Por José María Arévalo
(Guido Renni, “La predicación de San Juan Bautista”)
De mi época de estudiante y después ya profesional en Salamanca recuerdo haber ido muchas veces a ver los cuadros de la iglesia de la Purísima, frente al palacio de Monterrey, sobre todo la famosa Inmaculada de Ribera. Pero reconozco que no me había fijado especialmente en otro de tamaño menor que figura en el mismo retablo, debajo del de Ribera, a la izquierda, “La predicación de San Juan Bautista” de Guido Renni, que fue noticia hace un año por la restauración que en él llevó a cabo el museo de El Prado, y lo situó como referente de una de sus muestras temporales.
Además, el Museo atribuyó sin lugar a dudas la obra de Salamanca al pintor de la escuela italiana, que hasta entonces era dudosa. El cuadro de San Juan Bautista se convirtió así en la principal joya de la exposición que se inauguró en marzo del año pasado. Veamos la noticia.
Situada en el retablo de la iglesia de La Purísima -publicaba La Gaceta Regional- junto a la Inmaculada Concepción de José de Ribera, la obra de Guido Renni “La predicación de San Juan Bautista” ha rejuvenecido y recuperado gran parte de su luminosidad gracias a la intervención realizada por el Museo del Prado con motivo de la exposición que se desarrolló en el Museo del Prado de Madrid entre el 28 de marzo y el 9 de julio de 2023. La pinacoteca había restaurado ‘La predicación de San Juan Bautista’ y la situó como principal referente de la muestra gracias al esfuerzo realizado de investigación, intervención y atribución histórica.
Aunque entre los expertos de Salamanca no había dudas de que la obra pertenecía a Renni, lo cierto es que la obra no se había incorporado al catálogo oficial debido a que se habían producido atribuciones a sus discípulos de la escuela italiana, en concreto a Simone Cantari. Sin embargo, la intervención realizada por la restauradora del Museo del Prado, Almudena Sánchez, ha eliminado todo tipo de dudas y se ha dado la autoría definitiva al pintor boloñés. La obra se trasladó el pasado 12 de enero del año pasado a los talleres del Museo del Prado para someterse a una “limpieza del polvo y el barniz oxidado” tras la última intervención que se realizó hace tres décadas, según detallaba el director del Servicio Diocesano de Patrimonio Artístico de la Diócesis, Tomás Gil.
(El cuadro de Guido Renni, “La predicación de San Juan Bautista”, en el retablo, próximo a la Inmaculada de Ribera)
La restauración ha sido financiada íntegramente por la pinacoteca madrileña que también se ha comprometido a hacer un estudio de la obra ‘La adoración de los pastores’, situada en el retablo del crucero de La Purísima. El objetivo, según detalla el experto de la Diócesis, es saber si la obra puede someterse a una futura intervención ya que en la actualidad se encuentra en muy mal estado.
La obra salmantina estuvo acompañada, en la exposición temporal de El Prado, por piezas de otros artistas de los siglos XVI y XVII: Tiziano, los Carracci, Caravaggio, Zurbarán, Ribera o Murillo.
Se conocerá a nivel mundial
“El cuadro se dará a conocer a nivel mundial y se garantiza al 100% la autoría de un gran pintor”, explicaba don Tomás Gil es el sacerdote encargado de velar por el gran patrimonio de la Diócesis de Salamanca. Considera una noticia importante la “atribución al 100% de Guido Renni” ya que hasta ahora no se tenía un pronunciamiento tan certero como el que han realizado los expertos del Museo del Prado. “Tras analizar la pincelada, el colorido y el clasicismo se considera que es una obra maestra, no de su círculo, sino del maestro”, incide. Para Gil esta atribución supone que el cuadro “se dará a conocer a nivel mundial” tras la incorporación de ‘La predicación de San Juan Bautista’ en el catálogo.
Para que haya sido posible la cesión, ha sido necesaria la autorización de las Madres Agustinas, propietarias de la obra y custodias a lo largo de décadas de gran parte del patrimonio de La Purísima. El sacerdote destaca que la intervención ha permitido recuperar el “colorido, la luminosidad y la atmósfera con la que se consigue la profundidad del espacio” gracias a la eliminación del óxido del barniz. También, según detalla, se ha tensionado el lienzo y se ha hecho una pequeña reintegración cromática para resolver fisuras detectadas en radiografías. Gil considera que la obra hay que enmarcarla dentro de la “plenitud del artista” y ayuda a contextualizar al artista y su llegada a Salamanca.
Así, detalla que Renni estaba muy influenciado por los hermanos Carracci, pero en Bolonia no tenía el reconocimiento económico por sus obras que deseaba. Se traslada a Roma para pintar en la Basílica de San Pedro y posteriormente a Nápoles donde se encontraba el foco artístico. “Allí debe conocer al virrey de Nápoles, que en aquella época era el duque de Monterrey que le hace el encargo para La Purísima”, detalla. “Gracias a ese contacto y a esa obra se le empieza a conocer en España y se le empiezan a adquirir obras para las colecciones reales”, detalla.
Para la Diócesis, tanto la atribución como la restauración es un “aliciente” que se conozca el cuadro “a nivel mundial” y se garantice que la obra pertenece a “un gran pintor”. Gil recalca que estos descubrimientos deben servir a la Diócesis para que se dé cuenta de la importancia de la conservación del patrimonio, la divulgación y la promoción. “Tenemos que dejarlo en las mejores manos, sobre todo en obras de primer orden, y en quien sabe, para que nos ayuden en las tareas de conservación y de restauración necesarias”.
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