Por Carlos de Bustamante
( En una corrida)
El Boletín Oficial de Castilla y León publicaba el 18 de marzo de 2024 el inicio del plazo de audiencia pública del nuevo reglamento de espectáculos taurinos y escuelas taurinas en Castilla y León. Se trata del proyecto de decreto del que está llamado a ser el nuevo régimen jurídico en la materia en la Comunidad. En el mes anterior, y durante dos jornadas en Alba de Tormes y Salamanca, se analizó la normativa y los posibles cambios de cara a mejorar la puesta en escena y la norma de los espectáculos taurinos de Castilla y León. Se estudiaron los nuevos útiles y propuestas para elaborar el reglamento de la Comunidad. Veamos lo tratado.
De todas las propuestas que se pusieron de largo en Alba, la que más y mejor acogida tuvo fue el nuevo estribo derecho tradicional acolchado, con gomaespuma de 5 centímetros de espesor, revestido de un tejido de fibra de kevlar impenetrable que protege del golpe a los toros a la hora del encuentro con el peto. Esta innovación sirve para amortiguar ruidos e impactos en el tercio de varas. Minimiza al toro el riesgo durante el desarrollo de la suerte de varas evitando traumatismos, lesiones oculares al estar acolchado con goma espuma de alta densidad que cubre el estribo de hierro sobre el que asienta la pierna derecha el picador.
Javier Lorenzo comentaba en la Gaceta Regional de Salamanca, al respecto, que “cualquier cambio o innovación genera dudas y, a la vez, merece un margen de confianza para llevar a una mejor versión del espectáculo. Eso sirvió de argumento al Seminario taurino de la Junta de Castilla y León que se celebró en las dos últimas jornadas en Alba y Salamanca en busca de armonizar y redactar un nuevo reglamento de los espectáculos taurinos. Innovar para evolucionar y para crecer, también para mirar al futuro. Sin embargo, dejó demasiadas dudas. Y pocas voces conformes.
Al cambio histórico que se planteó de cara al horizonte le faltó contundencia. A los argumentos teóricos que abrieron una puerta a la evolución de cara al futuro le faltó la ratificación con los hechos. Una modificación con dos objetivos fundamentales, que se basó en apostar más por el toro y darle la importancia y la plenitud que nunca debió de perder para potenciar más su juego y tratar de aprovechar al máximo la efervescencia de su bravura y, por otro, lado también adaptar la tauromaquia a la nueva sensibilidad de la sociedad.
“Se trata de eliminar la sangre innecesaria y prescindible que hay en el espectáculo”, afirmó Antonio Purroy en la presentación de los nuevos útiles. Y ahí puntualizó Victorino Martín, presidente de la Fundación del Toro de Lidia, reconociendo el trabajo del Instituto Internacional de Investigación en Tauromaquia que presentó los útiles innovados a partir de los resultados obtenidos en más de cuatrocientos toros, tanto en España como en Francia, en los últimos años. Sin embargo, en la puesta de largo no funcionaron como se esperaba.
La suerte de varas llegó como la piedra filosofal en la que se asentaban todas las dudas y se encontró con la negativa de la mayoría de los profesionales. La polémica sigue abierta y con pocos visos de encontrar continuidad. El menor sangrado en la prueba experimental fue evidente a unos toros que, en la mayoría de los casos, apenas necesitaban castigo. Quedó en entredicho si ese castigo más administrado y medido también serviría y sería efectivo para toros con mayor envergadura y fortaleza en plazas de mayor relevancia o en las que manda el toro. Los profesionales fruncieron el ceño. Ahí radicaba uno de los principales objetivos marcados desde primera hora: terminar con el monopuyazo, que ni hace bien al toro ni tampoco beneficia la brillantez del espectáculo. Es más, lo limita.
La nueva puya no abrió ninguna ventana de futuro porque dejó muchos interrogantes. De los seis útiles innovados, el que más y mejor nota sacó fue el estribo derecho acolchado del picador, revestido de un tejido de fibra de kevlar impenetrable que evita las lesiones en la testud del toro en el encuentro con el peto. Los nuevos punzones de las divisas y las banderillas quedaron en entredicho, con el aval de un menor tamaño les faltó la contundencia para mantenerse en lo alto. Demasiadas se fueron al suelo el día clave con todos los ojos pendientes. La evolución, con sus fallos y aciertos, sigue con el reto y necesidad de adaptarse a los nuevos tiempos.
Mantener el rito y la estructura íntegra del festejo
Una de las claves en las que coincidieron todos los intervinientes en las jornadas taurinas es tratar de evolucionar y adaptarse a las nuevas sensibilidades de la sociedad mantiendo intacta la estructura de la lidia y el desarrollo de las diferentes suertes. Tan importante como los útiles es la forma de hacer las suertes. Los útiles que mejoren la lidia y potencien el juego del toro bravo bienvenidos sean, pero tanto o más importante que los trebejos es la forma de hacer las diferentes suertes, una de las claves para mejorar el juego del toro y así poder extraer el mejor juego de su bravura.
“Las novedades de la normativa entrarán en vigor en 2024”, reseñaba el artículo que había manifestado el consejero Juan Carlos Suárez-Quiñones, que inauguró la segunda jornada del seminario en el que se vio con buenos ojos la incorporación de la nueva espada y el estribo innovado.
Estos son los pilares en los que se asienta la redacción de las novedades del nuevo reglamento de espectáculos taurinos de Castilla y León en los que trabaja el organismo regional y que ha tenido su punto de encuentro los dos últimos días en el encuentro que ha tenido lugar tanto en Alba de Tormes como en Salamanca con profesionales taurinos de todos los ámbitos: La unificación normativa en una reglamentación referida a espectáculos y a escuelas taurinas; la reducción de cargas administrativas, como sustituir la documentación por la figura de la declaración responsable o la reducción de plazos; incrementar la seguridad en los festejos populares, mediante la adecuación de los equipos médico-sanitarios en función de la peligrosidad del festejo, o la limitación de la duración máxima de los festejos; potenciar la formación taurina (se aumenta la edad máxima para ser alumno de las escuelas, se potencia la figura del profesorado en la formación práctica y se clarifican algunos aspectos controvertidos en la actual regulación); modernizar determinadas prácticas de lidia, a petición de los profesionales; y potenciar la figura de los veterinarios como garantes del bienestar animal.
La segunda jornada del Seminario la inauguró el consejero de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, Juan Carlos Suárez-Quiñones, y se estructuró en torno a cuatro mesas de trabajo: la primera, referida a los espectáculos taurinos populares, festejos de notable importancia en Castilla y León al ser la segunda comunidad autónoma con más realizados; la segunda, destinada a los profesionales taurinos; la tercera, relativa a la seguridad y formación de los festejos, y la última, referida a la afición y crítica taurina. De este encuentro también se valoró la inclusión, o no, de alguno de los útiles innovados que se presentaron el lunes en Alba de Tormes, donde en principio únicamente se proponen para incorporar al próximo texto el nuevo estoque así como el estribo derecho acolchado del picador. El resto ha dejado demasiadas dudas y en el mejor de los casos están pendientes de revisar. Esta y las otras consideraciones sirvieron para el último paso en ese primer borrador de lo que está llamado a ser el nuevo reglamento taurino de Castilla y León, que inicia su tramitación y que, según palabras de Suárez-Quiñones, tiene un “largo trabajo por delante”, por lo que no se atrevió a dar fechas y lo máximo que hizo fue atisbar que tal vez ya “para la próxima temporada”. Suárez-Quiñones señaló el valor cultural que el mundo de la tauromaquia tiene, añadiendo además que es un sector muy importante de creación de riqueza y tiene implicaciones positivas de carácter turístico, medioambiental, económico y de empleo. “Esto es especialmente notable en Castilla y León”.
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