Por José María Arévalo
(Piezas incautadas por la Guardia Civil de Palencia durante la operación ‘Fogata’)
La Guardia Civil contabilizó durante el año 2022 25.874 servicios preventivos en entornos donde se ubican elementos robados de nuestro patrimonio de Castilla y León, que pueden ir desde iglesias a yacimientos arqueológicos.
Castilla y León, tierra de arte y de historia, repleta casi en cada uno de sus rincones de obras, de patrimonio artístico, cultural… es decir, de elementos de atracción para los amigos de lo ajeno, que ven en estos elementos una forma de enriquecer sus bolsillos a costa de lo piezas privadas, pero principalmente de la caja común de todos los castellanos y leoneses. El arte y la historia siempre ha sido objeto de deseo. Por ello, Castilla y León -publicaba la prensa local- registró 57 infracciones contra el patrimonio histórico en cuatro años, con altibajos que van desde los 16 de 2019 a los once de 2020, para subir en 2021 a 19 y volver a descender a once el pasado año 2022.
Aunque es un asunto «muy importante en el ámbito delictivo, porque la seguridad del patrimonio debe importar a todos», ahora mismo, por fortuna, no es un problema, tal y como afirmaba el teniente coronel jefe interino de Zona, Jorge Juan Pérez Rodríguez. «La realidad es que el número de infracciones penales en Castilla y León en esta materia es bajo. Hay que tener en cuenta que solo en la Guardia Civil registramos 3.000 infracciones penales en total al mes, con lo que esta cifra contra el patrimonio histórico es anecdótica», matiza.
Para llegar a contabilizar estos bajos datos, el trabajo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado empieza desde la base, desde las operaciones y los municipios más pequeños, incluso los que están semiabandonados pero mantiene su iglesia. «Lo que estamos haciendo da resultados, porque el número de delitos es bastante bajo en los últimos años y quiere decir que tenemos que seguir. No muestra una situación grave», defiende.
Solo en 2022, la Guardia Civil computó 25.874 servicios preventivos en entornos donde se ubican estos elementos, que pueden ir desde ermitas e iglesias algo apartados de los núcleos a yacimientos arqueológicos. «Comprobamos que los elementos están, que no han sido sustraídos», sostuvo Pérez Rodríguez, quien destacó también los canales de comunicación con los titulares de las obras de arte, con quienes se pueden entrevistar asiduamente. También encienden la luz de alarma cuando les avisan de vehículos sospechosos o analizan intentos de robo que no se ha denunciado. «Vamos chequeando en nuestro sistema que se ha prestado servicio ahí y cotejamos», comenta.
Una herramienta que facilita esta prevención es que Guardia Civil y Policía Nacional tienen georreferenciados todos los puntos catalogados como patrimonio histórico, algo que se elabora, continuó el teniente coronel, en base a parámetros de riesgo de actividad delictiva, su valor, posicionamiento aislado o no, medidas de seguridad, etc. «Sobre esas premisas establecemos servicios preventivos en las inmediaciones de esos lugares, con periodicidad determinada», argumenta.
Recuperación de piezas
El otro eje del trabajo de las Fuerzas y Seguridad del Estado en materia de patrimonio histórico es la recuperación de los elementos robados. Desde 2007 hasta marzo de 2023 el cómputo es de 38.938 piezas que han vuelto a manos de sus propietarios. Entre ellas, hay objetos arquitectónicos como pilares, arcos y esculturas, alfombras, armas, bordados, cerámicas, cristalería, dibujos, fotos, grabados, iconos, instrumentos musicales, juguetes, libros y documentos antiguos, medallas, monedas, objetos religiosos, orfebrería, joyas, prendas de vestir o relojes.
Algunas de estas operaciones más significativas son, por ejemplo, ‘Fogata’, en la que se recuperaron numerosos elementos arquitectónicos, como arcos, columnas y una pila bautismal del siglo XIII, robados en iglesias y casas antiguas de toda la Comunidad, y que se saldó con doce detenidos. También ‘Badajo’, en 2011, que acabó con la imputación en Valladolid de una persona que había robado, al menos, en nueve iglesias de la provincia, de los que sustraían principalmente objetos litúrgicos de plata (cálices, copones, candelabros, ánforas y porta viáticos). La operación ‘Alejandro’, en el mismo año, concluyó en Arévalo (Ávila) con la recuperación de siete pinturas de autores como Sorolla, Dalí, Gustavo Doré y diversas joyas, que habían sido sustraídas diez años antes en una vivienda de Maella (Ávila). Se averiguó cuando una de las obras se trataba de vender en una galería de Londres (Inglaterra).
También la operación ‘Biblio’, que logró recuperar 151 libros de los siglos XVII y XVIII pertenecientes a tres templos de la provincia de Palencia, gracias a que un particular había puesto a la venta a través de internet uno de ellos. La operación ‘Relieves’ obtuvo en Londres dos relieves visigodos del siglo VII sustraídos en 2004 de la Ermita de Nuestra Señora de las Viñas de la localidad de Quintanilla de las Viñas (Burgos).
En fin, estupenda labor de nuestra Guardia Civil para preservar nuestro patrimonio. Enhorabuena.
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