(PD/Agencias).- Cada vez llegan más cerca del ser humano, aunque pocas veces se dejan ver. Jabalís, buitres, perros cimarrones, osos y lobos se han convertido en una auténtica pesadilla, según afirman los ganaderos y corroboran los biólogos.
El aumento de los ataques de la fauna salvaje es consecuencia de la superpoblación que viven algunas especies, aseguran expertos y afectados. En algunos casos, como los conejos, puede hablarse ya de plagas localizadas, que han acabado con campos de cultivo literalmente arrasados. Otros, como el oso pardo en el Pirineo, son fruto de programas de reintroducción impulsados, esta vez, por el Gobierno francés.
En todo caso, coinciden biólogos y payeses, es difícil determinar el origen del espectacular aumento de población que han experimentado, por ejemplo, jabalís, buitres y perros asilvestrados, posiblemente los más dañinos:
«Cada especie tiene su explicación: el jabalí ha proliferado porque ya no tiene a sus depredadores naturales, que eran el lobo y el oso».
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