valencia en «21 días» y ha buscado saber qué hará en caso de sea imputada por las investigaciones judiciales que se abran para depurar responsabilidades por la DANA: «¿Cree que usted está aún capacitada para ser comisaria? ¿Si le imputan, arrastrará a toda la Comisión europea con su imputación?», ha preguntado Tellado.
Ribera ha evitado responder explícitamente a esas preguntas de Tellado, en una sesión de control rodeada de máxima tensión, en la que ha empleado un tono beligerante y en la que ha tenido que interrumpir su respuesta en alguna ocasión por la bronca que se ha armado. Tras decir que no va a hacerse «fotos» y reivindicar «130 actuaciones» de su Ministerio en Valencia, ha dicho que ha estado trabajando desde su despacho «desde el primer día» y se ha remontado a trece años atrás para defender que el momento en el que se ha estado «más cerca de resolver los problemas del barranco del Poyo» es cuando ella era secretaria de Estado: en concreto, ha recordado que firmó la única declaración de impacto ambiental favorable de hacer actuaciones en esa zona en diciembre de 2011. Es decir, cuando el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero estaba ya en funciones porque el PSOE había perdido las elecciones en noviembre. Es decir, Ribera trasladó el problema al Gobierno del PP, en ves de haberlo resuelto durante el mandato de Zapatero.
«Ustedes dejaron caer, la guía quedó caducada en 2017 por falta de actuación del Gobierno de Mariano Rajoy y desde el primer día, en 2018, recuperamos las obras de emergencia», ha señalado Ribera, que tampoco ha sido capaz de culminar esas obras por «falta de consenso en el territorio». «Fue una pena que las obras de protección del barranco del Poyo no se ejecutaran cuando tocaba, a partir de enero de 2012. Fue una pena que costara tanto poner orden en el caos de las obras declaradas de interés general por el Estado, con los terrenos ya expropiados cuando llegamos en junio de 2018 al Gobierno», ha señalado Ribera, sacudiéndose la responsabilidad, antes de decir que sí irá a visitar a Valencia.
Tellado ha sido muy crítico con la vicepresidenta, a la que ha acusado de haber dejado de ejercer de vicepresidenta desde el 24 de abril, cuando fue nombrada candidata del PSOE a Europa. «Ha sido una ministra huida, a la fuga. Es usted un fraude electoral y político sin precedentes», ha señalado el portavoz del PP en el Congreso, quien ha dicho que Ribera está hoy «obligada» a comparecer porque se ha puesto en «peligro lo único que le importa, que es su futuro en Europa». «Han pasado 21 días desde las riadas de Valencia y es usted la principal responsable en materia hidrológica de nuestro país. ¿De verdad no ha tenido tiempo de pisar Valencia en 21 días? De verdad que no sé cómo usted es capaz de dormir tranquila por las noches», ha continuado.
Tellado ha acusado a Ribera de ser «incompetente, intransigente y egoísta» por haber anulado en el 2021 el proyecto de encauzamiento y drenaje del barranco del Poyo y no haber limpiado los cauces de los ríos «que hubiera salvado muchas vidas». «Mientras se producía la catástrofe de las riadas, estaba entre París y Bruselas maniobrando para ser comisaria europea. Eso es egoísmo», ha zanjado Tellado.
Artículo en: https://www.larazon.es/espana/tension-vuelta-ribera-congreso-dimitira-imputan-dana-arrastrara-toda-comision-europea_20241120673da283d43601000150e7c8.html
ASESINOS EN POTENCIA
Artículo de Alicia Beatriz Montes Ferrer publicado en Actuall el pasado día 19
En España se ejecutan 10 abortos a la hora; el 25% de las mujeres que abortan lo hacen por falta de ayudas. ¿Aún así se quiere constitucionalizar el ‘derecho’ al aborto? La OMS se ha convertido en el principal activista contra el derecho a la vida del no nacido.
Mientras escribo estas palabras, se está produciendo 1 aborto en España. Si seguimos contabilizando minutos, nos situamos en 10 abortos a la hora y más de 200 en un día.
Gracias a las leyes españolas que facilitan, respaldan e incluso incentivan el aborto, somos el tercer país con más abortos de la Unión Europea por debajo de Alemania y Francia. ¡Qué progreso! ¡Qué bienestar!
Un dato que pone los vellos de punta es que más de la mitad de los abortos producidos son de menores de 30 años. Entre los 20 y los 30 años, encontramos que de cada 5 embarazos 2 finalizan en aborto. Pero si continuamos bajando el rango de edad, hallamos que, en las adolescentes menores de 20 años, de cada 5 embarazos, 3 desembocan en aborto.
Si tras estas cifras, no eres capaz de ver que hay personas humanas que están siendo asesinadas, si tras estos números, deja de interesarte esta información, no me queda otra que pensar, querido lector, que has sido atrapado por las mafias que llevan décadas produciendo en sus laboratorios de pensamiento, asesinos en potencia.
La ventana de Overton se abrió y miles de personas que estaban totalmente en contra de este acto asesino, pues el aborto mata, actualmente lo aceptan sin más. Eso es fruto de las muchas campañas que se han realizado durante años, un incesante goteo que ha dado sus resultados: desde que se legalizó en España el aborto en 1985 se han matado en el vientre materno a casi 2,7 millones de personitas indefensas.
Pero el problema ya no es que haya personas que caigan, muchas veces engañadas, sin saber que eso que se está gestando en su vientre tiene vida y es humano. Lo realmente preocupante es que haya muchas personas, que, sin haber sido partícipes de un aborto, sí que lo defienden con gran pasión. ¿Sus argumentos? muy simples, y fácil de rebatir: la mujer sufre, la mujer es muy joven, no está preparada, no tiene recursos, ha sido violada… y un largo etc.
Estas situaciones existen, claro está, y hay que tener en cuenta cada una de ellas, sin embargo, los promotores del aborto invierten enormes cantidades de dinero para financiar el aborto. ¿Por qué no ofrecer esas ayudas para dar cobertura a esas embarazadas? ¡Hay tantas opciones! De hecho, se calcula que el 25% de los abortos se debe a la falta de ayuda a la maternidad. ¿Por qué no dar esos niños en adopción si sus madres no los quieren?
Muchas mujeres decididas a abortar tras escuchar el latido del corazón de su bebé (posible a partir de la semana 7 del embarazo) han decidido continuar con su embarazo adelante y tras tener a su bebé en brazos, afirman que no habían sentido mayor felicidad en su vida.
No teniendo suficiente con este panorama, se está gestando una verdadera campaña persecutoria contra todos aquellos sanitarios objetores de conciencia por el aborto, a los que se les irá apuntando con nombre y apellidos en una lista. Lista que, al igual de la elaborada por Schindler para salvar la vida a cientos de judíos de morir en Auschwitz, mostrarán los nombres de todos aquellos valientes que con su objeción pueden salvar muchos niños aún no nacidos de morir en el propio vientre de sus madres.
Comencé estas líneas dando datos escalofriantes, a lo que añado algo terrible: en adolescentes menores de 15 años el porcentaje de abortos subió del 77,2% al 83,4%. ¿Cómo es posible esto? ¡Estamos hablando de casi niñas!
Y mientras esta es la realidad entre las futuras generaciones, el Gobierno lanza la propuesta de blindar en la Constitución el derecho al aborto y el «matrimonio» entre homosexuales.
No les basta con adoctrinar a los menores en los centros educativos con la perversa educación sexual en la que les están enseñando a tener relaciones sexuales promiscuas, buscando el placer como prioridad. También dedican sus esfuerzos en enseñarles a defender sus “derechos sexuales y reproductivos” (derechos inventados) que no es más que aborto. Y a la vista está que esta enseñanza está calando por los resultados de abortos visibles en la sociedad.
Estamos presenciando ante nuestras narices un atroz adoctrinamiento de las futuras generaciones en las aulas, estamos dejando que eduquen a nuestros niños en ser asesinos en potencia.
No lo permitamos, protejamoslos educándolos en el amor a la vida.
Artículo en: https://www.actuall.com/vida/asesinos-en-potencia/
EL DESASTRE DE MAZÓN PROVOCA UN GRAVÍSIMO BROTE DE SORAYISMO EN EL PP
Artículo de Federico Jiménez Losantos publicado en Libertad Digital el pasado día 17
Es difícil hablar seis horas sin decir nada, pero convenciendo a todos de que sólo ocultas un afán de supervivencia. Es casi imposible que la mayor catástrofe en vidas y haciendas de los últimos siglos se deba a la traidora incompetencia del gobierno central, pero cargue con la culpa el gobierno regional. Es inexplicable que, en España, la Oposición al peor gobierno de nuestra historia se pliegue a la supervivencia de un gobierno regional a costa de suicidarse. Y es, en fin, inimaginable que el premio de una lotería sea la ruina del afortunado. Pues bien, todo eso le ha pasado al PP en sólo dos semanas, pasando de acreedor de la Moncloa a deudor de la catástrofe.
El PP acepta la relación desigual entre el PSC y el PSOE
Era preciso distinguir a Mazón del PP. No hacerlo le ha costado a Feijóo poner en peligro su liderazgo y que su responsabilidad parezca debilidad. Su idea de un «primus inter pares», el modelo de la CEDA que ya fracasó en la II República, haced de los actuales caciques autonómicos duques y condes de frontera, jefecillos de estaditos liliputienses de tipo acondroplásico, con una cabeza enorme en sus ambiciones sobre un cuerpecillo desmedrado en sus capacidades. Y la catástrofe de Valencia ha convertido ese error estratégico y político en un gravísimo horror histórico.
El PP nacional hizo frente a esta crisis, desde el mismo día de la riada, exhibiendo una especie de liderazgo alternativo de Feijóo al de un Sánchez extraviado en Bollywood. Pero al segundo día, estaba claro sobre el terreno, o sea, sobre el fango, que ninguna autonomía tiene medios para hacer frente a una catástrofe de esa dimensión, de ahí que pidiera la ayuda del ejército. Si Mazón hubiera asumido esa política, la única inteligente y ajustada a la realidad, el peso de la responsabilidad hubiera caído sobre Sánchez y sus socios comunistas y separatistas. No lo hizo, y el Gobierno, mientras fingía con Marlaska un afán de colaboración, que era sólo el de endosarle a la autonomía la responsabilidad de la inacción del gobierno, tuvo tiempo de crear el famoso relato alternativo, que en la segunda semana desembocó en una manifestación catalanista llamando asesino a Mazón.
Suicida hubiera sido más justo. Porque sólo había una posibilidad de que las imágenes de Sánchez huyendo de Paiporta mientras los reyes aguantaban a pie firme la ira de los damnificados no le pasaran una factura inasumible: que Mazón demostrara tanto apego al cargo a cualquier precio como el marido de Begoña. Y eso es lo que ha pasado. La izquierda estatal no ha asumido su culpabilidad, al contrario, y se la ha endosado a Mazón, porque la derecha regional no ha sabido delimitar y asumir su responsabilidad. Dos veces lo intentó Feijóo, pero su empeño en mantener el poder regional lo convirtió en una suerte de abogado al que el cliente no hace caso. Después de su interminable y gaseoso discurso, sigue sin llamar al Ejército, es decir, que sigue aferrado al guion letal que le hizo el PSOE.
La relación entre el PP valenciano y el nacional se ha convertido en un calco de la que tienen el PSC y el PSOE. El partido grande tiene que respaldar lo que haga el chico, pero al chico le da igual el coste que eso le suponga al grande. El PSC manda en el PSOE, pero el PSOE no manda en el PSC. Feijóo no logró que Mazón aceptara supeditarse al interés del PP nacional; y a Mazón le dio igual que su obcecación en seguir el plan del PSOE para destruir al PP valenciano perjudicara el liderazgo de Feijóo.
Moreno se pone de ejemplo frente a Mazón… y Feijóo
Y en ese momento se produjo el brote de botulismo sorayista en Andalucía: Juanma Moreno teatralizó ante los medios una supuesta superioridad de su gestión de la DANA andaluza sobre la de Mazón en la valenciana, y logró que esos medios, en especial El Mundo, la contasen así: Moreno hacía que el PP se resarciera del desastre de Mazón. Superaba su depresión mirando a Andalucía, o sea, que el futuro del PP, pasaba por él.
En realidad, la DANA andaluza era muy inferior en peligro a la de Valencia, se obviaba que personalidades técnicamente inferiores, pero de la envergadura política del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, habían estado desde el principio avisando del peligro, y que el precedente de la catástrofe valenciana tenía a los ciudadanos más que dispuestos a obedecer las alarmas e indicaciones de las autoridades. Es decir, que, en realidad, Moreno hacía como que controlaba lo que nunca estuvo descontrolado, mientras Feijóo no controlaba ni el desastre ni a Mazón. Una obra maestra de propaganda, de las que el PP, salvo en Madrid, no acomete jamás.
En el entorno más cercano al presidente del PP la maniobra no ha sorprendido por su protagonista. Hace tiempo que se oye: «Al final, la única fiel a Feijóo es Isabel». Pero sí por su audacia y descaro, porque nunca ha estado, en el tiempo de presidencia de Feijóo, tan en duda su capacidad de controlar a los barones autonómicos, y nunca uno de ellos aprovechó una situación tan grave para debilitarlo en lugar de ayudarlo. En resumen, que la riada de Valencia no sólo se lleva por delante al PP valenciano, sino que debilita gravemente la alternativa de Gobierno de Feijóo.
Un desastre, cuyas consecuencias se harán visibles pronto. El espíritu de Soraya, siempre a los pies del PSOE, ha vuelto tras otro verano azul. Eso pasa por conciliar tanto con los maricomplejines.
Artículo en: https://www.libertaddigital.com/opinion/2024-11-17/federico-jimenez-losantos-el-desastre-de-mazon-provoca-un-gravisimo-brote-de-sorayismo-en-el-pp-7187461/
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