“El ERE de Telefónica abre un nuevo choque interno en el Gobierno: `El dinero público no está para despedir a nadie´”, de Diego Molpeceres; “Algo empieza a fallar en la economía de España: los expertos ven las primeras señales que recuerdan a la peor crisis del siglo”, de Vicente Nieves; “El PSOE «canta»: Cerdán dirigió la purga de Ábalos y «maltrató» a seis compañeras”, de Javier Portillo; y “El heroico Trump ayuda al indefenso Putin contra el invasor Zelenski”, de Federico Jiménez Losantos
(“Sin duda “, viñeta de Puebla en ABC el pasado día 26 )
EL ERE DE TELEFÓNICA ABRE UN NUEVO CHOQUE INTERNO EN EL GOBIERNO: «EL DINERO PÚBLICO NO ESTÁ PARA DESPEDIR A NADIE»
Artículo de Diego Molpeceres publicado en El Independiente el pasado día 26
El ERE de Telefónica abre una nueva fractura interna en el Gobierno de coalición entre el PSOE y Sumar. La vicepresidenta del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha fijado una posición muy crítica contra el proceso que prepara la teleoperadora para despedir a casi 6.000 trabajadores. «El dinero público no está para despedir a nadie, por muy ventajosas que sean las condiciones de negociación del Expediente de Regulación de Empleo», ha sentenciado Díaz sobre el plan de la multinacional participada por el Estado en un 10% a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).
De hecho, Díaz ha revelado que ha enviado una carta a la presidenta de este organismo, Belén Gualda, posicionándose en contra del plan trasladado a los sindicatos por la multinacional dirigida por Marc Murtra, al que el Ejecutivo de Pedro Sánchez colocó el pasado mes de enero como presidente tras urdir el despido de José María Álvarez-Pallete. Trabajo tacha de «indecente» el proceso que se enmarca dentro del plan estratégico que la compañía presentó a comienzos de este mes.
«No compartimos en absoluto que una empresa que tiene beneficios y está participada con los recursos públicos de los ciudadanos españoles y españolas despida a más de 5.000 trabajadores», ha dicho la titular de Trabajo en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros de este martes en Moncloa.
Óscar López: «Con acuerdo con los sindicatos»
La posición de la parte socialista del Gobierno es mucho más comedida respecto al ajuste laboral. El ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, defiende que el ERE debe desarrollarse mediante el acuerdo con la representación de los trabajadores. «La posición del Gobierno va a ser muy clara. Lo que ocurra tiene que ser siempre con acuerdo de los sindicatos», explicó el titular del ramo.
La compañía prepara un ERE para siete sociedades del Grupo Telefónica. Este martes, la compañía ha planteado a los sindicatos un ERE para 233 trabajadores de la filial Telefónica Innovación Digital, lo que unido a los despidos anunciados este lunes, se elevan ya a 5.692 los afectados por estos procesos. Las fuerzas sindicales defienden que el acuerdo debe ser global y no filial a filia.
Se espera que este martes por la tarde se conozca la afectación total, cuando se traslade el impacto en una última de las compañías afectadas. En la misma línea que Óscar López se pronunció este lunes el ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo. Según dijo, la prioridad es que las conversaciones sobre el ERE «avancen de la mano de la negociación de los sindicatos», y dijo que el Gobierno «estará pendiente» de las mismas.
ALGO EMPIEZA A FALLAR EN LA ECONOMÍA DE ESPAÑA: LOS EXPERTOS VEN LAS PRIMERAS SEÑALES QUE RECUERDAN A LA PEOR CRISIS DEL SIGLO
Artículo de Vicente Nieves publicado en elEconomista.es el pasado día 25
La economía de España se ha convertido en el motor de Europa. No solo a nivel de crecimiento de PIB, también en creación de empleo. JP Morgan publicaba hace pocos días un gráfico que mostraba que, sin España, el crecimiento del empleo en Europa en los últimos años quedaba bastante deslucido. Con estos datos, ¿qué puede salir mal? En principio, España seguirá expandiéndose con intensidad relativa y el buen momento ‘macro’ continuará, pero bajo este escenario base (el más probable) están empezando a emerger ciertas señales que generan alguna duda. Parece que algo se ha roto en la economía de España. El fuerte crecimiento ha empezado a generar ciertas tensiones (precios, balanza de pagos…) que en el medio plazo pueden suponer una seria amenaza. Nadie habla de una recesión inminente, pero quizá sí habría que vigilar algunos indicadores que están empezando a recordar (todavía levemente) a los que nos llevaron a la peor crisis de este siglo.
Uno de ellos es el propio PIB. Más allá de que ha comenzado a perder algo de ritmo, algo que era previsible dada la intensidad mostrada en los anteriores trimestres, el crecimiento está cambiando su composición. Tras años comandado, en buena parte, por unas exportaciones y un turismo fortísimos, ahora es la demanda interna la que ha cogido el timón del PIB. Este cambio, per se, no es negativo, pero sí puede conducir a un deterioro del costoso superávit exterior que ha permitido a la economía desendeudarse poco o poco con el resto del mundo. Los años previos a la crisis de 2008, la economía española estuvo comandada por una fuerte demanda interna que generó un déficit por cuenta corriente crónico, producto de una perdida de competitividad constante y una mayor inflación relativa (respecto a Europa).
El PIB de España vuelve a depender de la demanda interna (consumo e inversión). La composición del crecimiento en España se deteriora. Hoy, España crece más que Europa, la demanda interna es el motor y la inflación también es más alta. El IPC está subiendo a un ritmo del 3,1% interanual, frente al 2,1% de la zona euro. Este diferencial, de mantenerse en el tiempo, restará competitividad a los bienes y servicios producidos en España, pudiendo erosionar el superávit por cuenta corriente que lleva saneando los balances españoles desde 2013-2014, permitiendo una caída histórica de la deuda externa neta del país.
Ya en el periodo 1999-2007, una inflación persistentemente más alta que la de la zona euro (alrededor de un punto de una forma muy prolongada) erosionó la competitividad de los bienes y servicios españoles frente a los socios de Europa que compartían moneda. Cuando se comparte divisa (no se puede devaluar), la inflación es más importante si cabe para mantener la competitividad. Este cambio o diferencia podría tener explicación. Tras años de un crecimiento muy intenso, la economía de España podría estar empezando a entrar en el territorio del ‘sobrecalentamiento’ (cuando se crece por encima del potencial). El haber cruzado esta frontera podría ser la causa de la aparición de estas primeras señales que, quizá, indican que algo no va tan bien como parece.
Por otro lado, el último dato de PIB confirmaba estos miedos mostrando un rápido deterioro del sector exterior (por ahora temporal), mientras que el dinamismo de las importaciones, que responde a la fortaleza de la demanda interna, según los analistas de Ibercaja, tuvo gran parte de la culpa de la perdida de tracción de la economía. Las exportaciones de bienes tuvieron una aportación neutra (0,0 puntos porcentuales o p.p.) al crecimiento interanual del PIB, empeorando respecto al trimestre anterior (0,4 p.p.) pero en línea con el promedio de los dos últimos años (0,0). Sin embargo, las importaciones de bienes drenaron -1,3 p.p. al crecimiento del PIB, por su fuerte expansión.
Por otro lado, una buena parte del crecimiento del PIB, al igual que en el ciclo 1999-2008, es producto de una intensa creación de trabajo que se alimenta de la mano de obra extranjera. Algunos expertos y académicas han bautizado ya a este periodo como ‘la segunda gran ola de migración española’ por los elevados influjos de migrantes que entran cada año en España. Una mayor ocupación está desembocando en un mayor PIB, pero no está viniendo acompañado de un mayor incremento de la productividad, solo es producto de una mayor acumulación de factor trabajo (más personas produciendo).
Rafael Domenech, economista jefe de BBVA Research, señalaba hace escasas semanas esta preocupación con detalle y admitía que, si la productividad no empieza mejorar, el ciclo de crecimiento será insostenible. «Detrás de estas cifras (de fuerte crecimiento) se esconde una debilidad estructural que amenaza la sostenibilidad del ciclo expansivo. La productividad apenas crece y sigue alejada de la media europea… la productividad del trabajo (el valor añadido generado por hora trabajada o por persona ocupada) crece poco o se mantiene prácticamente estancada», explicaba este experto. A esta misma amenaza aludía el Financial Times en nuevo análisis sobre la economía española, donde destacaba que España volvía a tropezar en las piedras de siempre, pese al fuerte crecimiento de los últimos años, subrayando el estancamiento de la productividad.
El experto de BBVA Research aporta esclarecedores datos que desvelan lo grave de la situación: «La productividad por hora trabajada ha crecido apenas un 2,1% desde finales de 2019, mientras que la productividad por ocupado o equivalente a tiempo completo (ETC) sigue por debajo de los niveles prepandemia… La consecuencia es clara: el avance del PIB se apoya exclusivamente en la creación de empleo», señalaba el economista.
No solo eso, otro dato más preocupante que también aporta Domenech es que (como se señalaba al comienzo del artículo) «el crecimiento del PIB de los últimos trimestres está impulsado por la demanda interna, mientras que las perturbaciones de oferta (las que permiten que crezca la productividad a largo plazo) restan crecimiento… el actual modelo basado en un crecimiento extensivo del empleo y poco intensivo en productividad, resulta difícilmente sostenible a largo plazo. Solo elevando la productividad, el auténtico motor del bienestar y la competitividad a largo plazo», señala este experto.
Este crecimiento extensivo, en el medio plazo, podría conducir poco a poco a una situación parecida a la previa a 2008, cuando una cantidad ingente de ocupados consumía e invertía por encima de las posibilidades de la economía española. El resultado, como se señalaba, fue un déficit exterior que ha habido que pagar durante años a costa de crecer menos, implementar una devaluación interna y generar mucho sufrimiento. Esa situación estuvo alimentada o agravada por unos tipos de interés bajos.
Hoy, la situación no es idéntica ni mucho menos, pero una vez más, al igual que antes de 2008, España es la locomotora de Europa, crece con fuerza y corre el riesgo de que se recaliente su economía. Mientras tanto, el Banco Central Europeo tiene que echar un ‘cable’ a Alemania y Francia, dos economías que crecen relativamente despacio. Encima, los elevadísimos niveles de deuda pública en media Europa impiden que el BCE pueda endurecer su política monetaria… y una política monetaria laxa suele fomentar la aparición de desequilibrios a través del endeudamiento, por ejemplo. Los últimos datos publicados por el Banco de España revelan que las familias vuelven a endeudarse en términos agregados tras muchos trimestres sin hacerlo.
Con unos tipos de interés más bajos, la deuda se vuelve más atractiva, sobre todo si esos tipos de interés están por debajo de la inflación (tipos de interés reales negativos). Esto ya sucedió para España durante el periodo 1999-2007, alimentando una burbuja de crédito e inmobiliaria histórica que agudizó la recesión en España y prolongó la crisis hasta finales de 2013, haciendo de esta crisis la más dura de todo el siglo (la del covid fue más profunda, pero corta y menos dolorosa en términos económicos).
Vuelve la deuda al sector privado
La situación actual dista mucho de la señalada, pero los últimos datos publicados por el Banco de España revelan que la deuda de hogares y empresas subió al 106,5% del PIB en el segundo trimestre de este año, lo que supone un aumento pequeño, pero que no se veía desde hace 17 trimestres, lo que podría marcar un cambio de tendencia al calor de unos tipos de interés reales que en el caso de España ya son negativos. En cifras absolutas, es decir, en euros contantes y sonantes, el sector privado (familias y empresas) aumentó su deuda unos 30.000 millones de euros en el segundo trimestre del año.
El aumento de este saldo de deuda supone que están adquiriendo nuevos préstamos a un ritmo superior al de la amortización de los créditos que ya tenían concedido. Con todo, una economía comandada por la demanda interna, con las importaciones desbocadas, la inflación al alza y el crédito volviendo a crecer, parece cuestión de tiempo que la posición competitiva y el superávit exterior comiencen a deteriorarse. De hecho, si no fuera por el espectacular comportamiento del turismo, España ya estaría registrando un déficit por cuenta corriente alarmante. Los datos conocidos la semana pasada muestran que el déficit comercial ha alcanzado los 41.106,6 millones de euros entre enero y septiembre de este año, lo que supone que se ha disparado un 51,7% respecto al mismo periodo del año anterior, según datos publicados por el propio Ministerio de Economía.
El turismo lo es casi todo
Muchos se preguntarán por qué si el déficit comercial está disparado, España sigue arrojando superávit exterior. La clave está en el turismo, que es el pilar que mantiene a flote este superávit. El turismo y los servicios no turísticos registran un superávit en la balanza por cuenta corriente que logra aplacar, por ahora, el creciente déficit en la balanza de bienes. Aunque esto es muy positivo, nos lleva al último gran ‘problema’ de la economía de España. Si en el ciclo 1999-2007 fue la construcción y el sector inmobiliario la que impulsó el PIB de forma ‘artificial’ e insostenible, hoy este papel parece realizarlo en parte el sector del turismo.
La parte positiva es que el turismo es un servicio transable o ‘exportable’ que ayuda a mantener el superávit exterior. La parte negativa, al igual que la construcción, es que es un sector de bajo valor añadido, muy intensivo en factor trabajo y que suele condenar a las economías que dependen de él a una mediocridad casi eterna. El turismo es solución y a la vez causa de muchos de los problemas de la economía española. Además, depender tanto de un sector siempre genera vulnerabilidades (¿qué pasa si viene otra pandemia o las preferencias de los turistas cambian por algún shock?).
Hasta aquí los riesgos y parecidos con 2007. En el otro lado están las fortaleces que se han podido ver en estos últimos años. España es una economía que todavía presenta superávit exterior y que genera fuertes cantidades de empleo con relativa facilidad. Aunque este empleo es de bajo valor añadido, la ola de inmigración que lo alimenta presenta un nivel de formación superior al del periodo 1999-2007, lo que en principio supone que estos perfiles serían más resistentes ante posibles crisis. Con todo se prevé que la economía siga creciendo alrededor de un 2% en los próximos años, pero sería positivo lograr que ese crecimiento, aunque fuera menos intenso, tuviera una mayor participación de la productividad y un impulso más equilibrado entre demanda interna y externa, para que este ciclo expansivo pueda prologarse lo máximo posible sin generar desequilibrios.
EL PSOE «CANTA»: CERDÁN DIRIGIÓ LA PURGA DE ÁBALOS Y «MALTRATÓ» A SEIS COMPAÑERAS
Artículo de Javier Portillo publicado en La Razón el pasado día 24
Hubo un tiempo en el que la planta noble de la sede federal del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) fue más un teatro que un centro de decisión y análisis político. Según ha sabido LA RAZÓN, fueron «muchos» los que, cada vez que entraban al despacho de Santos Cerdán, asistían a una función ejecutada con maestría por el ex secretario de organización, que salió el miércoles pasado de prisión provisional –en la que entró el 30 de junio– para continuar su particular espectáculo. Ahora, en Ferraz es todo devastación por la mancha de quien fue su «número tres», pero antes hubo camaradería con un hombre que se vendió ante todos como una víctima de la supuesta trama corrupta de Transportes que le arrastró al precipicio por el que cayó en verano. Todo indica que más que víctima fue, en realidad, el cabecilla de un sistema «sofisticado» de cobro de mordidas del 2% por la adjudicación de obra pública.
Cerdán solía comenzar cada pase de su función con la televisión encendida y el móvil en la mano, sentado, tranquilo. Si había una tertulia a la que era asiduo era «Al Rojo Vivo». Tenía sentido porque, al fin y al cabo, la política española de estos últimos años está tan caliente que quema solo con acercarse a mirarla. Y Cerdán, como buen «fontanero» de partido, quería controlar qué y quién decía algo que pudiera perturbarle a él o a su partido. Es más, se jactaba de intentar influir en quienes estaban en el plató de La Sexta: «Eso que acaban de decir lo he dicho yo». Más aún, cuando el monotema, durante meses, fueron las corruptelas de quien fue su jefe en el PSOE, el exministro José Luis Ábalos y su exasesor Koldo García, a quién él mismo introdujo en Madrid desde Navarra.
El maquinista quería hacer un concienzudo control de daños ante cualquiera que se sentara frente a él y ante quienes podían hablar de él al gran público. Cerdán sabe bien que la política es, sobre todo, el arte de la apariencia. Por eso, comenzaba a hablar, con la tranquilidad que le caracteriza: «Me engañaron. Estos dos me engañaron. Confié en ellos», decía apesadumbrado. El navarro, incluso se atrevía a comentar situaciones personales de Ábalos a sus interlocutores, de su vida «disfrutona», como la definen en el Gobierno. Que si le llamaba la mujer, que si empezaba a gritar… Santos Cerdán quería desahogarse, buscaba el consuelo y la empatía de sus compañeros. Quizá porque sabía que pronto la podía perder.
Las fuentes consultadas cuentan que no había quien saliera de ese despacho sin el convencimiento de que Santos Cerdán era uno de los suyos –noble, austero, honesto–, que había sido engañado y traicionado por dos malos socialistas. Ahora, con el tiempo y el paso de los informes de la Guardia Civil, en el Gobierno entienden que Ábalos pueda estar especialmente dolido. Es más, algunos ministros saben que el extitular de Transportes tiene el corazón partido porque su familia política salió corriendo a expulsarle y, encima, fue el mismo Santos Cerdán quien maniobró para apartarle, exigirle el acta y abrirle el expediente de expulsión: «Con lo que José Luis debía saber…», explican algunos socialistas.
«Nunca vi a Santos en un coche que no fuera el que le ponía el partido», cuenta una ministra, que también se dice estafada. Y que define a Cerdán como «un hombre de apariencia austera». «Nunca imaginé que podría haber hecho todo lo que aparece en los informes», concede otro diputado, que resopla y zanja: «Es increíble, es un mazazo».
Un cortafuegos ineficaz
En verdad, tanto en el PSOE como en Moncloa asumen que el cortafuegos que el presidente ordenó poner entre la sede del partido y la Presidencia está perdiendo eficacia. El problema, admiten las citadas fuentes, es que es difícil desvincular al presidente de Cerdán y compañía. El navarro asumió la Secretaría de Organización en verano de 2021, cuando el presidente acometió la mayor remodelación de gobierno de la democracia, en la que cortó sus tres manos derechas: Carmen Calvo, José Luis Ábalos e Iván Redondo. Pero ambos se conocen desde mucho antes. Cuando Sánchez fue defenestrado en el convulso comité federal del 1 de octubre de 2016, el hoy presidente vaciló sobre si volver a presentarse con el «no es no» a Mariano Rajoy por bandera.
Fue en ese momento cuando Sánchez comenzó a estrechar lazos con Ábalos, Adriana Lastra, Sofía Hernanz, Francisco Quico Toscano, Susana Sumelzo, Rafa Román y, por supuesto, con Santos Cerdán. El navarro, de hecho, fue uno de los pocos que gestionó el regreso de Sánchez en las primarias de 2017 que ganó a Susana Díaz y a Patxi López. Él se encargó de los avales (y Koldo incluso los custodió y repartió urnas por Navarra). Por aquella época, en el local de Marqués de Urquijo, en Madrid, se citaban Calvo, Lastra, Paco Salazar, Cerdán y Juanma Serrano para elaborar la estrategia con la que llevar a Sánchez al timón del PSOE otra vez.
Cerdán decía ser un socialista de cuna, como su padre y su abuelo, que tuvieron el carné que tuvo que romper cuando entró a prisión. Y fue, en efecto, un «fontanero» con galones que le llevaron de paseo por Waterloo para marcar la historia de España sentándose con Carles Puigdemont en una foto que ha pasado a la historia. Cerdán ya ejerció como secretario de Organización del partido en Navarra entre 2011 y 2017. Aquella época fue dura, porque tuvo que tragarse el «no» de Ferraz a su intento de desbancar a Yolanda Barcina con una moción de censura que necesitaba los votos de Bildu para prosperar. El entonces secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, lo impidió. En ese momento, la izquierda abertzale era una línea roja total para el partido.
Su caída, nada más trascender el primer demoledor informe de la Guardia Civil, destapó voces que durante años estuvieron silenciadas por él. Lo cierto es que Cerdán maniobró contra al menos seis compañeras socialistas para desprestigiarlas, difundiendo bulos para dañar su reputación y poder apartarlas después de forma justificada.
Era un «modus operandi» habitual, según explican fuentes conocedoras de estas tretas. Por el momento, la única que lo ha denunciado públicamente es la exdiputada socialista Zaida Cantera. Según su relato, Cerdán difundió un bulo sobre ella que tuvo graves repercusiones personales y familiares con el objetivo de apartarla de la portavocía de Defensa en el Congreso.
Tras confrontarlo en dos ocasiones, fue excluida dentro del grupo parlamentario. Cantera acusa a Cerdán de haber controlado el aparato del PSOE de forma autoritaria y, también, de haber actuado con cobardía. Las fuentes consultadas señalan que Cerdán maltrató a estas compañeras.
Pero no todas sus víctimas políticas fueron mujeres. Otro de los que decidió responder a Cerdán es el alcalde de León, José Antonio Díez, quien le acusó de haber intentado manipular las primarias municipales de 2021-2022 con una operación –según su relato– para «engordar el censo» mediante la inscripción irregular de más de 200 militantes. Y todo con el único objetivo de derrocarle. El regidor leonés aseguró que la jugada fue orquestada desde Ferraz y que, pese a ello, logró el respaldo de la militancia, demostrando que «el aparato no siempre gana ni tiene razón». Ahora, en el PSOE andan nerviosos. Temen que Cerdán, desde su atalaya en Milagro, empiece a quitarse el rencor acumulado en la cárcel a base de cañonazos. Y eso que algunos en el Gobierno no le ven tan inteligente como para saber hacer el mal. «No tiene tanta cabeza para ser retorcido», dice una ministra.
EL HEROICO TRUMP AYUDA AL INDEFENSO PUTIN CONTRA EL INVASOR ZELENSKI
Artículo de Federico Jiménez Losantos publicado en Libertad Digital el pasado día 23
Al invasor ruso se le premia con una parte de lo conquistado y al invadido se le castiga con la amputación de todo lo perdido.
Trump quiere celebrar la Navidad impidiendo que María y José puedan huir a Egipto y salvar al Niño Jesús. En otra obscena exhibición de cobardía disfrazada de compasión, ha decidido, en conciliábulo consigo mismo y un par de cariátides de su equipo, que Ucrania entregue sin lucha al invasor Putin una parte del territorio que no ha podido ocupar y todo el que ha ocupado ya. Y una vez hecha la paz, según el modelo Munich 1938, lo celebrará en Times Square con Melania, un tedeum y una buena cogorza, porque esta gran hazaña de ayudar al fuerte a machacar al débil lo merece. Ya de paso pueden brindar por el alma de los Estados Unidos de América como potencia global y por la Unión Europea, también de cuerpo presente.
Paz por territorios y territorios por el Nobel de la Paz
Al parecer, Trump sigue molesto, y con él su corte de chambelanes y agradaores, por la concesión del Nobel de la Paz a María Corina Machado. Así que para asegurarse el del año que viene ha decidido presentar ya su candidatura, y qué mejor que en vísperas de navidad. No es la primera, la segunda, ni la tercera vez que lo intenta, siempre con ese Oscar al mejor actor secundario en el horizonte y con la misma fórmula: al invasor ruso se le premia con una parte de lo conquistado y al invadido se le castiga con la amputación de todo lo perdido y alguna otra zona más, para redondear el mapa, como cuando las potencias se repartieron el África en colonias, con regla, escuadra y cartabón, y así salieron de rectas las fronteras, que luego, ay, se han ido deteriorando, de guerra fronteriza en guerra fronteriza.
Hasta ahora, todas, absolutamente todas las promesas de Putin a Trump han sido traicionadas por el déspota ruso, pero tras varios bufidos, amenazas, trenos y trinos, el presidente naranja, hinchado de vanidad, ha vuelto siempre a surcar los cielos de la humillación y la rendición ajenas. Zelenski se ha negado en todas las ocasiones a aceptar los planes urdidos en la Casa Blanca y respaldados por el Kremlin, o viceversa, y como todas las pruebas de buena voluntad que Washington ha pedido a Moscú se han saldado con rotundos fracasos, lo que, según lo que vamos sabiendo, se va a intentar es que Zelenski se rienda preventivamente ante Trump para que éste entregue al vencido, apuñalado por la espalda por su presunto aliado, en brazos del vencedor, que no ha podido serlo en el campo de batalla en más de tres años, pero que puede serlo en los despachos del fatuo Trump.
El cadáver de Ucrania sería uno más entre los restos de la UE
Pero, aunque el cadáver descuartizado de la heroica Ucrania sea el que anuncie en las fotos Trump, la que saldría muerta de esta traición sería la Unión Europea, cuyas minúsculas reformas, fatuos alardes y modestos compromisos presupuestarios para dotarse de una defensa propia, capaz de defender a los países miembros y sus aliados, quedan en absoluto ridículo.
Ante el proyecto de Trump, que su estilo zafiamente matonesco ha dado hasta el jueves a Ucrania para aceptarlo, diversas asociaciones de países, todas ellas inoperantes y en la que destaca el G20, que se solapan con la UE, la OTAN y similares, han publicado un documento en el que condenan que la ruptura de fronteras e invasión de territorios por parte de un país -sólo falta decir: «cuya capital sea Moscú», no puede ser aceptado en ninguna circunstancia. Lógico, porque sería una llamada de la UE a ser invadida por Putin. Como ese es exactamente el caso de la nueva propuesta norteamericana, idéntica a las anteriores de Trump, se supone que ahora pasará lo habitual: Zelenski se refugiará en sus socios europeos para pedir garantías contra Putin y presión a los USA, y como esas garantías son las que nunca ha cumplido Putin ni pretende cumplir, Trump atacará a la UE, la insultará, la ridiculizará y, finalmente, le hará caso y cancelará su plan.
Podría darse el caso de que Zelenski aceptara el plan norteamericano, que sería aceptar su derrota. Sus palabras primeras fueron: «nos dan a elegir entre la indignidad o perder a uno de nuestros aliados más importantes». No es, sin embargo, la primera vez que el presidente ucraniano gana tiempo y deja que se pudra la nueva traición de Trump, tan alevosa como las demás. Esta tiene la peculiaridad de que anunciar el reconocimiento de Crimea, el Donestk y otras regiones no tomadas por Putin, como legítimamente rusas. La diplomacia de Trump completaría así la tarea que los tanques rusos no han podido llevar hasta el final en tres años y medio de salvaje agresión.
No hay garantías con Putin, Ucrania puede seguir resistiendo
Algunos, como Enrique Navarro en este reciente artículo en LD, creen que es la última posibilidad para Ucrania de asumir una derrota indudable pero limitada, y que la alternativa es la eternización de la guerra, ya que es seguro que Putin no dará marcha atrás. Aunque muy popular, más que la resistencia, nunca he creído en el argumento de la eternidad de Putin o de sus planes de anexión. Tampoco por qué piensan que la paz de Trump podría ser duradera, cuando Putin no ha cumplido ninguno de sus tratados, ni porqué todos los ucranianos respaldarán a Zelenski si se rinde. Uno tiene la impresión de que se disfraza de piedad el hartazgo con una guerra cuyas imágenes siguen estropeando los telediarios. Y que esa molestia continuará.
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