Por Carlos de Bustamante
(Territorio Artlanza, recreación de Félix Yáñez de un pueblo medieval en Quintanilla del Agua, Burgos)
Es la primera noticia que tenía, que la «escultura más grande del mundo», está en Castilla y León. Y ello porque la crisis económica de 2008 obligó al escultor Félix Yáñez a reinventarse. Inesperadamente, y su obra se ha convertido en todo un fenómeno artístico
Se trata de un poblado medieval, Territorio Artlanza, como se conoce este curioso lugar situado en Quintanilla del Agua (provincia de Burgos), es una recreación de un pueblo medieval a gran escala en el que no vive nadie pero tampoco se considera un decorado al uso, aunque haya acogido la grabación de videoclips o cortometrajes.
Su creador -explicaba La Gaceta Regional- es el escultor Félix Yáñez, quien aprendió el oficio observando como trabajaba un vecino del pueblo que se convirtió en su maestro. Como consecuencia de la crisis económica que tan duramente golpeó a España, sus cerámicas dejaron de venderse en las ferias y no tuvo más remedio que buscar otra alternativa para ganarse la vida. Poco a poco fue ampliando la pintoresca decoración con la que había ornamentado su taller, dándole una apariencia de pueblo castellano medieval. Los visitantes cada vez eran más y las donaciones, tanto económicas como de materiales, fueron creciendo.
Su encanto no tiene comparación, pero es el pueblo más infravalorado de Castilla y León. La obra, cuya creación comenzó sin ningún tipo de pretensión turística, abarca actualmente 30.000 metros cuadrados, en los que se puede pasear, entre otros lugares, por una taberna, museos, una escuela o una ermita. Además, durante el confinamiento, Félix construyó una zona infantil para que los más pequeños también puedan disfrutar de esta espectacular construcción.
Este «pueblo», que lleva 16 años creciendo, se ha convertido en un interesante punto dispuesto a recibir visitantes que quieran transportarse a una villa medieval, de lunes a domingo pagando su correspondiente entrada, ocho euros los adultos y cuatro los niños.
El escultor, que supo reinventarse tras quedarse sin trabajo, ha superado sus propias expectativas, recibiendo maravillosas críticas de los visitantes de la denominada «la escultura más grande del mundo creada por una sola persona«.
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