Por José María Arévalo
(El pueblo medieval de Teruel considerado uno de los más bonitos del mundo: tiene catedral y castillo medieval)
He oído hablar mucho de él y siempre he querido ir a verlo, pero me queda un poco lejos ese rincón del nordeste español. Me ha animado a verlo -quizá esta Semana Santa- el artículo que ha publicado estos días Noelia Santos en Viajar . Vamos a verlo. Titula “El pueblo de Aragón que es perfecto para visitar en Semana Santa: tiene catedral y castillo medieval”.
No es ningún secreto -explica- que este precioso pueblo medieval del noreste de España, en el interior de una de las provincias más infravaloradas del país, es una opción ideal para hacer una escapada casi en cualquier momento del año. La sorpresa está en que, además, es perfecto para visitarlo en Semana Santa.
Las suaves temperaturas es uno de los primeros reclamos. Y es que, durante los días de la Semana Santa, la península suele disfrutar de unos días primaverales en prácticamente todo el territorio (obviamente, mucho más acusadas en las islas), incluido este rincón remoto de la provincia de Teruel.
Pero sin duda, es su inmersión en historia y naturaleza lo que hace que este bellísimo pueblo, de silueta escalonada, coronada por un imponente castillo medieval y sugerentes fachadas de intenso color rojizo, sea tan interesante en Semana Santa.
Por qué hay que visitar Albarracín en Semana Santa
El casco antiguo de Albarracín es una de la grandes joyas del urbanismo medieval que todavía se conservan en España. Un centro histórico de calles sinuosas y empedradas, empinadas cuestas, balcones de forja y sus icónicas fachadas rojas. Todo ello rodeado por un cinturón amurallado del siglo XIV que en su conjunto está declarado Monumento Nacional.
Las procesiones de Semana Santa se convierten casi en una visita guiada, ya que recorren buena parte del centro histórico de Albarracín. Todo empieza el llamado Domingo de Ramos en la Catedral del Salvador, el gran icono del municipio levantado en el siglo XVI, con permiso del castillo.
Los protagonistas serán después el resto de iglesias y ermitas que salpican el pueblo: desde la ermita de Santa Bárbara, a la iglesia de Santiago, la iglesia de Santa María y, por último, la ermita del Carmen.
Hay un lugar en Albarracín que concentra toda la historia del patrimonio religioso de la región: el Museo Diocesano. Visitarlo es recorrer la historia del arte vinculado a la iglesia desde el siglo XV hasta el XVIII.
Otras visitas imprescindibles
Si Albarracín es uno de los pueblos más bonitos de España es por algo. Es como un viaje al pasado medieval, y revivirlo a través de lugares como el Palacio Episcopal, la casa de la Julianeta, la calle Azagra, la Torre Blanca (esa atalaya situada en el extremo sur del pueblo) o la Torre del Andador, levantada en la parte más alta del recinto defensivo de las murallas de Albarracín.
Y por supuesto el castillo, esa alcazaba que se erige sobre un grandioso peñasco de forma triangular que, junto con las dos torres, componían el núcleo defensivo de la ciudad en la Edad Media.
Levantado en el siglo X, sus restos tenían la consideración de Medina, que es como se llamaba a la ciudadela en la que habitaba el señor feudal en época medieval. Se han encontrado aljibes y hasta restos de viviendas de lo que pudo ser la corte palaciega en una época fue gloriosa para el municipio, según la historia.
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