Por José María Arévalo
(Tríptico de la Adoración de los Reyes Magos)
A principios de verano recogía la prensa local la llegada a nuestro Museo Nacional de Escultura de dos piezas recuperadas tras su robo, el Retablo de la Pasión y el tríptico de la Adoración de los Reyes Magos, procedentes de la recuperación por la Guardia Civil de 62 bienes culturales valorados en más de 3.000.000 de euros que un matrimonio alemán, afincado en Marbella (Málaga), había sacado ilegalmente desde España a Italia. Entre esas piezas se encontraba un retablo del siglo XVI, atribuido a un taller de Amberes, que fue el germen de la operación contra el tráfico ilegal de obras de arte. Además de este retablo, la Guardia Civil recuperó también varios trípticos, entre ellos el de la Adoración de los Reyes Magos, que desde este jueves se podrá visitar en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid junto al propio retablo.
La recuperación de estos dos bienes, junto con el resto de piezas, se produjo tras más de dos años de investigación, en una operación conjunta con el Comando Carabinieri para la Tutela del Patrimonio Cultural y en cooperación con el Ministerio de Cultura. El proceso culminó con la cesión de ambas obras al Museo Nacional de Escultura.
El centro museístico ha dispuesto que las piezas se exhiban en el Rincón Rojo, un espacio en el que no solo se busca mostrar el valor artístico de las obras expuestas, sino también la compleja historia que hay detrás de ellas. En este caso, se recuerda que el 3 de julio de 2025, en el Palacio Real de Turín, las autoridades italianas hicieron entrega a la Administración española de un grupo de más de sesenta bienes culturales exportados ilegalmente desde España a Italia.
(Retablo del siglo XVI atribuido a un taller de Amberes)
El retablo atribuido al taller de Amberes se enmarca en una de las producciones artísticas más apreciadas del norte de Europa durante los siglos XV y XVI. Los talleres flamencos, especialmente los de Bruselas, Malinas y Amberes, alcanzaron gran prestigio por la elaboración de retablos tallados y policromados, concebidos para iglesias, capillas y devociones privadas. Estas obras solían combinar una minuciosa labor escultórica con escenas narrativas de carácter religioso, destinadas a facilitar la contemplación y la enseñanza visual de los episodios sagrados.
Por su parte, el tríptico de la Adoración de los Reyes Magos pertenece a una tipología muy difundida en la pintura flamenca y manierista. Los trípticos, formados por una tabla central y dos laterales abatibles, permitían articular distintos momentos de una narración religiosa o incorporar figuras complementarias, como santos, donantes o escenas secundarias. La Adoración de los Reyes Magos fue uno de los temas más representados en el arte europeo, al reunir elementos devocionales, simbólicos y narrativos: el reconocimiento del Niño Jesús por parte de los Magos, la presencia de la Virgen y san José, y la riqueza visual asociada a los cortejos, vestimentas y ofrendas.
Con su incorporación al Museo Nacional de Escultura, ambas piezas no solo recuperan una función pública y cultural, sino que también permiten explicar al visitante el papel de las instituciones en la protección del patrimonio histórico frente al expolio, la exportación ilícita y el tráfico internacional de bienes culturales.
La operación
La investigación permitió localizar este conjunto en una villa situada a orillas del lago Mayor. Todas las piezas habían sido exportadas ilícitamente por la pareja de ciudadanos alemanes investigada.
Para determinar qué obras debían ser entregadas, catalogarlas, examinar su estado de conservación, valorarlas económicamente y garantizar su adecuada manipulación y traslado, un equipo multidisciplinar formado por guardias civiles y funcionarios del Ministerio de Cultura se desplazó hasta las localidades italianas de Lesa, Génova, Turín y Milán. Allí realizaron todo este trabajo en un tiempo récord.
Una vez recuperadas las piezas, el Consejo de Patrimonio Histórico Español acordó que las obras se repartiesen entre distintos museos estatales. Al Museo Nacional de Escultura llegaron dos de las más relevantes: el retablo flamenco del siglo XVI que dio nombre a la operación y un destacado tríptico de la escuela manierista de Amberes.
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