Su profesor le regañó pero el director quiso ir más lejos y decidió expulsarle por tres días. Los padres del menor consideran que el castigo es demasiado extremo y creen que es una «suposición ridícula» pensar que su hijo, con sólo ocho años, pudiera estar esnifando.
Tras la protesta del padre de Eathen, la expulsión fue reducida de tres días a uno, aunque su padre considera que aún es excesiva.
Sin embargo, el colegio reafirma su postura explicando que el niño esnifó su camiseta repetidas veces, pese a que se le pidió que dejara de hacerlo. El director alega que los rotuladores son muy peligrosos si se les da un mal uso.
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