Por José María Arévalo
(El busto de ‘San Diego de Alcalá’, de Martínez Montañés)
Creo que ya les hencontado alguna vez mi interés por Martínez Montañés, el otro genio como “la gubia del Barroco” que fue nuestro Gregorio Fernández, aquel andaluz. De ambos vimos una estupenda exposición que les comenté en “Gregorio Fernández y Martínez Montañés en la catedral de Valladolid” el 7 dediciembre de 2024, que todavía pueden ver en https://www.periodistadigital.com/tresforamontanos/20241207/gregorio-fernand…al-de-valladolid-689405039010/
Mi afición por Martínez Montañés viene de la época de mi noviazgo con la andaluza Concha María, después mi mujer y ahora ya en el cielo -seguro, era buenísima, del Opus Dei- que me llevó al monasterio de Santiponce, junto a las ruinas de Itálica, para ver un retablo suyo completo, pero tuvimos que esperar varios años a verlo porque estaban en obras, convirtiendo el monasterio en centro de interpretación de las calzadas romanas. Siblmente, sobre el 2014 lo abrieon y pudimos disfrutar del extraordinario retablo y también -aunque un poco menos- de los paneles explicativos de las calzadas romanas. Les recomiendo la visita si se acercan a Sevilla, y de paso pueden ver también las ruinas de “Itálica famosa”, que están al lado aunque no le llegan ni de lejos a las de Méridam que también solíamos visitar por entonces cuando bajábamos por la Ruta de la Plata hacia Sevilla.
(‘La Virgen aprendiendo a leer’, de La Roldana)
Destaco esta adquisición por la razón expuesta, pero lo cierto es que nuestro Museo Nacional de Escultura ha adquirido también por las mismas fechas otras dos tallas, estas de la Roldana que, aunque a mi me parecen de menor calidad, han sido adquiridas por un precio mucho mayor. Veamos completas las dos noticias.
Lo cierto es que el Museo Nacional de Escultura acaba de sumar a sus fondos una nueva talla del maestro del barroco andaluz Juan Martínez Montañés (Alcalá la Real, 1568 – Sevilla, 1649). Junto al San Juan Evangelista o al Niño Jesús durmiendo sobre la cruz, del maestro jienense, que ya se custodian en Valladolid, descansará ahora en el Colegio de San Gregorio un busto en madera tallada y policromada de San Diego de Alcalá.
Un año después de que la catedral acogiese la magna exposición Gregorio Fernández – Martínez Montañés. El arte nuevo de hacer imágenes, la pieza llega ahora a Valladolid tras haber sido adquirida en subasta pública por el Ministerio de Cultura, tras desembolsar 30.000 euros a la sala de subastas Fernando Durán.
El busto, de unos 30 centímetros de alto y de ancho, y con un fondo de 21, formaba parte de la colección particular de la marquesa de Santa Cruz de Ynguanzo, Pilar Rodríguez-Porrero, y, según informan desde el espacio, pudo «ser el punto de partida para las imágenes de cuerpo entero conservados en los conventos franciscanos de Ayamonte, Sevilla o la iglesia de San Francisco de Sanlúcar de Barrameda».
Precisamente, en relación a este último templo, hace cinco años los profesores de la Universidad de Sevilla José Manuel Moreno Arana y Antonio Romero Dorado daban a conocer la huella de Martínez Montañés en una imagen escultórica de San Diego de Alcalá que databan hacia 1590 o 1591. «Podría ser una de las primeras obras conservadas del artista», advertían.
«En 1588, tras la canonización de San Diego, la orden franciscana se apresuró a crear imágenes para representarlo. Así, varios conventos del antiguo Reino de Sevilla pusieron sus ojos en Montañés, un prometedor joven que ese mismo año había obtenido el título de maestro escultor en Sevilla, donde empezaba a dar los primeros pasos de una carrera profesional independiente. De hecho, la aceptación que pronto alcanzó -debido a sus extraordinarias dotes artísticas-, explicaría los sucesivos encargos de imágenes de San Diego que el artista recibió desde Cádiz, Ayamonte y la propia Sevilla. Por ello, podemos afirmar que Montañés tuvo un papel decisivo en la creación del modelo iconográfico de San Diego de Alcalá», advertían los investigadores en su estudio. También hubo encargos en Jerez, Vejer o Puerto de Santa María que recayeron en el escultor holandés Hernando Lamberto, quien siguió el modelo marcado por Martínez Montañés, a quien sus contemporáneos denominaban el ‘Dios de la madera’.
La Roldana
(‘Descanso en la huida a Egipto’, también de La Roldana, ésta para para El Prado)
Veamos ahora la noticia de que Cultura ha adquirido también un conjunto escultórico de Luisa Roldán para el Museo Nacional de Escultura. La prensa local destacaba cómo se ha comprado en subasta ‘La Virgen aprendiendo a leer’, destinada al centro de Valladolid, y ‘Descanso en la huida a Egipto’, para El Prado, tras abonar 275.000 euros por cada una.
El Ministerio de Cultura ha adquirido, con cargo a los presupuestos de la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes, estos dos grupos escultóricos mediante el ejercicio del derecho de tanteo por un importe de 275.000 euros cada una, obras que pertenecen a una serie que la artista realizó cuando se asentó en Madrid, antes de su nombramiento como escultora de cámara al servicio de los monarcas Carlos II y Felipe V, informa Ical.
Su establecimiento en la corte madrileña significó un cambio sustancial para la obra de la artista tanto en los materiales -dejó a un lado la madera para trabajar con barro cocido y policromado-, como en los formatos, que pasaron a ser grupos de pequeño tamaño, modelado minucioso y policromía detallada, diseñados para decorar las estancias y galerías palaciegas y que ella misma definía como ‘alhajas de escultura’.
‘La Virgen aprendiendo a leer’ es un grupo escultórico realizado en barro cocido y policromado que se asienta sobre una peana de madera pintada de negro con molduras y hojas de acanto talladas y doradas que decoran sus esquinas a modo de patas. En el centro de la composición, Santa Ana, sentada en un gran sillón con una corona real, sostiene el libro de los Proverbios en su regazo que la Virgen niña lee sentada a su lado.
Con esta compra, el Museo Nacional de Escultura refuerza la presencia de la artista sevillana en sus colecciones, considerada en la actualidad como una de las máximas figuras de la escultura barroca, y cuya representación en el museo se ha visto incrementada notablemente en los últimos años. Luisa Roldán es una de las principales artistas del museo, junto a Alonso Berruguete, Juan de Juni y Gregorio Fernández.
Desde 2017, se han incorporado a las colecciones del museo las siguientes obras de Roldán: ‘Virgen de Atocha’, ‘Cabalgata de los Reyes Magos’ (un conjunto de 19 piezas), ‘Virgen con el Niño y San Juanito’, ‘Virgen con el Niño’, ‘El niño Jesús, San José, La Virgen María y un paje’ (cuatro figuras que forman parte del mismo Nacimiento que la cabalgata de los Reyes Magos) y ‘Éxtasis de la Magdalena’, adquirida en 2024. Todas ellas pudieron verse en la exposición ‘Luisa Roldán. Escultora real’ que se clausuró en marzo pasado en el Museo Nacional de Escultura y que visitaron cerca de 40.000 personas.
Por otra parte, ‘Descanso en la huida a Egipto’ irá destinada al Museo Nacional del Prado. Este grupo escultórico realizado en barro cocido y policromado representa el descanso de la Sagrada Familia durante la huida a Egipto. Al igual que el grupo anterior, cuenta con una peana diferente a lo habitual en la producción madrileña de Luisa Roldán, con elementos vegetales tallados y dorados, al gusto napolitano.
Será la primera obra de la artista en ingresar en las colecciones del Museo Nacional del Prado, lo que permitirá enriquecer su colección de escultura barroca de este género devocional, así como ofrecer un panorama más completo sobre la situación de las artes plásticas y la interacción entre disciplinas en España a finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII.
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