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Los lunes, revista de prensa y red 

Tres foramontanos en Valladolid 31 Ago 2026 - 07:22 CET
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“El choque entre Robles y Marlaska dinamita la estrategia de Sánchez para reconducir la crisis de Ceuta”, de Maite Loureiro; “Se enciende el piloto de alarma en la economía de España: China abre un agujero en la balanza comercial y el crédito al consumo ya recuerda a 2008”, de Vicente Nieves; “El elefante chino en Marruecos que nadie quiere ver”, de Ángel Mas; y “¿Por qué Marruecos exporta inmigrantes a la UE? El millonario negocio de la inmigración marroquí”, de Luis F. Quintero.

(“Cuestión de prioridades”. Viñeta de Nieto en ABC el pasado día 26 )

EL CHOQUE ENTRE ROBLES Y MARLASKA DINAMITA LA ESTRATEGIA DE SÁNCHEZ PARA RECONDUCIR LA CRISIS DE CEUTA

Artículo de Maite Loureiro publicado en Libertad Digital el pasado día 27

El Gobierno intenta presumir de asumir las riendas con el mando único, el Consejo de Seguridad Nacional y la Ley de Asilo y Extranjería.

A punto de cumplirse un mes de la invasión en Ceuta, la descoordinación y el caos siguen marcando la actuación del Gobierno. Después de cuatro semanas de vacaciones en La Mareta, Pedro Sánchez pretendía regresar presumiendo de haber asumido las riendas de la crisis designando a Ángel Víctor Torres como mando único, reuniendo al Consejo de Seguridad Nacional y anunciando la reforma de la Ley de Asilo y la Ley de Extranjería.

Una estrategia que ha quedado completamente eclipsada ante el enésimo enfrentamiento protagonizado por los ministros del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y la de Defensa, Margarita Robles, a cuenta del papel del CNI en la invasión de la ciudad autónoma. Mientras lo ceutíes sigue padeciendo las consecuencias de lo ocurrido, el Ejecutivo no es capaz de ponerse de acuerdo siquiera sobre qué ocurrió en las horas previas.

Robles aseguró en la Comisión de Defensa del Congreso que los servicios de inteligencia españoles hicieron la labor que «les era y es exigible» y dio detalles de una reunión que se produjo el 27 de julio entre el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, y el delegado del Gobierno en la ciudad, Miguel Ángel Pérez Triano, que «trabaja con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y el CNI y les remite la situación de emergencia por las entradas a nado».

«El día 29, esos funcionarios que están allí, cuya identidad no puedo decir, dan cuenta en la delegación del Gobierno de esa convocatoria del día siguiente para entrar a nado aprovechando una fiesta que se daba en el país vecino», añadía la ministra de Defensa, desviando toda la responsabilidad hacia su compañero de filas y descargando cualquier culpa sobre su departamento.

El delegado del Gobierno en Ceuta emitía un comunicado a última hora del día desmintiendo a Robles, lo que agravaba la crisis interna desatada. Según la nota, «no recibió informe, en ningún momento, alguno de lo que iba a ocurrir», intentando así dejar en evidencia a la ministra de Defensa.

El caos permanece

Preguntado por el papel del CNI en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, el ministro del Interior negaba también la mayor al asegurar que «ningún servicio de información, ningún otro servicio de información de países amigos ni cualquier otro grupo de investigación de inteligencia atisbó nada parecido» a lo que sucedió, dejando en evidencia al CNI y, con él, a Robles.

El choque entre ambos ya se produjo en los días inmediatamente posteriores a la invasión, cuando las contradicciones entre departamentos eran evidentes. Los ministros se contradecían permanentemente entre ellos: el de Exteriores, José Manuel Albares hablaba de devolverlos a todos; Marlaska lo descartaba por las peticiones de asilo; la de Igualdad, Ana Redondo, descartaba el peligro de las mujeres y niñas, mientras la de Migraciones, Elma Saiz, anuncia su traslado urgente.

El caos ha imperado en la actuación del Ejecutivo durante todo el mes, en plena ausencia del presidente. Con su regreso, la estrategia pasaba por intentar reconducir la situación, completamente desbordada, ante la alarma social que ha generado. Sin embargo, transcurridas cuatro semanas, los distintos departamentos siguen echándose la culpa de lo ocurrido.

Sin información ni respuestas

En paralelo, Robles eludió responder a ninguna de las cuestiones que le trasladaron los distintos grupos. La portavoz parlamentaria del PP, Ester Muñoz, y Vox o el PNV, exigieron a la ministra aclarar «quién» promovió lo ocurrido y qué información dio el CNI, sin éxito. La ministra ni siquiera fue capaz de aclarar cuántos cruzaron la frontera, cuántos permanecen en Ceuta y cuántos se van a quedar.

Tampoco explicó el papel de Marruecos, al que apeló para «colaborar», y lo atribuyó todo a la convocatoria «espontánea» en redes sociales y la «ventana de oportunidad» que proporcionaba la sentencia del Tribunal Supremo que prohíbe las devoluciones en caliente por vía marítima y la reducción de los efectivos en la frontera de Marruecos, supuestamente, por la fiesta de la Corona.

Mientras los ministros eluden su responsabilidad y se culpan mutuamente de lo ocurrido, los ceutíes conviven todavía con más de 10.000 extranjeros en una situación de crisis humanitaria, sanitaria y social. La decretada «normalidad» por parte del Gobierno está muy lejos de recuperarse y las explicaciones dadas en el Parlamento, hasta ahora, no han servido para transmitir tranquilidad.

Artículo en: https://www.libertaddigital.com/espana/politica/2026-08-26/el-choque-entre-robles-y-marlaska-dinamita-la-estrategia-de-sanchez-para-reconducir-la-crisis-de-ceuta-7451551/

SE ENCIENDE EL PILOTO DE ALARMA EN LA ECONOMÍA DE ESPAÑA: CHINA ABRE UN AGUJERO EN LA BALANZA COMERCIAL Y EL CRÉDITO AL CONSUMO YA RECUERDA A 2008

Artículo de Vicente Nieves publicado en elEconomista.es el pasado día 25

La economía de España sumará este 2026 su sexto año consecutivo de expansión. Los grandes indicadores y ratios (PIB, ocupación, desempleo, deuda pública…) han mejorado notablemente. La ocupación supera los 22 millones, la tasa de paro ha caído por debajo del 10%, la deuda pública se encuentra en el 100% del PIB (un nivel elevado, pero 20 puntos por debajo de 2021) y las previsiones del FMI o Bruselas revelan que la economía seguirá presentando una mayor fuerza relativa en el corto y medio plazo. Ese crecimiento económico y la salud de la que goza el mercado laboral, aunque parezca contradictorio, está empezando a abrir pequeñas grietas en la economía que no deben pasarse inadvertidas. La fuerza de la demanda interna, la desaceleración de las exportaciones y el encarecimiento de ciertas importaciones (muchas de ellas no energéticas y procedentes de China) están elevando el déficit comercial al mismo tiempo que el endeudamiento por consumo de parte de los hogares acelera, una tendencia que a largo plazo puede ser insostenible o, como mínimo, peligrosa para la economía.

Se enciende el piloto de alarma en la economía de España: China abre un agujero en la balanza comercial y el crédito al consumo ya recuerda a 2008

Estos dos datos sobre la economía de España que por separado no dicen mucho, cuando se unen ayudan a comprender algo más lo que está sucediendo y hacia dónde puede ‘desviarse’ la economía nacional. Aunque la relación no es estrictamente de este modo, un incremento del crédito al consumo de los hogares que no se corresponde con un aumento de la producción y de la productividad interna, suele derivar antes o después en un déficit comercial que puede terminar convirtiéndose en un déficit por cuenta corriente (esto ya sería más grave). De forma sencilla, si la economía española no logra producir todo lo que demandan hogares, empresas, el propio Estado… esta carencia se suple importando más. Si eso sucede sin que las exportaciones crezcan al mismo ritmo, el déficit comercial está servido.

Algo así está sucediendo en España, trayendo de vuelta ciertos recuerdos a los años previos a 2008, cuando las familias españolas dispararon su crédito al consumo para comprar, entre otras cosas, coches y electrodomésticos hechos en Alemania. Hoy, la situación se asemeja, pero uno de los actores implicados (o más bien beneficiado) ha cambiado. El crédito al consumo de las familias ha superado los 120.000 millones de euros (saldo), según el Banco de España, pero todo hace indicar que esta vez son los coches y aparatos electrónicos chinos los que están, en parte, detrás de este incremento.

China registra un enorme y creciente superávit comercial con España (en la otra cara de la moneda es un enorme y creciente déficit para España), mientras que los españoles piden crédito para comprar los bienes producidos en el gigante asiático. Este déficit comercial bilateral no sería un problema si España lo pudiera compensar con otros superávits comerciales igual de amplios, algo que por ahora no sucede.

Las exportaciones se están desacelerando, mientras que las importaciones, guiadas por una intensa demanda interna (consumo e inversión de los agentes españoles) están avanzando el doble de rápido que las ventas al exterior o más. Con todo, el déficit comercial acumulado por España en el primer semestre del año se situó en 32.780,9 millones de euros, nada más y nada menos que un 30,5% más respecto al mismo periodo del año anterior (el segundo mayor déficit semestral en una década). De acuerdo con la balanza comercial publicada la semana pasada por el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, las importaciones alcanzaron de enero a junio de este año 233.914,6 millones, un 5,2% más, mientras que las exportaciones aumentaron un 2%, hasta los 201.133,6 millones.

Lo llamativo de este déficit es que el componente energético no es el gran culpable del incremento. Por ejemplo, en 2022 el déficit comercial se disparó porque la invasión de Rusia a Ucrania elevó el precio del petróleo a los 120 dólares por barril, mientras que el gas siguió el mismo camino. España, que necesita importar todo el petróleo y gas que consume, pagó con creces este encarecimiento. Esta vez, aunque la energía ha contribuido al incremento del déficit, resulta curioso ver cómo han sido otros bienes los que están detrás del gran aumento, unos bienes, además, cuya importación suele ser consecuencia de un aumento del crédito. El crédito puede emplearse para invertir y generar mayor crecimiento futuro, pero también para consumir y endeudarte por necesidad o disfrute.

El déficit de la balanza comercial

Es cierto que el déficit energético continúa siendo el mayor en términos absolutos, con 17.558,4 millones de euros, pero solo empeora en 1.221 millones frente a los 16.337 millones de 2025. El gran deterioro procede de los productos no energéticos, como se señalaba. España exportó bienes por 187.017 millones, apenas un 0,8% más, mientras sus importaciones aumentaron un 4%, hasta 202.239,6 millones. De este modo, el déficit no energético casi se duplicó al pasar de 8.775,7 a 15.222,6 millones, un aumento de 6.447 millones, o aproximadamente un 73,5%. De este modo, cerca del 84% de todo el deterioro del déficit comercial del semestre procede ya del comercio no energético, y únicamente el 16% restante de la energía.

La parte positiva es la que corresponde al incremento de las importaciones de bienes de equipo (bienes que compran las empresas para mejorar e incrementar su producción o sustituir otras máquinas obsoletas). Estos bienes de equipo constituyen el 23,6% de todas las importaciones españolas. Las compras al exterior de este grupo aumentaron un 7,9%, hasta 55.255,7 millones de euros, unos 4.000 millones más que un año antes. Dentro de esta rúbrica destaca la maquinaria para la industria. España importó 13.551,6 millones, un 10,3% más, de los cuales 9.195,6 millones correspondieron a maquinaria de uso general (+9,6%). También sobresalen los equipos de oficina y telecomunicaciones, cuyas importaciones ascendieron a 11.149 millones (+10,8%), y especialmente los equipos de telecomunicaciones, con 7.129,6 millones (+12,9%). Los aparatos eléctricos añadieron otros 12.487,1 millones, un 6,8% más.

El otro agujero (quizá el más preocupante) creciente está en el automóvil, y más concretamente en la compra de coches terminados. Las importaciones del sector aumentaron un 11,1%, hasta 26.130,7 millones de euros, mientras que las exportaciones apenas crecieron un 1,2%, hasta 25.972,6 millones. España ha pasado así de disfrutar de un superávit de 2.140,5 millones en automoción en el primer semestre de 2025 a registrar un pequeño déficit de 158,1 millones este año. La explicación está casi íntegramente en automóviles y motocicletas, puesto que las importaciones se dispararon un 16,5%, hasta 16.320,8 millones, unos 2.300 millones más que un año antes, mientras las exportaciones aumentaron solo un 2,6%.

El déficit con China

Si en los primeros años de la década de los 2000 los Audi, BMW o Volkswagen eran los culpables, en parte, del déficit comercial y del endeudamiento de las familias, hoy lo son en cierta medida los coches chinos. El propio informe publicado por el Ministerio de Comercio identifica a China como el país que más contribuye al crecimiento de las importaciones españolas en el semestre, principalmente a través de automóviles, equipos de telecomunicaciones y aparatos eléctricos. España importó de China 26.600,2 millones de euros entre enero y junio, un 10,1% más, frente a unas exportaciones españolas hacia el gigante asiático de apenas 4.000,7 millones. El resultado es un déficit bilateral gigantesco de 22.599,5 millones, frente a los 20.207,6 millones de hace un año. Sollo el desequilibrio con China ha empeorado en casi 2.400 millones de euros. China representa ya el 11,4% de todas las importaciones españolas y prácticamente una de cada cuatro compras realizadas fuera de la UE.

Por tanto, el aumento del 30% del déficit español no puede achacarse esta vez fundamentalmente al petróleo y al gas. La factura energética empeora, pero explica una parte pequeña del aumento total. El verdadero cambio se encuentra en una economía española cuya demanda de bienes manufacturados extranjeros está creciendo mucho más rápidamente que su capacidad para venderlos fuera. Y dentro de ese proceso sobresale China, que no solo vende cada vez más a España, sino que lo hace precisamente en algunas de las ramas industriales de mayor valor añadido donde el déficit está creciendo con más rapidez. Los intercambios comerciales dibujuan una España que mantiene todavía un superávit de 12.764 millones con la UE, pero su déficit con Asia alcanza los 37.245 millones, de los cuales 22.600 millones corresponden únicamente a China.

El agujero en la balanza comercial y el crediente endeudamiento a través del crédito al consumo pueden generar cierta preocupación si se mantienen en el tiempo. El déficit comercial puede terminar desembocando en un déficit por cuenta corriente que incremente la deuda externa neta (la famosa PIIN que ha logrado mejorar España gracias a las exportaciones en los últimos años) haciendo más vulnerable a la economía de España frente a los shocks externos como sucedió en 2007-2008. Aunque España todavía no está ni mucho menos en esa situación, toda tendencia empieza y acaba en un punto concreto.

Artículo en: https://www.msn.com/es-es/dinero/economia/se-enciende-el-piloto-de-alarma-en-la-econom%C3%ADa-de-espa%C3%B1a-china-abre-un-agujero-en-la-balanza-comercial-y-el-cr%C3%A9dito-al-consumo-ya-recuerda-a-2008/ar-AA2aOzBm

EL ELEFANTE CHINO EN MARRUECOS QUE NADIE QUIERE VER

Artículo de Ángel Mas publicado en Vozpópuli el pasado día 24
Durante semanas, buena parte de la conversación política y mediática española sobre la crisis de Ceuta ha girado alrededor de una explicación peculiar: Marruecos se siente fuerte por su proximidad a Estados Unidos y por su relación estratégica con Israel. De ahí se ha pasado a insinuar que Washington y Jerusalén pudieron favorecer, amparar o incluso participar en la presión marroquí contra España. Es una construcción extraordinariamente útil para Pedro Sánchez. Permite desplazar dos responsabilidades mucho más inmediatas: la de Marruecos, que tiene intereses propios, reivindica Ceuta y Melilla y utiliza la inmigración como instrumento de presión; y la del Gobierno español, cuya política de concesiones a Rabat pretendía precisamente garantizar una relación estable.

Pero hay un problema formidable con esta teoría. Si la proximidad política, económica y estratégica a Marruecos constituye un indicio de complicidad, falta un sospechoso gigantesco: China. El 22 de agosto, El Mundo publicaba un revelador artículo: China encuentra en Marruecos una puerta trasera hacia Europa. En las 500 hectáreas de Mohammed VI Tanger Tech se está construyendo un auténtico enclave industrial sino-marroquí. Más de cuarenta compañías, mayoritariamente chinas, han acordado instalarse allí. El proyecto aspira a atraer más de 4.000 millones de dólares y crear unos 22.000 empleos.

China no está simplemente vendiendo productos a Marruecos. Está trasladando allí parte de sus cadenas industriales para aprovechar costes inferiores, infraestructuras portuarias, los acuerdos comerciales marroquíes y una situación excepcional a catorce kilómetros de Europa. Marruecos se incorporó en 2017 a la Franja y la Ruta. Tanger Tech surgió del acercamiento entre Xi Jinping y Mohamed VI. Gotion High-Tech desarrolla una gigantesca fábrica de baterías con una inversión inicial de unos 1.300 millones de dólares y una expansión potencial muy superior. BTR, Hailiang, COBCO y otras empresas chinas están construyendo diferentes eslabones de la cadena del automóvil eléctrico.

Elección estratégica

No es sólo economía. China y Marruecos establecieron en 2016 una asociación estratégica que comprende inversiones, infraestructuras, telecomunicaciones, energía, cooperación política e incluso intercambios militares y antiterroristas. En 2025, el ministro marroquí de Exteriores calificó el desarrollo de las relaciones con China como una “elección estratégica inquebrantable”.

La pregunta resulta inevitable. Si la relación privilegiada de Marruecos con Estados Unidos permite sospechar de Washington, ¿por qué su asociación estratégica con China no permite sospechar de Pekín? Si la cooperación militar con Israel convierte a Israel en sospechoso, ¿qué hacemos con los enormes intereses estratégicos chinos? La respuesta correcta es: nada.

Nada de esto demuestra que China organizara la crisis de Ceuta. Y ésa es precisamente la cuestión. Tampoco las relaciones de Estados Unidos o Israel con Marruecos demuestran que Washington o Jerusalén la organizaran. Lo absurdo no es que nadie acuse a China. Lo absurdo es utilizar contra Estados Unidos e Israel un razonamiento que nadie se atreve a aplicar a China.

Alvares y Huawei

La paradoja es todavía mayor porque China mantiene simultáneamente una relación privilegiada con el Gobierno de Sánchez. Sánchez ha viajado a China cuatro veces en cuatro años y ha presumido de llevar la interlocución política bilateral a su nivel más alto en más de medio siglo. Su Gobierno ha creado con Pekín un diálogo estratégico permanente. Albares ha cultivado activamente esa relación. Y mientras varios aliados occidentales restringen a Huawei en infraestructuras sensibles, el Gobierno español ha defendido la utilización de sus equipos en sistemas relacionados con las interceptaciones legales de Policía y Guardia Civil, pese a las preocupaciones expresadas desde Bruselas y Washington.

Tenemos así una situación fascinante: China mantiene una asociación estratégica con Marruecos, invierte miles de millones en convertirlo en plataforma industrial hacia Europa y, simultáneamente, disfruta de una relación excepcionalmente favorable con el Gobierno español. Pero cuando Marruecos presiona a España, nadie mira hacia Pekín. Se mira hacia Washington y, sobre todo, hacia Jerusalén.

La paradoja llegó al extremo cuando medios españoles difundieron una hipótesis atribuida a círculos académicos o de inteligencia chinos según la cual Marruecos e Israel podían haber ejecutado una operación de guerra híbrida contra España. En algunas versiones, aquello terminó convertido prácticamente en una conclusión de “la inteligencia china”. Sin embargo, no apareció públicamente ningún informe verificable de los servicios chinos que lo demostrase. Y cuando el Ministerio de Exteriores chino se pronunció oficialmente sobre Ceuta, no acusó a Israel ni al Mosad: pidió coordinación entre España y Marruecos y manifestó su oposición a la inmigración ilegal.

La proximidad de Vox

No hay pruebas para afirmar que Pekín promoviese aquella intoxicación, y no hace falta hacerlo. Basta observar la ironía: desde China se señalaba supuestamente a Israel mientras China construía en Marruecos su propia “puerta trasera hacia Europa”. Este relato ha resultado funcional al sanchismo porque permite evitar la responsabilidad marroquí y la de la política española mientras convierte una crisis bilateral en otra oportunidad para hostigar a Estados Unidos e Israel. Lo sorprendente es que haya sido reproducido también por medios que se presentan como oposición y haya penetrado incluso en ámbitos de la derecha radical, donde la proximidad de Vox a Estados Unidos e Israel se utiliza para atacarlo.

Pero nadie completa el silogismo con China. Y eso demuestra precisamente que la premisa era falsa. Marruecos no necesita permiso de Washington, Jerusalén ni Pekín para perseguir sus intereses. Cultiva simultáneamente a Estados Unidos, China, Europa, las monarquías del Golfo e Israel y obtiene de cada uno cuanto puede. El responsable de la hostilidad marroquí contra España debe buscarse, en primer término, en Marruecos. Y la responsabilidad por el fracaso de la política española hacia Marruecos debe buscarse en Madrid.

Todo lo demás resulta políticamente muy conveniente. Especialmente cuando permite encontrar culpables a miles de kilómetros antes que mirarse al espejo.

Artículo en: https://www.msn.com/es-es/noticias/internacional/el-elefante-chino-en-marruecos-que-nadie-quiere-ver/ar-AA2aN129

¿POR QUÉ MARRUECOS EXPORTA INMIGRANTES A LA UE? EL MILLONARIO NEGOCIO DE LA INMIGRACIÓN MARROQUÍ 

Artículo de Luis F. Quintero publicado en Libertad Digital el pasado día 23

Cerca de 4 millones de marroquíes en la UE drenan remesas por valor de cerca del 10% del PIB de Marruecos y suponen el 70% de su entrada de divisas. La situación en Ceuta dista mucho de recuperar la normalidad. La desesperación y el miedo se extienden entre los ciudadanos ceutíes mientras la presión migratoria en la frontera no da tregua.

Frente a la narrativa oficial impulsada por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que pretende presentar la entrada masiva e intencionada de personas a través de la frontera como un fenómeno fortuito o «cosas que pasan«, los hechos apuntan a una orquestación deliberada por parte de la dictadura marroquí.

Si la versión del Gobierno fuera cierta y se tratara de un evento imprevisto, resulta inexplicable que Mohamed VI no haya cesado ni sancionado a ningún responsable de la seguridad fronteriza en su territorio. Por el contrario, la inacción de Rabat apunta a que el monarca no solo conocía lo que iba a suceder, sino que lo alentó de forma activa como herramienta de presión geopolítica, que por otro lado los expertos en geoestrategia es lo que llevan diciendo desde el principio.

Internacionalización de la crisis y reguero de millones desde España

El chantaje fronterizo responde a una estrategia calculada por el régimen marroquí. Por un lado, ha conseguido internacionalizar el debate sobre la soberanía de Ceuta y Melilla. Por otro, obtiene un rédito económico sustancial de la complacencia del Ejecutivo español.

España mantiene activas tres vías principales de financiación hacia Rabat: créditos y préstamos reembolsables, subvenciones directas a la cooperación y el impulso a la inversión privada. Desde la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa, las partidas destinadas a Marruecos bajo estos tres conceptos rozan los 4.194 millones de euros, una cifra multimillonaria que el presidente del Gobierno se ha comprometido a seguir incrementando pese a los continuos pulsos diplomáticos y de seguridad vertidos sobre las fronteras españolas.

Las cifras de la dependencia económica de Marruecos

Pero la cosa no se limita a este tipo de ayudas o cooperación económica. Para entender el comportamiento geopolítico de Rabat y su continuo uso de la presión migratoria, es indispensable analizar la estructura de su economía. Con un Producto Interior Bruto (PIB) que se sitúa en los 150.000 millones de dólares, el país magrebí presenta un modelo fuertemente orientado al sector servicios (55% del PIB), seguido por la industria (25%) y el sector primario (10%). Sin embargo, uno de los pilares más determinantes para el sostén de su sistema socioeconómico se encuentra fuera de sus fronteras.

Se calcula que en la Unión Europea residen alrededor de 4 millones de personas nacidas en Marruecos o con nacionalidad marroquí, lo que equivale aproximadamente al 10% de la población total del país (cercana a los 39 millones de habitantes). Esta diáspora se concentra principalmente en España —que lidera la cifra de residentes marroquíes con permiso legal, superando el millón— y en Francia, donde alcanzan los 1,5 millones su sumamos nacionalizados y descendientes. A esto se suman unos 400.000 en Italia y otros 850.000 repartidos entre los Países Bajos, Bélgica y Alemania, mientras que cada año entre 90.000 y 110.000 marroquíes obtienen la nacionalidad en algún país miembro de la UE.

Las remesas: el verdadero motor que sostiene el dirham

El impacto económico de esta presencia migratoria en Europa es colosal. Las remesas que estos ciudadanos envían anualmente a su país de origen alcanzan unos 12.000 millones de dólares, una inyección directa que representa nada menos que el 8% del PIB marroquí.

Estas divisas canalizadas desde suelo europeo no solo sirven para sostener el consumo directo de millones de familias en zonas rurales y urbanas, o para financiar pequeñas inversiones inmobiliarias y comerciales a nivel local. Resultan vitales para mantener elevadas las reservas internacionales del Banco Central de Marruecos, lo que equivale en la práctica a sostener el valor del dirham y apuntalar la estabilidad financiera del régimen.

Exportar población como estrategia financiera

Al sumar estas remesas a los flujos de capital público y privado —inversiones, subvenciones y préstamos que llegan desde la UE a Marruecos—, la cifra asciende a otros 8.400 millones acumulados desde 2018. En este escenario, Europa adquiere un protagonismo absoluto: sumando los fondos de cooperación, los créditos públicos, el turismo y la inversión extranjera directa, Europa concentra más del 70% de las divisas que entran en la dictadura alauita.

Las cifras dejan en evidencia la realidad del modelo: a Marruecos le resulta sumamente rentable «exportar» población hacia la Unión Europea. La entrada continua de emigrantes le garantiza un flujo constante de miles de millones de euros en remesas con los que oxigenar su economía sin poner en riesgo sus relaciones diplomáticas con el continente europeo.

Artículo en: https://www.libertaddigital.com/libremercado/2026-08-21/por-que-marruecos-exportar-inmigrantes-a-la-ue-el-millonario-negocio-de-la-inmigracion-marroqui-7450386/

 

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