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Restauración de la torre más alta de la provincia, San Pedro Apóstol de Alaejos

Tres foramontanos en Valladolid 20 Oct 2026 - 07:27 CET
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(Por José María Arévalo)

(El alcalde, Carlos Mangas, ante la torre de San Pedro en la Plaza Mayor de Alaejos)

Daba la noticia este verano El Norte de Castilla, en un artículo de  Pablo Román titulado “La restauración de la torre más alta de la provincia se demora tres meses por la presencia de cernícalos”. No sabía yo -y eso que la veo frecuentemente en mis viajes a Salamanca- que la torre de San Pedro Apóstol del vallisoletano pueblo de  Alaejos era la más alta de la provincia, o ha sido hasta no hace mucho, como aclara el artículo. En todo caso es noticia interesante. Vamos a verla.

La iglesia de San Pedro Apóstol de Alaejos -explicaba Román), de estilo mudéjar y renacentista, será rehabilitada por primera vez en su historia desde su inauguración en el siglo XVII. «Fue la construcción más alta de la provincia hasta que se inauguró el edificio Duque de Lerma», destaca Carlos Mangas, alcalde de Alaejos, a los pies de la torre de 75 metros de la iglesia de San Pedro Apóstol que reina sobre los cielos de Castilla. El alcalde ha visto en los veinte años que lleva en el cargo cómo el templo, que corona la Plaza Mayor, se deterioraba con el paso del tiempo sin poder intervenir en ella.

Ahora luce desde su base casi hasta su cornisa una nueva imagen. Los andamios ocultan sus frisos corridos y el resto de ornamentos del cuerpo de la torre pasan desapercibidos entre la maraña metálica que se instaló en mayo. Pero allí, sin embargo, todavía no han empezado desde entonces las labores de restauración al haber anidado en ella el cernícalo primilla, un ave de la familia de los falcónidos que migra a España en primavera, de la que dio parte el Seprona. Los agentes avisaron entonces de su presencia y de que se tratade una especie protegida, que «solo tenemos en el pueblo en esta iglesia y en la de Santa María». Y, además, «en la otra parte del campanario de San Pedro habían anidado también las cigüeñas» , relata el regidor. Así que los trabajos se paralizaron a la espera de que alcen el vuelo.

Superior a los 69 metros de la torre de la Catedral de Valladolid (sin contar el Sagrado Corazón que la corona), con sus 75 metros, la torre de la iglesia de San Pedro es uno de los monumentos más altos de Castilla y León, solo superado por las torres de la Catedral de Segovia y la de la Catedral Nueva de Salamanca, la más alta de España, con sus 110 metros. Es una de las dos ‘giraldas’ de Castilla, las torres de estilo mudéjar y renacentista que miran a gran parte de la provincia desde su envidiable ubicación en Alaejos.

Y al fin se intervendrá en ella después de un prolongado intervalo de tiempo en el que «no había más que desprendimientos de las cornisas, de los adornos. Era un peligro para los coches y las personas», pone de manifiesto el alcalde, que llevaba pidiendo su restauración «ocho años, y este ya nos ha nos ha tocado a través de una subvención de la Junta, de la ayuda del Arzobispado y una aportación del Ayuntamiento». El presupuesto destinado a esta actuación ronda los «300.000 euros».

«No había más que desprendimientos de las cornisas y de los adornos y era un peligro para las personas y los coches» (Carlos Mangas, Alcalde de Alaejos)

Con anterioridad ya se había restaurado la iglesia de Santa María, la de mayor antigüedad de las dos, que terminó de construirse a finales del siglo XVI. Fue entonces cuando comenzaron a ponerse los cimientos de su vecina, la de San Pedro, terminada en 1605. La monumental torre de esta última no se erigió hasta finales de aquel siglo para arrebatar a la de 64 metros del templo de Santa María el título de la torre más alta del municipio. Y ahora, por primera vez en su historia, se intervendrá en su rehabilitación.

«Esperamos retomar el montaje de los andamios en estos días hasta cubrir por completo la torre y, a partir de ahí, hay un trabajo de restauración muy minucioso que, con suerte, podría concluir en octubre», anticipa el alcalde.

En verano, los campanarios de las torres de Alaejos llegan a recibir la visita de muchos de los «más de cinco mil o seis mil turistas» que vienen cada año al pueblo. Sin embargo, este año no podrán asomarse a las 375 escaleras de caracol que ascienden hasta el campanario de la iglesia de San Pedro.

Un emblema del mudéjar castellano

La intervención en este Bien de Interés Cultural (BIC) se ha demorado más de lo previsto. El pueblo cuenta con cuatro elementos acreedores de esta distinción que reconoce el patrimonio histórico nacional y promueve su protección: las iglesias de Santa María y San Pedro Apóstol, el castillo y el pueblo en sí.

La categoría oficial de BIC del templo de San Pedro no les facilitado la recuperación del estado de uno de sus emblemas a los alaejanos. «Su protección depende de la Junta y no se pueden acceder a subvenciones de la Diputación», explicar el regidor antes de concretar que «la restauración de un monumento así requiere estudios, proyectos en condiciones, la aprobación de la Junta y de la Comisión Territorial de Patrimonio, porque estas obras son de consideración». Y lo dice mientras apunta con su mirada orgullosa a los cuerpos, frisos, cornisas, y azulejos de uno de los más grandes ejemplos del arte mudéjar en la provincia.

Desde 1931 la iglesia de mayor antigüedad en Alaejos, la de Santa María, atesora además el título de Monumento Nacional, un templo de influencia mudéjar y renacentista situado a escasos trescientos metros de la Plaza Mayor. En esta última, en el corazón mismo del municipal, el orden de importancia de los edificios lo acaudilla la otra giralda, la de la iglesia de San Pedro, que enseña un balcón a la plaza, donde se realizan actos oficiales.

El alcalde, escudriñando el monumento y su pináculo libre de andamios, desgrana algunos detalles más acerca de su restauración: «La torre cuenta con varios frisos corridos en sus muros, sobre la superficie blanca se realizaron grabados, hay unos triglifos que apenas se ven ya. También faltan varios de los ornamentos que decoran las cornisas y parte de los azulejos se han desprendido con el paso del tiempo».

El arte mudéjar solo se dio en la península ibérica, entre los siglos XII y XVII. Destaca por la incorporación de materiales y técnicas propias del arte islámico en la construcción de edificios religiosos y civiles de los reinos cristianos. La yesería, la alfarería y la cerámica vidriada se integraron en las proyecciones de iglesias como la de San Pedro. Muestra de ello son los azulejos remanentes en la cúpula de la torre. De otro modo, trabajar con arcilla y ladrillos en su estructura permitía una mayor flexibilidad y aporte de elementos decorativos, presentes ellos en un templo que hace alarde de exquisita ornamentación, tanto en el exterior como en el interior, sembrado de retablos, uno plateresco y otros barrocos.

Los chapiteles y la veleta, un tanto torcida y que espera a ser enderezada, de la torre de la iglesia de San Pedro se erigen en el aire, junto a su compañera de Santa María, sin que nadie en kilómetros a la redonda pueda hacer sombra a estas ‘giraldas’ castellanas en la histórica villa de Alaejos.

 

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