Por José María Arévalo
(Paneles solares entre los raíles del tren)
No me podía creer la buenísima noticia que me daba un artículo de R. Badillo en El Confidencial, y titulaba: “Suiza coloca paneles fotovoltaicos en sus vías de tren y soluciona uno de los grandes problemas de la energía solar”. Venía junto a otra noticia del mismo autor: “paneles solares que se limpian solos”, pero me pareció más interesante la primera. Así que seguí leyendo y ahora resumo para ustedes la primera:
Suiza ha convertido un tramo de vía ferroviaria en un laboratorio solar con una idea tan sencilla como ambiciosa: colocar paneles solares entre los raíles del tren para producir electricidad sin ocupar nuevos terrenos. El proyecto, impulsado por la startup Sun-Ways en la localidad de Buttes, plantea una posible respuesta a uno de los grandes retos de la energía fotovoltaica, como es el de encontrar espacio disponible sin entrar en conflicto con cultivos, bosques y paisajes protegidos.
La instalación se puso en marcha en abril de 2025 sobre un tramo de 100 metros en el cantón de Neuchâtel, con módulos fotovoltaicos apoyados sobre las traviesas y situados justo entre los carriles. Según ha explicado Swissinfo, se trata de la primera planta solar desmontable instalada de esta forma en una vía férrea. La clave no está solo en generar energía, sino en hacerlo sin alterar el uso principal de la infraestructura.
Tras más de un año de pruebas, el balance presentado por la empresa es positivo. Más de 11.000 trenes han circulado por encima de los módulos sin que se hayan registrado incidencias. “Hemos alcanzado nuestros objetivos, tanto en términos de seguridad ferroviaria como de producción eléctrica”, afirmó Joseph Scuderi, fundador de Sun-Ways. La operadora pública TransN, que gestiona esa línea, también asegura que no ha detectado conflictos con la circulación, el mantenimiento o la infraestructura.
Una vía solar desmontable
El sistema desarrollado por Sun-Ways se basa en módulos patentados que pueden instalarse y retirarse con rapidez. Esta característica es esencial en una red ferroviaria, donde las labores de mantenimiento, la sustitución de traviesas o las soldaduras sobre los raíles obligan a acceder con facilidad a la vía. Según la compañía, un módulo formado por tres paneles de seis metros de longitud puede desconectarse de la red eléctrica y retirarse en unos 10 minutos, una ventaja frente a soluciones solares más rígidas o permanentes.
La instalación de los paneles también está pensada para ser rápida. La empresa ferroviaria Scheuchzer ha desarrollado una máquina específica capaz de colocar hasta 300 metros de paneles solares por hora. Este despliegue permite aprovechar corredores ferroviarios ya existentes sin comprar terrenos, sin reforzar cubiertas y sin transformar espacios naturales. La electricidad generada se vierte en la red local, aunque el modelo también abre la puerta a usos vinculados a estaciones, terminales o instalaciones próximas a la vía.
Desde mayo de 2025, la planta piloto ha producido más de 16.000 kWh, pese a un parón aproximado de un mes por nieve y por trabajos técnicos. A mayor escala, Sun-Ways calcula que la red ferroviaria suiza, formada por unos 5.320 kilómetros, podría llegar a generar hasta 1.000 millones de kWh al año si se excluyen túneles y tramos con poca radiación solar.
El reto de llevar la energía más lejos
La prueba también ha despejado dos dudas técnicas que pesaban sobre el proyecto. La primera era la suciedad acumulada sobre los paneles, un problema habitual en instalaciones solares. Scuderi había previsto inicialmente un sistema de limpieza con cepillos instalados en la parte trasera de un tren, pero el propio paso de los convoyes, que en ese tramo alcanzan hasta 90 km/h, genera una corriente de aire capaz de arrastrar el polvo. La segunda era el posible deslumbramiento de los maquinistas, algo que TransN asegura no haber recibido como queja por parte de su personal.
El principal obstáculo pendiente está en el transporte de la electricidad a largas distancias. Julien Pouget, profesor asociado de la Escuela Universitaria de Ciencias Aplicadas de Valais, advierte de que la tecnología actual no es adecuada para tramos superiores a 500 metros sin una arquitectura eléctrica específica que eleve la tensión. Pese a ello, el interés internacional ya se ha activado: la francesa SNCF ha firmado un acuerdo técnico con Sun-Ways, la italiana Rete Ferroviaria Italiana estudia un piloto y también hay proyectos o contactos en Corea del Sur e Indonesia.
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