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Absurdos con la llamada “brecha de género” 

Tres foramontanos en Valladolid 10 Dic 2024 - 07:23 CET
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Por José María Arévalo                                                

(Mujer en el trabajo)

En la web de la Junta de Castilla y León veo un apartado sobre subvenciones destinadas a empresas para fomentar la promoción profesional de la mujer en Castilla y León, entre ellas la “novación de contratos de trabajo que suponga una promoción profesional de carácter indefinido”. El motivo de estas ayudas es reducir las diferencias en retribución y contratación laboral en general, entre hombres y mujeres, lo que se ha  llamado “brecha de género” en la empresas.

Nunca me han parecido muy justificadas estas medidas de “discriminación positiva”, para favorecer a las mujeres, cuando es lo cierto que sin necesidad  de medidas especiales las mujeres están ya superando a los hombres profesionalmente, por ejemplo en número de jueces que ganan oposiciones. Pero es cierto que en sectores menos cualificados se producen estas brechas, y que es bueno tratar de evitarlas con medidas de apoyo. Recuerdo perfectamente -por haber trabajado profesionalmente en el caso, concretamente en el recurso que presentó la empresa- una sentencia del Tribunal Central de Trabajo que condenó a la Renault a admitir trabajadoras en las cadenas de su proceso de montaje, porque efectivamente hace cuarenta años se consideraba que por sus condiciones físicas las mujeres eran menos aptas para trabajar en puestos de cadena, muchos de ellos duros. Lo cierto es que ni siquiera había en los talleres servicios para mujeres, la verdad es que porque tampoco había solicitudes de ingresos de mujeres para estos puestos. Pero la mayor incorporación de la mujer al trabajo y la mejora de las condiciones de estos puestos con las nuevas tecnologías, planteaba la lógica incorporación de féminas a las cadenas de montaje. Así que a Renault no le quedó más remedio que poner wáteres para mujeres en los talleres y contratar chicas para las cadenas.

Recuerdo la sorpresa que nos llevamos cuando se atendió esta petición sindical formulada en conflicto colectivo, pues nos parecía imposible que los tribunales se pronunciaran obligando a contratar mujeres para las cadenas, inusual petición que ninguna norma laboral apoyaba, pero que efectivamente tenía una razón de peso detrás, de sentido común y amparada por el principio general de no discriminación.

Pero salvo estas primeras medidas para evitar la discriminación de la mujer, han proliferado tanto las exigencias legales en favor de las mujeres que ya se producen absurdos tan flagrantes como obligar a los partidos políticos a presentar tantas mujeres como hombres en las candidaturas electorales, o incluir en los consejos de administración de las empresas igual número de hombre y mujeres. A mí me parece completamente absurdo. Como veremos, en la Universidad de Salamanca la presencia de las féminas es mayoritaria, con más del 61 % de mujeres matriculadas.

Otro tanto me pasa con esto de las subvenciones de la Junta de Castilla y León. No tengo información concreta de la brecha de género real que puede existir en los ascensos en las empresas de la comunidad, incluso me parece difícil comprobarlo, pero si la hay, aquellas subvenciones estarían algo más justificadas. Lo que ya me parece absurdo es subvencionar la ocupación de puestos directivos por mujeres. Como si se premiara a las mujeres que ganan una oposición, por ejemplo a juez, con una subvención.

Veamos los detalles de este tema en la noticia que publicaba la prensa cuando la Junta anunció estas subvenciones, el año pasado.

“2.000 € para las empresas que asciendan a mujeres” titulaban. Y “Mañueco anuncia esta medida “para romper techos de cristal”. Así, El Norte de Castilla publicaba unas declaraciones de Recasens, PDG de Renault España y Portugal, en que decía que la diversidad de género es un objetivo del grupo, lo que le había permitido duplicar el numero de mujeres en plantilla en los últimos 19 años, pasando del 10,35 % en 2012 a 20,53% en 2.022, que aunque no es muy alta supera la media nacional del sector que es de 16,94. Y que tiene objetivos claros de presencia de mujeres en los comités de dirección.

Por su parte la Gaceta Regional de Salamanca recogía que “la Junta de Castilla y León incentivará a las empresas que asciendan profesionalmente a las mujeres. Así lo anunció ayer el presidente autonómico, Alfonso Fernández Mañueco, quien aseguró que desde su Gobierno quieren contribuir al avance laboral de la mujer. Para ello, la Junta destinará, en principio, medio millón de euros a un programa “para romper techos de cristal”, tal y como indicó en una nota de prensa.

En concreto, incentivará con 2.000 euros el ascenso o cambio de categoría de la mujer a funciones de más responsabilidad, cualificación y salario, así como su paso de jornada parcial a jornada completa. Este apoyo subirá a 2.800 euros si se trata de ocupaciones donde la mujer está infrarrepresentada. La mejora debe producirse entre el 1 de enero y el 31 de octubre de este año. Hasta esa fecha se podrá solicitar. Se trata, según ha señalado el presidente, de otro ejemplo de la colaboración de la Junta con las empresas a favor de la igualdad, como el Programa ‘Empresas comprometidas con la igualdad’; el Programa IOEmpresas, que el año pasado ayudó a 234 compañías para desarrollar planes de igualdad; el Programa Empleo y Mujer Castilla y León, que benefició en 2022 a 311 mujeres; o el STEM TALENT GIRL para cerrar la brecha en estudios de ciencia y tecnología, que el curso pasado actuó en más de 200 centros educativos de Castilla y León.

El presidente de la Junta de Castilla y León aseguró que en la Comunidad hay el mayor número de mujeres trabajando de toda la historia: más de 469.000. Hay 11.300 mujeres en puestos directivos en las empresas de Castilla y León, 2.000 más que hace cinco años. Un aumento importante, del 21,5 por ciento , que tiene, según ha enumerado el presidente, tres claros factores: la valía y el talento de las propias mujeres; el compromiso con la igualdad por parte de las empresas; y el trabajo de las asociaciones y de los diferentes poderes públicos.”

Persiste la brecha de género: solo 10 doctoras ‘honoris causa’

Y añadía que la brecha de género persiste en el sistema universitario español, aunque la situación ha mejorado entre las catedráticas, con un 6 % más en cuatro , y tiene su fiel reflejo en el número de mujeres reconocidas como doctoras ‘honoris causa’ . Salamanca forma parte del reducido grupo de seis instituciones académicas que han distinguido con su título honorífico a una decena o más mujeres.

Según un informe dirigido por la directora de la Unidad de Igualdad de la Universidad de Salamanca, Inmaculada Sánchez, a la cabeza se sitúa la Universidad Autónoma de Barcelona, que ha investido como doctoras ‘honoris causa’ a 15 mujeres; le sigue la Complutense, con 14; la de Alicante, con 13; y Salamanca, Valencia y Rovira i Virgili han reconocido a 10 féminas. La mayoría de las distinciones se han producido a partir de los años 90. En el caso concreto del Estudio salmantino, ocho de las diez galardonadas recibieron el reconocimiento en los últimos veinte años.

 

Hay que reconocer que el actual equipo rectoral ha trabajado de forma especial en este ámbito. Santa Teresa de Jesús fue la primera mujer en recibir el título honorífico en el año 1922, tres siglos después de su muerte. Cinco años después la reconocida fue Kirsten Orsen y en 2008 María Telo. En 2018 fue el turno de Rebeca Grynspan, Adela Cortina y Victoria Camps; en 2019 de Rocío Fernández-Ballesteros García; en 2021 de Ana Blandiana; y en 2022 de María Ángeles Durán Heras y Rita Segato.

Mientras el número de doctoras ‘honoris causa’ sigue siendo aún muy bajo, la situación va cambiando entre las catedráticas, con un 6% más de mujeres en el Estudio salmantino en los últimos cuatro años. En la actualidad, la Universidad de Salamanca cuenta con 90 catedráticas en su claustro docente que representan el 34,5 % de las 261 cátedras del Estudio, máximo escalón académico.

La presencia de las féminas, sin embargo, es mayoritaria en la institución académica, con más del 61 % de mujeres matriculadas. “La Universidad va por delante de otros ámbitos en cuanto a la presencia de mujeres en la estructura laboral”, asegura el vicerrector de Profesorado, David Díez.

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