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Arqueología

Descubren en el Sáhara estas misteriosas estructuras de piedra de hace miles de años

De diferentes tamaños y formas, los arqueólogos no saben con seguridad para qué fueron creadas

Alex MacKenzie Actualizado: 01 May 2026 - 11:32 CET
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El Sáhara Occidental esconde 456 estructuras de piedra de miles de años en apenas nueve kilómetros cuadrados

A menos de 2.000 kilómetros de Madrid, en un territorio que forma parte de la historia de España y que sigue siendo uno de los conflictos territoriales sin resolver del continente africano, los arqueólogos han encontrado algo que no esperaban encontrar en esa densidad: 456 estructuras de piedra de miles de años de antigüedad en un área de apenas nueve kilómetros cuadrados cerca de la localidad de Tifariti.

El descubrimiento amplía lo que ya se sabía sobre el patrimonio arqueológico del Sáhara Occidental, que desde hace décadas sorprende a los investigadores con una abundancia de construcciones prehistóricas que el conflicto político ha impedido estudiar con la profundidad que merece.

Lo que encontraron los arqueólogos

La investigación fue llevada a cabo por Joanne Clarke, profesora de la Universidad de East Anglia, y Nick Brooks, investigador independiente, en la llamada Zona Libre, el 25% del territorio que no está bajo control marroquí. Trabajaron entre 2002 y 2009 combinando trabajo de campo, excavaciones y análisis de imágenes satelitales de Google Earth. Sus resultados se publicaron en el libro La arqueología del Sáhara Occidental: una síntesis del trabajo de campo, 2002 a 2009.

Lo que encontraron es un catálogo de formas que todavía desafía la explicación completa. Túmulos, montículos altos de piedras y tierra sobre tumbas. Bazinas, estructuras similares a los túmulos pero con revestimiento exterior. Goulets, filas de rocas que suelen acompañar a otros monumentos. Y estructuras compuestas que combinan líneas rectas, círculos de piedra, plataformas y pilas de rocas formando complejos de hasta 630 metros de longitud.

«Algunas son muy bajas sobre el suelo, mientras que otras son altas. Otras son muy complejas e incluyen túmulos con piedras en pie. Están ubicadas en áreas que son especiales, generalmente debido a su topografía o geografía», explica Clarke.

Los pocos yacimientos que han podido excavarse contienen entierros humanos que datan de aproximadamente 1.500 años. Pero la mayoría de las estructuras siguen siendo un enigma funcional. La hipótesis más aceptada es que fueron construidas por pastores nómadas que viajaban largas distancias con sus rebaños y usaban estas construcciones para marcar la propiedad del territorio, señalar enterramientos o indicar rutas.

El Sáhara que no era desierto

Para entender estas construcciones hay que imaginar un paisaje radicalmente diferente al actual. Hace entre 10.000 y 5.000 años, durante el período conocido como el Óptimo Climático del Holoceno o el Sáhara Verde, la región que hoy es el mayor desierto caliente del mundo era una sabana húmeda con lagos, ríos, praderas y una fauna comparable a la del África subsahariana actual.

Las muestras de arte rupestre del Sáhara Occidental documentan jirafas, oryx, elefantes, hipopótamos y ovejas salvajes. Los análisis de sedimentos lacustres muestran la presencia de peces, cocodrilos y plantas acuáticas en lugares donde hoy no llueve en años. Las comunidades que construyeron esas estructuras de piedra no vivían en un desierto. Vivían en un paisaje fértil y poblado que el cambio climático progresivo fue convirtiendo en el árido territorio que conocemos hoy.

Ese proceso de desertificación acelerada, que comenzó hace unos 5.500 años, es uno de los mayores cambios ambientales que ha experimentado el planeta en el período histórico y explica por qué las civilizaciones que florecieron en el Sáhara Verde dejaron tan poco rastro material: sus asentamientos eran nómadas o seminómadas, sus construcciones eran perecederas, y solo las estructuras de piedra sobrevivieron al paso del tiempo y a la transformación del paisaje.

Las curiosidades del territorio más misterioso junto a España

El Sáhara Occidental tiene una superficie de 266.000 kilómetros cuadrados, algo más grande que el Reino Unido, pero una población de apenas 600.000 personas, lo que lo convierte en uno de los territorios menos densamente poblados del mundo.

Su nombre histórico en árabe es Seguia el Hamra y Río de Oro, los dos territorios que España administró durante el período colonial. España lo abandonó en 1975 bajo la presión del Sahara Verde, la marcha organizada por el rey Hassan II de Marruecos que movilizó a 350.000 civiles marroquíes para cruzar la frontera y reclamar el territorio. Los Acuerdos de Madrid de noviembre de 1975, firmados sin consultar a la población saharaui, dividieron el territorio entre Marruecos y Mauritania.

El Frente Polisario, el movimiento de liberación saharaui respaldado por Argelia, proclamó la República Árabe Saharaui Democrática en 1976. Hoy el territorio está de facto dividido por un muro de arena de 2.700 kilómetros construido por Marruecos, el segundo muro más largo del mundo después de la Gran Muralla China, que separa las zonas bajo control marroquí de la Zona Libre administrada por el Polisario.

Los campamentos de refugiados saharauis en TindufArgelia, albergan a entre 90.000 y 165.000 personas, según las fuentes, que llevan décadas esperando el referéndum de autodeterminación que la ONU prometió en 1991 y que nunca se ha celebrado.

El subsuelo del Sáhara Occidental es extraordinariamente rico: tiene las mayores reservas de fosfatos del mundo, con estimaciones que sitúan las reservas de Bou Craa como las más importantes del planeta. También tiene costa atlántica con algunas de las caladeras pesqueras más productivas del mundo. Y sus aguas territoriales son objeto de acuerdos pesqueros que Marruecos firma con la Unión Europea sin el consentimiento de la población saharaui.

Por qué es tan difícil investigar

El contexto político convierte la arqueología en una actividad de alto riesgo en gran parte del territorio. El 75% del Sáhara Occidental, incluida la mayor parte de la costa atlántica, está bajo control marroquí. El acceso independiente de investigadores extranjeros es difícil y está sujeto a las restricciones que Marruecos impone en un territorio que considera sus «Provincias del Sur».

La Zona Libre donde Clarke y Brooks trabajaron entre 2002 y 2009 es accesible pero los problemas de seguridad persisten. Las minas antipersona sembradas durante el conflicto armado que terminó en 1991 siguen siendo un peligro real en muchas áreas.

«El mapa arqueológico del Sáhara Occidental permanece literal y figurativamente casi en blanco en lo que concierne a la comunidad internacional de investigación arqueológica», escribieron los autores. Clarke está convencida de que hay cientos e incluso miles de estructuras adicionales en áreas que aún no han sido exploradas, «pero probablemente siempre en áreas topográficamente especiales donde los monumentos tienden a agruparse».

El patrimonio arqueológico de un territorio cuyo futuro político sigue sin resolverse cincuenta años después de que España lo abandonara permanece, como ese mapa, casi en blanco.

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