“El Congreso español pide parar la regularización de inmigrantes con votos de la derecha”, de EFE; “Cargos autonómicos de Vox presionan para entrar ya en gobiernos del PP pese al `búnker´ creado por Abascal”, de Iván Libreros; “Hermann Tertsch, `estupefacto´ con Felipe VI tras sus palabras sobre la conquista de América: `Hubo ante todo un milagro civilizatorio´”, de El Plural; y “¿Se les va acabando el cuento a PP y Vox?”, de Javier Collado
(“El plan de Trump”. Viñeta de Tomás Serrano en El Español el pasado día 18)
EL CONGRESO ESPAÑOL PIDE PARAR LA REGULARIZACIÓN DE INMIGRANTES CON VOTOS DE LA DERECHA
Artículo de EFE publicado en ABC el pasado día 18
El Congreso español aprobó este miércoles una moción del conservador Partido Popular (PP) que pide al Gobierno «renunciar con carácter inmediato» al proyecto para la regularización de cerca de medio millón de inmigrantes que viven sin permiso de residencia en España, con los votos de PP, Vox (ultraderecha) y Junts (independentista de centro-derecha).
Con 176 a favor, 172 en contra y ninguna abstención, la iniciativa del PP salió adelante, aunque todavía no obliga a ningún cambio, sin incorporar las enmiendas de Vox (pedía añadir otras medidas más duras en materia de inmigración), ni de Junts, que quiso incluir la delegación de competencias en materia de inmigración para Cataluña (región en el noreste de España).
La moción del PP aprobada hoy insta al Gobierno socialista a parar esta regularización «por ir en contra de los principios europeos y de los objetivos fijados en el Pacto Europeo de Migración y Asilo» y también a ejecutar «de manera efectiva» las órdenes de retorno, revisar los acuerdos con terceros países para asegurar su cumplimiento y garantizar la expulsión de extranjeros ante la comisión de delitos graves o reincidentes.
El Gobierno anunció a finales de enero que llevaría a cabo esta regularización para retomar el espíritu de la iniciativa legislativa popular (ILP) avalada por más de 600.000 firmas, que, aunque superó su toma en consideración en la Cámara Baja, había quedado bloqueada en el Congreso por falta de acuerdo político.
El Ejecutivo tomó esta decisión tras un acuerdo con Podemos (izquierda) y, previsiblemente, aprobará la medida en las próximas semanas como un real decreto -actualmente, se están recabando informes de órganos como el Consejo de Estado-, por lo que no requerirá de su convalidación parlamentaria.
A finales de enero de 2026, el Gobierno anunció una regularización extraordinaria pactada con Podemos, dirigida a quienes pudieran acreditar al menos cinco meses de residencia en el país antes del 31 de diciembre de 2025 y carecieran de antecedentes penales.
La admisión a trámite otorga una autorización inicial de residencia y trabajo por un año y suspende procedimientos de expulsión por motivos administrativos.
La medida podría beneficiar a en torno medio millón de personas, estima el Gobierno, en un contexto en el que distintos análisis sitúan en unas 840.000 las personas migrantes en situación irregular en el país, lo que ha generado un intenso debate político.
CARGOS AUTONÓMICOS DE VOX PRESIONAN PARA ENTRAR YA EN GOBIERNOS DEL PP PESE AL «BÚNKER» CREADO POR ABASCAL
Artículo de Iván Libreros publicado en Vozpópuli el pasado día 18
Los últimos días están siendo más agitados de lo esperado en Vox. El enorme resultado cosechado en Castilla y León, que lo fue tras elevar el techo hasta el 18,6% del voto, obteniendo un procurador más que en 2022, dejó una sensación extraña en el seno interno del partido.
Una mala gestión de las expectativas, que estaban fijadas en superar el 20%, han volteado la hoja de ruta a corto plazo de la formación. Un exceso de confianza que se ha vuelto una tradición en el bloque del centroderecha. Le pasó al PP y Vox de forma conjunta el 23-J de 2023, cuando creían tener todo hecho y todo se torció en la línea de meta. Una euforia que ha acompañado a los dos tótems conservadores en las elecciones pretéritas.
Hasta la votación del pasado domingo, Vox no tenía ninguna prisa por cerrar pactos de Gobierno en las autonomías. Es más, había una estrategia electoralista de alargar las negociaciones hasta completar las tres elecciones (Extremadura, Aragón y Castilla y León. Esto provocó que cayera la investidura de María Guardiola los pasados días 4 y 6 de marzo, agrietando más si cabe las relaciones entre ambos.
Sin embargo, el pueblo castellanoleonés, a diferencia del extremeño y aragonés, penalizó ligeramente este ‘bloqueo’ a la constitución de ejecutivos autonómicos. El PP, tras dos envites fallidos, capitalizó mejor la llamada «al voto útil», ampliando sus resultados en votos y escaños, algo en lo que Guardiola y Azcón habían pinchado.
El pasado lunes, tras la Junta Directiva Nacional, Feijóo se dirigió directamente a Abascal pidiendo cerrar los pactos cuanto antes. Un discurso, aunque con matices, parecido al del propio presidente de Vox, quien puso como condición sine qua non entrar en los gobiernos. Un paso de gigante que puede aliviar otro de los grandes quebraderos de cabeza del partido: las presiones de los cargos autonómicos por alcanzar acuerdos.
Los cargos autonómicos quieren entrar ya en gobiernos del PP
Vozpópuli ha hablado en los últimos días con varios miembros autonómicos de Vox en Extremadura, Aragón y Castilla y León, quienes «desean fervientemente» que Madrid dé luz verde de «una vez por todas» a las investiduras. Un anhelo compartido por las tres regiones, donde algunas voces afirman haberse «sentido perjudicados por las decisiones electoralistas de Bambú».
«Queremos gobernar y no alargarlo más, hemos discutido el programa y tenemos casi todo atado», apuntan desde Aragón, autonomía donde más fluidas son las relaciones entre Vox y Partido Popular. La proporcionalidad es un asunto clave, Vox quiere tener una cuota de poder acorde a los votos obtenidos en las urnas, lo que se traducirá en un tercio del Gobierno en Extremadura, por poner un ejemplo.
Lo ocurrido en Castilla y León ha hecho «despertar» a una parte de la dirección nacional, quien cree que es el «momento» de demostrar el trabajo en los gobiernos. Un cambio que aliviará a todos por igual en las autonomías. Hay que detallar que existe un alto grado de unión entre los satélites y Madrid, pero la simbiosis no es perfecta. Existen miembros en los equipos regionales bastante críticos con Bambú y el propio Abascal, a quien achacan «haber creado un búnker» donde todo se decide.
Acercamiento al PP para pactar
Un cambio de tercio evidente, que algunas fuentes del partido consultadas por este periódico achacan al «deseo de demostrar nuestra utilidad política». Desde Vox siempre han culpado al PP de esparcir un discurso contra ellos alegando que tienen «alergia a la responsabilidad», en relación con la ruptura de los cinco ejecutivos autonómicos en 2024.
Un mantra que hasta Castilla y León no había tenido repercusión demoscópica alguna. Es más, el bloqueo en Extremadura no alteró en absoluto a sus votantes para Aragón, quienes eligieron en masa la candidatura de Alejandro Nolasco, doblando el número de escaños respecto al 28-M de 2023. Por ello, según señalan miembros de la formación, «es hora de demostrar lo que valemos».
Deseo del que parece haberse ‘contagiado’ la dirección nacional, a tenor de las palabras de Abascal, pero con condiciones. «Antes de hablar de gobiernos de coalición queremos hablar de medidas», subrayó Abascal. «No discutiremos sobre sillones hasta que exista un programa común con garantías de cumplimiento».
El líder de Vox avanzó que en los próximos días comenzará una ronda de conversaciones con el PP que, en su opinión, debería desarrollarse como una «negociación seria entre partidos adultos», centrada en políticas concretas.
HERMANN TERTSCH, «ESTUPEFACTO» CON FELIPE VI TRAS SUS PALABRAS SOBRE LA CONQUISTA DE AMÉRICA: «HUBO ANTE TODO UN MILAGRO CIVILIZATORIO»
Artículo de El Plural publicado en su web el pasado día 17
Después de que el rey Felipe VI haya dicho este lunes reconocer que se produjo “mucho abuso” durante la conquista de América por parte de España pese a las Leyes de Indias adoptadas por los Reyes Católicos para proteger a la población indígena, la réplica desde la ultraderecha no ha sido en tono favorable. El eurodiputado de Vox Hermann Terstch ha rechazado la postura del monarca, señalando que su partido se encuentra “estupefacto” ante sus palabras.
“Estamos estupefactos (…) Francamente, somos muchos los que no entendemos su formal y casi habitual adhesión a las tesis de quienes solo buscan daño y desprecio para la historia de España y el presente de los españoles”, ha señalado el ultraderechista a través de sus redes sociales. Un mensaje que ha acompañado con una aclaración a Felipe VI, recordándole que el “mucho abuso” al que éste referencia, a ojos de Vox, debería dirigirse al Gobierno de Pedro Sánchez.
“’Mucho abuso’ hay ahora por parte de un gobierno criminal que saquea a los españoles, ha corrompido toda la administración del Estado, roba sin pausa y además acosa, margina y agrede constantemente la institución de su Majestad”, ha emplazado.
En estos términos, ha subrayado que en América, “en la inmensa gesta comenzada con el final de la reconquista, el fin de la presencia musulmana y el salto glorioso del Atlántico hacia la Nueva España, hubo ante todo y más que nada un milagro civilizatorio lleno de generosidad, piedad, ingenio, servicio a los españoles, indígenas y mestizos y entrega a la Corona de España”. Tertsch ha continuado defendiendo que los posibles abusos de la humanidad al completo “son insignificantes frente a los abusos que perpetraban habitantes de aquellas tierras y frente a la colosal y gloriosa obra de la España volcada en la mayor gloria de la Iglesia de Roma y la Corona Española”, ha enfatizado.
Las palabras del rey sobre la conquista española de América
La reacción del eurodiputado ultraderechista se remite a las palabras esgrimidas este lunes por Felipe VI, quien, durante su visita a la exposición ‘La mitad del mundo. La mujer en el México indígena’ en el Museo Arqueológico Nacional, quien ha reconocido que hubo “mucho abuso” en la época de la conquista del continente americano hace siglos atrás.
Hay cosas que cuando se estudian y se miran con «el criterio y valores de hoy en día, pues obviamente no pueden hacernos sentirnos orgullosos», ha comentado el monarca durante la visita. De la misma manera, ha apostado por conocerlos “en su justo contexto, no con excesivo presentismo moral, sino con un análisis objetivo y riguroso», a la par que pueden extraerse “lecciones” ante las “controversias morales y éticas” cobre cómo se ejerció el poder.
En este sentido, ha señalado que los propios Reyes Católicos y sus directrices en marcadas en las Leyes de las Indias ya demostraron “un afán de protección que luego la realidad hace que no se cumpla como se pretende y hay mucho abuso”.
Esta ha sido la primera vez que Felipe VI se ha pronunciado abiertamente sobre esta materia, pese a los reiterados llamamientos que en los últimos años le había venido haciendo el anterior presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, para que entonara una disculpa por parte de la Corona ante los «agravios» cometidos durante la Conquista. Debido a la ausencia de respuesta, la actual presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, no emitió invitación a su toma de posesión en octubre de 2024, pese a que el rey es quien tradicionalmente asiste en representación de España a este tipo de actos.
¿SE LES VA ACABANDO EL CUENTO A PP Y VOX?
Artículo de Javier Collado publicado en Vozpópuli el pasado día 16
Hace una semana, Vozpópuli publicó un sondeo según el cual nueve de cada diez votantes del PP y de Vox son partidarios de alcanzar pactos de gobierno autonómicos que reafirmen en las instituciones lo que sociológicamente emerge cada vez más como un grito contra el sanchismo. Las urnas en Castilla y León no han hecho sino revalidar, con más del 50 por ciento de los votos conjuntamente, esa tendencia. En España hay un giro notorio hacia la derecha ideológica y aunque PP y Vox simulan entenderlo, lo cierto es que las recientes elecciones en Extremadura y Aragón demuestran que lo puramente táctico se impone sobre la lógica ciudadana. Aquí nadie pacta un gobierno autonómico sin medir al milímetro qué grado de desgaste sufre, qué bazas regala al PSOE o qué reacción ideológica en la izquierda puede generar. Es miedito, es acomplejamiento, es estrategia. Y eso, en ambos partidos.
En Castilla y León el PP ha vuelto a ganar con solvencia. No alcanza la mayoría absoluta de antaño, pero el mapa entre izquierda y derecha sigue sin alterarse. La única cuestión pendiente, porque se van agotando los plazos, es en qué condiciones Vox asume que debe entrar en Ejecutivos regionales de una vez por todas, sin medir nada más que la lógica ciudadana, o bajo qué absurdo criterio rompe los tableros del juego y consiente la repetición de elecciones. Vox estaría encantado de demostrar que el PP, al convocar comicios adelantados en Extremadura o Aragón, se ha equivocado porque, lejos de alcanzar la certeza de mayorías absolutas, ha evidenciado una mayor dependencia del partido de Santiago Abascal. Alberto Núñez Feijóo, a su vez, ha sentado las bases realistas sobre las que es posible asentar acuerdos de Gobierno. Sin embargo, ese marco ideológico ha sido despreciado por Vox, que una vez más se ha hecho el ofendidito. Lo del PP y Vox es la historia de nunca acabar, un tedioso toma y daca de consecuencias imprevisibles. Primero, porque Ciudadanos ya vendió estúpidamente todo su patrimonio a ser segunda fuerza política en España para hundir al PP… y hoy es un partido desaparecido. Y segundo, porque Vox, que está en su derecho de creer que podrá desbancar al PP, da la impresión de no tener clara su prioridad: ¿quiere contribuir a hundir al sanchismo o pretende hundir al PP? Es algo que todavía no ha aclarado Vox con un mínimo de clarividencia.
¿Qué era Vox en 2018, cuando irrumpió en el Parlamento de Andalucía como una flecha? Pues era un partido que bebía de muchos errores ideológicos de un PP que había renunciado a ser la derecha clásica para emular a una suerte de liberalismo centrista porque Ciudadanos le segaba la hierba bajo los pies. Vox se apropió de un hueco semivacío con un mensaje estridente y sin matices, según el cual todo era blanco o negro porque no había grises. Después revalidó todo aquel entramado en las generales de 2019 y en sucesivas elecciones. Vox había llegado para quedarse, como suele decirse, y el PP no lo tomó demasiado en serio. Vox era un producto derivado de un populismo extremista que empezaba a caer simpático entre capas sociales que veían en el bipartidismo clásico una conjunción de corrupción, pasteleos, debilidad y obsolescencia. Podemos abrió la veda y Vox lo aprovechó inteligentemente en sentido inverso. ¿Qué es hoy Vox? Lo mismo, pero sin aclarar si lo que quiere es erradicar a la izquierda del poder o intentar ser el partido hegemónico de la derecha. Es decir, un producto electoral de primera magnitud con capacidad de veto para muchas decisiones, pero a la vez la sombra indecisa que para fulminar al PP no hace sino alimentar a la izquierda. ¿Se les va acabando el cuento al PP y Vox? ¿Hasta cuándo soportarán sus respectivos electorados tanto cinismo? Si la prioridad de esos electorados es sentar las bases de una salida de la izquierda del poder, algo están haciendo muy mal.
Ambos partidos pueden llevar al límite la milonga de que no terminan de ponerse de acuerdo en el número de consejerías autonómicas que debe ocupar cada cual. Ambos podrán tener matices sobre la Agenda 2030, el feminismo, la igualdad, el rollo woke, el cambio climático o la inmigración. Todo es falso. Todo depende de una decisión política, personal e intransferible de Alberto Núñez Feijóo y de Santiago Abascal. Pueden seguir aburriéndonos con las sandeces del ‘socialismo azul’, los eslóganes primitivos, o la iconografía de una nueva sociedad y bla, bla, bla. Me temo que el votante de derecha quiere resultados, no autodestrucción. Que desea gestión. De infraestructuras, de trenes que lleguen a tiempo, de carreteras que no tengan socavones, de vivienda que se construya más allá de los mítines, de defensa de la unidad nacional, de seguridad en las calles… No desea demagogia con la inmigración, ni buenismo laboral, ni cobardía institucional. Sánchez está sentando las bases para quedarse y para eso ha secuestrado instituciones, ha tomado al asalto consejos de administración de multinacionales privadas, ha amenazado a jueces y fiscales, y ha tratado de acallar la corrupción poniendo un bozal a la Policía o a la Guardia Civil. El modelo de democracia liberal está fallando, está roto por la cuaderna, y el problema para Vox son los pines que llevan en su solapa consejeros del PP con no sé qué rollo de la Agenda 2030.
Resulta poco comprensible que PP y Vox se mutilen entre sí, que Abascal no asuma que su papel en la historia de hoy es subalterno pero imprescindible, y que siga alimentando la entelequia de un liderazgo virtual de la derecha que no le corresponde. Tan incomprensible como que la soberbia se imponga en el PP sin entender que, a día de hoy, por sí solo, no podrá con el sanchismo porque los números, los escaños, la expectativa, sigue siendo muy insuficiente. Vox no asume que la deriva populista tiene techo de cristal y una fecha límite por más que la borrachera de la euforia les indique que su camino es correcto. Y el PP no termina de entender la lógica de la cesión. La prioridad en España no es una derecha a bastonazos. Y hasta que se dejen de jugar al Scattergories con el presente y el futuro de la democracia española, habrá poca solución. De momento, tienen a Extremadura, a Aragón y a Castilla y León para demostrar que en algo aprecian el sentido común y la salubridad de nuestro sistema.
Artículo en: https://www.msn.com/es-es/noticias/espana/se-les-va-acabando-el-cuento-a-pp-y-vox/ar-AA1YGAno
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