Por José María Arévalo
(Cerca de la laguna de las Yeguas)
Como zamorano, conozco bien el Lago de Sanabria, a cuyas orillas acampamos un grupo de bachilleres durante una semana en los años cincuenta y lo pasamos estupendamente. Pero desconocía la ruta de senderismo que propone Gustavo Higueruela en Runner’s World España, que recojo ahora con el mayor interés. “La ruta de senderismo en Zamora para disfrutar del mayor lago glaciar de la península ibérica” titulaba este artículo, que recogía: “Seguimos nuestro periplo por España en busca de algunas de las mejores rutas de senderismo para nuestro lectores. Hoy os traemos un recorrido muy interesante por la provincia de Zamora, conocida por albergar el lago glaciar más grande de la península ibérica. Os hablamos de la ruta de senderismo que recorre el Parque Natural del Lago de Sanabria y Sierras Segundera y de Porto, ubicado en el noroeste de la provincia, que además del famoso lago es también conocida por sus impresionantes paisajes montañosos y su biodiversidad.
La ruta que os proponemos comienza en el pueblo de Ribadelago, situado a orillas del lago. Desde aquí, podemos tomar el sendero que lleva a la Cascada de Sotillo, sin duda una de las joyas naturales del parque. Este recorrido circular es de dificultad moderada y tiene una longitud de aproximadamente 14 kilómetros, por lo que lo recomendamos para senderistas con una condición física media.
Comenzamos ascendiendo suavemente a través de un bosque de robles y castaños, que son perfectos para descansar a la sombra al fresco durante los meses más cálidos. A medida que avanzamos, el sonido del agua se hace más presente, anunciando la proximidad de la Cascada de Sotillo, una verdadera maravilla natural con una caída de más de 20 metros. Esta cascada está especialmente bonita en primavera, cuando el deshielo aumenta el caudal del agua.
(Cascada de Sotillo)
Después de disfrutar de la cascada, el sendero continúa ascendiendo hasta llegar a un mirador natural desde donde se puede apreciar una vista panorámica del valle y del Lago de Sanabria. Este es un buen lugar para hacer una pausa, disfrutar del paisaje y tomar algunas fotografías. Desde el mirador, el sendero desciende de nuevo hacia Ribadelago, completando una ruta circular que permite explorar diferentes aspectos del parque.
Además de la belleza natural, esta ruta nos ofrece la oportunidad de observar una rica fauna y flora. Es sencillo avistar aves rapaces como el águila real, el halcón peregrino, la perdiz pardilla o el alcaudón dorsirrojo durante la caminata, así como mamíferos como el corzo y el jabalí si tenéis algo de suerte. En cuanto a la vegetación, en esta zona natural destacan los bosques de robles y castaños.
El Parque Natural del Lago de Sanabria y Sierras Segundera y de Porto no solo es un paraíso para los amantes del senderismo, sino también un lugar de gran interés cultural e histórico. Por ejemplo, en Rabanillo de Sanabria os recomendamos visitar la Casa del Parque natural Lago de Sanabria y Sierras Segundera y de Porto, que ofrece información sobre la formación geológica del lago y la historia de la región. Además, el parque alberga varios restos arqueológicos, como castros y necrópolis, que nos ofrecen una valiosa lección sobre la presencia humana en la zona desde tiempos prehistóricos.”
ORIGEN DEL GLACIAR DE MESETA
Ampliamos esta información con la que proporciona Wikipedia. El origen de este espacio natural se sitúa en las fases más frías del Cuaternario, cuando en Sanabria se establecieron las condiciones glaciares que afectaron notablemente al modelado de sus montañas. Durante este período, el límite de las nieves perpetuas se estableció en torno a los 1600 m s. n. m. (metros sobre el nivel del mar), lo que permitió que durante la glaciación del Würm en la altiplanicie de la sierra, se establecieran grandes acumulaciones de hielo y nieve, originando un glaciar de meseta o casquete. De él divergían largas y potentes lenguas de hielo encajadas en los anteriores valles fluviales. Hace 10 000 años la glaciación terminó y la lengua glaciar se retiró dejando al descubierto amplios y profundos valles, circos glaciares, rocas aborregadas, estrías glaciares, morrenas, el lago y más de 20 lagunas diseminadas por la sierra.
El lago de Sanabria es el elemento más característico de este territorio, el mayor lago de origen glaciar de la península ibérica, con 318,7 ha y una profundidad máxima de 53 m. Además, y dispersas por la sierra, se pueden encontrar más de una veintena de lagunas, diversos cañones demostrativos de la misma acción glaciar cuaternaria e innumerables cascadas y regatos que han dado origen a una zona con increíbles valores estéticos y paisajísticos.
Este espacio natural fue declarado parque natural en 1978, aunque desde 1946 cuenta con la protección de la administración bajo la figura de Sitio Natural de Interés Nacional. Esta declaración persigue el objetivo de preservar la especial morfología que esculpieron en sus rocas los glaciares cuaternarios, la riqueza de su flora y de su fauna y la pureza de las aguas del mayor lago glaciar de la península ibérica y de las más de 20 lagunas que componen. El parque ocupa una superficie de 22 679 ha que afectan, parcial o totalmente, a los términos municipales de Galende, Cobreros, Trefacio y Porto, con una altitud que varía entre los 997 m s. n. m. en las orillas del lago, hasta los 2127 m s. n. m. del pico de Peña Trevinca. Con el fin de reforzar la conservación de este espacio natural, la Junta de Castilla y León aprobó el pasado 5 de noviembre de 2015 el anteproyecto de ley por el que se amplía la superficie de este parque natural hasta alcanzar las 32 302 ha.
(Lago de Sanabria)
Además, desde el 9 de junio de 2015 forma parte de la reserva de la biosfera transfronteriza Meseta Ibérica, tras su declaración por la Unesco, junto a otros espacios naturales protegidos españoles y portugueses, como son los parques naturales de Arribes del Duero en territorio español y del Duero Internacional en la parte lusa, así como diversos espacios de la Red Natura 2000, como los Cañones del Duero, las Lagunas de Villafáfila, la Sierra de la Culebra o la Albufera del Azibo y Romeo, entre otros.
El lago está situado en el parque natural del lago de Sanabria, y se enmarcado en una cuenca exorreica donde el río Tera constituye el principal sistema hídrico de entrada y salida del sistema lacustre. Existen seis embalses en la cuenca hidrográfica del lago, denominados: embalse de Puente Porto, embalse de Playa, embalse de Cárdena, embalse de Garandones, embalse de Vega de Tera y embalse de Vega de Conde. Además, en la cuenca hidrográfica del lago de Sanabria existe una gran cantidad de humedales de pequeña extensión.
FLORA
Alrededores del lago. La especial localización de este espacio natural, en el límite de la zona húmeda y templada, ha propiciado que presente una gran riqueza florística, con más de 1500 especies vegetales. Esta gran diversidad botánica es, en buena parte, consecuencia de su situación geográfica. Las montañas sanabresas son el límite entre el clima atlántico y el clima mediterráneo. Esta circunstancia, junto con las diferentes orientaciones de sus laderas, sus valles y sus cimas van a determinar la influencia predominante de dos ambientes. Por un lado, las laderas orientadas al norte y al oeste son de predominio atlántico. Por otro lado, las de exposición sur y este tienen características mucho más mediterráneas. Además, las condiciones extremas en que se desarrolla la vegetación de las cumbres más altas, van a permitir la existencia de una flora rara y muy adaptada, hasta el punto de que algunas especies (Ranunculus parnassifolius o Armeria bigerrensis) son verdaderas reliquias vivas de la época de las glaciaciones que han llegado hasta nuestros días, sobrevivido y evolucionado aisladas en estas cumbres desde hace más de 10 000 años.512
El agua es también otro factor de diversidad. La abundancia de arroyos, manantiales, lagunas, turberas y zonas encharcadas permiten la existencia de una flora acuática característica y adaptada a las características de aguas limpias, ácidas y escasamente mineralizadas que se encuentran en este espacio natural. Entre estos ambientes húmedos destacan las turberas por su rareza en latitudes tan bajas, constituidas por masas compactas de diferentes especies del musgo Sphagnum y que pueden alcanzar varios metros de espesor, que no tienen parangón en ningún otro lugar de la península ibérica. Estas turberas son el hábitat preferido de la Drosera —pequeña planta carnívora— y de algunas especies de Sphagnum de difícil localización en otros puntos de la península o incluso de presencia limitada a esta zona.
El bosque dominante es el del robledal (Quercus pyrenaica), cuyos ejemplares no suelen sobrepasar los 1500 m s. n. m. y que en están bien adaptados para afrontar los fríos del invierno y el prolongado estiaje. Este árbol, que en Sanabria recibe el nombre de carballo, ha sido aprovechado desde antiguo en la economía doméstica sanabresa, tanto en la construcción de sus hogares tradicionales, como para leña.
En las vaguadas frías y húmedas, principalmente en las márgenes del río Tera o de algunos arroyos, es frecuente que los robles sean sustituidos por alisos (Alnus glutinosa), abedules (Betula pubescens), avellanos (Corylus avellana), serbales (Sorbus aucuparia), e acebos (Ilex aquifolium). También es frecuente observar la presencia de tejos (Taxus baccata) centenarios y enebros (Juniperus), muchos de ellos verdaderos supervivientes de algún incendio. Ya más cercanos a los pueblos y plantados por el hombre, se suele divisar castaños (Castanea sativa) y nogales (Juglans regia), algunos de ellos de gran porte.
FAUNA
Los numerosos humedales existentes son el hábitat de 10 especies de anfibios, como es el caso de la ranita meridional. La fauna de este territorio también se aprovecha de esta variedad de ambientes para diversificarse, incluyendo más de 190 especies de vertebrados. Hay presencia de 7 especies de peces que se encuentran en el hábitat del lago, las lagunas y las cristalinas aguas ríos y arroyos. De estas últimas destaca la trucha, muy apreciada en la pesca deportiva y de exquisita degustación culinaria. En el lago llega a alcanzar unas dimensiones considerables y su carne suele tener un tono rosado asalmonado.512 Formando parte de un plato de la cocina zamorana: la trucha a la sanabresa.
El parque es sobrevolado por 17 especies de rapaces diurnas, algunas de especial belleza como el águila real, el halcón abejero, el halcón peregrino. En lugares más apartados y de difícil acceso, pueden ser observados el busardo ratonero, el cernícalo vulgar o el búho real. De menor porte, pero no por ello de menor importancia, son las 125 especies de pájaros que con trinos y revoloteos alegran este espacio natural y lo ayudan a mantener a raya a las poblaciones de insectos. Algunos de estos últimos encuentran en este hábitat su distribución más meridional. En las zonas mayor altitud de pasto se pueden observar el alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio), el escribano cerillo (Emberiza citrinella), la perdiz pardilla (Perdix perdix hispaniensis) o el pechiazul (Luscinia svecica). Más abajo, en los bosques de roble, se divisan el camachuelo común (Pyrrhula pyrrhula), el petirrojo (Erithacus rubecula), el arrendajo (Garrulus glandarius) o la abubilla (Upupa epops), entre otros.
Los reptiles también se encuentran representados con más de 10 especies, entre ellas por víboras (víbora norteña y víbora hocicuda), varias culebras (de collar, viperina, lisa meridional, lisa norteña, etc.). Son, por lo general, animales poco apreciados pero que sin embargo juegan un importante papel en el equilibrio natural de este espacio natural, al alimentarse preferentemente de pequeños mamíferos como el ratón y el topo que, sin predadores, pueden llegar a convertirse en verdaderas plagas.
La numerosos humedales, lagunas, fuentes y cerca de las corrientes de agua, son zonas adecuadas para la existencia y desarrollo de las 10 especies de anfibios, entre otros, el sapo partero común, larana común, la rana de San Antonio, el tritón jaspeado y la salamandra común.
Por lo que respecta a los mamíferos, son 41 las especies presentes, entre las que destacan el desmán de los Pirineos (Galemys pyrenaicus), la nutria, la marta (Martes martes), el armiño (Mustela erminea), la garduña (Martes foina) y el tejón (Meles meles). De mayor porte, el corzo (Capreolus capreolus), el jabalí (Sus scrofa), el gato montés (Felis silvestris) y el emblemático lobo (Canis lupus signatus), protagonista habitual de cuentos y leyendas sanabresas, pero que cada vez es menos frecuente.
La larga lista de especies no puede concluirse sin las mención de aquellas que han desaparecido del parque y de Sanabria durante el siglo XX, como es el caso del oso. A pesar de esto, hay datos que constatan el regreso de este animal a la comarca sanabresa.
HISTORIA
A lo largo de la historia, el lago ha sido nombrado de diferentes modos, desde las formas medievales de “mare lacum” o lago de San Martín de Castañeda, a la de lago de Villachica, de principios del siglo XX o la actual denominación de lago de Sanabria. Todas estas denominaciones están relacionadas con el aprovechamiento —en ocasiones disputado— de este espacio natural por el hombre.
La historia del lago de Sanabria se escribe pues desde la eterna disputa por su propiedad, mantenida al menos durante los últimos diez siglos. Los monjes cistercienses del monasterio de San Martín de Castañeda tuvieron especial interés en su adquisición y, finalmente, lo consiguieron tras comprárselo en el 897 a los Avolo, sus anteriores propietarios. De esta forma, los moradores del cenobio consiguieron completar su dieta alimenticia con los productos piscícolas, ganaderos y hortícolas del lago y sus tierras adyacentes. Desde que se incorporó a las propiedades de este monasterio, las luchas con los lugareños por su explotación fueron continuas. La situación de disputa se mantuvo hasta la desamortización de Mendizábal del siglo XIX, momento en el que el lago y otras lagunas pasaron a ser propiedad de Manuel de Villachica, tras pagar por ellas un total de 127 530 reales de vellón.
La protección del lago de Sanabria se remonta al 7 de febrero de 1946, fecha en la que mediante Orden del Ministerio de Agricultura, el lago fue declarado Sitio Natural de Interés Nacional. Posteriormente, el 11 de septiembre de 1953, se declara por el Ministerio de Agricultura masas de agua continentales sujetas a protección especial las del río Tera y sus afluentes, incluyéndose entre ellas el propio lago. También en 1953 fue declarado Paraje Pintoresco, por lo que se formó un patronato nacional del lago que dependió del Ministerio de Educación Nacional, encargado de la defensa y conservación de este espacio natural. Finalmente fue declarado parque natural en 1978, aunque en 1990 tuvo una notable ampliación, cuando la Junta de Castilla y León lo incrementó de 368,5 ha a las actuales 22 365 ha.20 Forma parte de la Red de ZEPA de Castilla y León con el código ES 4190009 y de la propuesta de LIC con el código ES 4190103. Miguel de Unamuno ambienta San Manuel Bueno, mártir en la zona.
El Centro de Interpretación del Parque está situado en el restaurado monasterio de San Martín de Castañeda, edificio medieval que albergó a los monjes cistercienses. El centro acoge una exposición permanente destinada a dar a conocer los aspectos naturales, sociales y culturales del parque. Cuenta para ello con maquetas, paneles explicativos, medios audiovisuales, etc., en los que se expone la historia geológica de la comarca, el glaciarismo, flora, fauna y ecosistemas del parque, así como los usos humanos y las estrategias de conservación.
A partir de 2010, este centro de interpretación se ha complementado con la Casa del Parque. Esta se encuentra situada en las cercanías de la localidad de Rabanillo, en el cruce de esta con la carretera ZA-104, y posee una exposición permanente más amplia que la albergada en el centro de interpretación. Además posee una senda exterior que permite observar la flora típica del entorno del lago de Sanabria, así como charlas sobre micología o cualquier otro tema relacionado con el parque. La casa del parque permanece abierta todo el año; en enero únicamente para grupos bajo reserva; y, el resto del año, los sábados de 11 a 14 y de 16 a 18 horas, y los domingos de 10 a 15 horas.
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