Por José María Arévalo
(El filósofo y teólogo Manuel García Morente)
Interesante figura la de Manuel García Morente, que fue el orteguiano que abrazó la fe desde la razón. El volumen ‘Escritos autobiográficos y epistolario’, editado en 2023 por el doctor en Filosofía Juan Carlos Infante Gómez, ha recuperado los escritos del pensador añadiendo a su epistolario más de 70 cartas que dan cuenta de su ejemplar proceso de conversión. El libro forma parte de la colección del Instituto CEU de Humanidades Ángel Ayala. En él se reúnen todos los textos agrupados bajo el género «Escritos autobiográficos» publicados en 1996 en la edición de Obras completas del pensador andaluz, debida a Juan Miguel Palacios y Rogelio Rovira.
Los escritos recogidos son: El «Hecho extraordinario», el Diario de los Ejercicios Espirituales, hechos por nuestro filósofo antes de recibir la ordenación sacerdotal, y un Epistolario que aumenta considerablemente el publicado y que constituye la principal aportación del nuevo libro.
De esta suerte, a las cuarenta y cuatro cartas aparecidas entonces se añaden ahora setenta y cuatro, publicándose dieciséis de ellas por primera vez; en total, ciento dieciocho cartas dirigidas a más de veinticinco corresponsales, entre los que cabría destacar a Unamuno, Ortega y Zubiri. La correspondencia publicada, la más completa de la que disponemos, enriquece la biografía intelectual y espiritual de Manuel García Morente (1886-1942) que él mismo expone en sus escritos autobiográficos.
EXILIO Y EPIFANÍA
García Morente ganó muy joven la cátedra de Ética en la Universidad Central de Madrid. Desde entonces colaboró intensamente en muchas de las empresas editoriales patrocinadas por Ortega, con quien trabó una intensa amistad. Traductor infatigable y profesor de admirable claridad expositiva, sus libros y ensayos filosóficos le convirtieron, desde esos primeros años, en uno de los más destacados pensadores españoles del siglo XX. En 1931, mediante elección unánime, ocupó el decanato de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid, adquiriendo durante esos años dicha facultad prestigio internacional.
En agosto de 1936 el yerno de Morente fue asesinado en Toledo por miembros de la Federación Anarquista Ibérica (FAI), quedando su hija viuda a los veintidós años, y huérfanos de muy pocos meses sus dos nietos. Destituido como decano y depurado como catedrático, fue avisado por Julián Besteiro de que su vida corría peligro y tuvo que salir de España para refugiarse en París.
Agobiado y afligido por las enormes dificultades para sacar a su familia de España y llevarla a Francia con él, su ordenada reflexión filosófica sobre el curso de su vida desde el estallido de la Guerra Civil culminó en su conversión religiosa, a la cual se añadió, recuperada ya su fe, la singular vivencia considerada por él como un hecho sobrenatural y razonable, y que describió magistralmente en el conocido documento El «hecho extraordinario».
UNA VIDA DE PROVIDENCIA Y LIBERTAD
La mayoría de las cartas publicadas comprenden el último sexenio de su vida, e ilustran, de forma variable, su proceso de conversión iniciado en la capital francesa, un periodo de marcado sentido religioso en el que fe, vida y razón aparecen sustancialmente unidas. Esta nueva edición de escritos finaliza con el «epílogo» titulado García Morente, nuestro padre, debido a sus dos hijas, que nos ofrece una visión personal e íntima de nuestro filósofo de extremado valor.
El prestigio intelectual y moral de Morente fue en todo tiempo muy alto, tanto en el ámbito universitario como en su vida privada y familiar. Alejado de convicciones religiosas desde sus años de bachillerato, su honestidad ética le hacía pensar en la necesaria fidelidad que toda persona debía tener a sus propias creencias, reflejo de su apertura hacia el hecho religioso que le caracterizó siempre.
Tras su conversión, Manuel García Morente no renunció al magisterio de Ortega. Más bien al contrario, la recuperación de su fe vino a otorgar una nueva luz a la filosofía de la razón vital, cuyas concepciones no tuvo tiempo de integrar con el pensamiento de Tomás de Aquino y la verdad cristiana católica. Una nueva luz que movió a Morente a buscar otra noción de vida más allá de Ortega. Así, para el pensador andaluz “mi vida la hago yo, pero con un trazado circunstancial y vocacional no elegido por mí, que podría libremente aceptar o rechazar, y que me es dado o propuesto no por el puro azar”. Morente introdujo así en su concepción de la vida la idea de providencia, junto con la idea de libertad como aceptación de la voluntad de Dios.
BIOGRAFÍA
Manuel García Morente (Arjonilla, 22 de abril de 1886-Madrid, 7 de diciembre de 1942) sacerdote, filósofo, teólogo, hispanista y traductor español, fue alumno de la Institución Libre de Enseñanza y colaborador en su cuadro de profesores. Convertido al catolicismo, fue ordenado presbítero en 1940.
Era hijo de un padre anticlerical volteriano y de una madre ferviente católica. Tuvo una educación europeísta de alta formación intelectual. Cursó el bachillerato en el Liceo de Bayona, y se licenció en Letras en la Universidad de Burdeos en 1905. Ya en España, se integró en la Institución Libre de Enseñanza (1906), gracias a la cual viajó a Alemania, becado por la Junta de Ampliación de Estudios. Allí se inició en la filosofía de los neokantianos de Marburgo: Cassirer, Cohen y Natorp.
En 1912 obtuvo la cátedra de Ética de la Universidad de Madrid. A partir de entonces, se dedicó a la docencia, actividad en la que adquirió fama como autor de exposiciones claras, de alto valor didáctico. En aquel momento, su pensamiento recurría al kantismo —su tesis doctoral versó sobre La estética de Kant (1912); escribió la monografía La filosofía de Kant, Una introducción a la filosofía (1917).
Por otra parte, fue traductor de las principales obras de Inmanuel Kant, tarea que emprendió entre 1912 y 1928 para la editorial Victoriano Suárez: la Crítica del juicio en 1914 (dos tomos), la Crítica de la razón pura en 1928 (dos tomos), la Crítica de la razón práctica en 1918 (dos tomos) y la Fundamentación de la metafísica de las costumbres en 1921. Incluso, las principales editoriales actuales editan las obras kantianas reimprimiendo las traducciones de García Morente. Asimismo tradujo por vez primera las Investigaciones Lógicas de Edmund Husserl en 1928 (cuatro tomos) (con la dirección de José Gaos), o La decadencia de Occidente de Spengler en 1922 (cuatro tomos), para la entonces editorial Espasa-Calpe; y el Origen del conocimiento moral, de Franz Brentano en 1927, para la Revista de Occidente.
Se interesó por el kantismo y el bergsonismo — de ahí su obras La filosofía de Bergson (1917) y La filosofía de Kant (1917). Estudió la filosofía del momento alemana de Rickert, Simmel, Scheler y Hartmann, tomando partido por el estudio de la axiología. Escribió artículos para la Revista de Occidente, así como investigaciones teológicas. Ya en los años veinte se interesó por el biologismo histórico.
En 1930, García Morente fue nombrado subsecretario de Educación Pública y, en 1932, fue nombrado decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid. Allí se convirtió en el artífice de la nueva Facultad en los terrenos de la Ciudad Universitaria, en estrecha colaboración con el arquitecto Agustín Aguirre. Durante estos años, García Morente publicó El mundo del niño (1928), Ensayos sobre el progreso (1932), Ensayo sobre la vida privada (1935) y El ámbito anímico (1935).
En 1933 organizó y participó, junto al arqueólogo Antonio García y Bellido, en la expedición que, a bordo del Ciudad de Cádiz, recorrió durante cuarenta y ocho días los principales yacimientos arqueológicos del Mediterráneo y es conocida como crucero universitario por el Mediterráneo de 1933.
Tras el inicio de la Guerra Civil, en 1936, destituido de sus cargos en la Universidad Central, García Morente se trasladó a París. En esta ciudad, en la madrugada del 29 al 30 de abril de 1937, después de escuchar por la radio un fragmento del oratorio La infancia de Cristo de Hector Berlioz, experimentó una profunda vivencia de transformación interior, a la que se refirió como «el hecho extraordinario»; esa experiencia desencadenaría su conversión al catolicismo.
En julio de 1937 marchó a Argentina, donde fue profesor en la Universidad Nacional de Tucumán, actividad de la que proceden sus Lecciones preliminares de filosofía (1938). En su obra Idea de la Hispanidad (1938) expone, a través de conferencias pronunciadas el 1 y 2 de junio de 1938, su visión sobre el estilo y los valores de la Hispanidad. En junio de 1938 volvió a España para iniciar su formación como seminarista en Pontevedra y, siendo admitido en el Seminario de Madrid durante 1939, recibir el orden sacerdotal de presbítero en 1940.
Fue miembro de número de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Los últimos años de su vida, ya asimilada la filosofía tomista (entre sus escritos inéditos se encuentra la traducción de las cinco primeras cuestiones de la Suma teológica), los dedicó a completar sus estudios sobre la Filosofía de la historia de España (1942). En su obra póstuma Ideas para una filosofía de la historia de España (1943) plantea la existencia de una idea eterna de España en torno a la noción de Hispanidad, así como al desarrollo de las metafísicas especiales larvadas en su diferenciación de los distintos ámbitos de la realidad: físico, psíquico, ideal, axiológico, histórico y sobrenatural. Murió en Madrid el 7 de diciembre de 1942. Posteriormente, Juan Zaragüeta publicó su obra Fundamentos de filosofía (Madrid, 1967, 6.ª ed.), utilizando en ella escritos de García Morente.
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