Por José María Arévalo
(Las Aceñas de Olivares)
Como zamorano me he llevado una alegría al ver estos primeros días del año una artículo de Macu Llorente en 20minutos, titulado “El complejo molinero de Zamora que es una joya histórica de España” en que comentaba sobre todo las aceñas de Olivares, a poco de pasar el puente románico sobre el Duero, justo a la altura de la Catedral. De chavales nos encantaba pasear por esas aceñas, junto a la iglesia románica de san Claudio de Olivares, de la que se dice que cuando bebe el agua el carnero -un relieve en uno de los costados de la iglesia- porque en las crecidas importantes la altura del Duero llega hasta la boca del carnero, se inunda el barrio. De esta iglesita sale nada menos que una de las cofradías más famosas de la Semana Santa zamorana, la conocida como “De las capas pardas”, porque los cofrades -en número muy limitado por estatutos- llevan la famosa capa de pastor alistano. Bueno, lo cierto es que esa zona es de lo más típico de Zamora, que como es sabido es la capital con más iglesias románicas del mundo -más de quince, creo.
También jugábamos de niños por las otras aceñas que hay nada más pasar el puente románico, rio arriba, la de Cabañales, y alguna vez por las de los Pisones, que estaban bastante más lejos. Y ya de mayor he vuelto a todas ellas con compañeros acuarelistas de la asociación que tenemos en Valladolid, la de Castilla y León, a pasar el día pintando tan ricamente, unas veces en unas y otra en otras.
(Aceñas de Olivares, acuarela de José María Arévalo)
Pero vamos ya al artículo. “Las construcciones medievales comienza explicando- son parte del patrimonio más valioso de nuestro país. De norte a sur, España está repleta de joyas de la arquitectura que nos remontan a esta época y que bien merecen una visita. Y la ciudad de Zamora es una apuesta segura para disfrutar de este arte en todo su esplendor. Y no nos referimos solo a su magnífica catedral y a su recinto amurallado, también queremos descubrirte otro tesoro único: las Aceñas de Olivares, tres molinos que fueron el origen de la primera industria de la localidad y que hoy nos permiten vivir la fascinante experiencia de caminar sobre las aguas del río Duero.
Uno de los conjuntos de aceñas más antiguos de España
Contruidos entre los siglos X y XII, pasaron a ser propiedad de la iglesia y en sus manos permanecieron hasta la desamortización de Mendizábal. Ubicados en el río Duero a su paso por la ciudad de Zamora, este conjunto de molinos se ha acondicionado para uso turístico y como centro de interpretación de las industrias del agua. En cada una de las tres aceñas se ha reconstruido un martillo pilón, un batán (máquina hidráulica) y un molino. No solo se trata de unas joyas medievales únicas, son también un punto panorámico para captar algunas de las mejores vistas de la ciudad de Zamora con el puente de Piedra, las murallas y la catedral.
(Aceñas de Cabañales, aguas arriba del puente de Piedra, en el margen izquierdo. Acuarela de José María Arévalo)
Unos molinos medievales distintos
Y aunque si algo no falta en nuestro país son molinos, estos para nada pueden considerarse unos más del montón. Este sistema medieval del siglo X, utilizado para moler el trigo, se diferencia del resto en que sus ruedas son de paletas o vitruvianas, lo que hace que el agua se comporte de una manera distinta. Además, las Aceñas de Olivares permiten disfrutar de la experiencia mágica de caminar sobre el río Duero sintiendo la fuerza de su corriente.
El barrio de Olivares de Zamora
Los molinos están situados en el barrio de Olivares (en la margen derecha del río Duero), una de las zonas más antiguas de la ciudad y donde históricamente se ubicaban los artesanos. De calles empedradas, casas populares y ambiente tranquilo, el lugar no ha perdido su atmósfera sosegada de barrio ligado al río.
Un paseo en una barcaza tradicional
Entre las atracciones relacionadas con el agua, te proponemos una interesante experiencia: cruzar el río Duero (entre las aceñas de Olivares y la playa de los Pelambres) en un recorrido de unos 200 metros y en una barca similar a las que se utilizaban hace siglos. La barcaza tiene capacidad para 8 personas, pero también hay otras embarcaciones a remo y de madera, del estilo a las que usaban antiguamente los vecinos del barrio para la pesca y para moverse entre las islas que se forman en el cauce del río. Todas ellas son gratuitas y permiten disfrutar del bonito perfil de Zamora y de las estupendas vistas a la catedral.
Las otras aceñas zamoranas
Y si te has quedado con ganas de más, las de Olivares no son las únicas aceñas que puedes visitar en la ciudad, aunque sí son las más antiguas y con el escenario mágico que forman, casi con toda seguridad las más bellas. A lo largo de las orillas del Duero, y también de origen medieval, se encuentran las de Gijón, Pinilla, Pisones y Cabañales.” La verdad, no recuerdo las de Pinilla, con ser este un gentilicio muy zamorano. Tengo que preguntar a alguno de los amigos zamoranos que todavía me queda.
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