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128 obras restauradas por el convenio entre la Diputación de Valladolid y Las Edades del Hombre 

Tres foramontanos en Valladolid 05 Jul 2026 - 07:22 CET
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Por José María Arévalo

(‘San Juan Degollado’ regresará dentro de unos días a Cervillego de la Cruz)

La prensa local publicaba hace unas semanas la noticia de que un total de 128 obras ha sido restauradas gracias al convenio mantenido estos años entre la Diputación de Valladolid y Las Edades del Hombre. “24 años rescatando ‘tesoros’”, titulaba en ÇEl Día de Valladoliod Javier M. Faya, que informaba  de que el convenio entre la Diputación de Valladolid y la Fundación Las Edades del Hombre ha permitido restaurar en 76 localidades un total de 128 obras que se encontraban en muy mal estado.

Dicen que la ciencia -explicaba- y la fe pocas veces van de la mano, pero en este caso van de la mano. Yes que esta semana el Monasterio de San Bernardo, en Santa María de Valbuena, exhibió cinco piezas restauradas por la Fundación Las Edades del Hombre fruto de un convenio con la Diputación: ‘Santa Ana Trina’, de la iglesia de San Pelayo, de Barruelo del Valle; Cristo en la Cruz, de la iglesia de Santa María de la O, de Wamba; ‘San Roque’, de la iglesia de San Pelayo, de Villamuriel de Campos; ‘Santa Brígida’, de la iglesia de San Juan Evangelista, de Fuente Olmedo; y ‘San Juan Degollado’, de la iglesia de San Juan Bautista, de Cervillego de la Cruz. Ya son 24 los años que salen de la oscuridad auténticos ‘tesoros’ de la provincia. Concretamente, 128, de los que 115 son esculturas, nueve pinturas, tres crucifijos y una cruz. Para ello, la inversión total ha sido de 497.000 euros, a los que se van a añadir 30.000 el año que viene, alcanzando hasta ahora a 76 localidades.

La labor de los técnicos es muy agradecida por los habitantes de los pueblos que han sido beneficiados por este acuerdo, que se basa en la Ley 12/2002 de Patrimonio Cultural de Castilla y León, que señala que  los poderes públicos tienen encomendado la salvaguarda, enriquecimiento y difusión de los bienes que integran el Patrimonio Cultural de Castilla y León, de ahí que la institución provincial «vele por la conservación y enriquecimiento del patrimonio histórico, artístico y cultural convencida de su riqueza, singularidad y valor como seña de identidad».

La Diputación de Valladolid para el cumplimiento de esta ley desarrolla una serie de programas, entre ellos un Convenio con la Fundación Edades del Hombre.

Hasta ahora, el pueblo que más se ha beneficiado de esta iniciativa es el de Villalón de Campos, con cinco intervenciones, seguido de Cubillas de Santa Marta, Barcial de la Loma y Pedrosa del Rey, todos ellos con cuatro.

Poder comparar las figuras antes y después de ser tratadas por el Centro de Conservación y Restauración de Las Edades del Hombre provoca asombro. Su directora, Consuelo Valverde, cuenta que las esculturas tardan en restaurarse una media de dos-tres meses, teniendo en cuenta que la mayoría han tenido problemas de anoxia (falta de oxígeno) y que por eso mismo deben estar en cuarentena 21 días.

No hay ninguna favorita en el último ‘rescate’ por la «excelente policromía» que presentan todas, pero sí reconoce que lo más dificultoso fue el ensamblaje de ‘Santa Ana Trina’ al tener que unir los tres bloques que forman el embón con espigas interiores y al ‘San Juan Degollado’ «colocándole su mano en su lugar porque había pérdidas en el soporte y escalones…».

El paso del tiempo parece inexorable, los insectos… y el propio hombre, ya que, como señalan los restauradores, a lo largo de los siglos, «con toda la buena fe del mundo», se ha intentado conservar las figuras o las pinturas con métodos que, a la larga, han sido absolutamente contraproducentes.

Yeso y tornillo.

De este modo, se pueden apreciar auténticas barbaridades como rellenar con yeso una grieta en la madera como en el Cristo Crucificado de Wamba (pudriéndose esta tras producir humedad) o colocar un tornillo en una talla, como sucede en el ‘San Juan Degollado’ para que no se perdiera el brazo. En su momento fue una solución útil, pero ahora es el turno de las nuevas tecnologías, de los microscopios USB de luz visible y luz UV, endoscopios, infrarrojos, rayos X, estratigrafías, métodos de desinsectación mediante anoxia y, por supuesto, personal altamente cualificado, bien en las labores de restauración bien en las tareas de transporte.

Más de uno piensa entonces en el ‘Ecce Homo de Borja’, que saltó a la fama cuando fue ‘restaurado’ en 2012 por una vecina del pueblo, dando el ‘atroz’ resultado la vuelta al mundo. En Valladolid no ha pasado nada de eso. Se han producido ‘chapuzas’, pero nada que no se pueda solucionar. «Afortunadamente, cada vez se encuentran menos», señala Silvia Lorenzo, alcaldesa de San Bernardo y restauradora en este centro desde 2002. Es comprensible el ‘intrusismo’ que hubo durante muchísimos años pues, «con la mejor voluntad, se hicieron cosas que a los ojos de hoy no eran las adecuadas». «Igual si lo veían sucio, decían que alguien del pueblo que fuera bueno pintando lo pintara encima», añade. Así, cree que el yeso que se utilizó sobre el Cristo Crucificado de Wamba pudo colocarse perfectamente hace un siglo. «Menos mal que cada vez hay más cultura de lo que es una restauración», apostilla.

¿Yalguna vez le han temblado las manos con alguna obra? «Sí. Está bien que nos pase y continuamente, que le tengamos respeto».

Ese sentimiento de enorme responsabilidad también lo vivió su colega Beatriz Martín (con Martínez Montañés, Fernández, El Greco…), que estuvo en el equipo de restauradores de ‘San Roque’ y ‘Santa Ana Trina’.  Recuerda cómo fue con el camión a recogerla:«No puede ir de cualquier manera». Seguramente, volverá a montarse con varios compañeros para llevarla a la iglesia de San Pelayo de Barruelo del Valle y colocarla con mimo allí.

Poco a poco, los ‘tesoros’ se van rescatando de los insectos xilófagos, de la podredumbre, del tiempo y del olvido.

 

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